sábado, 26 de octubre de 2013

Héctor


Para Hoy Sabado tenemos el agrado de presentarles otro relato de Gonzalo Vilo llamado Hector. Espero lo disfruten y sigan apoyando el arte y la literatura alternativa.





                    Había un vacío, se notaba. Las noches eran largas y angustiosas y yo me cagaba y me meaba con asiduidad. Aun creía en el viejo pascuero, en dios, y en el monstruo de debajo de la cama y la luna era una horrible bruja que chillaba brillantes pulgas escarlatas. Nada se podía dar por seguro, y la noche viajaba conmigo por un subterráneo enfermizo y subyugado, hasta llegar a un tétrico castillo de naipes, en donde yo era un simple prisionero, obligado a callar por el bien común.

            La mañana en que llegó Héctor fue la peor de todas. No había dormido nada y mi rostro no era más que un simple bosquejo lineal. Y es que esa noche, amigos,  se llevaron a Aníbal, se lo comieron entre esas hienas parlanchinas y mis gritos no sirvieron de nada y mis llantos…….

            Por eso la llegada de Héctor fue como un milagro. Un mandato bendito del dios lineal. Sus patas gordas y negras y su cuerpo blanco y redondo eran sinónimos de seguridad y bienestar. Por eso aplaudió Mario, el polilla, pegado  a su telaraña y supe que todo iba a cambiar. Las hienas carnívoras no volverían a acercarse en medio de la noche común en donde debía callar. Ya no más, ya no más, ya no más.

De inmediato a Héctor lo pusieron a mi lado y sus ojos luciérnagas me ensimismaron. Raquel, cuya cabeza se había fugado, aplaudía, pero yo seguía repitiendo mis maldiciones contra las hienas, esas malditas llenas perdidas, rameras, mariconas, que se habían llevado a Aníbal, al triste y bueno de Aníbal.

            Al llegar la noche, Polilla y araña jugaban al sube y baja y Raquel se pintaba  la falda color celeste. Todos esperaban y observaban de reojo a Héctor, quien no movía ninguna parte de su cuerpo. Extraño, considerando que faltaba poco para que las hienas carnívoras  volvieran al ataque, pero en fin, él ni se inmutaba.

            Yo desperté cuando a polilla lo tenían agarrado de las patas, y entonces, no hice mas que esconderme bajo las sabanas de pulgas escarlatas. Solo escuché rugidos, gritos, llantos. La noche que debía callar de pronto se convirtió en una falda pintada de celeste, sobre una triste telaraña de pánico.

Cuando las hienas al fin se fueron, me levanté para ver como estaban todos. Héctor estaba en el mismo lugar, sin un rasguño, y así también polilla y Raquel.  Para mi sorpresa, algunas hienas yacían inertes en el suelo y una hasta colgaba de la telaraña, y sus entrañas eran un enjambre de rosas verdes oblicuas, con olor a cocina clandestina. Bob, el palitroque policía, lo contó todo, y dijo, Héctor es un loco, Héctor es un héroe. Aunque vaya a saber uno si decía la verdad: nunca he confiado en los polis, y menos si es un palitroque. En todo caso, el polilla y Raquel lo apoyaron.

- Gracias Héctor – Dijo Raquel – Sin ti habría perdido la cabeza.
Los ojos luciérnagas chillaban como una loba en celo y el amanecer escarlata llegó de pronto y fue una lluvia de pulgas comunes bajo un sube y baja celeste.

            Abracé a Héctor de los pies y los besé. El era mi protector, y había que comenzar a tratarlo como tal. Con dadivas de crema, saborizantes de perlas fruta, que estaban de estación. Era un homenaje sincero, empapado, de llamas el corazón. Héctor nos había salvado, y ahora las hienas nunca más nos iban a molestar. Nunca más, nunca más, bueno, eso pensaba yo.

            Todas estas imágenes se me han venido de golpe esta mañana, treinta años después: todos estos recuerdos encantados de luces giratorias. Hoy día que vi a Héctor en el sucio y olvidado baúl de los recuerdos, una parte de la noche y la oscuridad brotaron del subterráneo oblicuo para hacerme llorar. Héctor ya no puede ver, me dije, las luciérnagas volaron, y el polvo estelar ahora lo cubre todo, de olvido. A mi derecha encontré una telaraña y creí ver jugar otra vez a polilla y araña, pero no, solo había una mosca varada. La liberé por los buenos tiempos.

Ahora el murmullo y las risas de las hienas las escucho no solo en mi habitación, están en todas partes, y su eco es siniestro e inquietante. Pero Héctor ha perdido sus ojos. Rodaron como luces giratorias hacia el subterráneo oblicuo, y ya no se puede hacer nada, nada. Héctor sin sus ojos no es nada, apenas un adorno, y más aun ahora que el mundo es una hiena gigante y que el dios lineal al fin nos ha rechazado. A esta altura la verdad, ya solo queda ser como ellas, una carnívora ramera, y matar por un pedazo de sueño, antes que las pulgas celestes lo iluminen todo.



jueves, 24 de octubre de 2013

LA CÓRNEA Y EL LABERINTO



Para esta nueva entrega de Experimental Lunch, les traemos  a un joven chileno llamado Fernando Vargas, quien nos deleita con este inquietante relato llamado La cornea y el laberinto. Sigamos apoyando la literatura y el arte alternativo.



                                  LA CÓRNEA Y EL LABERINTO


 (Se pasea lento en su espacio, no hay salida…)

H
abía noches, solo noches y pasos, podía ver desde la ventana como una mortaja de novia se arremolinaba y desaparecía en puntos fugaces, tantos remolinos, tantos escapando allá y acá en el giro intentando volver al marco extraviado al extender sus brazos hasta el punto perdido en el cual me encontraba después de pasar un mes enredado en llamas y tinta que rescaté de una casa calcinada y cuyo esqueleto negro era también el mío, antes de pasar un mes sin salir observando un cuadro maldito apenas dormía en una cama, solo era un cuadro, yo, la atmósfera, cada color posible que ya estaba mezclado e imaginaba que apenas podía tender esas blancas persianas y un olor a vómito desprendían si las agitaba, solo al leer olvidaba mi función natural reduciéndola a una taza de té blanco y café negro. Por más que hablaba a la Tierra ella guardaba silencio. En algo habíamos fallado. La estúpida broma de la imaginación
Antes, como dije, no dormía y pasaba en Los Arenales acompañado o quizás escoltando en su ir y venir, extendiendo todo su páncreas por las calles en diferentes ocho manos quemadas por el frío, en los brazos, hombros, a Grises que buscaban un punto de apoyo para levantar el mundo haciendo de la referencia algo oculto y científico en más de una manera. Griego. Espaldas bajas y la mortaja de la novia seguía allí. La Belleza, lo digo ahora, es una mortaja blanca y pálida que flota sobre un cráneo de cóncavas llenas, en momentos como esos, al caer lento sobre la mesa, antes de volcar algún vidrio, pensaba en mi Padre, aquel que murió y otros dijeron que había resucitado, en su mano en mi cabeza presionando fuerte más que en una fantasía pueril, en ese hombre que siete años más tarde apareció borracho y puteando a su sombra y que me decía, después de años: “¿Qué mierda importa alguien, quién sea?” pero al verme tan parecido a él lloró y derritió la espina de sus pasos por la noche en un silencio que hasta hoy no puedo dar significado. ¿Arrepentido por su abandono? ¿Asustado por el dopplengänger y la bilocación? No podría haberlo seguido pues él no era mi padre y sabía que YO era mi Padre una vez más. Pensaba en él y en mí como en dos personas iguales, (atraído por mi figura reprimía mis instintos) hueso contra hueso, algunos instantes antes que mi frente goteara sangre por el golpe de la madera pensaba que en ese momento si no era echado a patadas y gritos, como un perro a la calle, luego la reja de la Ley rechinando se cerraría frente a mis narices una o dos horas. Creía ser anciano y ya poder salir de ese castillo que construí en mi memoria con trozos de obsidiana. El día aparecía en ese cuadro, en ese manuscrito extraño de otro mundo.
Sabía que los animales conseguían comer o mantenerse en un mínimo de actividad. Masturbaciones iluminadas ya no daban resultado. Buda en sus tres enseñanzas o Lao Tsé en el Tao no balbuceaban más que la negación o la enseñanza atempore  inconveniente para este medio social. En momentos críticos leía libros de extraña procedencia. En fin, me sentía uno con el personaje, que a decir verdad no era ni lo UNO ni lo OTRO.
En estas andanzas, después de zambullirme en un hijo de tinta sacrílega, un feto más bien pardo con ese humus al podrirse la fruta y los almidones, llegaba a apreciar ese mismo color y olor que veía en las calles de Los Arenales estirado en las explanadas y terrazas con ánimo sinestésico. La ciudad poseía un agotamiento interno de la privacidad, esa propiedad privada del cuerpo hería más y más, convertida a la vez en herida y navaja entre dos nubes con piel de durazno, miré el primer día como al cielo nublado y blanco donde podría escribir una historia con tipografía alienígena u omitir quién habla a QUIÉN. Podía detenerme a pensar en alguna verdad, algún hecho, cosa, pensamiento al cual apegarme para iniciar una guerra monstruosa con los imbéciles que sostenían el pendejo de sus huestes en la orilla del poder y la podredumbre de sus actos. Era en la pared de mi cuarto donde ese cuadro (único para cada uno) vigilaba cada uno de los dedos que movía para realizar éste o cualquier acto fijándose en los pormenores mínimos como esa mancha de semen en el cobertor o los pantalones, algo que era sangre coloreaba insistente el vidrio que cubría el lienzo. No temía, en cambio, cuando alguna mujer perdida en su histeria despertaba gritando junto a un ebrio en mi cama y dale, dale, rompía su culo a callampazos en su zorra provocando esos alaridos, lamidas, eyaculaciones precoces y luego la cascada sin ruido de menstruaciones malolientes.
-Puto, marrano maricón ¿es todo lo que tienes?
Y miraba el cuadro, siempre volvía a levantarse y le “daba” al trabajo incansable buscando el sol dulce de tardes y tardes atornilladas al resorte, después, ermitaño, con la luz en el cobertor, en el pantalón, descubría que el recuerdo solo podía conjugarse en una: Ella. La mancha. ¿Y si esto no fuera más que entretenimiento? Considerarlo así era una maldición. No debía perpetuarse más que el fin –pensaba– ­al final de cuentas cualquier inicio necesita de otro fin. Ahora al reflejarme tan bien entre las pinceladas era un chancho barroso de ojos antiguos, un chancho viejo pero astuto, tanto como para saber que no era, ni sería un chancho alguna vez. Solo en el reflejo está impregnado lo-que-no-es.
Así, refulgente, me importaban una mierda los académicos y cada vez que en alguna calle de Los Arenales me encontraba  a uno lloraba de la risa de saber que a uno ya no se le paraba y al otro su mujer lo había reemplazado por un consolador. (Yo no podía olvidar a mis tres lesbianas y a Julian, el único a quien permití en ese juego) Muchas veces al caerse la costra mantenía su secreto placer de ser abierta y expuesta al aire. Necesitaba los músculos despiertos, más que nunca despertar sobrecargados de tallos e inflexiones de pulmones, de ese trabajo en la permanencia de las objeciones ideales. Problemas tales como:
Quién era.
Dónde iba.
Dios.
Vida.
Muerte.
Otro.
Poesía.

Reducidos al único sentido práctico: ELLA O ÉL, y me parecía que Él o YO debía desparecer en castigo por poseerla a ELLA. Mi doble era astuto, ocasionaba la derrota de agua y agua abatían sus pechos contra un tambor de costillas, pero no derramaba una gota, apagaba un cigarrillo en su reflejo una y otra vez para no volver a pensar en alguna respuesta Verdadera. El cosquilleo del gusano moviéndose en las entrañas siempre decía llamarse Duda. Nadie ha comprendido, no podían darme reglas morales con absoluta, repito, absoluta desfachatez de su ignorancia del deber. Nadie comprendía qué es “eso”.
Lo primero a lo cual tuve que apegarme fue a satisfacer ciertos caprichos de índole sexual. No tenía satisfacción al penetrar, las vaginas eran distintas que los culos y al momento de ese acto la rigidez o la lubricación se volvían importantes para no dañar el miembro que usaría con promiscuidad.
Decía: “Me veía entonces flotar por esa sensación oscura de pertenecer a lo “Otro”, lo de fuera. No era más que humo, una espiral de mariposa agria que engullía uno a uno cada segundo que bailaba en el aire. Los dedos se entumecían al contacto con esa piel, revestida en la pipa. La fragancia tomaba los órganos epiteliales, el cerebro. Unas dalias gigantescas introducían sus cabezas por el postigo de la puerta, al mirar el interior de ese hueco luminoso caía cegado de rodillas, solo en ese momento la claridad cobraba forma hacia un lado y otro, sensación parecida a la de días antes en una casa oculta de Los Arenales.
Tras de mi sonó un golpeteo en la puerta, me acerqué al agujero y tras el vidrio esmerilado con una luminosidad extraña, unos ojos verdes estremecían mi iris. Un objeto grande y pesado ondulaba al otro lado, sus múltiples manos chocaban unas contra otras en un baile digno de antiguas tribus caníbales. (O quizás Bartok o Prokofiev por lo misterioso en la tonalidad sin desmerecer a Schöenberg que era uno de mis favoritos) Mis oídos palpitaron con el ritmo, golpeé algunas veces en la madera, en el iris de la madera un ojo destilaba jade, la manilla se movió y salí. Golpea unas tres veces la manilla provocando una salpicadura de gotas, el rocío, la empuñadura de bronce aún relucía, un primer rayo de sol brotaba entre los techos y sus frutos se multiplicaban sobre las cabezas. Esa gruesa mano toca mi cintura con firmeza.
Desde la parte trasera de la casa llegaban unos vítores estrepitosos y un sonar de botellas; por la cerradura la mano neblinosa de un humo conocido por mi garganta salió dando espirales ascendentes, era otra puerta. Un león encerrado. En ese espacio pensé en dejar a Herman para siempre, era inútil que intentase pelear contra su tiempo dedicado a la “Poesía” no lograba entender cómo poder hacerlo, me decía “No la has sentido en tu cuerpo, tu “cabeza”, no está en un poema solamente, está en la carne descompuesta, en todo como una fuerza latente imperecedera” Ni siquiera entendía que intentaba decirme o convencerme. No lo sé, pero recuerdo sus manos temblando y sus rodillas, tratando de explicarse: “Y la mosca tejía con sus patas en la carne de la manzana las manchas negras de la tinta que ilumina las hojas del papel blanco” y seguía después “Cuando llegó las personas interrumpieron sus habladurías para rodear con su vista el salón hasta esa figura inserta algunos segundos en el marco de la puerta, he aquí a la derecha, con ambos brazos pegados a pezón y pezón, con las manos cerca del pubis, una mujer salida de las nieblas interiores con un triángulo en su frente. Hubo un largo silbato que entorpecía el ruido del sexo detrás de la puerta a su derecha, al girar la vista hacia la izquierda alcanzaba a percibir el pomo y su reflejo de luz como una polilla enredada en los cabellos de la luna”


domingo, 20 de octubre de 2013

SONIC YOUTH

Sonic Youth es uno de los sucesos más importantes de la historia del underground norte americano surgido a principios de los 80. Cuando sus contemporáneos como R.E.M. y Hüsker Dü incursionaban en las convencionales estructuras de canciones melódicas, Sonic Youth comenzó su carrera abandonando totalmente los cánones del rock & roll tradicional. Influenciados por las formas libres de la música noise experimental proveniente de grupos como The Velvet Underground -sobretodo en su naturaleza de nativos de New York- y en menor medida, de The Stooges, la banda se convirtió en el icono del sonido post-punk vanguardista de la ciudad, siendo un gran influjo para muchos grupos independientes que siguieron su ejemplo en Estados Unidos e Inglaterra. Sonic Youth para principios de los 90´s, habiendo recorrido el camino de la transición de noise avant garde rock a la más pura de definición de música alternativa americana, fue influencia cierta para grupos nuevos como se escucha, por ejemplo, en la evidencia de lo disonante en los acordes de Nirvana.

Sonic Youth se formó en 1981 por los guitarristas Thurston Moore y Lee Ranaldo y la bajista Kim Gordon. Ranaldo venía de tocar con el importante compositor del avant-garde, Glenn Branca, que fue una de los músicos más influyentes de los trabajos tempranos de la banda. Su debut lo efectuaron en el Noise Festival de Nueva York a mediados de 1981, luego del cual incorporaron a la tecladista Ann DeMarinis y al baterista Richard Edson. Después de la salida de DeMarinis, grabaron su primer EP ("Sonic Youth") como cuarteto, en el sello independiente de Glenn Branca, Neutral Records en 1982. A principios de 1983, Edson deja la banda y es reemplazado por el percusionista Bob Bert, con quien editan su primer elepé, "Confusion in Sex", y salen a su primera gira europea. A finales de año, editan el EP "Kill Yr Idols" bajo el sello alemán Zensor. En 1984, mientras efectuaban conversaciones con múltiples sellos independientes que estaban interesados en su trabajo, publican el cassette en vivo "Sonic Death: Sonic Youth Live". Finalmente firman contrato con la casa discográfica Blast First y lanzan el disco "Bad Moon Rising" en 1985, obteniendo una importante repercusión en la prensa underground de Estados Unidos. Este álbum, a diferencia de los anteriores, incorporó su tradicional sonido noise y de experimentación, en un formato de canción mucho más pop. Después de publicar el EP, "Death Valley 69", Bert es sustituido por Steve Shelley, quien se transformó en el baterista estable de la banda.

Con el impactó causado con "Bad Moon Rising", Sonic Youth recibe varias propuestas de sellos mayores y deciden firmar con SST (Black Flag, Hüsker Dü), con quienes editan rápidamente "EVOL" en 1986. Con éste, empezaron a ser tocados en radios universitarias, ganando más popularidad y en 1987 con la edición de "Sister", consolidaron su éxito (obviamente no masivo), incluso apareciendo en la revista Rolling Stone. En 1988 crean el proyecto paralelo Ciccone Youth y editan "The Whitey Album" y más adelante, volviendo a Sonic Youth, el trabajo doble "Daydream Nation", considerado una de las cumbres de la banda. Editado bajo el sello Enigma Records, el disco generó el hit 'Teenage Riot' en las radios locales, pero la distribución hecha por la casa discográfica era bastante pobre, por lo que se cambian al importante sello DGC en 1990 y reeditan el disco.

Firmando el contrato con la garantía de tener el control absoluto con respecto a la creación, Sonic Youth tuvo la importancia de fijar el precedente para que muchas bandas alternativas firmaran con sellos más grandes con la condición de respetar su trabajo independiente. A finales de 1990 editan "Goo", con un sonido más compacto, pero sin dejar sus raíces noise. Ayudados por Neil Young, este disco representó el éxito más importante de la banda hasta ese entonces, rankiando en los top 100 de los charts Norte Americanos. Con la publicación de "Dirty" en 1992, Sonic Youth se acerca al sonido más crudo de bandas grunge como Nirvana y Mudhoney, siendo el disco más comercial de la carrera de la agrupación. Producido por Butch Vig, quien había trabajado con Nirvana en "Nevermind", el disco generó los primeros singles radiales de la agrupación como '100%', 'Youth Against Facism' y 'Sugar Kane'. Después de "Dirty", que en definitiva representó una forma más convencional de hacer rock, rápidamente Sonic Youth fue reconocido como uno de los padres de la música alternativa.

En 1994 se vuelven a juntar con Vig para grabar "Experimental Jet Set, Trash and No Star", llegando al numero 34 de los charts estado unidense y al 10 de los rankings ingleses, siendo el álbum mejor rankeado en la historia de la banda. A finales de 1994 son invitados para ser el plato de fondo del festival alternativo organizado por Perry Farrell (Jane's Addiction, Porno For Pyros), Lollapalooza y Moore, quien junto a Gordon había tenido una hija, ese año también lanza otra producción, esta vez de carácter individual, llamado "Psychic Hearts". Con las ganancias de su presentación construyen su propio estudio de grabación y editan en 1995, "Washing Machine", recibiendo excelentes críticas. Después de publicar una serie de experimentales Eps, bajo su propio sello, SYR, resurgen en 1998 con el excelente álbum, "A Thousands Leaves". En el 2000, firmando con el sello Interscope, lanzaron su nueva producción, "NYC Ghosts and Flowers" y en el 2002, con la incorporación del nuevo integrante estable, Jim O'Rourke, editaron el álbum "Murray Street".



Articulo tomado desde revista Rockaxis

Autenticidad

Para esta nueva entre de Experimental Lunch, les presentamos a Rosario, desde Mexico. He aqui su poema Autenticidad. De esta prestigiosa poeta extraemos una pequena resena. Mucha suerte Rosario. 
ROSARIO G. TOWNS Por años ha estado en estudio constante, en lectura intensiva y  preparación sobre Poesía y Música. En lengua inglesa y en español, cuenta con vasta publicación  escrita  y oral, en diversos medios y formatos. Ha fungido como: jurado, prologuista, crítica y organizadora así como presentadora e invitada especial en eventos culturales. Se ocupa en la búsqueda y toma de espacios  para dar expresión a lo propio y otros creativos. Ha sido fundadora y/o  miembro, de varias agrupaciones literarias y musicales.





AUTENTICIDAD

Rebusquen  todo archivo
de mis vómitos primarios;
boten, a  navaja,  la letra
que prefieran
para  su análisis microcrítico.

Ofrezco mis humedades
a  ser  cultivadas
en pos de mi  genoma autoral:
prueba de poeternidad
se realice a las metáforas.

Jerínguenme con pentotal  sádico
que afloje la testa ideadora
o sometan  las respuestas
a su tanteo del  bolígrafo.

Con gusto imprimiré  huellas,
descargo mi rúbrica  al grafólogo;
que  un relámpago Röentgen  me atraviese
(aunque, la musa  me llegó sin esqueleto).

Voy al túnel resonante
voy al trac, trac, tracomputarizado
voy al exorcista  de pantalla
y   tras  pantalla,

pero, sería suficiente
con  mirarme  lo que digo

escuchar el viaje desde  mis ojos.
 


Rosario G. Towns

jueves, 17 de octubre de 2013

Constelada

Para esta nueva entrega de Experimental Lunch, hemos elegido este poema de Juan José Enríquez Rivera, quien desde Ciudad de México, nos entrega su trabajo. 












CONSTELADA

Desvanece tu vestido de noche
observa mientras
la obra en silla de ruedas,
en el poniente sola encuentras,
un documento secreto
en sombras blancas
arriba en la montaña,
todo en el mismo nivel,
y mi mentor,
entona en pena
la melodía del homicida,
¡Cuestión de honor!
¿Cómo nombrarlo en mi sueño?
¿Oscuridad total?
Como mil vientos apocalípticos,
¡Ausencia de mar!
¿Estoy aquí?
Luz roja pardea,
Sueña tranquila
el drama de la creación,
¡Oh! Déjame sólo
con ésta desterrada
canción invernal,
obsequio de la noche
en mi habitación de lunas,
mientras recordamos jamás
nuestro amor azuletílicoescarlata,
en la ribera aquella del sol…
donde felices eran todos…

soñando con pieles de dragón…

domingo, 13 de octubre de 2013

Treinta

Para esta nueva entrega de Experimental Lunch, presentamos a este nuevo autor. Su nombre es Patricio Zenteno y al igual que esta prestigiosa revista, el tambien es de Coquimbo. Demosle todo el apoyo y pongamos atencion a su obra. Hoy nos entrega el poema treinta. Saludos a todos y sigan apoyando el arte alternativo.


 El resplandor de lo filoso he de mostrar
de mi rencor y mis memorias
la tierra en mi, incierta vive hasta que lloras
al despertar en las orillas de la realidad
he de incendiar lo horizontal de tus razones. 


Me encojo en la espiral, suelo olvidar
tenia un nombre vil y manos de metal
un ojo de cristal y dientes de marfil
pagaba por mi suciedad, fortuna reprimida
no tengo a quien culpar, el caos reinara


simulando el trayecto de un viaje permanente
fragmentos del no tiempo sugieren un comienzo
quien sepulta a quien? quien oculta que?
 las sopechas que intervienen con molestia
sin silencio que amortigue [...] ni neblina que disfrace


Por Patricio Zenteno





sábado, 12 de octubre de 2013

Acoso Mental

Le damos la bienvenida en Experimental Lunch a una nueva autora. Desde Argentina, Silvia nos trae este inquetante relato. No te quedes sin leerlo. Visita nuestro blog 



 ...tres mails nuevos... a ver este de Armando... vamos... que lenta está la computadora... Lau, ¿estás haciendo mate?.. ¿me traés uno?... voy a tener que ir al oculista, estos anteojos no dan más... ahí está..: Hola Susana. Mandame lo que me prometiste. Es muy urgente. Tengo que ir hoy sin falta. Un beso. Armando... ¿Lo que me prometiste?... ¿Qué le prometí?, no tengo ni idea... estuve con él la semana pasada en el cumple de Tomás y...¡qué gordo está!.. también con lo que se comió ahí... debe comer siempre así... un sanguchito atrás del otro... no hablamos nada serio... del viaje a Salta, del gobierno, que me dijo que vio un programa de Santa Cruz en un canal trucho y yo le dije que no tenía cable... Tinelli está cada vez más insoportable, y la Alfano sigue tan tarada como siempre, y ¿para qué le servirán los millones que tiene Sofovich a esta altura?, mamá me dijo que se jugó dos palitos en el casino de Montevideo... porque ya tiene más de setenta, como Menem... pobre tipo... qué papelón... aunque deben tener algo firmado, el nene lo tuvo por inseminación, hay que ver cómo arreglaron antes, y ¿de qué cosa hablamos para que ahora diga que se lo prometí y es urgente? Lau, voy hasta la verdulería y vuelvo… ¿qué mierda le prometí?, si casi ni hablamos... Sara sigue gustando de él, no le sacó el ojo en toda la reunión y después me paré para ver cómo saltaban en el pelotero y él se puso atrás mío y me dijo algo que no entendí porque la música estaba fuerte... ahí podría festejar mi cumple, es grande y tiene parrilla y... ¿en qué momento hablamos en serio ? y si no, ¿dónde lo vi?, así que tiene que ser ahí, en el cumple, que le prometí algo... Buenos días, un Marlboro, ¿cómo?, sí, un frío bárbaro...  no, no tengo monedas...?, sí, gracias, y si no fue en el cumple, ¿cuándo lo vi antes?.. ah, en el velorio de Marta, pero yo entraba y él salía... nunca más voy a un velorio, me hace mal ver la cara de los muertos con la boca pegada con la gotita, parece mentira que Marta ahora esté muerta... las manos, a mí me impresionan las manos... si estuve con ella dos días antes y estaba rebien... además, si los muertos no están más ahí, ¿para qué va la gente?, es como que te vengan a saludar el día que vos no estás en tu casa, y ahí yo llegué, él me saludó y se fue... buenos días, ¿me da dos de papa?, sí, de la negra, para freír... y ahora ¿qué le digo si me llama?, puedo hacerme la boluda y decirle que no abrí el correo, pero dice que es importante... y dos de tomates, sí, mucho frío, mejor, así puedo ponerme las botas para que me tapen las piernas y usar pollera, no, nada más. ¿Cuánto es?, ahora vuelvo y le escribo algo para que me diga más, así me avivo... dice que se lo prometí...¡Dios!, qué frío de mierda... la musiquita del celu... ¿hola?, ¿sí?... hola Armando, ¿cómo andás?... no, no recibí nada... ¿era importante?... me tengo que comprar un relajante para el cuello, cruzo ahora que estoy en la calle… sí, decime... repetime, no te escucho nada, estoy en la calle... no, no te oigo bien, contame desde el principio... ¿cómo?, ¿que qué?... pará, hagamos una cosa porque no te escucho nada... hacé así... grabame todo lo que querés decirme, ¿sí?, chau, chau... buenos días... ¿tenés algún relajante barato?... en cuanto se vaya para atrás, me peso ahora que no hay nadie... ¿me habrá grabado ya?... espero que sea cortito, no tengo crédito… ¿qué le habré prometido?... medio kilo más... ¡la puta madre!... ¿qué me voy a poner para el casamiento de Pocha si el vestido negro me marca todo? Me quedan dos .semanas... cinco pesos, aquí tiene... a ver, asterisco, tres, tres, tres... ya veo que tengo que salir pitando... cuatro, tres... seis, nueve... buenos días, ¿cómo anda?, claro, con este frío... bueno, después se la alcanzo... no, no, no hay problema, no la estoy usando... yo se la llevo, quédese tranquila... vieja hinchapelota... se ve que le sobra tiempo... ¡otra vez!... asterisco, tres, tres, tres... cuatro, tres, seis, nueve... uno... qué linda voz tiene por teléfono, como la de Carlos Estrada en... ¡ah!, era eso... pero ¿cuándo se lo prometí?, si hablamos del programa de Santa Cruz, del gobierno, del viaje a Salta y...  para mi cumple no pienso invitar a Sara... ¿o habrá sido en el velorio de Marta?... pobre Marta... no me la puedo sacar de la cabeza...

martes, 8 de octubre de 2013

Sofia

En esta nueva entrega de Experimental Lunch, nos lucimos con este relato enviado por Gonzalo Vilo, quien desde Coquimbo nos vuelve a sorprender con mas de lo suyo.


   


            Hicks abrió la puerta de su habitación y oprimió el delgado interruptor con un débil movimiento de su dedo índice. Allí, sobre la cama, cubierta por un hermoso vestido rosado, estaba su pequeña Sofía esperándolo. El le sonrió.

- Mi chiquita – Murmuró enternecido – Mi bella delicia -.

Se subió a la litera y llegó hasta ella gateando. Cuando la tuvo a su alcance, estiró su brazo y acarició con suavidad su frente y sus mejillas. Miró con afecto aquellos ojos azules y luego la besó en la boca y en el pecho.

- Cosita mía – Volvió a susurrar – Me encanta cuando estas así de cariñosa, no sabes como me haces feliz -.

Con mucha delicadeza y ternura, el comenzó a desvestir a Sofía. Primero, le quitó su vestido rosado, luego los zapatitos negros y, por último, la ropa interior. Cuando la tuvo por completo desnuda ante el, la recostó sobre la cama y comenzó a acariciarle las piernas y el pecho, mientras su boca iba y venia por aquel cuello delgado y fino. Ella no decía nada, ni tampoco se movía. Solo estaba allí y se dejaba acariciar y besar con docilidad, sin reproches

Algo, sin embargo, lo obligo a detenerse, y con un poco de brusquedad retrocedió hasta llegar al closet. Desde allí sacó un bolso negro que colocó sobre una silla de madera y después de correr el cierre, quedó a la vista una enorme cabeza. El la tomó e introdujo la suya dentro de ella. Esta cabeza era peluda y café, con grandes agujeros en la nariz, en la boca y en los ojos. Debajo de ella estaba el resto del cuerpo, también peludo y de color café, pero este sólo tenía un agujero entremedio de las piernas.

                    Con aquello ya puesto, Hicks volvió a la cama. Allí todavía estaba Sofía, inmóvil y silente mirando hacia el techo. Quiso recomenzar con más besos tiernos y caricias; pero al final solo se dejo caer sobre ella, embistiéndola luego con fuerza. El catre, algo débil, comenzó a moverse y a rechinar, mientras los horrorosos gemidos de el estallaban sobre la almohada y el oído de ella.

          Al rato se detuvo exhausto, con la respiración entrecortada. Se separó de Sofía con cuidado y se quitó la cabeza, para luego secarse con una toalla. Sintió una sequedad en la garganta y un pequeño calambre en el muslo derecho. Pese a esto, con la parte de abajo aun puesta, se fue a la cocina por algo de beber.

         Mientras se servía un vaso de jugo de fruta, oyó la melodía inconfundible de su celular y dejó el vaso a medio servir sobre la mesa del comedor.

Hicks miró el número de la llamada, era Gómez.

          - ¡Hey! que mierda pasa que no estay con Sofía – Se escuchó al otro lado de la línea  – El alemán esta esperando hace media hora -.

- Si, Juan…oye – Trató de explicarle Hicks - Yo estaba a punto de conectarme…. estaba ya …. -.

- Mentira – Exclamó el otro – Hace rato que ya “deberiai” haberte “conectao” ¿Acaso ya no “queri” trabajar? ¿Acaso…? -.

- No – Le interrumpió Hicks – No es eso…Bueno… mira…Juan…yo….de eso quería hablarte…. no se si sea una buena idea salir hoy, yo… -.

- No me “vengai” con hueas rucio “culiao” – Soltó el otro - Ponte en línea, apúrate, no te conviene ponerte hueón, “voh sabi” -

Hicks suspiró y miró hacia el techo, apretó los puños.

- No se, Juan – Insistió – Igual, como que la Sofía….como que
está cansada -.

- ¿Cómo va a estar cansada “ahueonao”? – Alegó Gómez, cada
 vez mas molesto - ¿De que chucha me estay hablando? Ya,
partiste, que después del Jurgen viene Don Matsura -

- ¿De nuevo? -.

- Si hueón, de nuevo, y agradece, que todavía no termino de
pagar por esa mier… -.

- Sofía – Volvió a interrumpir Hicks – Se llama Sofía -.

- Bueno, Sofía…. Me da igual como se llame, Harto cara que
me salió la gracia, ni “vestío” traía, tuve que comprarle todo yo -.

Hicks guardó silencio y volvió a la habitación. Allí todavía estaba ella, inmóvil y en silencio, como siempre, dispuesta a todo, sin quejas, sin conflictos. El le sonrió y avanzó hasta la cama.

- ¿Me imagino que “andai” con la huea puesta, al menos?
–  Preguntó Gómez, aun al teléfono.

- Si – Se despertó Hicks – Sólo falta colocarme la cabeza -.

- Ya – Suspiró el otro, más tranquilo – Le voy a decir al
Jurgen entonces, anda a prender la cámara y el notebook,
apúrate -.

- Bueno, voy al tiro -.

Gómez cortó al fin y Hicks fue a encender el notebook y la cámara. Aquello no le tomaría más de algunos minutos.

Al rato, y gracias al poder de la Internet, desde la pantalla, al otro lado del mundo, un tal Jurgen, de Dortmund, comenzó a saludarlo y a mandarle besos.

- Gordo de mierda – Murmuró Hicks – Aparte es maricón -.

Volvió a colocarse la cabeza peluda sobre la suya y se metió
a la cama junto a Sofía.

- Perdóname chiquita – Le susurró al oído.

Acto seguido, la levantó con fuerza y la puso sobre él, con su pequeña entrepierna arriba de su miembro. Desde  el computador, se escuchaban aplausos y algunas exclamaciones.

Hicks entonces comenzó a embestirla con movimientos rápidos y profundos. Después arremetió con mayor intensidad y los aplausos y los gritos del alemán se hicieron todavía más sonoros.

- Bravooo – Exclamaba el tal Jurgen – Bravoo -.

En la última arremetida, Hicks la embistió con tal fuerza, que uno de los brazos de la pequeña cayo al suelo. Esto, sin embargo, no lo detuvo, ni tampoco cuando la cabeza se desenroscó de su cuello. Todo era parte del acto, del negocio, y a Jurgen le fascinaba, chillaba desde el otro lado.

- Los! – Se le escuchaba gritar - Bitte, mach! -.

Al final, Hicks terminó con lo que quedaba del cuerpo de Sofía sobre su pecho. No sabía donde había quedado la cabeza y el brazo, pero ya no importaba. Sus ojos ahora estaban  húmedos y sentía como si una mano gigante le estuviese apretando la garganta. El mundo era un lugar cruel.

Se atrevió a mirar la pantalla del notebook una vez más. Allí estaba el alemán limpiándose y lanzando un papel hacia el piso. Bajo la vista de inmediato.

Cuando levanto de nuevo la cabeza, la pantalla ya se había oscurecido por completo. Al rato volvió a salir una imagen, aunque esta vez ya no era el gordo de Jurgen quien aparecía  ante él, si no la cara de un viejo oriental de gruesas gafas.

Era Don Matsura, y lo saludaba.

Hicks se incorporó, y al instante comenzó a buscar la cabeza y el brazo.

- Konishiwa – Escuchó que le hablaban.


El levantó la mano, mientras recogía la cabeza y el brazo, que habían caído a un lado de la cama

domingo, 6 de octubre de 2013

Sublime Rutina

Desde Mexico, Dulce nos envia un relato que nos puede identificar en nuestra vida de pareja. Le damos una calida bienvenida a nuestro blog.


S
u
b
l
i
m
                                                                                                                      e 

                                                                   R
                                                                   u
                                                                   t
                                                                   i
                                                                   n 

                                                                   a 


   ¿Por qué te mientes? ¿Por qué me engañas? 
- Lo sé todo- te dije.
- Mientes. No sabes cuánto te amo, cuántas veces te he soñado y cuánto he dejado de pensar en todo por  pensar en ti.
- Lo sé todo, te digo. Sé que ya no me amas, sé que con quien sueñas no soy yo y que piensas en todo, menos en mí.
- ¿En qué basas tu juicio para ser tan dura?
- En tu mirada, ya no es la misma. Tus besos ya no saben igual y tus caricias ya no las recuerdo sobre mi piel. 
- ¿No crees que es porque estoy cansado del trabajo, del trajín diario?
- Más bien creo que, de lo que te has cansado, es de mí.
- ¡No entiendo! ¡Coño, mujer! ¿Qué no me escuchas?
- Escucho tus palabras, y también a tu corazón pidiéndote clemencia cuando me dices que me amas, yo sé que no es así.
- Claro que lo hago, más que a mi vida.
- Nunca creí que valoraras en tan poco tu vida.
- ¿Te estás rebajando y jugando a la víctima acaso?
- Jamás lo haría; lo sabes, lo sé. Me conoces y te conozco tan bien que sé que sabes que no es así.
- Entonces... ¿Cómo te diste cuenta?
- En tu mirada que ya no es la misma...
- ¡Eso ya me lo dijiste! Aunque creo que estás en un error.
- Puede ser, siempre me he equivocado.
- Tal vez estés muy equivocada.
- Puede ser...

                                                                        ***
- ¿Y estas flores?
- Son para ti, mi vida. Toda mi vida es tuya, las flores son sólo un regalo.
- Gracias, mi amor. Jamás me habían regalado flores.

                                                                        ***

- ¿Y estas flores?
- Son para ti.
- Gracias. ¿Las puedes poner en el florero y ponerle agua?
- ...

                                                                       ***

- Toma.
- ¿Qué es?
- Ábrelo.
- ¡Qué hermoso collar! Pónmelo.
                                                                       ***

- ¿Quieres que te caliente la cena?
- Déjalo, mujer. Estoy cansado.
- ¿Te preparo la ducha?
- ¡Que me dejes!
- Está bien, pero no azotes la... Puerta.

                                                                       ***
-Te extrañé.
- Yo más, mi amor.
- ¿El café de siempre?
- El café. Nuestro café.

                                                                       ***

- ¿Por qué ya no me preparas la cena poco antes de llegar? Extraño esas atenciones.
- Siempre llegas cansado e inapetente. ¿Para qué hacerlo ahora?
- Tienes razón, buenas noches.

II

- Te extraño.
- Seguro no más que yo.
- ¿Qué nos pasó?
- No lo sé, seguro nos perdimos en un punto entre la rutina y el hartazgo. ¿Me quieres aún?
- Yo aún te amo, pero sé que tú ya no. AHORA estoy convencida.
- Perdóname... Yo no quería...
- Ya te había perdonado.
- ¿Seguiremos juntos?
- ¿Me preguntas de nosotros o de ella y tú?
- Nosotros.
- Me temo que ese nosotros no existe desde hace mucho tiempo.
- ¿Te irás?
- Es inevitable.


                                                                                                                                                - Dica.