viernes, 28 de marzo de 2014

ROSAS ROJAS


Este Viernes a traves de Experimental Lunch presentamos al argentino Gonzalo Salesky y su relato Rosas rojas. 













En la puerta del hospital de urgencias, donde estacionan las ambulancias, había una pelea entre dos hombres. Me llamó la atención porque solamente uno de los dos golpeaba al otro, que no caía al piso a pesar de los tremendos puñetazos que le aplicaban en el rostro.

Habían comenzado dentro de un taxi y bajado de él a los tumbos. Quien recibía los golpes ni siquiera sacaba las manos de sus bolsillos, como si en ellos estuviera protegiendo algo valioso. No ofrecía ningún tipo de resistencia, sólo buscaba evitar los impactos. Pero no lograba hacerlo del todo, y el que golpeaba de manera feroz –que por su ropa parecía ser el taxista– le asestó varias trompadas más hasta que el agredido, al fin, se decidió a correr.

Me pareció extraño que no hubiera intentado defenderse o al menos, alejarse cuanto antes.

Perdí de vista a los dos hombres y seguí caminando. Entré al hospital por una de las puertas laterales. Venía bastante apurado, como siempre. Iba a visitar a un pariente internado y sólo llevaba un ramo de rosas rojas en mi mano derecha.



Unos segundos después, sentí que me empujaban desde atrás. Trastabillé y casi caigo al suelo. En una de las galerías, cerca de la terapia intensiva, el mismo hombre que había recibido los golpes me tomó del brazo y con un arma pequeña apuntó a mi pecho. 

Haciendo ademanes, me obligó a acompañarlo. No dudé un segundo. Estaba muy lastimado y de su ojo izquierdo parecía caer sangre. Su camisa blanca, llena de pequeñas manchas de color oscuro. Y sus dientes...

Corrimos un largo trecho. La gente se horrorizaba al ver su cara destrozada y el revólver que llevaba en su mano derecha. Parecía algo grotesco, un hombre desequilibrado corriendo al lado de otro que seguía sosteniendo, como si fuera un trofeo, un ramo de flores. No entiendo por qué en ese momento no pude soltarlo.

Entramos a un pequeño ascensor. Allí bajó su arma y me miró a los ojos por primera vez. Sacó de su bolsillo una pequeña caja de color blanco, cerrada con cinta adhesiva, y me la entregó sin decir nada. 

Al detenernos en el segundo piso, volvió a tomarme del brazo y así corrimos hasta el borde de un balcón que se encontraba unos pasos delante de nosotros.

Abajo, la gente había empezado a congregarse. Extrañamente, a pesar de todo, yo me encontraba tranquilo y seguro de que no iba a lastimarme. Algo en su mirada lo decía. Pero aún no llegaba a entender por qué me había dado la caja.

– No la abras todavía. Sólo después que me vaya. No cometas los mismos errores que yo.

Habló como si estuviera leyendo mi mente.

No tuve tiempo de preguntarle nada. Acercó la punta del revólver a su garganta, debajo de la nuez de Adán, y disparó.

Se desplomó sobre mí. Y la sangre... ¡por Dios! Tanta sangre a borbotones sobre mi ropa, mis zapatos y el ramo de flores.

Me lo saqué de encima. Sentía vergüenza de pensar más en el asco que me producía ensuciarme que en la locura y el drama de ese pobre hombre.

En pocos minutos llegó la policía. Tarde, como en las películas. Sólo atiné a quedarme sentado, apoyado contra la pequeña pared que nos rodeaba. 

Guardé la caja en el bolsillo. Tuve la tentación de dejarla tirada o de esconderla en el pantalón del suicida, pero preferí respetar su último deseo. Cuando todos se fueran, la abriría.



Ya en mi departamento, cerca de las cinco, aún no había podido almorzar. Seguía asqueado por la horrible sensación de la sangre caliente sobre mi cuerpo. Volvía a verla, manando con violencia, mojando mis manos y mis pies.

Me senté en el living. Acababa de llamar la policía para pedir algunos datos y ver si podía aportar algo más. De paso, me avisaron que el psicópata no había muerto todavía. Estaba muy grave, internado en el mismo hospital de esta mañana. Era prácticamente imposible que sanara o despertara, según el comisario a cargo de la investigación.

Sin embargo, algo me impulsó a ir a verlo. Para saber más de él o de su vida. Además, me tentaba la idea de dejar la cajita blanca de bordes plateados entre sus pertenencias.

Pero no iba a poder hacerlo.



Unos minutos más tarde estaba camino del hospital, por segunda vez en pocas horas.

Llegué a la sala de terapia intensiva pero dos oficiales me impidieron el paso. Estaban parados al lado de la puerta, uno de cada lado.

Me preguntaron si tenía relación con él, si era familiar o pariente. No quise decirles mi nombre, sólo contesté que lo había conocido hace poco tiempo. El más joven me dio el pésame por anticipado y me informó que podía quedarme por allí, para esperar el obvio desenlace.

Les agradecí. Di media vuelta y busqué la salida. Había sido un día bastante largo.



Después de subir a un taxi para volver a casa, tomé la caja y me decidí a abrirla. De una vez por todas.

Nunca hubiera podido imaginarme lo que contenía.



Tenía que entregársela a alguien. Pero no a cualquiera. Alguien que fuera capaz de llevar a cabo lo que la caja pedía.

Vi por el espejo retrovisor que el taxista había observado lo mismo que yo. Y supe que comenzó a desearla, con todas sus fuerzas.

Estacionó a los pocos metros, cerca del sector de entrada y salida de ambulancias, y giró hacia mí. Me exigió la caja y no quise dársela. Por eso mismo comenzó a golpearme. En el rostro, en los oídos, en el estómago… pero no la solté. La guardé en mi bolsillo, a salvo de todo.

Tratando de esquivar sus trompadas, bajé del auto. Sin saber hacia dónde iba, empecé a buscar al próximo destinatario.

Advertí que desde lejos nos estaban mirando. Era un hombre calvo, como yo, que parecía llevar algo pesado en sus manos.

Lo seguí. Enceguecido por el impulso de compartir con alguien especial el contenido de la caja, fui hacia la galería donde se encontraba. Aún sin saber cómo iba a convencerlo de que aceptara.

Se me ocurrió quitarle el arma a un guardia del hospital. Lo hice y corrí con todas mis fuerzas por uno de los pasillos. Mi corazón latía cada vez más rápido. La sangre ensuciaba mi camisa. Tenía el ojo izquierdo semicerrado y mis dientes…

Encontré al calvo y lo tomé del brazo. Con la pistola apunté a su pecho y lo obligué a correr junto a mí, para alejarnos de todo.

Nos refugiamos en un ascensor. Cuando bajamos en el segundo piso, casi sin aliento, le di la caja y le indiqué:

– No la abras todavía. Sólo después que me vaya. No cometas los mismos errores que yo.

No tuvo tiempo de preguntarme nada. Allí mismo, cerca del balcón, acerqué la punta del pequeño revólver a mi garganta y disparé.



Caí sobre él. Y mi sangre... por Dios, tanta sangre a borbotones sobre su ropa, sus zapatos y el ramo de rosas rojas que él seguía sosteniendo entre sus manos, como si fuera un maldito trofeo.

lunes, 24 de marzo de 2014

DINOSAUR JR


Nuestra banda de esta semana viene de un par de decadas atras. Son Los Dinosaur Jr. Y nos visitan con todas su sonido distorsionado y sus letras agudas.





Dinosaur Jr. Son, por sí solos, uno de los grupos fundamentales de la década de los 80 de USA. Cambiaron tantas cosas en la música y abonaron el terreno para que en los 90 muchas bandas con un sonido “complicado” para el oyente masivo consiguieran dar el salto a esa zona mayoritaria, a una exposición mainstream. Aprovechando su regreso, hoy queremos hacer un repaso a la vida y obra del grupo.


Dinosaur Jr es una banda de rock de Amherst, Massachusetts formada en 1983 por J Mascis (guitarra y vocales) y su compañero de secundaria Lou Barlow (bajo), luego de la separación de la banda de hardcore-punk que integraban anteriormente, Deep Wound. Posteriormente se les uniría Emmett Patrick Murphy (batería). La banda tuvo que cambiar su nombre de Dinosaur a Dinosaur Jr luego del lanzamiento de su primer disco Dinosaur en 1985, luego de que una banda llamada Dinosaurs, de ex-integrantes de los grupos Country Joe and the Fish y Jefferson Airplane, los amenazaran con una demanda legal.

A pesar de no haber alcanzado demasiado éxito comercial, la banda es considerada de culto. El éxito de los sencillos Freak Scene y Just Like Heaven y la recomendación de artistas de la talla de Sonic Youth hizo que firmaran para Warner Brothers. El sonido típico de Dinosaur Jr son canciones melódicas saturadas con guitarras ruidosas junto con los característicos solos de guitarra de J Mascis. Las tensiones crecían entre Mascis y Barlow, y en 1989 Barlow dejaría la banda para dedicarse por completo a su propia banda Sebadoh (fue reemplazado por Mike Johnson) y J Mascis tomó el control absoluto del grupo.

En 1997 sacaron su trabajo («Hand it over») y se disolvieron. J Mascis siguió su prolífica carrera en solitario y en 2005 luego de mucho tiempo se volvería a juntar nuevamente con el otro miembro original Lou Barlow para reunir a la banda. En ese propio año realizaron una gira en vivo por los Estados Unidos, Japón y Europa , tocando en el Festival de Benicassim junto a The Cure, Oasis, Yo la Tengo, Nick Cave o The Posies. Dos años más tarde aparecería un nuevo disco, "Beyond" (2007). "Farm" (2009) es su último trabajo en estudio.


Los dejamos con The Lung en vivo


sábado, 22 de marzo de 2014

Mensaje de la vida



Flame Tender nos vuelve a sorprender este sabado con un nuevo poema llamado Mnesaje de la Vida, Ojala lo disfruten tanto como nosotros









No hay razones, ni misterios,

Es como espuma sobre el mar,

Fuego sobre el volcán.

El desliz cálido y lento,

Acompasado con latidos,

Resurgen cenizas dormidas,

Avivan lugares recónditos.

Recorriendo desiertos,

Siluetas de ilusiones,

Caricias de terciopelo,

Ambas almas de cristal.

Más que momentos,

Conservemos instantes,

Retumben en mi memoria,

Caminos para ser feliz.

Oh, cuán disfrute es el amor,

El amor cuando es amado.

Dame vida, dame sed,

Dame espíritu, dame fe,

Derrama sonrisas,

Sobre mi piel.

Empáñame el aliento,

acurrúcame en tu lecho,

estoy a tu merced.

lunes, 17 de marzo de 2014

AURA LUNA

Despues de superar algunos problemas tecnicos, hemos vuelto con todo. Para hoy, tenemos el agrado de presentar a un poeta mexicano llamado Juan Jose Rivera y su poema AURA LUNA, espero les guste.





Tu mirada respiro…

Difusa…

En beso poseído

de nimbos y signos…

Tus labios sepia…

¿Dónde resguardar la mirada asesina

que cela espejos?

¿Visiones fósiles en laberinto

reconocen la daga parpadear

al unicornio de sonrisa demacrada

y columna débil celeste?...

¿Aún condolece?…

Tu mórbido rostro…

¿Aún mira?…

¿Aún agoniza?…

¿Aún aborrece?…

Incógnito abismo

de espiral brillante …

Merodea al vivaz monstruo

y evoca al enmarañado corazón…

Al beso de sangre…

La noche de sol que tu voz eclipsa…


Juan José Enríquez Rivera, Ciudad de México, Psicólogo Social por la Universidad Autónoma Metropolitana. Poeta, ha tomado diversos talleres de creación literaria y poesía en el Centro Cultural Faro de Oriente de la Ciudad de México. Tomó el taller de Exploraciones desde el Acto Poético impartido en el Centro Cultural Aliac en el Distrito Federal. Tomó un curso de Gramática de la Lengua Española en la Universidad Autónoma Metropolitana. Ha publicado en la revista literaria Bulimia de Camaleones así como en las revistas culturales: Polaris, En el Ombligo, Deslengua2, La Libélula. Ha participado en la IV Antología del Encuentro de Creación Literaria del Colegio de Ciencias y Humanidades de la UNAM, presentada en la XXVIII Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería en el Distrito Federal, ha participado también en la Antología Poética Agua de Cántaros, presentada durante la VII Feria Internacional del Libro en el Zócalo de la Ciudad de México

e-ma                      

José


Cel. 

sábado, 1 de marzo de 2014

Erika Chuwoki


Destacamos hoy el trabajo de este grupo de Montevideo Uruguay llamado Erika Chuwoki. Acaban de grabar su primer EP llamamdo LA INESPERADA MUGRE QUE AGUARDA INQUIETA.
Ojala lo disfruten tanto como nosotros




    La banda gira en torno a la figura omnipresente de la señora Erika Chuwoki, reconocida artista/empresaria, quien desde su páramo en Miami Norte decidió expandir su corporación al ámbito del rock contratando a 5 empleados para formar una banda que eventualmente le generara dividendos. La misma Chuwoki a definido su estilo como "Barullo psicobélico con electro magnetismo cero"




Integrantes:

Alvarez _ bateria

Duplechescu _ voz, guitarra

Ivaniski _ guitarra, coros, PT100


Maccio _ bajo

MeloTchilingirbachian _ guitarra

Luego de grabar algunos EPs y tocar asiduamente desde su formación a comienzos de 2010 Erika Chuwoki presenta su primer LP "La inesperada mugre que aguarda inquieta"
trabajo independiente disponible para descarga gratuita en el bandcamp de la banda




Grabación, mezcla y mastering en "Retrotrak estudio" (Montevideo, Uruguay_2013) por Marcos Da Silva.
(Contacto: retrotrak @hotmail.com) 


Los dejamos con Boicot al kiosko.