miércoles, 30 de abril de 2014

EL TALENTO DE ANTON CHEJOV




       Hoy Miercoles tenemos el agrado de mostrarles un cuento del gran escritor ruso Anton Chejov llamado EL TALENTO. Genial relato que nos deja una gran ensenanza, en especial para aquellos que quieren dejar huella en el mundo del arte.






        El pintor Yegor Savich, que se hospeda en la casa de campo de la viuda de un oficial, está sentado en la cama, sumido en una dulce melancolía matutina.

Es ya otoño. Grandes nubes informes y espesas se deslizan por el firmamento; un viento, frío y recio, inclina los árboles y arranca de sus copas hojas amarillas. ¡Adiós, estío!

Hay en esta tristeza otoñal del paisaje una belleza singular, llena de poesía; pero Yegor Savich, aunque es pintor y debiera apreciarla, casi no para mientes en ella. Se aburre de un modo terrible y sólo lo consuela pensar que al día siguiente no estará ya en la quinta.

La cama, las mesas, las sillas, el suelo, todo está cubierto de cestas, de sábanas plegadas, de todo género de efectos domésticos. Se han quitado ya los visillos de las ventanas. Al día siguiente, ¡por fin!, los habitantes veraniegos de la quinta se trasladarán a la ciudad.

La viuda del oficial no está en casa. Ha salido en busca de carruajes para la mudanza.

Su hija Katia, de veinte años, aprovechando la ausencia materna, ha entrado en el cuarto del joven. Mañana se separan y tiene que decirle un sinfín de cosas. Habla por los codos; pero no encuentra palabras para expresar sus sentimientos, y mira con tristeza, al par que con admiración, la espesa cabellera de su interlocutor. Los apéndices capilares brotan en la persona de Yegor Savich con una extraordinaria prodigalidad; el pintor tiene pelos en el cuello, en las narices, en las orejas, y sus cejas son tan pobladas, que casi le tapan los ojos. Si una mosca osara internarse en la selva virgen capilar, de que intentamos dar idea, se perdería para siempre.

Yegar Savich escucha a Katia, bostezando. Su charla empieza a fatigarle. De pronto la muchacha se echa a llorar. Él la mira con ojos severos al través de sus espesas cejas, y le dice con su voz de bajo:

-No puedo casarme.

-¿Pero por qué? -suspira ella.

-Porque un pintor, un artista que vive de su arte, no debe casarse. Los artistas debemos ser libres.

-¿Y no lo sería usted conmigo?

-No me refiero precisamente a este caso... Hablo en general. Y digo tan sólo que los artistas y los escritores célebres no se casan.

-¡Sí, usted también será célebre, Yegor Savich! Pero yo... ¡Ah, mi situación es terrible!... Cuando mamá se entere de que usted no quiere casarse, me hará la vida imposible. Tiene un genio tan arrebatado... Hace tiempo que me aconseja que no crea en sus promesas de usted. Luego, aún no le ha pagado usted el cuarto... ¡Menudos escándalos me armará!

-¡Que se vaya al diablo su mamá de usted! Piensa que no voy a pagarle?

Yegor Savich se levanta y empieza a pasearse por la habitación.

-¡Yo debía irme al extranjero! -dice.

Le asegura a la muchacha que para él un viaje al extranjero es la cosa más fácil del mundo: con pintar un cuadro y venderlo...

-¡Naturalmente! -contesta Katia-. Es lástima que no haya usted pintado nada este verano.

-¿Acaso es posible trabajar en esta pocilga? -grita, indignado, el pintor-. Además, ¿dónde hubiera encontrado modelos?

En este momento se oye abrir una puerta en el piso bajo. Katia, que esperaba la vuelta de su madre de un momento a otro, echa a correr. El artista se queda solo. Sigue paseándose por la habitación. A cada paso tropieza con los objetos esparcidos por el suelo. Oye al ama de la casa regatear con los mujiks cuyos servicios ha ido a solicitar. Para templar el mal humor que le produce oírla, abre la alacena, donde guarda una botellita de vodka.

-¡Puerca! -le grita a Katia la viuda del oficial- ¡Estoy harta de ti! ¡Que el diablo te lleve!

El pintor se bebe una copita de vodka, y las nubes que ensombrecían su alma se van disipando. Empieza a soñar, a hacer espléndidos castillos en el aire.

Se imagina ya célebre, conocido en el mundo entero. Se habla de él en la Prensa, sus retratos se venden a millares. Se halla en un rico salón, rodeado de bellas admiradoras... El cuadro es seductor, pero un poco vago, porque Yegor Savich no ha visto ningún rico salón y no conoce otras beldades que Katia y algunas muchachas alegres. Podía conocerlas por la literatura; pero hay que confesar que el pintor no ha leído ninguna obra literaria.

-¡Ese maldito samovar! -vocifera la viuda-. Se ha apagado el fuego. ¡Katia, pon más carbón!

Yegor Savich siente una viva, una imperiosa necesidad de compartir con alguien sus esperanzas y sus sueños. Y baja a la cocina, donde, envueltas en una azulada nube de humo, Katia y su madre preparan el almuerzo.

-Ser artista es una cosa excelente. Yo, por ejemplo, hago lo que me da la gana, no dependo de nadie, nadie manda en mí. ¡Soy libre como un pájaro! Y, no obstante, soy un hombre útil, un hombre que trabaja por el progreso, por el bien de la humanidad.

Después de almorzar, el artista se acuesta para «descansar» un ratito. Generalmente, el ratito se prolonga hasta el oscurecer; pero esta tarde la siesta es más breve. Entre sueños, siente nuestro joven que alguien le tira de una pierna y lo llama, riéndose. Abre los ojos y ve, a los pies del lecho, a su camarada Ukleikin, un paisajista que ha pasado el verano en las cercanías, dedicado a buscar asuntos para sus cuadros.

-¡Tú por aquí! -exclama Yegor Savich con alegría, saltando de la cama- ¿Cómo te va, muchacho?

Los dos amigos se estrechan efusivamente la mano, se hacen mil preguntas...

-Habrás pintado cuadros muy interesantes -dice Yegor Savich, mientras el otro abre su maleta.

-Sí, he pintado algo... ¿y tú?

Yegor Savich se agacha y saca de debajo de la cama un lienzo, no concluido, aún, cubierto de polvo y telarañas.

-Mira -contesta-. Una muchacha en la ventana, después de abandonarla el novio... Esto lo he hecho en tres sesiones.

En el cuadro aparece Katia, apenas dibujada, sentada junto a una ventana, por la que se ve un jardincillo y un remoto horizonte azul.

Ukleikin hace un ligera mueca: no le gusta el cuadro.

-Sí, hay expresión -dice-. Y hay aire... El horizonte está bien... Pero ese jardín..., ese matorral de la izquierda... son de un colorido un poco agrio.

No tarda en aparecer sobre la mesa la botella de vodka.

Media hora después llega otro compañero: el pintor Kostilev, que se aloja en una casa próxima. Es especialista en asuntos históricos. Aunque tiene treinta y cinco años, es principiante aún. Lleva el pelo largo y una cazadora con cuello a lo Shakespeare. Sus actitudes y sus gestos son de un empaque majestuoso. Ante la copita de vodka que le ofrecen sus camaradas hace algunos dengues; pero al fin se la bebe.

-¡He concebido, amigos míos, un asunto magnífico! -dice-. Quiero pintar a Nerón, a Herodes, a Calígula, a uno de los monstruos de la antigüedad, y oponerle la idea cristiana. ¿Comprenden? A un lado, Roma; al otro, el cristianismo naciente. Lo esencial en el cuadro ha de ser la expresión del espíritu, del nuevo espíritu cristiano.

Los tres compañeros, excitados por sus sueños de gloria, van y vienen por la habitación como lobos enjaulados. Hablan sin descanso, con un fervoroso entusiasmo. Se les creería, oyéndolos, en vísperas de conquistar la fama, la riqueza, el mundo. Ninguno piensa en que ya han perdido los tres sus mejores años, en que la vida sigue su curso y se los deja atrás, en que, en espera de la gloria, viven como parásitos, mano sobre mano. Olvidan que entre los que aspiran al título de genio, los verdaderos talentos son excepciones muy escasas. No tienen en cuenta que a la inmensa mayoría de los artistas los sorprende la muerte «empezando». No quieren acordarse de esa ley implacable suspendida sobre sus cabezas, y están alegres, llenos de esperanzas.

A las dos de la mañana, Kostilev se despide y se va. El paisajista se queda a dormir con el pintor de género.

Antes de acostarse, Yegor Savich coge una vela y baja por agua a la cocina. En el pasillo, sentada en un cajón, con las manos cruzadas sobre las rodillas, con los ojos fijos en el techo, está Katia soñando...

-¿Qué haces ahí? -le pregunta, asombrado, el pintor- ¿En qué piensas?

-¡Pienso en los días gloriosos de su celebridad de usted! -susurra ella-. Será usted un gran hombre, no hay duda. He oído su conversación de ustedes y estoy orgullosa.

Llorando y riendo al mismo tiempo, apoya las manos en los hombros de Yegor Savich y mira con honda devoción al pequeño dios que se ha creado.

martes, 29 de abril de 2014

ENTREVISTA A PABLO TORCHE



Pablo Torche es uno de los escritores que estan dando que hablar en Chile y latinoamerica en estos instantes. Nacido en Santiago en 1974, este escritor ha sido premiado En dos ocasiones por el Consejo Nacional del Libro y la Lectura de Chile categoría cuentos inéditos. Hoy publicamos una de sus tantas entrevistas extraida desde libros de mentira







Entrevista extraida desde:

http://www.librosdementira.com/blog/2010/05/13/pablo-torche-la-novela-te-lleva-a-territorios-desconocidos/

          

        Lejos de Venecia. Lejos de la Plaza San Marcos. Lejos de Vaporettos y Góndolas…Pero muy cerca de Hemingway.

Nos reunimos con Pablo Torche para hablar de su primera novela Acqua Alta y el lugar escogido fue el Bar Hemingway. Un pub al estilo inglés que recibe a sus clientes con una nostálgica música de fondo: “Dime”, un clásico de la nueva ola a cargo de los Red Juniors.

Y sin embargo, Venecia está muy cerca… Acqua Alta, una novela que recuerda los Ejercicios de Estilo de Raymond Quenau, es el debut literario de Torche en la narrativa de largo aliento y rinde un homenaje a Venecia. Los tributos a la ciudad italiana de los canales no han sido pocos: El mercader de Venecia de Shakespeare, Las alas de la paloma de Henry James y Muerte en Venecia de Tomas Mann, son algunos de los textos que uno recuerda. Venecia también fue el refugio del gran Ezra Pound. Y ahora un chileno se suma a esa lista de guiños.



Pablo, ¿cómo se fue gestando la creación de Acqua Alta ¿Cuál es el génesis de esta Novela?

En lo más concreto debe su inspiración a Venecia, pero en lo más profundo es que a mí, aunque suene un poco ambicioso, no me satisfacían las novelas tradicionales. Incluso en las novelas buenas encontraba que a mitad de camino me aburría. Sentía que era un modelo un poco agotado de narrar una historia de principio a fin y lo único que importa es como se producirá el desenlace. Entonces, y salvo muy pocas excepciones, cuando yo llegaba al clímax de esa novela contada a través de un modelo clásico…perdía el interés. Yo quería hacer algo distinto y me planteé el desafío de que mi narración fuera novedosa y que intrigara al lector. Quizás el resultado a mucha gente le parecerá un poco perplejizante (sic), desconcertante, pero mi idea era capturar al lector a lo largo de toda la novela y no que repitiera un modelo exitoso de una narrativa que va de principio a fin, y para eso elegí una historia de amor, la más clásica: un hombre y una mujer que se conocen, se atraen y empiezan una relación que primero está basada en el sexo y después avanza hacia algo más espiritual. Yo quería escarbar en lo más profundo de esa relación tan típica, que la literatura ha contado tantas veces y yo sentía que con el modelo tradicional no llegaría hasta el fondo de esa relación. En cambio, este modelo en el cual me introduje, un poco a tientas, me permitió dar mucho más como escritor. De hecho con este método de trabajo, me sorprendí de todo lo que encontré y de lo que apareció. Yo creo que esa fue la inspiración: buscar un molde que no fuera el tradicional, el aristotélico, el decimonónico para narrar lo que realmente pasa cuando un hombre y una mujer se enamoran. Así exploré la manera de narrar esa misma historia de amor con distintos estilos literarios

Los estilos presentes en Acqua Alta nos recuerdan a Shakespeare, a Cervantes ¿Porqué escogiste esta estructura y no otra?

Porque yo creo que el estilo literario es lo más importante y da para mucho. Sin embargo, está poco considerado en la narrativa actual. La gente muchas veces se queda en una especie de argumento que no tiene tanta gracia. Yo quería observar como se comportaban los personajes si yo los narraba con distintas manos. Y, de hecho, los personajes se empezaron a comportar muy distintos. Cuando era un lenguaje más rimbombante e idealista, los personajes hacían una cosa y, cuando es otro lenguaje, hacen otra. Hasta que llega un momento de la historia en que los personajes se acuestan, tienen una relación sexual que no se logra con muchos estilos, pero si se logra con uno en particular y así la novela avanza. El desafío más difícil era, entonces, cerrar una novela que se había abierto a tantos estilos y lenguajes. Por último, yo siempre he buscado una unidad estética, busqué que esta novela tuviera una cierta armonía, una cierta belleza en el manejo del lenguaje.

Durante mucho tiempo te dedicaste al cuento corto – Superhéroes (2001), En compañía de actores (2004)- y ahora diste un giro para escribir Acqua Alta. ¿Cuáles son las diferencias entre escribir cuento y una novela?

Yo creo que el cuento te involucra menos como persona. El cuento tiene más de divertimento, uno lo puede cerrar bien o no lo puede cerrar y después pasa otra cosa. La novela, en la medida es que tú estás más de un año escribiéndola, se transforma en un proyecto vital en que te das cuenta que tienes a tus espaldas un año de búsqueda y exploración y debes darle un cierre de alguna forma, no puedes ir a otro tema o probar otro estilo, u otro personaje como pasa en el cuento. En términos de procedimiento más especifico es similar, porque el cuento cuando uno lo empieza tiene como el principio del final pensado, es como una joyita, y uno quiere terminarlo para darle ese cierre, en cambio, en la novela se pierde el rastro y se encuentra como en la oscuridad y se tiene que ver como seguir; la novela te lleva a territorios desconocidos.

¿Y en este proceso de escribir una novela te guiaste por un “esquema” como suelen hacer otros escritores?

No, nunca hago un esquema, porque siempre he pensado que si uno hace un esquema no tendría mucho sentido escribir la novela después. Yo me tiro a que la novela me lleve a lugares que yo no esperaba. Obviamente uno tiene alguna idea y mientras la va escribiendo, va armando notas con lo que debería pasar, pero la gracia es después que la novela te haga romper esas notas y que te demuestre algo que no estaba planificado y que el mismo proceso de escritura te muestre algo nuevo y te obligue a resolverlo. Si uno la tuviera muy planificada, no valdría la pena ni siquiera escribirla.

¿Cuándo te diste cuenta que querías ser escritor y que ibas a seguir este camino?

Me di cuenta en un momento bien preciso que fue cuando estaba saliendo de la universidad. Yo en el colegio participaba de talleres pero no estaba seguro, después, incluso, en la universidad deje un poco de escribir. Pero en un momento, el año 1998, escribí de un tirón un cuento que se llamaba “La Ventana” y que después se publicó en la Revista Plagio. Es un cuento que es una “corriente de conciencia” y es de una niña adolescente que está pensado. En ese cuento yo sentí que podía expresar una experiencia interna a través de un lenguaje externo. Yo sentí que tenía esa capacidad, esa posibilidad de transmitir algo que está adentro tuyo en una cosa externa y que puedes mostrársela a los demás y a ti mismo. En ese momento yo dije aquí hay algo que vale la pena. Tratar de escarbar una experiencia que es algo abstracto y vaporoso en una historia. Yo logré eso y me propuse dedicarme con todo a escribir.

¿Cuáles son los libros de verdad que te han inspirado en tu labor como escritor?

Yo creo que uno va hacia atrás. Uno parte de un escritor moderno, contemporáneo que te recomienda una lectura y que te lleva a sus influencias. Yo lo hice así al menos. Por ejemplo, mi camino empieza en los Cuentos Dublineses de James Joyce, que yo cuando los leí quede alucinado y dije “esto es lo que yo quiero hacer”. Joyce imita un estilo elegante y rimbombante, un estilo en el que no cree plenamente. Entonces, yo fui a la base de ese estilo elegante y rimbombante: Jane Austen. Jane Austen es una escritora fundamental, yo creo que ella sintetizó, antes que Flaubert y muchos otros, un estilo magistral para una literatura más moderna. De Jane Austen me pasé a Shakespeare y lo leí con pasión. Sobre todo las tragedias: El Rey Lear,Hamlet, Otello, y Macbeth que es mi preferida. Después me leí las tragedias griegas, en particular La Orestiada de Esquilo. Y, para terminar este recuento de cinco, yo soy fan y todavía leo mucho a Homero que fue la primera fuente de la literatura occidental. Ahí está la cuna de todo, porque fue prácticamente el primer texto, y en La Odisea y La Ilíada encontramos lo esencial: los personajes y el lenguaje.

lunes, 28 de abril de 2014

CUCARACHA MIGUELA

La banda de esta semana tiene por nombre Cucaracha Miguela. Son serenenses y es una de las bandas emergentes de la region.





            Cucaracha Miguela, es una de las bandas emergentes de la escena regional. Ellos, desde hace un año, están componiendo y tocando en diferentes lugares de la región. Edward Osorio, es el vocalista y guitarrista de la banda.



      Este grupo nace con raíces de lo que rescatan en sus vidas, tomando lo necesario para hacer algo mas propio, incorporando a las letras y a la musica diferentes ritmos y vivencias mezcladas con un poco de melodrama, sin un estilo definido pero si con las cosas bien claras ante la música que están entregando.


Los dejamos con Ya no necesito tu amor



domingo, 27 de abril de 2014

EL LADRON


Hoy tenemos el agrado de publicar un nuevo cuento de este coquimbano de nombre Gonzalo Vilo. Su relato, EL LADRON es una hermosa historia, ideal para que la lea una madre con su hija. 












        El estrecho living comedor de la casa tenía tres sofás algo apolillados y sucios. Sobre el más grande, donde había una particular mancha verde en el lado izquierdo del forrado, Dona Nélida llevaba una hora acomodada, apoyando sus piernas sobre el despeluchado respaldo. Dos horas antes había comenzado uno de los últimos capítulos de su telenovela favorita: “Los amores de Marisol”, pero a pesar que la había estado siguiendo por varios meses, sus ojos en vez de estar clavados sobre los rostros de José Alfredo Y Marisol, parecían extraviados, y melancólicos, vagaban entre las paredes y los cuadros que daban a la ventana de la calle.

A esa misma hora, en una de las habitaciones del fondo, Fernanda tenía una maleta abierta sobre la cama. Estaba revolviendo con apuro algunas prendas dentro de los cajones. Su rostro era vivaz e inquieto y con insistencia miraba el reloj con forma de Barbie que tenía sobre el velador.

- Mamá – Grito de pronto - ¿Has visto mi faldita blanca? No la encuentro por ningún lado -.

- ¿Cuál? – Gruñó la otra molesta – No la he visto, Busca bien, a lo mejor esta guardada por allí -.

Doña Nélida murmuro algo entre dientes en contra de Fernanda, pero pronto su mirada y sus pensamientos volvieron a extraviarse y a errar a través de aquel living comedor. Sus ojos, algo exhaustos, de nuevo divagaron entre los diversos rincones de la casa, como buscando un punto fijo en el cual detenerse, aunque solo hallaron cuadros y adornos ya demasiado conocidos. Iba a volver la cabeza hacia el televisor, donde los protagonistas se miraban apasionadamente, pero algo de pronto la hizo detenerse. 

Al fijarse mejor en los adornos de la mesita del living, descubrió que, al lado del cenicero, había una fotografía con el rostro pecoso de una niña pequeña que le sonreía y en ella se detuvo.

Se quedó viendo aquel retrato por varios minutos y, sin darse cuenta, la imagen completa de aquella niña se apareció ante ella. Más tarde también vio la suya, mucho más joven, en el espejo del baño.

Permaneció con aquella imagen en la cabeza por algunos segundos. Luego, y tras un pequeño sobresalto, Dona Nélida abrió los ojos y se sorprendió con el beso decisivo de los dos protagonistas. Con algo de extrañeza vio los créditos subir en cámara rápida y el primer comercial de la tanda, pero ni aun así reacciono. Por fin, cuando ya comenzaba el siguiente programa, atino a tomar el control remoto, y con un movimiento lento de su mano, apretó un botón y la pantalla del televisor se oscureció por completo.

Sentada allí, indecisa, volvió a oír los movimientos de su hija en la habitación del fondo. La valija estaba casi llena, pero ella seguía buscando ropa y acomodándola adentro. Al mirar su reloj, negó con la cabeza, y finalmente se levantó.

-¿A qué hora llega? – Preguntó – ¿No dijo que iba a estar aquí a las cinco? -.

La otra la miró seria.

- Ay si – Respondió al fin – Debe haberse atrasado un poco, ya va a llegar, no “seay” pesada queri’ -

- No entiendo “pa” que “haci” todo esto – Alzo la voz Dona Nélida – No entiendo por qué te “vay” con ese… con ese…. -.

- ¿Con ese qué? -.

- Con ese… - Dudó la madre – Con ese….bueno, tú ya “sabis” -.

- No “poh” – Le respondió Fernanda desafiante – No sé qué queri decir, no te entiendo -.

Doña Nélida se quedó mirando a la muchacha y ahogó un juramento. La otra, al ver que no había más reproches, volteó la cabeza y siguió con lo que estaba haciendo.

De pronto la imagen de otra niña se le apareció a Dona Nélida de improviso. La pequeña había atravesado la puerta corriendo y ahora con entusiasmo llegaba hacia ella. En su mano traía un papel y en su rostro pecoso se dibujaba una sonrisa gigante.

La señora tomó el papel y vió que en la esquina superior derecha había un siete. Cuando volvió a mirar a la niña, esta seguía sonriendo y ella no pudo evitar darle un beso en su cabecita llena de pinches. La niña le dio un abrazo y luego entre las dos pegaron el papel en el refrigerador.

Ella hubiera seguido mirando y hablando con aquella niña: se veía tan linda con su pelo dorado y su pequeño jumper. Pero en ese minuto la despertó el bocinazo del auto que se estacionó justo enfrente de su casa y la niña pecosa de cabellos dorados desapareció de su vista.

De inmediato fue a mirar por la ventana y entonces lo vio, allí, con los codos sobre la puerta del auto y fumando un cigarrillo. Era él, el ladrón, y la señora arrugó el rostro con desagrado.

Desde su cuarto Fernanda corrió apurada a abrir la puerta. Todo en sus movimientos era emoción y en segundos llegó al vehículo para darle un gran beso al tipo que conducía el automóvil. Este, sin embargo, no bajó del auto ni salió a su encuentro y sólo le indicó el reloj que tenía en su muñeca. Luego apuntó con su índice hacia la derecha y rechazó otro de sus besos. Todo en sus ademanes era prisa. No había tiempo que perder.

La señora Nélida vió todo aquello asomaba detrás de la cortina, y al notar los movimientos bruscos e indiferentes del ladrón, se mordió los labios y ahogó un juramento.

- ¿Por qué no se baja y viene a saludar como un caballero? – Pensó - Roto de mierda -.

Fernanda se quedó hablando algunas palabras con el ladrón, quien mal humorado le seguía mostrando el reloj, hasta que finalmente retornó a la casa. Cerro la puerta con un portazo y algo molesta volvió a su cuarto, donde siguió ordenando la maleta. Doña Nélida, entretanto, permaneció en la ventana. 

Ella no queria perder de vista al ladrón ni por un segundo, así fue como vio a dos muchachas en minifalda que se acercaban a conversar con él. La señora los vio hablar un buen rato, el ladrón y ellas reían. Al despedirse, las dos muchachas caminaron y se alejaron del vehículo contorneando la cintura, mientras el ladrón daba vuelta la cabeza para seguirlas con la mirada.

Doña Nélida suspiró molesta y miró al techo buscando explicaciones.

Con la mirada baja dio media vuelta y avanzo por el pasillo hasta llegar a la habitación de Fernanda. Allí ella seguía luchando como una niña con la maleta repleta, aunque era obvio que el cierre ya no daba a vasto. Nuevamente suspiró.

Fernanda dio vuelta la cabeza y al encontrarse con aquel rostro serio pero indulgente, levantó las cejas y su rostro se iluminó con una mueca inocente.

La señora se acercó y abrió la maleta de nuevo. Sacó algunas prendas y las dobló un poco más y luego las volvió a poner dentro de la valija. Miró a Fernanda con detención: era tan hermoso aquel rostro pecoso y aquel pelito rubio……, pero…… Bueno…al final, no pudo evitar que se le escapara una sonrisa y otro suspiro.

- Estaba muy llena – Se atrevió a decirle – Había muchas cosas, no te “podis” llevar todo -.

La muchacha la miró a los ojos y también sonrió.

- Encontré mi faldita blanca – Dijo entonces – Estaba en el último cajón, al fondo -

-¿Al fondo? -.

- Si, no me había acordado que la tenía allí, tan olvidada -.

Fernanda de pronto le mostró a Dona Nélida una faldita blanca y pequeña, pequeñísima, con dibujos de flores y colores.

- ¿La “queri”? – Le preguntó – Ya no me queda, parece -.

Con algo de duda, la señora tomó la faldita entre sus manos y la acercó hasta su rostro. Al oler su aroma, de inmediato una nube de recuerdos la envolvió y ni siquiera oyó los bocinazos que afuera recomenzaban.

Fernanda la observaba en silencio. De pronto, sintió que en su pecho se cortaba el aire y que algo parecía apretar con fuerza su estómago. No sabía que pasaba con ella. Estaba tan segura hace un rato, tan contenta, y ahora…….

Con suavidad tomó la mano de la señora Nélida y la puso contra una de sus mejillas. La mano seguía fría, pero Fernanda la dejo recorrer su rostro y su cabello sin decirle nada. Aquellas caricias eran tiernas, llenas de amor, y Fernanda no hizo otra cosa que cerrar los ojos por algunos segundos, hasta dejarse llevar.

Se hubiera quedado allí por horas (aquellas manos le habían adormecido su espíritu) pero un bocinazo violento y más prolongado que los anteriores la hizo incorporarse.

- Cuídese hija – Fue lo único que escucho en su oído antes de tomar la maleta.

Cerró la puerta con suavidad. Afuera las nubes comenzaban a disiparse y una tenue brisa refrescaba su rostro. Fernanda observó el auto donde la esperaba el ladrón y le tiro un beso. El otro le indicó la puerta de adelante y ella, luego de colocar por si sola la maleta en el maletero, se sentó a su lado y colocó la cabeza sobre su hombro.

Con un pequeño movimiento el ladrón hizo girar la llave del auto, y este arrancó de inmediato.

Será un largo viaje. Pensó Fernanda.

Ahora recién se empezaba a dar cuenta. 





















sábado, 26 de abril de 2014

POEMA UNO


Ana Patricia Moya, poeta y editora espanola nos vuelve a presentar otro de sus poemas. Esta mujer posee un gran talento y ademas suma el hecho de ser la editora de la gran revista Groelandia. 






PARA  DESNUDARME,  NO  TIENES  QUE  DESPOJARME  DE  LA  ROPA.  NI  TAMPOCO  -  AUNQUE  RESULTE  UNA  METÁFORA  POÉTICA  MUY  CURSI  –  COMPRENDER  MI  AL MA  ENFERMA  


D e s t r o z a  m i  c o r a z a  
- s i n  p o e s í a ,  t e  l o  r u e g o - ,  

i n t r o d u c e  l o s  d e d o s  
e n  m i  l l a g a  m á s  p r o f u n d a  
- l a  m á s  v u l n e r a b l e -  
y  h a z m e  t u y a .   


( D e l  p o e m a r i o  i n é d i t o  “ P e r r a ” ) .  

© A n a  P a t r i c i a  M o y a



viernes, 25 de abril de 2014

PLAYA



Priscila Ugalde, joven profesora de ingles y poeta oriunda de Illapel, saca la cara por su pueblo, y nos vuelve a maravillar con otro de sus poemas. Esta vez queremos presentar PLAYA. A nuestro entender, vale la pena tomarse un tiempo para leerlo.











Me sumerjo en tus playas nauseabundas, buscando el abrigo de tus 

manos malolientes,

el sudor recorre tus partes como si no existiera otro lugar,

vacío,

donde encontrara asidero y no manchara tu carne.

Estamos llenos de la ira de no poder ver qué es lo que esconde,

lamentos tortuosos carcomen tu crítica social,

que en realidad es espejo magno de tu infancia,

que llena de promesas,

abandonaron sin secretos ni vejámenes,

no te quiero, dijeron,

a secas escuchaste sus pasos hasta la puerta.

El sabor de la hiel nos condujo hasta tu dormitorio,

el deseo febril de conocer la carne, tu carne,

sin amor nos envolvimos en la lujuria,

masticando trozos de placer envueltos en sábanas de seda.








jueves, 24 de abril de 2014

Camila Narváez Fotografia

Camila Narvaez es una joven coqumbana que hoy reside en Santiago por motivos de estudio. Esta estudiante de arte y filosofia de la Universidad De Chile nos muestra algo de su trabajo fotografico. Creemos que tiene un gran potencial, asi que no se lo pierdan.










martes, 22 de abril de 2014

Entrevista a Alejandro Zambra

Alejandro Zambra es uno de los escritores que encabezan la nueva narrativa Chilena. Junto a otros escritores como Carlos Labbe, Rodrigo Zunida, Pablo Torche, entre otros, ha logrado alejarse de la sombra de Bolanos y consolidar un estilo narrativo propio, bien logrado. En esta entrevista extraida desde EL HABLADOR.com Zambra se refiere a sus proyectos futuros, lecturas, poesias, fuguet, etc. Personalmente me encantan sus cuentos, tales como historia de un computador.


Entrevistsa extraida desde http://www.elhablador.com/entrevista16_zambra1.html




         “Con la poesía tengo una relación más natural”

Ha sido a partir de Bonsái (2006), y posteriormente de La vida privada de los árboles (2007), que la figura de Alejandro Zambra se materializó para muchos lectores atentos a la “nueva” narrativa latinoamericana. Así, hace algunas semanas el escritor chileno recibió a El Hablador en Santiago. Sus proyectos a futuro, lecturas, poesía, las convenciones narrativas, Fuguet, el periodismo, son algunos de los temas que surgieron para esta entrevista.

- Dos poemarios y dos novelas. ¿Qué se viene ahora?

A fines de año publicaré en Chile La literatura de los hijos, un libro de ensayos. Aparte, escribo algunos cuentos y una novela que debería terminar pronto, aunque no estoy muy seguro cuándo.

- ¿Representa algo nuevo para ti esta experiencia frente al relato?

No tanto, pues mis dos novelas tranquilamente pueden pasar como cuentos largos. Así que por ese lado vamos bien. Felizmente bien. Pero sí me cuesta trabajar con la idea de suma paulatina. Un cuento es una tarde, una semana, tal vez dos semanas. Pero una novela, por corta que sea, es un periodo en la vida. Un tiempo largo.

- Bueno, tu primera novela (Bonsái) partió de la idea de un poemario…

Nunca me gustó la lógica de “poemario”, así que preferiría decir que partió de un proyecto poético. Y sí, tiene mucho de eso y de otros libros que no escribí.

- ¿De qué manera se dio esto?

Bonsái era un poema largo que nunca me convenció del todo. Pero yo estaba decidido a publicarlo. Entonces comencé a maquinar hasta que, luego de algunos bocetos previos, decidí hacerlo novela. El resultado es un libro asociado a un ánimo, a un temple. Y ese temple al final es parecido al que había en ese poema antiguo.

- ¿Sucedió lo mismo con La vida privada de los árboles?

No, no. Ese es un libro digamos que más unitario. Lo hice en un mes y la idea de novela se dio desde un comienzo. El título lo tomé de un poema de Andrés Anwandter, que dice tal y cual: “Como la vida privada de los árboles/ o de los náufragos”.

- ¿Cuál crees que sea el rasgo característico de ambas novelas?

Para mí son las caras de una misma moneda. En las dos recupero experiencias para mí cercanas, pues al escribir invento poco. No tengo mucha imaginación pero sí buena memoria o tal vez buena memoria involuntaria... Me pierdo en detalles, me desenfoco.

- Frente a eso, ¿cómo es tu relación con la poesía y narrativa?

Con la poesía tengo una relación más natural. A los veinte años solo escribía, sin la idea de poesía o prosa, más que todo para adoptar el hábito, pero sin duda estaba formalmente más cerca de la poesía.

- ¿Qué autores han marcado tu formación? 

Tengo una formación literaria muy nacional. Ahora hay acceso a otros libros y al internet, pero en los ochentas, en mi época de aprendizaje, todo era distinto. El primer poeta que me interesó fue Parra. Luego vinieron narradores como José Santos González Vera o Manuel Rojas, y poetas como Rosamel del Valle, Humberto Díaz-Casanueva, autores todos muy distintos a Parra. Y claro, Enrique Lihn y Gonzalo Millán.

- ¿Y Hann o Zurita?

Pues me parecen importantes, pero los leí más tarde. No sentía entonces una familiaridad que luego sí sentí con libros comoPurgatorio de Zurita.

- ¿Por qué publicar?

No lo sé, es muy raro publicar, es algo muy vanidoso. Creo uno lo hace para desembarazarse y pasar a otra cosa.

- ¿Te importa mucho la presencia de la poesía en tu trabajo como novelista?

Sí, porque considero que la poesía se posiciona de forma problemática frente a la ficción. Sigue siendo indomable, al menos en nuestros países. Autores como Parra o Lihn o César Vallejo siguen siendo indomables. Ahora, en mis libros, creo que el propósito “poético” es modesto. Me gustaría obedecer, siempre, a un deseo de precisión que yo aprendí en la poesía. Personalmente me aburren las convenciones de la novela: personajes, lugares, todo eso.

- ¿Eso solo con el canon realista?

Sí.

- ¿Por qué?

Porque no lo siento cerca. Supongo que tiene que ver la familiaridad que guardo para con la poesía y el ensayo.

- ¿Cómo asumes la recepción de tu obra por parte de la crítica?

No estoy muy pendiente de eso.

- Pero debes estar al tanto de algunas cosas que se han dicho…

Sí, sí. Por ejemplo, me asombra cuando hablan –para bien o para mal– sobre la innovación de mis novelas. Me asombra porque me siento más bien epigonal. Nunca ha sido mi intención el énfasis vanguardista, que a mí me parece medio ingenuo.

- ¿En qué sentido?

En que están todas las formas disponibles. Hay que ver qué hacemos con esa libertad, qué construimos cuando todos los gestos formales han sido aceptados. No hay preceptivas, al menos ninguna que queramos oír. No creo que este sea un momento para una lucha de formas, porque todas están disponibles.

- Alguien como Fuguet diría otra cosa…

¿Qué diría Fuguet?

- Eso de romper, ir contra el Boom, el parricidio…

Bueno, eso es nada más que marketing. Hay que escribir lo que uno quiere escribir, hoy eso está clarísimo. Sería absurdo defender, por ejemplo, la brevedad o la “largueza”. Ahora, el problema de la generación de Fuguet con los del Boom no me llama la atención en absoluto.

- ¿Pero crees que rompió algo o no?

No. Bueno, no lo sé. Yo vengo de un estrato distinto al de Fuguet y al de la temática de sus libros y en su momento no los leí.

- ¿Y qué me dices de la idea de parricidio?

No me interesa matar a Vargas Llosa ni a García Márquez. Uno puede estar en contra de ciertos lugares comunes pero para qué hacer un parricidio. Y los escritores del Boom no son mis padres, ni siquiera mis abuelitos.

- ¿Hay ideas de Fuguet a las que adhieras?

Claro, pero creo que son afinidades obvias, no muy trascendentes. Por ejemplo, mis novelas son netamente urbanas porque ese es mi mundo, mi contexto, mi vida. Entonces me costaría inventar algo distinto.

- ¿Cuál es tu opinión sobre el momento actual de la literatura chilena?

Creo que es un momento bueno, que hay bastante gente escribiendo los libros que quiere escribir. Y que las generaciones se han desordenado. Un escritor como Marcelo Mellado, por ejemplo, ha encontrado a sus lectores, lo mismo gente como Cinthya Rimsky y otros como Carlos Labbé, Alejandra Costamagna o Pablo Riquelme.

- ¿Qué piensas de los premios literarios? ¿Te animarías a participar en alguno como el Alfaguara o Herralde?

Me animaría, claro, aunque hasta ahora mis libros no alcanzan el mínimo de páginas para participar en concursos. Nunca he sido muy “Sensini”(1), pero creo que los premios son necesarios.

- ¿Cómo compatibilizas tu trabajo creativo con tu labor como docente y periodista o crítico?

Nunca estudié periodismo, pero al trabajar en prensa he aprendido bastante sobre la escritura. Por lo demás, mientras más cerca de la literatura estén los trabajos que uno debe hacer, tanto mejor. Me gusta hacer clases porque es también un modo de hablar sobre libros.

- ¿Has realizado también reportajes o crónicas?

He hecho reportajes, crónicas, entrevistas. Lo que más disfruto, en todo caso, es hablar sobre libros.

- Hablando de la crónica, ¿qué opinión te merece Lemebel?

La mejor. Creo que es un escritor importante, que ha construido una manera propia. Sus libros revitalizaron y en cierto modo rompieron la literatura chilena.

- ¿De qué manera?

No era fácil prestigiar un género como la crónica, que Lemebel convirtió en la forma perfecta para retratar lo que fueron los años ochenta en Chile. Lemebel permitió una rareza verdadera. Describe un mundo que antes se negaba o se ocultaba y que gracias a él ya nadie puede negar u ocultar.

- ¿Encuentras algún punto a resaltar dentro del periodismo chileno y latinoamericano?

No soy especialista en esos temas, la verdad. Me gusta la prensa argentina, por ejemplo, y el trabajo que ha hecho en PerúEtiqueta Negra, pero me costaría responderte con algún grado de certeza.

- Hace un momento mencionaste que te cuesta inventar. Así como ha sucedido y sucede con muchos escritores, ¿no podría servirte el periodismo de ciertas herramientas o información para la elaboración del argumento de una novela?

Hasta ahora no he trabajado así. Nunca he investigado para escribir o tratar de escribir una novela. Y los argumentos en mi caso son muy simples.

- ¿Te interesa el cine? ¿Te gustaría que alguno de tus libros sea llevado a una película?

Me interesa, pero nunca lo he explorado. Bonsái va a ser filmado por un cineasta chileno de mi edad, Cristián Jiménez, pero no voy a intervenir de ninguna manera en su trabajo.

¿Qué opinas acerca de la obra de Bolaño? 
Escribí mucho sobre la obra de Bolaño. Los poemas de Bolaño parecen escritos por los personajes de Bolaño. Me gusta el efecto de conjunto que provoca su obra.

- ¿Cómo observas su irrupción en la literatura chilena? ¿Crees que gracias a Bolaño las grandes editoriales han puesto mayor atención a lo que se escribe en Chile? 

Sinceramente no lo sé, ojalá fuera así. Bolaño desordenó la literatura chilena, le dio a las novelas una poesía que faltaba. Al comienzo los escritores chilenos se resistían a aceptarlo como chileno… Eso lo dice todo.

- Estuviste en Lima hace unos meses. Cuéntanos algo sobre tu primera experiencia en la ciudad. 

Me gustó mucho lo que vi y viví. Me quedé varios días pero el viaje se me hizo corto. Y descubrí algo imprevisto y valioso: que si un chileno habla lento, se da una entonación parecida a la del habla limeña. Por lo demás, es el único acento que se me pega un poco, tal vez por ese secreto parecido.

- ¿Te asombró que en algunas entrevistas que te realizaron se te consultara sobre los aspectos políticos entre Perú y Chile?

Me asombró que se esperara que defendiera a Chile. Pero no son asuntos estrictamente políticos sino problemas históricos y territoriales que de vez en cuando sirven para hacer política. 

- ¿Si hubiera un nexo cultural entre ambos países, ese sería la poesía?

Hay muchos nexos, por supuesto que los hay. Y claro, uno importante es la poesía.

- El año 2007 algunos poetas peruanos leyeron sus textos en el Huáscar, algo que creó cierta polémica en el país…

Eso me parece un gesto más grandilocuente que elocuente. Pero supongo que los poetas que leyeron sus textos querían hacerse cargo de ese peso simbólico y eso es valioso.

- ¿Qué piensas sobre la literatura que toca aspectos políticos y sociales (pienso en Roth, Vargas Llosa, Pamuk)? ¿Te importa esa temática como escritor? 

Por supuesto que sí. La mejor prosa chilena toca esos temas: Manuel Rojas, González Vera, Carlos Droguett y Diamela Eltit, por ejemplo. Como escritor me interesa mucho formular esa experiencia. 

- Muchos poetas y narradores jóvenes pueden tomarte como un referente. ¿Se te ocurre algo que decirles?

No se me ocurre, la verdad; creo que nunca le he dado un consejo a nadie. No me siento para nada ejemplar, y yo creo que es bueno no sentirse ejemplar. Tal vez ese es el consejo.

-  Finalmente, y por tu experiencia, ¿qué sugerencia les darías a los críticos literarios?

Que lean los libros enteros. Que los lean aunque estos tengan mil páginas.


lunes, 21 de abril de 2014

SURFER ROCKERS



La banda de esta semana se llama Surfer Rockers y hace tiempo que teniamos ganas de publicar algo de ellos aqui en Experimental Lunch. Estos serenenses se han hecho muy conocidos por su definido estilo y ser una de las bandas mas respetadas dentro de la escena rockabilly de la region. Nota aparte ha sido su participacion musical en algunos comerciales de Pepsi. Gran banda que vale la pena escuchar.




             Surfer Rockers es una banda de Rock n' Roll Playero de La Serena- Coquimbo, Chile, formada a mediados del 2010.
Jóvenes que tocaban en otras bandas y que participaban en diversas organizaciones se unieron con una finalidad: promover el deporte y el rock n' roll, con un espíritu de autosuperación y diversión.
Su primer disco se titula “Tranquila Muñequita”, editado por Sello Diskrepar el 2011 y con colaboración de Club de Surf Faro La Serena.


Miembros:


Sergio: Voces
Jorge: Guitarra / segundas voces / coros
Alfonso: Bajo / terceras voces / coros
Miguel: Batería


Informacion extraida desde: 


https://www.facebook.com/surferrockers


Los dejamos con Sirenita Surfer Girl









domingo, 20 de abril de 2014

PERDON

El perdon podria ser considerado como algo noble, en especial en estas fechas. Sin embargo, nuestro invitado de hoy, no lo piensa asi, y desde la oscuridad de su mente nos muestra su propio punto de vista. Demosle entonces la bienvenida a Tanatos, quien desde el lejano pueblo de Rivadavia, en la cuarta region de nuestro pais, nos entrega su mas reciente trabajo llamado PERDON




Yagas oxidadas en mi piel reseca, aúllan sus recuerdos.

Los dolores no sanan.

El odio no se calma.

La perfidia de la sangre, al parecer, no se purifica con el tiempo.

Y el mal permanece aterido, como un buque encallado en la orilla

de la playa.

Perdón, candido recurso, de los incautos.

Perverso delirio de los justos.

Un ideal noble para dioses, pero banal para nosotros los mortales




viernes, 18 de abril de 2014

EL FINAL



Cristian Castillo Varas es conocido en Coquimbo por ser un extraordinario guitarrista, integrante de varias bandas de la region. Hoy, sin embargo, destacaremos un aspecto oculto de su arte. En esta oportunidad les mostramos EL FINAL, gran poema de este versatil artista.





Suspendido en una burbuja de melodías me encuentro

Rodeado de nubes y algunos albatros atrevidos a volar 

tan alto como las almas

Mi viaje es frágil pero no mi mente

Mi cuerpo se desvanece, más no mi canto

El canto del cielo solo compartido por mis entrañas

Soñando como cualquiera

Deseando como pocos, el final de nuestra era

La sentencia final

El minúsculo detalle

La revelación de los secretos

El reencuentro con nuestras esencias

El perdón

El otoño sin fin

La redención

El alma

Una última mirada al cielo y a la tierra, por primera vez 

contemplarlo mas 

cercano y darse cuenta que vivimos ciegos y deseosos sin sentido



Manipulados.

martes, 15 de abril de 2014

Fotografias de Vanessa Sanchez Albornoz

Hoy nos ponemos al dia con la fotografia, un aspecto que habiamos tenido un tanto descuidado. Para eso, hemos invitado a la fantastica Vanessa Sanchez Albornoz y sus grandiosas fotografias de nuestro puerto Coquimbo querido










lunes, 14 de abril de 2014

LOSTMIND


La banda de esta semana es una de las favoritas de gran parte de nuestro equipo. Su nombre es Lostmind y es una de los mejores exponentes del grunge local, de una escena que se niega a morir.





              LOSTMIND pertenece a la generación grunge posterior a la que protagonizó UNDERGARDEN desde mediados de los noventa y sustentada por SAKANDRAI, SANGRE EN EL OJO, MADYSON, CADMUS, entre otras más, y que a mi parecer, conformaban la escena dorada del grunge en la región. Esta banda, formada en Coquimbo, poco a poco fue logrando estabilidad en el circuito de la ciudad, ganándose la confianza del público y una continua participación en los escenarios locales. Hoy cuenta con una buena cantidad de temas propios con el que piensan definitivamente abordar sus nuevas presentaciones en vivo, agregando además a su demo "Nada Coherente",grabado en el año 2006, una producción pronta a salir que llevará por título "Raspando Gargantas", un disco que contendrá 12 temas grabados en estudio profesional en Coquimbo, del cual no vacilamos sobre la calidad final que contará. Una banda que silenciosa y sutilmente se encumbra hasta los notables de la escena grunge de nuestra región y cuya nueva producción musical logrará, sin duda, mostrar definitivamente todo el potencial de la banda. Veamos lo que responde LOSTMIND a nuestras preguntas de rigor... 

Articulo extraido desde:
http://rockdesdelaivdimension.blogspot.com/2010/08/entrevista-lostmind.html


Los dejamos con analizando





viernes, 11 de abril de 2014

LAS LINEAS ESTIVALES


Para empezar de buena forma este fin de semana, los dejamos con un nuevo poema este versatil coquimbano llamado Patricio Zenteno, llamado LAS LINEAS ESTIVALES.









Las líneas que dormían bajo mi almohada
Se embriagaron con manuscritos colgados en los muros de puertos clandestinos

Las líneas que dormían bajo mi almohada
Probaron el incendiario desamor y los contrastes pasionales de la carne

Las líneas que dormían bajo mi almohada
Fueron violadas por mordaces relatos hambrientos de cuneta mientras me revolcaba en somnoliento optimismo

Las líneas que dormían bajo mi almohada
Conocieron la furia del ruido liberador cuando lanzamos esperanza por el único retrete

Las líneas que dormían bajo mi almohada
Despertaron en el callejón de una ciudad ardiendo con turbas reclamando lo injusto y perros mordiéndose las colas

lunes, 7 de abril de 2014

HIELO NEGRO





Nuestra banda de esta semana son los puntarenenses de Hielo Negro. Gran Power trio que con sus influencias stoner ha logrado hacerse un nombre en la escena local





Hielo Negro muchas veces han sido definidos como una “banda revelación” y sobre todo como los pioneros del stoner rock en Chile.

El power trio compuesto por Marcelo Palma (guitarra/voz), Pablo Navarrete (bajo) y Cristian McDonald (batería), inició sus andanzas en su ciudad natal de Punta Arenas en 1996. En principio era una banda de amigos que sólo tocaba para divertirse y que grabó sus primeras demos para inmortalizar su arte.

Con un sonido esencialmente rockero y de vieja escuela, Hielo Negro comenzó a liderar junto a Yajaira, la pequeña escena nacional del stoner, escena en la que actualmente ha ido surgiendo una gran cantidad de bandas y de gran calidad, como los progresivos Cónclave y los copiapinos Winexperience.

Con 3 discos potentes y una impecable actuación en vivo, este grupo me ha demostrado que no sólo los argentinos tienen las de llevarla en el mundillo stoner, si los Natas son una buena versión de grupos como Candlemass, Saint Vitus o Trouble, esto lo deben a que representan los sonidos más densos de este género, en cambio Hielo Negro puede compararse con Fu Manchu, Hermano, QOTSA y los mismos Kyuss al tener una propuesta mucho más rock‘n’rollera y basada también en otras influencias y sonidos.

El stoner chileno está creciendo día a día y es la influencia de grupos como Hielo Negro lo que potenciará lo que en mi opinión (y aunque muchos no estén de acuerdo) es una tendencia que debe mucho de su valía a Weichafe, patrones del hard rock criollo.


Los dejamos con Purgatorio Bar.



miércoles, 2 de abril de 2014

GALLETAS



Para empezar este mes de abril, tenemos el agrado de volver a publicar en este humilde blog, un nuevo relato de Ana Patricia Moya, Escritora y editora espanola de la prestigiosa revista groelandia. S u relato se llama galletas, espero lo disfruten



             Notó a su madre diferente aquella mañana. 

“¿Estás bien, mami?”, preguntó el chiquillo, que apuraba con avidez el tazón de leche. 

“No me pasa nada, cariño”: 

esa fue la respuesta de aquella muchacha con la voz quebrada y los ojos brillosos, sin ganas de  terminar la taza de café que tenía entre las manos. 

“Cómete las galletas, y date prisa, que si no, llegarás tarde a la escuela”, le ordenó. 

“¿Son mis galletas favoritas?”

 “Sí , amor, son las galletas que más te gustan en el mundo”, y esbozó, como pudo, una sonrisa cómplice. 

Después de dar buena cuenta del desayuno, sonó el timbre.

 “Ya llegó tu tía a recogerte, venga, ve a por la mochila” 

el niño obedeció y fue a recibir a su hermana. Abrió la puerta, pero no hubo saludos cariñosos, tan sólo un “¿Estás segura?” de la recién llegada que conmovió el interior de la madre, que volvió a reprimir las lágrimas ante otra sentencia:

 “Desapruebo tu decisión, lo sabes, pero por mi sobrino…”.

 El chaval apareció con su cartera, su bocadillo envuelto en papel de aluminio, se despidió con dos besos de la madre, agarró la mano de su tía, y se marcharon hacia la escuela infantil. 

Ya sola, recogió la cocina, se duchó, se arregló con la ropa que uti lizaba para ir los sábados de fiesta y cogió un bolso grande con todo lo necesario. Tomó el bus, en dirección al polígono. 
Allí bajó, visualizó un punto concreto: unas señales de distintas direcciones. Y allí se desprendió de algunas prendas, nerviosa, hasta dejarse puesto lo suficiente para insinuar sus preciosas curvas. 

Volvió a contener las ganas de sollozar: era la primera vez que exponía su cuerpo de manera sugerente; sintió vergüenza, pero se animó al pensar en su hijo. 

Todo por ofrecerle una vida mejor. Todo para seguir comprándole aquellas galletas que tanto le gustaban.