lunes, 30 de diciembre de 2013

Animales de Lumière












          Animales de Lumière es la nueva denominación de un proyecto que durante el último tiempo ha dado bastante de qué hablar en los diferentes espacios abiertos al indie local. La banda nace a principios de 2011 como Círculo Pandora, con la idea de explorar sonidos en una sala de ensayo, pero con el norte puesto en hacer una música liberadora.

Este 2013 han sorprendido, ganando encuentros como el Indieproject de Coquimbo; grabando un auspicioso disco debut del cual ya se puede escuchar “Hojas”, un single que sintetiza el post punk de principios de los 80 y lo lleva hacia terrenos más modernos, gracias a poderosos ganchos melódicos y rítmicos del manual dance rock acuñado en los últimos 5 años.

Sus integrantes son Ignacio Lemus (Satu) en la guitarra y voz, Ignacio Viera en la batería, Felipe Cortés, en el bajo y Andrés Figueroa (Chibi), en los teclados. Quizás la mejor arma con la que cuentan es su motivación, que los ha llevado a gestionar eventos, participar de actividades a nivel regional, debutar en la capital y por supuesto, crear música para un público dispuesto a disfrutar de un rock accesible pero con ciertos visos de experimentación.

Otra de las sorpresas que esta banda ha dado a sus seguidores es desde hace tan solo unas semanas rebautizarse, pasando de Círculo Pandora a Animales de Lumiere. Con este nuevo nombre y su inminente disco, estos activos músicos regionales esperan entrar de lleno en la escena nacional

Dejamos con ustedes el primer video de la banda llamado Hojas.

Resena extraida desde:










sábado, 28 de diciembre de 2013

TORTURADO


Prsentamos el relato Torturado, de Gonzalo Vilo. Esperemos les guste. Sigan apoyando el arte experimental y alternativo









                 José abrió la puerta con cuidado y asomó la cabeza mirándonos de arriba abajo y frunciendo el ceño. No nos quería dejar pasar, así que Fran – Me, con una de sus mejores patadas, lo hizo salir hacia atrás, Dejándonos la entrada libre. 

- Where is Horacio? – Preguntó de inmediato mi amiga, mirando hacia todos lados.

Nuestro vecino había quedado tirado en el suelo, y yo aproveché de pegarle un puntapié en el estomago. Luego, lo tome de la camisa, levantándolo un poco, y volví a repetir la pregunta que acababa de hacer Fran – Me, aunque ahora en español.

- En el patio – Me respondió. 

Respiraba con dificultad y sangraba por la nariz y la boca. Uno de sus dientes delanteros ya no estaba.

- ¿Que le van a hacer? -. Quiso saber – Déjenlo tranquilo -.

- Te dijimos que te lo llevarai – Exclamé molesto – Ahora ya es tarde -.

Le indiqué a Fran – Me la puerta del patio, y ella la abrió con otra patada, quedando a la vista un bien cuidado jardín. Los ladridos de Otto no se hicieron esperar, pero mi amiga no le hizo caso y lo corrió con el pie.

- No le hagan nada, por favor – Rogó José desde el suelo – No lo volverá a hacer, se los prometo -.

Antes de que volviera a gritar, le coloqué una mordaza y luego comencé a atarlo de las manos y los tobillos. Mientras lo hacia, miré otra vez hacia el patio y vi que Horacio estaba parado sobre una silla. 

Fran – Me avanzó con precaución hacia él, espantando al grupo de gallinas que aleteaba y se movía inquieta alrededor. Otto, escondido ahora detrás de un árbol, le ladraba y le gruñía. 

Yo iba a salir a ayudarla, pero antes de cruzar la puerta, vi que ella ya tenía a Horacio. La esperé entonces en uno de los cuartos y encendí la luz.


Ella entró en la habitación junto al prisionero. El, sin embargo, se retorcía entre sus manos y trataba de aletear, pero mi amiga lo sostenía con fuerza y no le daba oportunidad de escapar.

- Go to the car and bring the camera – Me pidió mientras amarraba a Horacio con una cinta.

Al instante salí de la casa y corrí hacia el auto. Cuando volví para instalar la cámara, Fran – Me ya tenia todo listo. Ella conocía muy bien los gustos de Igor y ya había amarrado a Horacio contra una de las patas de la cama, alrededor de algunos huesitos de pollo. Lo había vestido con un chaleco rojo y le punzaba la cabeza con un palito filudo.

A la primera indicación suya, yo encendí la filmadora y la deje sobre la cómoda, al lado de la tele. Mientras Fran – Me apretaba un poco mas las amarras, yo me acerque a Horacio y lo zamarreé con fuerza.

- Te cocinaste hueón – Exclamé – Yo todavía estoy durmiendo a las cinco de la mañana ¿Quién chucha te creí? -.

Horacio se retorcía y cacareaba. Sacudía desesperado la cabeza.

De pronto mi amiga acercó uno de los huesos al pico de Horacio. No obstante, al ver que nuestro amigo no abría la boca, lo partió en trozos más pequeños y luego, ahora si, consiguió que lo comiera. Luego hizo lo mismo con el resto de los huesos que estaba a su alrededor.

Cuando acabo lo que había en la cama, fui a la cocina por las presas crudas. Antes de entregárselos a Fran – Me, tomé la cámara y la acerqué hacia la cabeza del prisionero. Mi amiga entonces volvió a punzarlo con el palito filudo, aunque ahora con mayor fuerza.

El pobre Horacio se retorcía y gruñía de una manera espantosa. Después lanzó algunos sonoros cacareos, hasta que pareció quedar inconciente, o al menos así me pareció. En ese momento, no se por que, me imaginé a Igor y a los rusos bebiendo vodka y atentos a la pantalla. Riendo quizás o comentando entre si. Comiendo o masturbándose. Cada cual en lo suyo. Unos hijos de puta.

En fin, cuando volví a la realidad, comencé a enfocar a mi amiga. Era una toma sensacional, con su hermoso rostro caucásico y sus finos hombros desnudos resaltando en el cuadro. Ella miraba con atención a Horacio y ahora sostenía con fuerza el palito filudo sobre su hombro, como si este fuera una lanza. 

Yo me quedé con ella, con la cámara a unos metros de su hermoso rostro, hasta que al fin dejo caer el palito. Este se clavó en aquel cuerpecito herido con una fuerza y precisión inusitadas y nada más que un pequeño gruñido, quizás la mitad de un cacareo, fue la única y triste reacción de aquella pobre criatura. La pequeña y al parecer inofensiva arma, penetró en el vientre del infortunado como si fuera un poderoso arpón y salió por el otro lado, rojo y con restos de carne. 

El pobre Horacio se retorció con breves espasmos, y la cama entonces comenzó a teñirse de rojo, mientras un ultimo y débil gruñido le daba el toque de oro a nuestro final perfecto. 

Apagué la cámara y guardamos los restos de carne en el refrigerador. No quisimos quitarle las amarras a Horacio, ni tampoco a José, a quien vi aun despierto y con el rostro enrojecido. Era un riesgo innecesario.

Nos largamos de allí de inmediato. Yo dejé la cámara en la parte de atrás del auto y Fran – Me comenzó a conducir por la tranquilas calles del barrio. Todavía nos quedaba una ardua labor de edición antes de enviárselo a Igor, pero estábamos satisfechos, sin duda este había sido uno de nuestros mejores trabajos.

Dimos vuelta en la primera esquina y yo me acerqué a mi amiga para acariciarle su cabello. Ella me sonrío y yo aproveché para darle un tierno y largo beso en su cabecita. Solo nos faltaban un par de trabajitos más y nos salíamos de esta mierda, tendríamos tiempo al fin para realizar nuestros proyectos, y en su cansada, pero orgullosa sonrisa, pude verlo con claridad. 

Si, me dije, el mundo podría a ser nuestro.



miércoles, 25 de diciembre de 2013

lunes, 23 de diciembre de 2013

Los Reprimidos





Los Reprimidos nacen en 1989 en el sector de Las Compañìas de la ciudad de La Serena, Chile; formado por Yiyo (voz), Kubo (guitarra), Roler(bajo) y Kin (bateria). Esa formación duró aproximadamente 1 año, luego llegó Milo al Bajo reemplazando a Roler. Esta formación duró hasta septiembre del año 1992 cuando Ingresa Zule (hermano de Yiyo) en batería y ChinoCarlos en Bajo.

Esta formación, una de las más estables de la banda y que le dió identidad y un sello particular a esta, duró aproximadamente hasta el año 1998, cuando por necesidades de tipo musical se decidió incorporar a un quinto integrante que se hiciera cargo de una segunda guitarra.

Luego de probar con algunos amigos aficionados a la guitarra que tocaban estilos no muy condescendientes con los de la banda; ocupó este lugar Rodrigo (guitarra) ex guitarrista y vocal de la banda hardcore JUANITA!. En el año 2000 Zule deja por motivos personales la banda, pasando a tocar los tambores «El Castellón», quien provenía de una banda de La Serena de corte Hardcore. Luego de pasar un par de años, hubo modificaciones en la batería; pasando a ocupar aquel lugar el «Kacely», un joven pero a la vez experimentado batero que provenía de la Banda serenense «Atentado».

Esta formación, a pesar de no ser la más recordada por los seguidores locales de Los Reprimidos, si tiene méritos en cuanto al fiato, la madurez musical y el ciclo de tocatas que cumplieron con éxito en Santiago y Valparaiso.

El año 2004 es clave,pues Los Reprimidos deciden tomar un receso «indefinido» ya que cada uno de sus integrantes tenía proyectos de vida pendientes. Paralelo a ello, Mientras que tres de sus integrantes (Kubo, ChinoCarlos, ChinoCastillo) revivieron a la banda Hardcore JUANITA!, Yiyo, el vocalista apoya activamente a bandas emergentes, y Kacely, Baterista, crea proyectos musicales paralelos.

El año 2008 es decisivo, pues luego de conversaciones internas entre sus integrantes, la banda decide volver a escena con la siguiente formación:

* Yiyo : Voz.
* Kubo : Guitarra y Coros.
* ChinoCarlos : Bajos.
* ChinoJuanita : Guitarra y coros.
* Zule : Batería.

Luego de constantes ensayos se realizó la tokata en donde la banda redebutabacon su formación clásica, esta tokata se denominó: «El Retorno de Los Muertos Vivos».

Luego vinieron una seguidilla de tocatas, y en enero de 2008 sale Zule e ingresa nuevamente Kacely a retomar las baquetas de la banda.

En recitales Los Reprimidos cuentan con un público incondicional, mezcla entre la vieja escuela del rock (noventera) y de nuevas generaciones que han valorado la música y los ideales de la banda.


Los dejamos con su clasico NO AL SERVICIO MILITAR





sábado, 14 de diciembre de 2013

Hoy tenemos el agrado de presentar las primeras tres fotografias de esta coquimbana llamada Vanessa Sanchez Albornoz. Su estilo romantico y lugubre nos ha impactado de sobremanera, ojala puedan disfrutarla tanto como nosotros






jueves, 12 de diciembre de 2013

CASA DE MUÑECAS


Hoy jueves damos a conocer a un nuevo autor chileno llamado Rodrigo Torres Quezada. Este santiaguino nos presenta un relato muy apropiado para estas fechas cuyo nombre es CASA DE MUÑECAS. Espero que sea de su agrado. 







        
          -Abuelito, para la navidad quiero que el viejito pascuero me traiga la casa de muñecas de siete pisos

La niña estaba sentada sobre las piernas del hombre mayor. Este tenía sesenta y dos años. Era gordo, de mejillas sonrosadas y llevaba una gran sonrisa surcando su rostro. Usaba una larga barba blanca.

-Esa casita es muy cara, Andreíta. ¿Por qué no le pide al viejito algo más barato?

La respuesta del abuelo dejó a la niña amurrada. Se bajó de las piernas del hombre y enojada se puso a jugar con sus muñecas. Andrea tenía cinco años. Hija de madre soltera, desde pequeña sufrió los dolores de la vida: su mamá había muerto en un accidente automovilístico cuando iba de vuelta del trabajo hacia la casa. Así, la niña tuvo que vivir con el familiar más directo: su abuelo Javier, un hombre pobre que sobrevivía de trabajos esporádicos y que la amaba muchísimo.

El hombre dio vueltas por distintos centros comerciales. Se sorprendió al saber que la casa de muñecas que su nieta pedía, oscilaba entre $200.000 y $250.000. Definitivamente no podía comprársela a su nieta. Se refunfuñó a sí mismo, maldiciendo los noticiarios de televisión que habían hecho propaganda a esa casa de muñecas: se trataba de un artículo exclusivo proveniente de Suecia. Su alto precio se debía a que tenía materiales muy finos.

El abuelo Javier llegó a su trabajo navideño. Se puso el gorro, la chaqueta roja, las botas negras y se sentó en un trineo. Una fila de niños quería hablar con él. Una pequeña se sentó en sus piernas.

-¿Qué quieres, pequeña?

-Viejito pascuero, quiero una casa de muñecas de esas de siete pisos

Atrás, el padre de la niña levantó su pulgar.

-Sí, hijita- dijo el abuelo Javier- Por supuesto que la tendrás





miércoles, 11 de diciembre de 2013

lunes, 9 de diciembre de 2013

The Suicide Bitches


Esta semana estara dedicada a este grupo nacional llamado Suicide Bitches. Un gran grupo emergente que tiene entre sus logros haber tocado en el famoso CBGB. Lee la resena que hemos rescatado de ellos.






          The Suicide Bitches nace el año 2006 con la idea de hacer música rock bajo la influencia principalmente de bandas como The Stooges, Kyuss, Queen Of The Stone Age y Nirvana. La primera formación del grupo estaba compuesta por Felipe Arriagada (voz), Alberto Hayden (guitarra), Sebastián Rodríguez (batería) y Pablo Fontecilla (bajo). Al poco tiempo ingresó Nicolás Salinas como primera guitarra, pero estuvo sólo un par de ensayos, hasta que llegó Gonzalo Hayden a reemplazarlo definitivamente. Desde ese momento han venido presentaciones en vivo en lugares emblemáticos del circuito de rock independiente nacional como la Trifulka, Club Mist, Bar Constitución, Bar Onaciú, Centro Cultural Amanda, Bar Loreto, Bar La Cantera (Valparaíso) y otros.

Con la llegada de Gonzalo Hayden, la formación se mantuvo íntegra hasta el año 2008, año de la grabación del primer EP de la banda llamado Johnny Yen. Sin embargo, al poco tiempo de terminadas las grabaciones, Sebastián Rodríguez deja la banda y en su lugar ingresa Javier Mansilla (Las Madres y Niño Envuelto), quien se mantiene hasta hoy en día.

En diciembre 2010 The Suicide Bitches abre el show en vivo de Stone Temple Pilots en Chile. Dicha presentación fue elegida entre los cinco mejores teloneos del año en Chile por Radio Sonar. Ese mismo año la canción Fall Like a Stone Breathing my Air Yeah forma parte de la banda sonora de la película MP3 de Radio Sonar.

En 2012 la banda es invitada a participar del festival SXSW (South By Southwest) en Austin, Texas donde aprovechan la instancia de lanzar su disco debut The Farm of The Suicide Bitches in Heaven. Desde su estreno a la fecha el LP ha recibido excelentes comentarios de la crítica especializada chilena. En julio de 2012 son la única banda hispanoamericana invitada al participar del Festival CBGB en Nueva York.

Este proximo domingo la banda estara tocando en Coquimbo, junto a Los Reprimidos en el local KSI BAR.

The Suicide Bitches son:
Chico Pain – vocales
Joey Tenazas – guitarra eléctrica y bajo
Paul Small Fountain – bajo y guitarra eléctrica
Nigga da shit the world is on your side of the road man yeah – guitarra eléctrica
Mr. Triumph – batería

Ex-integrantes: Tormenta Rod en batería y Nico en guitarra

Discografía:




Biografia extraida desde:

 


Los dejamos con COLD WOMAN:







domingo, 8 de diciembre de 2013


Hoy Domingo publicamos dos fotografias de Catalina Martinez. Esta chilena reside en Santiago y actualmente estudia historia del arte. Esperamos que tengan buena acogida




jueves, 5 de diciembre de 2013

ANTIEMOCION



Presentamos a una joven artista Chilena, mas especificamente de Illapel. Su nombre es Priscila Ugalde y hoy jueves nos muestra su poema ANTIEMOCION. 









Sacaba del interior las ganas de claudicar,
ganas a veces caducas pero llenas de frescura,
mas no habían ángeles esperando mi entrada.
Encontraba días tras día púberes piedras,
pateaba, buscando formas de deshacer la ira,
sin guardarla en mi piel, ni esconderla en el ayer.
Frases guardadas en el recuerdo, un cigarro a medio quemar,
ésta energía concentrada en supuestos cristales,
hacía suponer que era el fin, el fin del comienzo de una vida sin rumbo, de un ayer sin mañana.
Saber, abandonar y creer en imposibles luchas de espíritus carnales, dominar hasta sentir miradas de invierno,
antiemoción,
antítesis de cuerpos imperfectos,
indiferencia, desilusión.
Caminos, pasos, sendas,
tragedias hechas diversión, sacudidas, presión,
antiemoción.
Habitaba en un silencio sobrecogido por el terror,
maquinaba su mente los trastornos transmitidos por sus pares,
escuetos, irracionales,
que caminan pisando sueños y duermen en sus fantasías de gloria,
practicando su religión,
antiemoción.

lunes, 2 de diciembre de 2013

SEATLE RAIN


Nuestra nueva publicacion para hoy Lunes, trata sobre esta nueva banda espanola que, influida por el movimiento grunge de los 90s, ha sabido establecerse como una nueva promesa del rock. 










Seattle Rain es una banda Cordobesa de grunge-rock que se apoya sobre todo en referentes como Soundgarden, Alice in Chains, Pearl Jam, Stone Temple Pilots o los más actuales Audioslave. Nació y fue tomando forma durante las reuniones de tres de los actuales componentes (Rafa Botella, Emilio Jiménez y Dani Valdivieso) a partir de Septiembre de 2003, época durante la cual se compusieron algunos temas como “I Know”, Psychedelic”, “N.Y.D.” o “New Essay”.


La banda definió rápidamente su estilo debido a la coincidencia en cuanto a gustos e idea de un grupo, además Emilio Jiménez ya había formado parte una banda de este estilo con los populares Even Flow. En noviembre de 2005 pasó a formar parte del grupo Alfonso Moreno y comenzaron los ensayos serios de cara a un concierto que no llegaría hasta 9 meses después debido a varios obstáculos superados no sin esfuerzo. Durante esos meses se componen “Deliverance” y “Dare”.

El 8 de julio de 2006 bajo el nombre de RED, debutaron oficialmente en el Valhalla Metal Bar (Córdoba) con buena acogida y mejores sensaciones entre los miembros, mezclando sus temas propios con versiones como “Suck My Kiss” de Red Hot Chili Peppers, “Like a Stone” de Audioslave o “Animal” de Pearl Jam. En diciembre de 2007 Alfonso Moreno (bajista) abandonó la formación de los por entonces RED y fue sustituido a principios de 2008 por Pedro Gutiérrez (Marty, Anhedonia), conformando la actual formación.

El regreso de la banda a los escenarios se produjo el 1 de marzo de 2008. Coincidiendo con el lanzamiento en Abril de 2009 de su primer trabajo "Redish", adoptaron definitivamente el nombre de SEATTLE RAIN.

Les dejamos con Holy water Rain. Gran tema de esta promisoria banda


sábado, 30 de noviembre de 2013

Metafísica de una individua corriente (y, para más inri, sin empleo y soltera)

Hoy Sabado presentamos un pequeno poema inedito de la espanola Ana Patricia Moya llamado, Yo no soy nadie. Ojala lo disfruten tanto como nosotros







Yo no soy nadie.

Hay un corazón irónico y torturado,
una cuenta corriente en alarmante descenso,
una aspiración a jugar a la supervivencia en días despreciables,
a apurar madrugadas de apuntes, lágrimas y tazas calientes
- hasta arriba de asqueroso edulcorante -;
meses sin derramar versos en cuadernos garabateados
- no, no me ha abandonado la poesía:
lo siento, “queridos”, no os consentiré ese triunfo -,
porque yo estoy sin estar,

me ubico en un espacio idéntico
a la habitación acolchada de un psiquiátrico
- esa mancha negra, esa mancha que se nutre de temores,
que crece cuando lloras y enmudece con pastillas -,
decorada con fotografías en escala de grises
- mi calle, el parque, la oficina del INEM, el supermercado -
y reduciendo mi mundo al aroma de las hojas secas
- este maldito otoño, esta memoria traicionera que acumula recuerdos:
extraño el levantarme temprano para ganarme el sueldo,
extraño el cariño, tu cariño…
extraño a la niña que era antes -,
a tranquilos paseos con el perro por las aceras,
a repartir mi esperanza en papeles con datos académicos y formativos,
a las pequeñas labores del hogar y al escritorio desordenado
- los libros de poemas, escondidos -,
la agenda con recordatorios sobre temarios inacabados
- detesto, repudio los pasos hacia atrás -
y citas rutinarias, obligadas o nostálgicas.

Y todo esto es nada.

Nada.

Porque yo no soy nadie:
soy un número más,
soy un trozo de carne más,
soy una inútil más.

Porque no tiene sentido la batalla con las manos desnudas,
porque, por muchas lecciones de moral gratuita que nos chillen,
sabemos perfectamente que con la voluntad no basta.

Y, precisamente por eso,
no soy nadie
ni tengo nada:

el precio para escapar del fracaso
es despojarte de la dignidad,
ése que están dispuestos a pagar algunos
por una plaza ficticia en el paraíso de los necios,

y no puedo deshacerme de aquello que me levanta
de la cama de lunes a domingo y que me encomienda a patear
los imprecisos límites de la realidad

hasta que mis nudillos se descarnen
hasta que mis ovarios rabiosos estallen
hasta que mi paciencia agonice en una tumba

aunque conozca el final exacto de esta historia.

(Poemas inéditos del poemario “Perra”).


© ANA PATRICIA MOYA

jueves, 28 de noviembre de 2013

EMBOCADURAS

Para Hoy Jueves presentamos un nuevo poema de la mexicana  Rosario G Towns. Llamado Embocaduras. Espero que sea de su agrado, y sigan apoyando el arte independiente y experimental.





EMBOCADURAS

(capturado del cuadro “Saturno devorando a su hijo” de Francisco de Goya)
-Aquí están los hombres-
      Philippe Soupault


Desquiciado,
hincas rodilla y dientes.
¿Qué culmina tu gusto,
                          dios-venganza
                          dios-hastío?
Famélico,
exprimes las vísceras
del hombre,
tronchas la testa
sazonada de lujuria
                de necedad
                y peor inmundicia
Mas, ¿porqué no horadar su pecho
           como entremés y trofeo?
Quizá reservas tal joya,
por que la fe debe morir de final
o es tal su sabor, que te seduce.

Anda con tu urgencia,
colmillea tu poder sobre ellos
y vuélvete: tiempo en tu tiempo,
arrastrando el cólico humano
que, si devorarlos decidiste
por insoportarles,
vomitar será por igual náusea.


Rosario G. Towns



lunes, 25 de noviembre de 2013

GRAVEYARD


Graveyard, una banda nacida de la ruptura de unos tales Norrsken, formación de raíces sabbathicas, que nombraba a Pentagram como su mayor influencia setentera. Agrupados en Gotemburgo, han crecido hasta un punto que jamás se plantearon. Practican una especie de hard blues psicodélico, ácido y oscuro. Muchas influencias de los setenta, y un trabajo de estudio añejo, bañado en bourbon, que parecen haber grabado con instrumentos de roble. A seis años de su formación, Graveyard atesoran tres discos de calidad indiscutible y una base de fans que no para de crecer.

Su discografia contiene los siguientes trabajos:

Graveyard
2007


Hisingen Blues
2011


Las siguientes son las fechas de su gira a espana:


16 de mayo: Madrid (El Sol)
17 de mayo: Gijón (Acapulco)
18 de mayo: Bilbao (Azkena)
19 de mayo: Barcelona (La [2])



sábado, 23 de noviembre de 2013

Era una noche de año nuevo

Para este fin de semana, hemos elegido este relato de Gonzalo Vilo llamado: Era una noche de año nuevo. Es una buena historia sobre el cambio de milenio. Espero la disfruten tanto como nosotros








           Fue una noche de año nuevo, la primera del nuevo milenio, y recuerdo que con el Fabián y el Carlos habíamos decidido subir a uno de los pequeños cerros que quedan cerca de mi casa, para mirar mejor los fuegos artificiales. Llevábamos algunas cajas de vino y un par de caños que le habíamos comprado al Costa y pensábamos que la podíamos pasar bien mirando desde allí, tranquilos y alejados del mundo. Pero claro, no siempre las cosas resultan como uno quiere.

Ese año se habían organizado un montón de fiestas y carretes por aquí y por allá y la playa, como siempre, iba a estar llena de gente. Pero no se, creo que estábamos un poco aburridos, chatos de hacer siempre lo mismo, que no quisimos ir a ninguno de esos lugares y preferimos subir el cerro y tomar, tomar hasta que este año de mierda al fin se fuera a la chucha. Después, claro, iríamos a la casa del Costa, que tenia organizado un vacile piola en su casa, pero eso seria más tarde, cuando la estúpida euforia de otro año nuevo ya hubiera terminado. 

No me acuerdo a que hora empezamos a subir, pero si recuerdo que al poco rato el cerro se nos hizo una tortura. Ya a la mitad nos vino un cansancio terrible y ahí mismo nos dimos cuenta que no podríamos seguir subiendo. No tuvimos mas remedio que tumbarnos sobre unas piedras y quedarnos un rato allí, descansando. De inmediato, el Fabián aprovechó la oportunidad para destapar la primera caja de vino y el Carlos por su parte empezó a hacer los papelillos. Ninguno dijo nada, y yo, quien era el más cansado de todos, tampoco lo hice, y solo atiné a alejarme un poco de ellos para mear. 

Cuando terminé, me encontré con que el Fabián y el Carlos ya estaban fumando y tomando y hablando de cualquier cosa, haciendo hora mientras allá en el puerto se preparaban los fuegos. Al principio, claro, no hablábamos mucho; sin embargo, cuando terminamos de fumarnos el primer pito y la primera caja de vino pasó a la historia, nuestra conversación comenzó a hacerse mas entretenida. Todavía era 1999 y algunas mentes afiebradas alertaban al mundo acerca de las peores tragedias. Que el mundo se iba a acabar cuando llegara el 2000, que todo iba a colapsar y que nuestro sistema de vida se vendría abajo y que Dios entonces llegaría y nos enjuiciaría. Ja, estupideces, yo al menos me reía, aunque igual había gente que se lo tomaba en serio. En fin, de pronto me puse a hablar de eso. Sobre que podría pasar si justamente hoy fuera el fin del mundo y el día del juicio final llegara. Hablamos de eso por casi una hora y recuerdo que casi me cague de la risa

Otros temas salieron también al paso y estuvimos hablando unas cuantas horas mas mientras nos fumábamos otro y otro caño. Hasta el momento aquella noche se veía tranquila, sin nadie que pudiera cagarte la onda y nos sentíamos relajados, como si supiéramos que nada malo nos podría pasar arriba de aquel gigante, al menos durante esa noche de año nuevo. 

Pero justo en ese momento se me ocurrió mirar hacia abajo, hacia la falda del cerro, y entonces vi que varios grupos de personas comenzaban a subir. No muchos de ellos, en todo caso, alcanzaron a llegar hasta donde nosotros estábamos. La mayoría solo subió algunos metros y se ubicó muy abajo. Eran grupos como el nuestro, con sus cajas de vino o las botellas de cerveza y los caños para hacer la noche algo más interesante y no se percibía en sus actitudes alguna mala intención. 

En fin, pasaron algunas horas, y como a las doce llegaron los fuegos y los abrazos de rigor. Luego nosotros nos quedamos allí, en silencio, hasta que al Fabián se le ocurrió prender uno de los últimos caños. Entre una que otra tos nos acostamos en el suelo

Fue entonces cuando ocurrió. Aquel hombre salio de la nada. Estaba desnudo y caminaba como desorientado a través de los arbustos y le costaba subir, pero igualmente se dio maña para gritar a todo pulmón. Dijo cosas extrañas, y a mi, la verdad, en todo momento me pareció que estaba como borracho o drogado al máximo, pero aun así todos quisimos oírlo.

- Oh, todos ustedes pecadores – Decía – Deberían estar suplicando por vuestro perdón -.

Nosotros, que éramos los que mas cerca estábamos, solo atinamos a mirarnos con sorpresa.

- Todo vuestro libertinaje ha llegado a su fin – Volvió a gritar – Ha llegado la hora miserables de que paguen vuestros pecados -.

Entonces guardó silencio y se quedo allí, mirándonos con actitud severa, como si esperara ver el horror reflejado en nuestros rostros.

Lo único que encontró sin embargo, fueron nuestras burlas y la risa que emanó de todos los rincones de aquel cerro. El tipo, en todo caso, siguió con su discurso, hasta que poco a poco las risas y las burlas dieron paso al silencio. Yo iba observando los rostros de quienes estaban allí y debo confesar que percibí algo extraño en todas aquellas miradas, incluyendo la del Carlos y la del Fabián. No me pregunten por que, pero a esa altura de la noche yo sentía que algo iba a pasar, no se como explicarlo. Lo peor era que el personaje aquel seguía hablando y hablando y hablando. Y no paraba de decir estupideces. 

- Oh, vosotros – Seguía – No habéis hecho mas que arruinar todo lo que os he dado, Arrepentíos ahora insensatos, Arrepentíos ahora que tenéis la posibilidad de redimiros -.

Me di cuenta en ese instante que el Fabián negaba con la cabeza y que el Carlos reprimía un insulto. De pronto, vi que alguien lanzaba algo desde abajo. Era una botella, y esta, para mala suerte del tipo ese, dio de lleno en su cabeza. Intente no reírme, pero desde todos los rincones del cerro emergieron las risas contagiosas de la gente, y ya no me pude contener. Que puntería.

El hombre aquel, en todo caso, quedo tirado sobre los arbustos y las piedras, y gritaba de dolor, pero a nadie pareció importarle. Todo era muy extraño. Nosotros solo seguíamos allí, ya no riéndonos, si no que hechizados por otra sensación, y no hicimos nada, ni siquiera quisimos ir a ver como estaba. Entonces otra botella cayó y dio de lleno en una de sus piernas, y esta vez, el proyectil lanzado fue acompañado por un insulto. 

El estremecimiento y las sensaciones a esa altura eran muy grandes y confusas, aunque no menos liberadoras que la risa. El estaba allí, indefenso, y nosotros teníamos mucho que decirle, mucho que vomitar, mucho que lanzarle antes de querer seguir escuchándolo. Había una rabia contenida, se percibía la ira desde todos aquellos rincones, y la verdad, no creo que nuestro amigo lo haya tenido muy en cuenta antes de aparecerse así entre nosotros.

-¡Cállate, hijo de las mil putas! – Le grito uno de los de más abajo, luego de tirarle una piedra.

De pronto, el Carlos pidió a los de abajo que se detuvieran, y se acercó hasta donde estaba tendido el herido. Escuché que le preguntaba algo, pero el tipo ya no sabia ni donde estaba y sólo respondía con incoherencias. El Fabián y yo entonces nos acercamos y lo ayudamos a levantarse. 

Afortunadamente la cosa se había calmado un poco, así que tuvimos tiempo para taparlo con algo de ropa que el Fabián traía en su mochila. Su cabeza estaba llena de sangre y tenia una gran hinchazón y un profundo corte en la ceja izquierda. Lo limpiamos y luego le dimos un poco de vino para que se abrigara. Estaba temblando.

Como el espectáculo ya había terminado, la gente poco a poco comenzó a retirarse. La mayoría apenas si podían caminar de lo borrachos que estaban, pero de alguna forma se las arreglaron para bajar sin sufrir ninguna clase de accidente. Nosotros entonces le preguntamos al tipo si había venido con alguien, si había algún grupo que lo acompañaba, pero el nos dijo que no, que estaba solo. 

- Todo se ha ido a la mierda – Murmuró de pronto el hombre, con gesto perturbado – Tengo sangre en mi cabeza -.

- Eso te pasa por andar haciendo hueas – Lo retó el Fabián.

- Duele mucho – Se quejó el hombre – Estoy herido -.

- Si, si – Dijo el Carlos, con algo de pena - Pero se te va a pasar, no te preocupi.

Al final, decidimos dejarlo solo y comenzar el regreso a la ciudad, y ni al Fabián ni a nadie le importó que el tipo ese se hubiera quedado con la ropa y con el vino que nos quedaba. Teníamos que apurarnos para llegar a la casa del Costa antes de que se le acabara el copete, así que nos apuramos en Bajar el cerro lo antes posible. 

El año pasado nos habíamos perdido el medio carrete en la casa del Costa por andar hueveando en otro lado, y ahora estábamos decididos a que no nos pasaría lo mismo.

Ni siquiera volteamos cuando oímos sus llantos, ni menos cuando lanzó al cielo sus primeras maldiciones. Solamente seguimos. Ya no nos importaba para nada.



martes, 19 de noviembre de 2013

AUTOEXILIO


Para esta nueva entrega de Experimental Lunch, Presentamos a Virginia Wood, que es el seudónimo literario con el que escribe prosa esta joven y prometedora artista Chilena. De 27 años, esta realizadora Audiovisual de Santiago de Chile, trabaja para la prestigiosa productora Erre Films y, por si fuera poco, autogestiona Pajaro Verde Films, iniciativa de video art y video poesía. Incansable mujer, es, ademas de todo lo anterior,editora de la Revista Punzante, proyecto virtual que une la poesía con el arte. Esta muchacha ha publicado algunos poemas en la prestigiosa Revista Letra Muerta de Concepcion, y fue seleccionada para participar del Libro Antología Metalenguaje. Hoy, nos deleita con su poema Autoexilio.





Autoexilio by Virginia Wood



Una gota de agua

estéril,

insípida,

se desliza por la ventana.

Está sola

no proviene de la lluvia,

ni de la humedad.

Nació en el vidrio

perdida,

atípica,

espontánea.

Similar a todas,

similar a ninguna.

Se fue lejos

despertó y se encontró.

Tomó su chaqueta y se fue caminando,

caminó lejos,

caminó tanto,

desapareció y dejó sus zapatos.

Se fue lejos

a un mundo de sal

en un poblado extranjero.

Se sacó el alma de cuajo

para tirarla al mar y fusionarse.

Se sacó el cuerpo y se lo regaló al viento.

Se fue lejos, muy lejos.

lunes, 18 de noviembre de 2013

The Brian Jonestown Massacre


The Brian Jonestown Massacre es de aquellas bandas para personas de oído exquisito y selectivo. Una banda que refleja lo mejor de la década de los 60 en sus trabajos, sin dejar de lado el probar cosas nuevas y la eterna búsqueda de sonidos nunca antes escuchados. El nombre de la banda hace alusión a Brian Jones, el gran guitarrista de The Rolling Stones, y la tragedia suicida de Jonestown, en la cual un culto religioso acabó con más de 900 vidas.

The Brian Jonestown ha tenido varios cambios en sus componentes, mantieniéndose siempre su creador y líder, el genio Anton Newcombe. 

Como curiosidad les cuento que esta banda era/es rival de otra de mis bandas favoritas, The Dandy Warhols. Siempre llevando una relación te amo/te odio, han llegado a escribir canciones para sus respectivos rivales. Pueden ver esta “lucha de egos” y demás en un documental muy bueno llamado Dig!











viernes, 15 de noviembre de 2013

El silencio de los justos


Para iniciar este fin de semana, los dejamos con Javier Flores y su poema el silencio de los justos







Javier Flores Letelier (Chile, 1982). Es uno de los fundadores del Colectivo cultural Río Negro, editor de la revista homónima y de la Revista de literatura, arte y opinión La Ira de Morfeo.

Web:

www.colectivorionegro.cl

www.revistalairademorfeo.net





                                  El silencio de los justos



Para salvarnos de una muerte indigna
debiera ser la última vez que te convenzo para hacer el amor con la exasperación de las palabras que llevan a dos personas 
a buscar sus rostros, me aconsejó con el cariño y la desesperación 
de un hijo agónico 
el sacerdote al que acudía para ver sus garras originar el resplandor reverberando en su mirada impenetrable
de traiciones y revoluciones negadas cada nueva centuria
en los golpes en los muros, 
en nuestras sienes cautivas en el pudor y la resignación de la rabiosa voz de la fe. Creímos en el poder del canto de los honestos 
redimiendo el frío cruel de las iglesias, 
que la fuerza de los pechos de los sepultados 
en el dolor del bien está en la razón de las armas de los pobres, 
escuchamos venir al océano mercante, 
el misterio del alimento de las ratas, 
la sotana que nos entregaba el cuerpo del crimen donde llorar a los seres queridos que aún nos hablan dolientes en las cruces de nuestro trabajo diario. 


Esta tarde te veías confundida y soñolienta, habías esperado en vano la noche de mi suicidio, el reencuentro con mi pronunciación aguardentosa y con esa agresiva mujer recorriendo 
los pasajes entre las lápidas que se parecía a tu madre, 
el amanecer luego de contarte el motivo 
por el que agacho la cabeza entre el vigor de tus dedos 
esperando ser arrebatado por los calabozos que insinúan 
en las avenidas mal nombradas 
las marcas humanas de los intentos de escape... 
Diez años atrás, cuando aún era algo más joven que tú sometidos en las rutas letales hacia la libertad 
a la aflicción y la nostalgia del sexo en la calle para correr a abandonar los derroteros
en las esquinas del agua de lluvia estancada en donde detrás del ardor de la conciencia dormida, 
en presencia de lo sagrado o derruido de la imagen
del inmolado ante el victimario
nos confiábamos las amenazas que nos habían hecho
quienes fueran nuestra gente 
y ahora no podían recobrar la quietud obtenida
de la aceptación de la culpa 
existente tras la esperanza de la crónica
de los encuentros en reclusión. 


Diez años atrás cuando todo lo que tenías eran tus esculturas
apiladas en una bodega 
demostrándote el arte contenido en los animales cansados, 
cuando mis pensamientos debían servir al principio que se esconde detrás de los objetos, a los objetos de la memoria que tienen su propio olor.
Diez años atrás, cuando me hablabas de tu padre desaparecido, exiliado por su afecto por el trabajo con la madera y por los espíritus que descansan en los puños heridos que persiguen las vetas. Cuando te hablaba mi padre, el castigo de la vergüenza bastarda, 
la angustia de lo divino, la caída de los elementos, ese hombre sonriente, grave y sarcástico, músico frustrado, jugador reprimido que preparó su juventud levantando durmientes de las estaciones de ferrocarriles; en ese entonces
te hubiera encontrado en mis vicios, en el exilio de la infancia de la lírica cegadora de los barrios
hablando sedienta de los alaridos que escuchaste durante años a los que nadie quiso acudir. 


Sigo protegiendo la tierra que fue negada por el miedo a las represalias,
las ideologías descartadas por el ansia de descubrir el nombre de la bestia. 
Los crucificados pronto nos dejarán sus semblantes desdentados esperando como luces en los palomares, el aviso de los perros descontrolados en la entrada de los templos
declamando sed y hambre sin aceptar la gracia ni el perdón. 
Deja que haga esa oración en donde nadie sobrevive la belleza del final. No sé si somos el alimento posible o el susurro de la tiranía; desaparecemos noche a noche en la narrativa de nuestro siglo.
Veo las fieras atacar lo invisible
para luego agachar la cabeza y volver a sus rincones
impacientes por darle nombres y bailes nocturnos al deseo:
hay algo que envejeció en tu sonrisa
que delata la edad de tu ira
y los rasgos agazapados de tu ciudadanía
en donde se refleja la disputa de la sangre nueva 
entre el deber y la venganza. 


Siente mis brazos entre los cadáveres, la ceniza en el borde del abismo
evocando los bosquejos del sufrimiento de la ascendencia, 
los aullidos de las cuencas subterráneas
grabando el testimonio consumado en los portales alzados desde el barro. 
Recuerda que soy un hombre enfermo con los días contados,
estaré destruido en algún lugar del océano
donde mi rostro ya no tenga valor. 
Continuarás buscando tus raíces 
en la incierta mordacidad
de la lucidez de la paz: 
he construido mi propia miseria 
para conceder el crimen a la historia en un arrebato cualquiera, 
entiendo de la desolación en las expresiones
de los rapaces desvestidos que desde los pórticos de los terrenos abandonados
en sus ojos enrojecidos y dilatados cobran la claridad de los dioses cotidianos
bajo una frazada infestada y gélida 
después del nocivo misticismo que la necesidad concibe 
por unos momentos de cariño;
no puedo dejar de escuchar los lamentos
de los fieles cuando encuentran los milagros 
en el castigo de las figuras envueltas en llamas;
la lealtad entre los esclavos; recuerda el amarillo de la piel, 
la serenidad después de que las heridas paraban de sangrar... 

La solidez natural de la carne de las manos 
será para los que cumplen el deber de enterrar con su propia fuerza 
a un amigo que fue su padre, 
el perdón y la rebelión ante los secretos que forjaron 
la forma de caminar, 
la sonrisa de quienes te pueden traicionar y robar la vida 
el agua argéntea del iris dañado, de la ternura y de la piedad; 
honra a tu madre, la fatiga de recordar tu nombre 
hasta la adultez de los cuervos que desprenden la carne de tu espalda. 
El sudor bendijo las frentes de los refugiados
entre el sonido grave del viento en las plantas,
el fuego levantado por las crías respirando la humedad encarnizada 
en las llagas de los compañeros entumecidos en el veneno de las polvaredas.

La esencia cálida del carbón en el viento 
tocó la frente del condenado antes del sonido de los disparos
rasgando la madera pálida donde el retrato del dictador 
alecciona a las generaciones venideras a mantener un férreo silencio 
frente a la violación del prójimo
para ser dignos del llanto de los camposantos. 
La sangre llenó la visión de la luz bajo cada roca, 
las alas imaginarias de los terrenos devastados, 
el ruedo del alma de las máquinas 
impregnadas con el olor de los alimentos descompuestos 
que las criaturas perseguidoras del sol de la frontera
cargan en sus consciencias.
La aurora del humo se inflama
y los que han sobrevivido observan sus cicatrices 
como a imperios malditos que no desaparecerán;
la memoria es la mayor de las bestias.

El río y la enfermedad de mis venas
ofrezco para ser la rememoración de la desgracia descubierta del padre
de los ilegítimos y sabios hijos de las banderas negras, 
confiarte la historia de los sitios en los que pernocta el transeúnte rebelado
en el compromiso con la furia destruyendo
las imágenes de su pasado en cada delirio llorado,
el mundo de recuerdos reflejados por la pérdida de sangre
para entregar la descendencia del enigma de la voluntad propia,

los mitos que los guardianes de los límites enfrentan 
en los orígenes de sus causas cuando empuñan sus armas.
El viaje al destierro significa resistirse a negar los hechos
que las apariciones del camino relatan,
vuelvo a comprender en la mutilación ritual 
del ciclo del renacimiento
sus ingenuas y verdaderas revelaciones 
cada vez que elijo responder 
a las advertencias declamadas 
a través de los creyentes de los reinos invisibles 
para adentrarme en la inocencia y la violencia
de la tierra a la que llegaron los conquistadores perdidos 
en la niebla de las trazas de sus manos
destruyendo todo el nuevo mundo que abrían a su paso, 
violando a las mujeres malheridas
intentando encontrar en los dibujos de sus ropas ultrajadas 
sus corazones cruzados por las mismas armas construidas
para proteger la dignidad de la fragilidad terrenal
de la memoria perpetua de las guerrillas bajo las tormentas...