martes, 6 de mayo de 2014

Entrevista a Carlos Labbe

En esta oportunidad, tenemos el agrado de re-publicar una entrevista que dio Carlos Labbe, gran escritor Chileno, al blog nuevas referencias. Carlos Labbe es un escritor y crítico literario chileno. Estudió en la Universidad Católica, donde se licenció en Letras con una tesina sobre Juan Carlos Onetti; más tarde obtuvo un magíster con una tesis sobre Roberto Bolaño.




Entrevista extraida desde http://nuevasreferencias.blogspot.com/2012/03/entrevista-carlos-labbe-santiago-de.html


Háblame un poco de los últimos libros que has publicado.

Las cuatro novelas que hasta hoy he publicado -"Pentagonal: incluidos tú y yo" (hipernovela), "Libro de plumas", "Navidad y Matanza", "Locuela", como también el más reciente libro de cuentos "Caracteres blancos"- a pesar de la diversidad de sus historias, tramas y anécdotas, comparten un movimiento doble: quieren envolver e incluir al lector o lectora a través de narradores y narradoras que lo apelan, que lo buscan, que pretenden hacerse su cómplice y al mismo tiempo quieren alejarlo, que tome distancia y contemple el problema narrativo a través de formas literarias audaces y que buscan ser renovadoras incluso si oscurecen con ello la comprensión inmediata, en busca de una revelación ulterior. Finalmente, se trata para mí de reflexionar sobre las implicaciones políticas, emocionales y metafísicas de elegir, describir y narrar los mundos desde una perspectiva ordenada o bien caótica o bien según un sistema oculto que le dé sentido a la crisis constante de la cotidianidad en nuestro tiempo. ¿Cuando leemos buscamos una seguridad, una reafirmación de la vida inofensiva y convencional, o buscamos una nueva experiencia, un sentido?


¿Has publicado en formato electrónico?

Sí. Mi primer libro, "Pentagonal: incluidos tú y yo", es una novela hipertextual. Se trata de una novela cuyo transcurso de lectura lo decide quien está al otro lado de la pantalla mediante su acto de seguir un enlace u otro de los que se le presentan como alternativa. Al mismo tiempo es una puesta en práctica del problema de la novela polifónica -de la posibilidad de escribir coralmente, de escuchar al otro y los otros- en tiempos de interactividad, clausura y lectura electrónica. Fue y sigue siendo uno de los primeros libros digitales -y de libre acceso universal- en la historia de la lengua española.

También tengo algunos cuentos publicados en revistas literarias en internet. También practico, desde 2001, la nota crítica literaria en Sobrelibros.cl, como crítico y editor de esa revista electrónica.



¿Qué blogs, revistas electrónicas u otros sitios en internet recomendarías para descubrir a nuevos autores que escriben en español?

No recomiendo ninguno en especial. La gracia de internet es pesquisar según los propios intereses literarios, por arbitrarios que sean, en el océano de información que existe. Poner una revista o un blog por encima de otro es volver a la jerarquización editorial propia de los diarios y revistas en papel, en Latinoamérica habitualmente sujeta a líneas editoriales veladas con el objetivo de manejar la recepción masiva de los lectores que ponen en un pedestal el texto impreso como un fetiche cultural sin darse cuenta de que los están volviendo consumidores controladísimos. Ojalá que eso esté cambiando en algo con las lógicas de lectura en internet, aunque en realidad el acceso a internet es mínimo y muy precario en el mundo.



¿Qué escritores han tenido influencia en tu obra?

Valoro en cualquier parte y en cualquier lengua la narrativa de avanzada que desde tiempos inmemoriales en sus experimentaciones audaces entraña el problema ético y político de la convivencia social impuesta y se pregunta por los límites del individuo. Pienso ahora mismo en las innumerables versiones orales de narraciones mapuches, aymaras y quechuas, en el "Libro de Job" y el "Eclesiastés", en el "Bhagavad-Gita" y el "Zohar", en el "Popol-Vuh" y en los fragmentos de Heráclito, en "Las metamorfosis" y el "Libro de los Muertos" egipcio, en el "Tao Te Ching", en el "Apocalipsis" de Juan y en los "Upanisads". En Hildegard von Bingen y en Franz Kafka, en los cuentos cortos de Bernhard y en las novelas de Alfred Jarry. En la obra completa de Sigmund Freud y en Raymond Queneau, en Georges Perec e Italo Calvino. En William Faulkner y Milorad Pavic, en Margaret Atwood y James Maxwell Coetzee, en Chesterton y Frantz Fanon, en Virginia Woolf y Nietzsche, en Édouard Glissant, Jonathan Safran Foer y Jamaica Kincaid.



¿Cuáles son tus referentes en la literatura iberoamericana?

Guamán Poma, el Inca Garcilaso, el Quijote y la obra de Ramón Llull. Calderón de la Barca, San Juan de la Cruz, Ignacio de Loyola, Manuel Lacunza y José Santos Lincomán. Bartolomé de Las Casas, Alfonso Reyes, Pedro Henríquez Ureña, Martí y Mariátegui. Los ciclos narrativos complejos de Iris, José Lezama Lima, María Luisa Bombal, Justo Abel Rosales, Jorge Luis Borges, Max Aub, Augusto d'Halmar, Juan Rulfo, Juan Emar, Manuel Rojas, Ángel Rama y Marta Traba, César Vallejo, Gabriela Mistral, la antropofagia brasileña, José Donoso, Carlos Monsiváis, Juan Carlos Onetti, Clarice Lispector, José María Arguedas, Severo Sarduy, Violeta Parra, Roberto Juarroz, Juan Goytisolo, Carlos Droguett, Diamela Eltit, Fogwill, Fernando Vallejo, Roberto Bolaño, Mauricio Wacquez, Adolfo Couve, Enrique Lihn, Osvaldo Lamborghini, Pedro Lemebel, Sylvia Molloy, Cristián Huneeus, Joao Gilberto Noll, Silvina Ocampo, Antonio Gil.



¿Qué nuevos autores hispanohablantes recomendarías?

Las listas de contemporáneos siempre son injustas y arbitrarias. Siempre a uno se le olvida el primer y último nombre. Ahora mismo: Israel Centeno, Yuri Herrera, Juan Sebastián Cárdenas, Claudia Hernández, Richard Parra, José Emilio Burucúa, Nona Fernández, Luis Valenzuela Prado, Marcos Arcaya, Felipe Becerra, Mónica Ríos.



¿En qué estás trabajando ahora?

En un ensayo largo sobre maneras fructíferas de leer la literatura no mansa de "Nuestra América". Y en mi nueva novela -más avanzada y más introspectiva que las anteriores- que saldrá el segundo semestre de este año, "Piezas secretas contra el mundo".


¿Cómo te gustaría que fueran las bibliotecas del futuro?

Lo primero que tengo que declarar al respecto es que el libro impreso va a existir mientras haya seres humanos. El libro digital le hace un favor al libro impreso: sólo si un libro vale la pena desde un punto de vista cultural, patrimonial o literario, merecerá que se gaste en él el papel de los árboles. Para los libros pasajeros, para la entretención y la publicidad ideológica queda el libro digital.

Me gustaría que las bibliotecas de libros de papel en el futuro pudieran encontrar vías diferentes, activas, consistentes y abarcadoras para aprovisionarse, saltándose así tanto la publicidad de las revistas y diarios culturales como las operaciones de marketing de agentes literarios y editoriales corporativas que llaman premios y prestigios internacionales. Me gustaría que los bibliotecarios fueran más como los libreros independientes: que estuvieran en contacto con grupos diversos y heterogéneos de circulación literaria de todas las Américas; que pudieran contactarse con localidades distantes, con colectivos contraculturales, con la provincia y con quienes se niegan a la globalización, para que cuando uno se acercara a las colecciones de fondo tanto como a los estantes de novedades pudiera sorprenderse con una curatoría constante, arriesgada, propositiva y que manifestara cómo la cultura no está cerrada, no debe nunca ser oficial ni tampoco acomodarse a los aplausos y la consolidación de las bibliotecas inertes.

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