domingo, 30 de noviembre de 2014

OSCART PINTOR AL OLEO

Como todo Domingo, le damos una guino a la pintura y al arte en general. Esta vez queremos dar a conocer algo del trabajo del pintor Chileno y oriundo de Illapel Oscart Pintor Al Oleo, quien nos presenta un trabajo prometedor y comprometido con su estilo




























sábado, 29 de noviembre de 2014

MUERETE DE UNA VEZ

Nuevamente el escritor coquimbano Gonzalo Vilo, autor de Dark Side, publicado este 2014, nos entrega otro sordido relato. Muerete de Una Vez una historia desgarradora que refleja lo mas oscuro de los seres humanos.










            Esa noche Guillermo llegó raja de curao e hizo lo que sabía hacer mejor: golpear a su mujer hasta que ese demonio que tenía dentro le diera al fin un respiro. Esta vez, sin embargo, parecía haber ido demasiado lejos. Su mujer ahora estaba inconsciente sobre la cama y un hilillo de sangre recorría la comisura de sus labios, mientras que sus ojos y gran parte de sus brazos, siempre tan hermosos y femeninos, estaban hinchados y amoratados. 



El hombre salió de la habitación tambaleándose y al llegar al living miró a su alrededor confundido. Movía los brazos con insistencia, simulando golpes, y balbuceaba a cada instante todo tipo de incoherencias. Unos minutos después, ya exhausto, se desplomó pesadamente en uno de los sofás y allí, con la cabeza metida en el cojín, se fue quedando de a poco dormido.



Dos horas después su mujer despertó y a duras penas logró levantarse de la cama. Sentía un dolor insoportable en el rostro y al mirarse en el espejo del baño se dio cuenta de la terrible hinchazón. Escupió un poco de sangre en la tasa del baño y luego lloró por unos instantes aferrada al lavamanos. Se contempló en el espejo, pensando, tratando de entender como había podido equivocarse tanto, pero claro, las mujeres son unas estupidas y casi siempre eligen al hombre equivocado 



Con el dolor aún vivo en su rostro caminó hacia la puerta de la habitación. La abrió y avanzó por el corredor en dirección al living. El dolor en la quijada era horrible y ahora también comenzaba a aparecer uno nuevo, allí, debajo de las costillas. No, definitivamente Guillermo ya no era aquel príncipe azul que conoció de joven, ahora no era más que un bruto de mierda, un sádico sin remedio. 



De todos modos, cuando lo vio durmiendo en el sofá, un nuevo dolor surgió tan agudo como los otros en su interior. Se agarró el pecho con fuerza, sosteniendo su corazón roto, pero no se acobardó y se acercó con sigilo



Tomó entonces uno de los cojines y comenzó a hundirlo sobre el rostro del hombre. 

Una mano de pronto salió por debajo y agarró la suya, pero Guillermo todavía estaba demasiado borracho como para darse cuenta de lo que hacia y apenas si hizo fuerza con ella. Con las dos manos la mujer siguió presionando aquel rostro grueso y diabólico, mientras un par de lágrimas caían por sus mejillas hinchadas. Era increíble, pero aún el tipo resistía, agonizaba, pero resistía, a pesar que la mujer cargaba todo su cuerpo sobre aquel cojin.



- ¡Muere! – Le gritaba - ¡Muérete de una vez! -.



Pero no, el hombre seguía aferrándose a la vida con emocionante tenacidad, a pesar que ya casi no tenia aire. 



- ¡Muere hijo de puta! ¡Muérete de una vez! 



Aquellos gritos eran como ruegos. Quería olvidarse de una buena vez de todo; quería enviarlo a el y a su recuerdo directo a los infiernos; pero era imposible, simplemente aquello parecía no tener fin. 





La mujer entonces hizo un esfuerzo supremo y cargo un poco más su cuerpo sobre el cojin. Esta tenia que ser la embestida definitiva, pensó, por lo menos así deseaba ella que fuera.




viernes, 28 de noviembre de 2014

LOS ROBLES SIN HOJAS

Nuevamente visita este humilde espacio digital el joven poeta peruano Davo Guzman. En esta oportunidad con su poema Los Robles Sin Hojas









A duras penas,
en el cruce de dos avenidas,
con paso lento y cansado
dos ancianos
de la mano
piden de carro en carro
uno cuantos centavos.

Él se apoya en ella.
Ella lleva en la mano
una bolsa negra con los alfajores que ha preparado.

Todos los miran.
Pocos les compran.

Se sientan a esperar que la luz cambie
y,
para el hambre aplacar
comparten un solitario pan.

Él se apoya en ella para poderse parar.
En unos segundos la luz ha de cambiar,
y,
tal vez,
si tienen suerte
algún alfajor logren vender






jueves, 27 de noviembre de 2014

PABLO SALVADOR VALENZUELA

Como todo jueves, hemos querido dar una mirada a la fotografia nacional. Esta vez hemos elegido a Pablo Salvador Valenzuela, cuyo trabajo se considera como bastante prometedor. Esta obra se expresa en imágenes más bien abstractas, logrando así el artista el delicado cometido de hacer menos explícita la crudeza del sujeto y su realidad. El deterioro físico y psicológico y la miseria están presentes, pero Valenzuela los lleva por un camino oscuro, sin obviedades. Hay poesía y belleza en la mente, la vida privada, las paredes y el piso de la precaria vivienda de este personaje. Es un relato, según su autor, de “documentalismo subjetivo”.




















martes, 25 de noviembre de 2014

DEPART

Hoy queremos recordar a una de las figuras mas prominentes de la literatura chilena. Se trata de Vicente Huidobro, quien fue un. Iniciador y exponente del movimiento estético denominado creacionismo, es considerado uno de los más grandes poetas chilenos. Esta vez los dejamos con Depart.












La barca se alejaba
Sobre las olas cóncavas

De qué garganta sin plumas
brotaban las canciones

Una nube de humo y un pañuelo
Se batían al viento

Las flores del solsticio
Florecen al vacío

Y en vano hemos llorado
sin poder recogerlas

El último verso nunca será cantado

Levantando un niño al viento
Una mujer decía adiós desde la playa

TODAS LAS GOLONDRINAS SE ROMPIERON LAS ALAS















lunes, 24 de noviembre de 2014

CULEBRON

Culebron es la banda de esta semana en Experimental Lunch. Esta agrupacion original de nuestro region han sacado ya su primer video clip y su disco En Espiral.  que vale la pena escuchar y apoyar.




Nota extraida desde 

http://www.sonidosocultos.com/discos/culebron-el-espiral-2014/





Culebrón es una banda de hard rock de la región de Coquimbo, un power trio que nace luego de la disolución de la agrupación Tumbo, la cual dejó huérfano a Rodrigo Ordenes Villanueva y con un hambre de crear nueva música, la cual empieza a saciarse con la ayuda de Geovanni Flores en la batería y Gabriel Vega en el bajo, dando a luz su primer trabajo “En Espiral” (2014).

Desde la primera canción “Somos Nada”, Ordenes y compañía nos muestra lo que esta agrupación es capaza de ofrecer, una excitante canción con ritmos frenéticos y mucho feeling, donde los coros son difíciles de olvidar, sin importar cuanto alcohol se consuma, después de esta joya llega una pieza muy noventera “Chavito Del 8”, donde la voz de Rodrigo destaca inmensamente con un excelente acompañamiento musical, “Al Filo De Tu Navaja” muestra otra arista de esta agrupación que hasta el momento no da símbolo alguna flaqueza alguna, una producción sensacional hasta el momento.

Sin duda Culebrón se viene con todo y “Cautiverio” es una canción hipnótica e intensa, tal cual una Odalisca que danza bajo la luz de luna en las arenas del desierto, “Seca Tu Soledad” vuelve hacerlo, otra sorpresa increíble, donde la creatividad de estos muchachos parece no tener fin y no repiten clichés. Al llegar al sexto tema del álbum “Marcha Bendita” trae la canción más canchera hasta el momento, con coros muy pegajosos y riffs de guitarras extraordinarios. Luego de todo esto aterriza “Confía, Vive Y Muere” un tema con tintes más orientales empapados con un sonido bastante a lo rock argento, una mezcla atípica pero exquisita.

Un tema que cumple la función de afrodisíaco para los oídos es “Valiente Idiota”, una obra maestra que aumenta el morbo sónico para degustar “Con Tu Calor”, el primer single de este disco, el cual tiene un interesante video clip que no se pueden perder. Con un ritmo de guitarra muy a lo Tom Morello llega “Quemando Tu Piel” que se complementa con el increíble sonido del redoblante de Flores, que le da la potencia justa y necesaria, sin ningún exceso. El tema “En Espiral” es intenso como un buen trago de alcohol, dejando un buen sabor en la boca y abriendo tus sentidos para el último tema “Acido Que Sana” el más punk de toda la placa.

Culebrón “En Espiral” (2014) nos entrega un proyecto fresco, increíble y autentico, donde plasman mucha profundidad sonora y temas que quedan grabados en la memoria, fáciles de digerir, en definitiva, un excelente álbum de principio a fin.

Por Pablo Franco     

Sonidos Ocultos


Los dejamos con su primer video En Espiral








domingo, 23 de noviembre de 2014

FRANCISCO JAVIER HAUYON

Este domingo hemos querido publicar algunos de los trabajos de Francisco Javier Hauyon, joven artista ovallino y profesor de Ingles cuya obra promete bastante.






























sábado, 22 de noviembre de 2014

SOFIA

En esta nueva entrega de Experimental Lunch, nos lucimos con este relato enviado por Gonzalo Vilo, quien desde Coquimbo nos vuelve a sorprender con mas de lo suyo. Sofia, este torcido relato, esta incluido en su primer libro Dark Side.









       Hicks abrió la puerta de su habitación y oprimió el delgado interruptor con un débil movimiento de su dedo índice. Allí, sobre la cama, cubierta por un hermoso vestido rosado, estaba su pequeña Sofía esperándolo. El le sonrió.


- Mi chiquita – Murmuró enternecido – Mi bella delicia -.


Se subió a la litera y llegó hasta ella gateando. Cuando la tuvo a su alcance, estiró su brazo y acarició con suavidad su frente y sus mejillas. Miró con afecto aquellos ojos azules y luego la besó en la boca y en el pecho.


- Cosita mía – Volvió a susurrar – Me encanta cuando estas así de cariñosa, no sabes como me haces feliz -.


Con mucha delicadeza y ternura, el comenzó a desvestir a Sofía. Primero, le quitó su vestido rosado, luego los zapatitos negros y, por último, la ropa interior. Cuando la tuvo por completo desnuda ante el, la recostó sobre la cama y comenzó a acariciarle las piernas y el pecho, mientras su boca iba y venia por aquel cuello delgado y fino. Ella no decía nada, ni tampoco se movía. Solo estaba allí y se dejaba acariciar y besar con docilidad, sin reproches


Algo, sin embargo, lo obligo a detenerse, y con un poco de brusquedad retrocedió hasta llegar al closet. Desde allí sacó un bolso negro que colocó sobre una silla de madera y después de correr el cierre, quedó a la vista una enorme cabeza. El la tomó e introdujo la suya dentro de ella. Esta cabeza era peluda y café, con grandes agujeros en la nariz, en la boca y en los ojos. Debajo de ella estaba el resto del cuerpo, también peludo y de color café, pero este sólo tenía un agujero entremedio de las piernas.


Con aquello ya puesto, Hicks volvió a la cama. Allí todavía estaba Sofía, inmóvil y silente mirando hacia el techo. Quiso recomenzar con más besos tiernos y caricias; pero al final solo se dejo caer sobre ella, embistiéndola luego con fuerza. El catre, algo débil, comenzó a moverse y a rechinar, mientras los horrorosos gemidos de el estallaban sobre la almohada y el oído de ella.


Al rato se detuvo exhausto, con la respiración entrecortada. Se separó de Sofía con cuidado y se quitó la cabeza, para luego secarse con una toalla. Sintió una sequedad en la garganta y un pequeño calambre en el muslo derecho. Pese a esto, con la parte de abajo aun puesta, se fue a la cocina por algo de beber.


Mientras se servía un vaso de jugo de fruta, oyó la melodía inconfundible de su celular y dejó el vaso a medio servir sobre la mesa del comedor.


Hicks miró el número de la llamada, era Gómez.


- ¡Hey! que mierda pasa que no estay con Sofía – Se escuchó al otro lado de la línea – El alemán esta esperando hace media hora -.


- Si, Juan…oye – Trató de explicarle Hicks - Yo estaba a punto de conectarme…. estaba ya …. -.


- Mentira – Exclamó el otro – Hace rato que ya “deberiai” haberte “conectao” ¿Acaso ya no “queri” trabajar? ¿Acaso…? -.


- No – Le interrumpió Hicks – No es eso…Bueno… mira…Juan…yo….de eso quería hablarte…. no se si sea una buena idea salir hoy, yo… -.


- No me “vengai” con hueas rucio “culiao” – Soltó el otro - Ponte en línea, apúrate, no te conviene ponerte hueón, “voh sabi” -


Hicks suspiró y miró hacia el techo, apretó los puños.


- No se, Juan – Insistió – Igual, como que la Sofía….como que
está cansada -.


- ¿Cómo va a estar cansada “ahueonao”? – Alegó Gómez, cada
vez mas molesto - ¿De que chucha me estay hablando? Ya,
partiste, que después del Jurgen viene Don Matsura -


- ¿De nuevo? -.


- Si hueón, de nuevo, y agradece, que todavía no termino de
pagar por esa mier… -.


- Sofía – Volvió a interrumpir Hicks – Se llama Sofía -.


- Bueno, Sofía…. Me da igual como se llame, Harto cara que
me salió la gracia, ni “vestío” traía, tuve que comprarle todo yo -.


Hicks guardó silencio y volvió a la habitación. Allí todavía estaba ella, inmóvil y en silencio, como siempre, dispuesta a todo, sin quejas, sin conflictos. El le sonrió y avanzó hasta la cama.


- ¿Me imagino que “andai” con la huea puesta, al menos?
– Preguntó Gómez, aun al teléfono.


- Si – Se despertó Hicks – Sólo falta colocarme la cabeza -.


- Ya – Suspiró el otro, más tranquilo – Le voy a decir al
Jurgen entonces, anda a prender la cámara y el notebook,
apúrate -.


- Bueno, voy al tiro -.


Gómez cortó al fin y Hicks fue a encender el notebook y la cámara. Aquello no le tomaría más de algunos minutos.


Al rato, y gracias al poder de la Internet, desde la pantalla, al otro lado del mundo, un tal Jurgen, de Dortmund, comenzó a saludarlo y a mandarle besos.


- Gordo de mierda – Murmuró Hicks – Aparte es maricón -.


Volvió a colocarse la cabeza peluda sobre la suya y se metió
a la cama junto a Sofía.


- Perdóname chiquita – Le susurró al oído.


Acto seguido, la levantó con fuerza y la puso sobre él, con su pequeña entrepierna arriba de su miembro. Desde el computador, se escuchaban aplausos y algunas exclamaciones.


Hicks entonces comenzó a embestirla con movimientos rápidos y profundos. Después arremetió con mayor intensidad y los aplausos y los gritos del alemán se hicieron todavía más sonoros.


- Bravooo – Exclamaba el tal Jurgen – Bravoo -.


En la última arremetida, Hicks la embistió con tal fuerza, que uno de los brazos de la pequeña cayo al suelo. Esto, sin embargo, no lo detuvo, ni tampoco cuando la cabeza se desenroscó de su cuello. Todo era parte del acto, del negocio, y a Jurgen le fascinaba, chillaba desde el otro lado.


- Los! – Se le escuchaba gritar - Bitte, mach! -.


Al final, Hicks terminó con lo que quedaba del cuerpo de Sofía sobre su pecho. No sabía donde había quedado la cabeza y el brazo, pero ya no importaba. Sus ojos ahora estaban húmedos y sentía como si una mano gigante le estuviese apretando la garganta. El mundo era un lugar cruel.


Se atrevió a mirar la pantalla del notebook una vez más. Allí estaba el alemán limpiándose y lanzando un papel hacia el piso. Bajo la vista de inmediato.


Cuando levanto de nuevo la cabeza, la pantalla ya se había oscurecido por completo. Al rato volvió a salir una imagen, aunque esta vez ya no era el gordo de Jurgen quien aparecía ante él, si no la cara de un viejo oriental de gruesas gafas.


Era Don Matsura, y lo saludaba.


Hicks se incorporó, y al instante comenzó a buscar la cabeza y el brazo.


- Konishiwa – Escuchó que le hablaban.


El levantó la mano, mientras recogía la cabeza y el brazo, que habían caído a un lado de la cama






viernes, 21 de noviembre de 2014

ESPIRITU DE FENIX

Nuevamente la joven Angelica Guevara nos regala mas de su prometedora obra. Esta escritora venezolana cuyas cronicas ya hemos publicado, tambien incursiona muy bien en la poesia, y para una muestra, invitamos a que lean Espiritu de Fenix. 







Estuvieron al acecho

Derrumbaron muros de ideologías

Devastaron todo

Lo escupieron con rencor.



Criticaron;

No lo notaron

No existía

-era imaginado-.



Sosegaron su inclemencia

Con desfachatez

Os preguntaron:



-¿Dónde estás?

-Ya no existo;

Me destruyeron.



Destruyeron la falacia,

Los Muros inexistentes



Ahora,

Desaparezcan.

Bárbaros,

¡Asústense!



Estos ladrillos

Crecen

Se refuerzan

Con tempestades;

Con la ferocidad

Más estruendosa



¡Asústense!

Que la pequeña damisela

Ha crecido,

Camino despacio

Sin huellas profundas

Elegante, bailarina,

Grácil,

Tierna y cuidadosa.

Sigue bailando

Y creando.







jueves, 20 de noviembre de 2014

PAOLA ARRIAGADA FERNÁNDEZ

Paola Arriagada Fernandez es una joven fotografa de Santiago de Chile. Se ha caracterizado en su obra por mostrar una critica visual, exponiendo pensamientos y sentimientos.







    Mi gusto por la fotografía comenzó tarde. Demasiado quizás, luego de tener en el cuerpo muchos cachureos, juguetes, un año de teatro, un viaje a Nueva York y la carrera de periodismo encima. El 2009 decido hacer un diplomado de fotografía digital y con esto me doy cuenta de que no era exactamente las fotos como tales lo que me atraía solamente, sino más bien la creación de un universo paralelo y privado. Actualmente recopilo material para nuevos trabajos. Además, trabajo en collages análogos, recuperando un poco la manualidad, recortando al mundo.

Visión de obra

Mi trabajo intenta ser una crítica visual. Busco, a través de imágenes, expresar no sólo sentimientos, sino pensamientos, ideas sobre mi observación de la realidad femenina y como, a pesar de su discurso liberal y moderno, cierto statu quo impera.
















martes, 18 de noviembre de 2014

EL APARECIDO

El Aparecido, gran cuento del Marques de Sade, es el relato elegido para este Martes











             La cosa del mundo a la cual los filósofos otorgan menos fe es a los aparecidos. No obstante, si el caso extraordinario que voy a contar, caso certificado con la firma de muchos testigos y consignado en archivos respetables, si ese caso, digo, y teniendo en cuenta esos títulos y la autenticidad que tuvo en su tiempo, puede volverse susceptible de ser creído, será necesario, a pesar del escepticismo de nuestros estoicos, persuadirse de que si todos los cuentos de aparecidos no son verdaderos, al menos hay acerca de eso cosas muy extraordinarias.

Una gruesa Madame Dallemand, que todo París conocía entonces como una mujer alegre, franca, ingenua y de buena compañía, vivía, desde hacía más de veinte años que era viuda, con un cierto Ménou, hombre de negocios que habitaba cerca de Saint Jean-en-Grève. Madame Dallemand se encontraba un día cenando en casa de cierta Madame Duplatz, mujer de su apostura y de su sociedad, cuando en medio de una partida que habían comenzado al levantarse de la mesa, un lacayo vino a rogar a Madame Dallemand que pasara a un cuarto vecino, visto que una persona de su conocimiento demandaba insistentemente hablarle por un asunto tan apurado como consecuente; Madame Dallemand dijo que la esperara, que no quería interrumpir su partida; el lacayo vuelve e insiste de tal manera que la dueña de la casa es la primera en apurar a Madame Dallemand para que vaya a ver qué es lo que quiere. Ella sale y reconoce a Ménou.

-¿Qué asunto tan urgente -le dice ella- puede hacerte venir a turbarme así en una casa en la que no eres conocido?

-Uno muy esencial, señora, responde el corredor, y debes creer que es bien necesario que sea de esa especie, para que haya obtenido de Dios el permiso de venir a hablarte por última vez en mi vida...

Ante esas palabras que no anunciaban un hombre muy en sus cabales, Madame Dallemand se turba. Observando a su amigo que no había visto desde hacía unos días, se espanta aun más al verlo pálido y desfigurado.

-¿Qué tienes, señor -le dice- cuáles son los motivos del estado en que te veo y de las cosas siniestras de que me hablas... acláramelo rápidamente, qué te ha ocurrido?

-Sólo algo muy ordinario, señora -dice Ménou-, después de sesenta años de vida era muy simple llegar a puerto, gracias al cielo heme allí; he pagado a la naturaleza el tributo que todos los hombres le deben, no me lamento más que de haberte olvidado en mis últimos instantes, y es por esa falta, señora, que vengo a pedirte perdón.

-Pero, señor, tú bates el campo, no hay ningún ejemplo de una tal sinrazón; o vuelves en ti o voy a pedir socorro.

-No llames, señora. Esta visita inoportuna no será muy larga, me aproximo al término que me ha sido acordado por el Eterno; escucha, pues, mis últimas palabras, y es para siempre que vamos a dejarnos... Estoy muerto, te dije, señora. Muy pronto serás informada de la verdad de lo que te adelanto. Te he olvidado en mi testamento, vengo a reparar mi falta; toma esta llave, transpórtate al instante a mi casa; detrás de la tapicería de mi lecho encontrarás una puerta de hierro, la abrirás con la llave que te doy, y te llevarás el dinero que contendrá el armario cerrado por esa puerta; esa suma es desconocida por mis herederos, es tuya, nadie te la disputará. Adiós, señora, no me sigas...

Y Ménou desapareció.

Es fácil imaginar con qué turbación Madame Dallemand volvió al salón de su amiga; le fue imposible esconder el tema...

-La cosa merece ser reconocida -le dijo Madame Duplatz- no perdamos un instante.

Se piden caballos, se sube en coche, se llega hasta casa de Ménou... Él estaba ante su puerta, yaciendo en su ataúd; las dos mujeres suben a los apartamentos. La amiga del dueño, demasiado conocida para ser rechazada, recorre todas las habitaciones que le placen, llega a aquella indicada, encuentra la puerta de hierro, la abre con la llave que le han dado, reconoce el tesoro y se lo lleva.

He aquí sin duda pruebas de amistad y de reconocimiento cuyos ejemplos no son frecuentes y que, si los aparecidos espantan, deben al menos, se convendrá en ello, hacerse perdonar los miedos que pueden causarnos, en favor de los motivos que los conducen hacia nosotros.












lunes, 17 de noviembre de 2014

NEOYKA

Queremos destacar esta semana a una gran banda de nuestra region. Neoyka que con su primera placa Volumen 1 ha dado que hablar en la escena local, promete ir en camino de convertirse en una de las grandes bandas de nuestro pais.




                            Neoyka es una banda de rock fuzz nacida en la IV  region y su inspiracion principal es la esencia sonorica del rock de los setentas y noventas. Este es un estilo muy marcado por las guitarras estridentes y bajos caracterizados por un sonido valvular, estridente y con cuerpo. Actualmente se encuentran promocionando su primer disco volumen uno.


En Julio del 2014 Neoyka pasa a formar parte del compilatorio nacional Chilean Fuzz, comunidad de bandas nacionales del genero garage stoner fuzz que cuenta con una gama de musicos que han sacado material en este ultimo periodo destacando por su nivel de composicion y por su apoyo a la escena underground en Chile.

Ala fecha han editado Volumen 1 su primera placa que contiene B tracks  grabados entre octubre y diciembre del 2013 y que fue lanzado el 31 de diciembre a las 11:50. La critica los ha tratado de forma favorable siendo considerado Volumen 1 como uno de los mejores discos del genero.



Volumen 1 contiene los siguientes temas:


1 Sigue la Huella
2 Mas Alla
3 Gravedad Zero
4 Niebla tu Voz
5 Camionero
6 A 237 Millas
7 Sin Solucion
8 Alucinacion Paranoide


Integrantes

Felipe                Voz y Bajo
Diego                 Bateria
Alfredo              Guitarra y coros


Los dejamos con dos grandes canciones: Camionero y sin solucion







domingo, 16 de noviembre de 2014

MERKABHA TRANSMUTADOR DE ENERGIAS

Ari, alias Merkabha transmutador de energias,  es una joven artista chilena radicada en Santiago de Chile, aunque con una fuerte ligazon con nuestra region de Coquimbo. Su trabajo y su obra tienen un estilo unico con variadas influencias y que atrapa tanto por su originalidad como por las sensaciones que transmite. En resumen, Ari ha logrado imponer un estilo utilizando variados materiales entre los cuales se encuentran la resina poliester, el cuarzo, virutillas de bronce y distintas clases de piedras.





















Mas de la obra de Ari por:


http://merkabha.tumblr.com/



Puedes contactar a esta artista a traves de:


https://www.facebook.com/iglu.mellades?lst=100006843460849%3A1169398014%3A1416152563





sábado, 15 de noviembre de 2014

¿A QUÉ JUEGAS, CHINITA?

Nuevamente tenemos el placer de publicar un nuevo relato de esta talentosa mexicana llamada Veronica Pinciotti, Hoy les invitamos a disfrutar de  A que juegas chinita?




















              Llegamos al bar a eso de las diez de la noche, mi novio y yo, y ya estaban todos adentro. Cuando llegamos había buena música: unas canciones de música electrónica. Fue lo que le dije a Verónica cuando la saludé; le dije ay que buenas canciones ponen aquí. Entonces escuché su voz, que dijo: esas no son canciones, las canciones son cuando alguien canta, y además, la canción es subgénero del poema, no precisamente algo que tiene encima música. Volteé a mirar porque no me lo creía pero resultó verdad. Allí estaba el imbécil de Martín Petrozza. Debí imaginarlo porque era muy amigo de Verónica y estábamos celebrando la partida de Vero a Francia. Se iría por un mes, y regresaría; siempre se iba y regresaba, pero cualquier pretexto es bueno para ir a echarse unas copas a cualquier bar. Más si es entre amigos.

El caso es que allí estaba ese güey y cuando escuché su voz fue como una patada al hígado, neta. Tuve que saludarlo porque no iba ser yo la que hiciera un drama (y menos en la despedida de mi amiga). Lo saludé rapidito y aproveché para presentarle a Rodrigo, mi novio; a ver si así se estaba en paz porque era una lata, de verdad. No sé en qué momento se le metió la idea de que yo, o sea, yo, podría salir con él; si era un mamarracho muerto de hambre. De verdad que no entiendo cómo Vero puede soportarlo; nomás porque son iguales, leen y leen y disque son intelectuales. Lo que es yo, soy sincera: no me gusta leer y qué, al fin que leer no sirve de nada.

Luego saludé a todos los demás; a Dieguito, que es un amor y ese sí tiene lana; a Ricardo, a Brenda, al Sebas, a su novia Inés, a Pacotrón, a Chema, a Lucero. También me presentaron a los amigos de Lucero que venían en bola y eran como ocho pero estaban en otra mesa. Después que terminé de saludarlos a todos, ufff, Vero se me acercó y la abracé y le dije que le deseaba buen viaje y que la extrañaría mucho. Vero era una vieja a toda madre, cuántas pinches pedas no nos habíamos puesto ella y yo solas (aunque luego acabáramos acompañaditas). Cómo no la iba a extrañar, chingao. En ese momento se acerco Dieguito con un caballito de tequila y dijo que era para mí por llegar tan tarde, y yo le dije no manches güey, ¿que no ves que ora manejo yo? Tuve que recordarle que Rodrigo había chocado recién; el babas se estampó contra un camellón la noche del sábado pasado, por andar de borracho. No le pasó nada pero el pinche coche se desmadró de abajo, del eje o de la guía o de la flecha, yo qué sé; el caso es que está en el taller y vinimos en mi carro. Dieguito insistió y pidió el apoyo de todos y toda la bola de ogeis le siguió el juego y empezaron a cantar fondo y me lo tuve que chingar. Lo bueno que antes no había bebido nada porque si no si me pongo peda.

Nos sentamos junto a Verónica porque yo no iba a sentarme en otro lado, la verdad que había ido nomás por ella y si hubiese sabido que va Petrozza lo pienso dos veces. Quedamos así: primero el naco de Petrozza, después Vero, después yo y después Rodrigo. Enfrente de nosotros estaban Ricardo, Brenda, El Sebas y su novia. En los costados, Dieguito en uno y Pacotrón y Chema amontonados en otro. Lucero pasaba de una mesa a otra porque también tenía que estar con sus amigos. El bar era el Mala Fama, que está en la colonia Condesa.

Ya que todos estábamos bien instalados y servidos (habían pedido unas botellas de brandy), le pedimos a Vero que nos contara cómo iba con su marido. La güey se había casado hace poco y a todos nos tenía intrigada porque la neta la neta, nadie conocía bien a su esposo. Sabíamos que se llama Scott y era evidente que Vero no lo amaba. Vero era una cabrona, ella misma decía que se había casado por dinero; pero que ni falta le hace a la canija. Entonces nos dijo que iba bien, que ahora sí podría dedicarse a escribir, que es lo que le gusta, sin tener que sacarle lana a su padre. En eso, Martín metió su cuchara, abrió la boca y dijo buena decisión; tu padre está más cerca de la muerte que Scott, y para el caso, que es sacar varo de un hombre… joder, felicidades. Todos nos callamos porque eso de que su padre estuviera cerca de la muerte y de que Verónica sólo quisiera sacar dinero a un hombre no es algo de lo que se habla en la mesa. Dieguito le contestó no mames, cabrón, no seas ojete; eso no se dice. Pero a Petrozza le valió madre, sobre todo porque Verónica lo defendió diciendo que eso era cierto, frío pero cierto; y brindó con él.

Ricardo cambió de tema la conversación, le dijo a Vero que no podía dejar de comer en La galoche d´Aurillac, un restaurante que está en la rue de Lappe, saliendo de la estación Bastilla. Brenda estuvo de acuerdo, dijo que el día que ellos dos fueron (Ricardo y Brenda) comieron exquisito y sin ser demasiado caro. Inés, que nunca puede callarse la boca dijo que eso no era nada, que si de verdad quería comer bien, lo que se dice bien, debía ir a le Jules Vernes, que es un restaurante dentro de la Torre Eiffel y con una vista estupenda, sobre todo de noche. Verónica asentía a todo, como si no le importara y yo lo noté y les dije ay tampoco es la primera vez de Vero en París… Dieguito me interrumpió, dijo que qué onda, que si alguien quería botana o algo. Se lo preguntó primero a Verónica y respondió que no y todos los demás tampoco quisimos y Rodrigo, mi novio, le dijo no mames güey tú siempre tienes hambre, qué pedo. Dieguito se sobó la panza y dijo oooh pus hay que alimentar a la solitaria.

Después de eso todo el mundo se puso a hablar de diferentes cosas. El Pacotrón y Chema, que de por sí son bien callados, hablaron entre sí; creo que de videjuegos, que es lo que más les gusta a esos dos. Brenda e Inés hablaron de cuando ellas mismas fueron a París, y sus novios, es decir, Ricardo y el Sebas se cambiaron de lugar para dejarlas hablar y se unieron a nosotros. En nuestra conversación estaba Vero, ellos dos que se unieron, Petrozza, mi novio y yo. Rodrigo le preguntó a Petrozza por qué él no estaba bebiendo brandy y qué bebía. Petrozza le contestó que whisky, y que lo hacía porque él sólo bebía cerveza y whisky; y yo pensé que eso del whisky sólo lo hacía con Verónica porque ella le pagaba la cuenta y de otro modo no podría comprarlo. Verónica misma me lo había contado, que Petrozza era escritor y era pobre y que ella le ayudaba a vivir. Yo nunca entendí por qué, a mí ese Petrozza me caía en la punta del pie. Entonces el Sebas le preguntó que de dónde conocía a Verónica, porque a Petrozza no lo conocía nadie, sólo Vero y yo; y yo lo conocí una vez que me puse hasta la madre con la Vero…

Habíamos ido a Tlalpan y ella ya me había hablado de su amigo el escritor. Nos metimos a una cantina y luego que estuve borracha le dije llámale a alguien pa´que nos acompañe; es decir, pa´ ya sabes qué, y ella dijo ¿quieres que te presente a mi amigo, el que escribe? Yo estaba hasta mi madre así que le dije que sí, total, si ella confiaba en él…

Cuando llegó no me importó, ya estaba allí y yo andaba prendida. Bebimos unas copas en la cantina y cuando estuvimos a punto nos metimos al coche de Vero, que es en el que habíamos llegado y nos dimos unos besos. Verónica condujo hasta la casa de Martín y llegando, no supe ni cómo pero ya estaba sin calzones y encima de la cama. Él sí quería coger pero a la hora de la hora la neta me dio cosa. Le dije que sólo lo haríamos si tenía condones, porque la neta pensé que no los tendría. Total que sí los tuvo. Lo vi desde la cama: entró al cuarto de baño y salió con el p… parado y el condón puesto. En la madre, pensé, y ahora cómo le digo que no. Vero, Vero… comencé a llamar a mi amiga y cuando Petrozza llegó hasta mí me dijo: Vero ya se fue, dijo que pasa por ti mañana. No jodas, le dije, no es verdad. Pero sí fue verdad, la Vero me dejó allí porque ella no se iba a quedar a ver. Por pendeja yo, pensé, pa´que le pides carne al carnicero. Tuve que confesarle a este güey que ya se me había bajado la calentura y que me sentía muy mal.

Creo que eso fue lo que me dolió, que me comprendiera. Se sentó en la cama, junto a mí y me acarició la cabeza. Me dijo: ay, chinita, pa´que veas que la cerveza y el sexo no se mezclan. Ya estás grande, ya deberías saber que si se coge no es por amor ni por calentura; es por convicción o por dinero. Yo malinterpreté su comentario, le dije que no era puta y él… que comprendió que yo no entendí, me dijo que eso ya lo sabía y que de todos modos él no tenía ni un quinto. No tener dinero es un buen modo de no tener miedo que te estafen o te roben, agregó. Así que estate tranquila, porque no soy un violador; y si no quieres… pues no.

Se metió a la cama, conmigo; no sé en qué momento se quitó el condón o si se lo dejó allí, pero dormimos rico. Al principio no, al principio lloré porque la borrachera se me bajó y me di cuenta que si no fuera porque Vero me dejó en buenas manos yo estaría quién sabe dónde y con uno que si me forzaría. Luego me quedé dormida y cuando desperté estaba abrazada de Martín. Me desperté de golpe y con eso lo desperté a él. Me dijo buenos días, chinita. Yo estaba desnuda de la cintura para abajo. Le pedí que saliera para vestirme y salió.

Me levanté, me vestí, fui al cuarto de baño y otra vez lloré; pero esta vez por otra tristeza diferente, no sé bien por qué; me pasa mucho que bebo y acabo con alguien y luego lloro. Cuando salí le agradecí que fuera comprensivo y él asintió con la cabeza y dijo que le llamaría a Vero para que viniera por mí. Le rogué que no lo hiciera, dije que yo misma podía coger un taxi a casa. Entonces me percaté que no tenía idea de dónde estaba mi bolsa. A qué buscas esto, dijo yendo al sillón y cogiendo mi bolsa. Sí, sí, exclamé y la tomé. Se la arrebaté como si él me la fuese a robar y se asombró, pero luego me cayó el veinte de que había sido muy grosera con él que me cuidó. Saqué la billetera y conté; tenía dinero suficiente para largarme en taxi aunque me cobrara el triple de la tarifa.

No sé por qué lo hice, quizá porque Verónica siempre me hablaba de él y me contaba que ella le ayudaba a vivir a ese que tenía un sueño: escribir, y lo lograría. O quizá porque me sentía en deuda con él porque no abusó de mí a pesar que casi casi yo misma le di las nalgas. O quizá porque en el fondo deseaba pagar por su silencio, o por una mezcla de todo, pero el caso es que saqué dos billetes y se los di. Gracias, chulo, le dije y me fui. No titubeó un segundo y los cogió.

Después de eso le tomé un odio tremendo a Martin Petrozza. Me había cobrado por nada. Nunca se lo dije a Vero ni a nadie, es más, ese día en la despedida de Verónica ni el mismo Petrozza sabía que yo le odiaba. Pero lo peor es que en algún momento de aquella noche pasada le di mi teléfono y comenzó a llamarme, ahora sí en plan de ligue. Supongo que quería acabar lo que no acabamos en su casa, pero la neta yo no quería. Martin Petrozza era la persona más aberrante para mí en la Tierra. Y no es que me hubiese hecho algo, ya dije, pero sencillamente no lo aguantaba. El sólo pronunciar su nombre me daba escalofríos. Oír su voz me enchinaba la piel. Y si se atrevía a llamarme chinita me dolía hasta el alma.

2

Toda la noche fue lo mismo, hablar y hablar de París o de Francia en general. También se habló de otras cosas pero ya ni recuerdo. Hubo un momento en que Lucero vino a nuestra mesa y se sentó junto a Dieguito y contaron chistes y todos reímos. Menos Petrozza, él no se reía de nada que dijéramos nosotros y hasta parecía aburrido, harto de estar allí. Sólo hablaba si alguien le dirigía la palabra o para dirigirle la palabra él a Vero. Y cuando alguien lo hacía hablar contestaba seco y tajante y siempre de mal humor. Era muy cínico. Ricardo le dijo no mames, compadre, ¿cuántos whiskies llevas? Y él contestó no sé ni me importa, total, Pinciotti paga. Eso hizo que se ganara el desprecio de todos mis amigos.

Era un desconocido, un vulgar y un cínico que se atrevía a explotar a Verónica. Nadie podía entender porqué seguía siendo amiga de él. Yo sí. A pesar de todo ese hombre era el único de todos los que estaban allí que sería capaz de proteger en su casa una mujer borracha y loca; no importa si ésta mujer se le encuera; si te arrepentías podías decírselo. No iba a juzgarte o a violarte sólo porque cometiste un error. Ni siquiera el pinche Dieguito haría eso y yo lo sabía porque había un chisme entre los amigos de que el muy cabrón una vez abusó de una menor que sacó borracha de un bar. Estuvo como un mes llorando de miedo porque el pendejo perdió su IFE en la peda y estaba seguro que la chica la tenía y que lo iban a agarrar. Dicen que hasta fue a confesarse a la Iglesia y que dejó de tomar un tiempo porque no quería cagarla otra vez. Los hombres son así, son unos perros.

En todo eso estaba pensando cuando Martín se levantó. Le dijo a Vero que iría a fumar y salió. Yo no sé que traía yo pero todo el odio que sentía por él se esfumó. Creo que fue que ya era tarde y había bebido mucho, hasta Rodrigo me dijo que ya debería pararle porque iba a manejar yo. Pero le dije no jodas, pus te lo llevas tú y ya. O sea, mi coche. Saqué las llaves de mi bolsa y se las di. Luego le dije que iría al sanitario.

Tuve cuidado de que no me viera nadie; hasta fingí ir en dirección al sanitario, pero una vez perdida entre el gentío me salí a buscarlo.

Allí estaba en la esquina fumando. Hola, le dije por detrás y volteó y se sorprendió un poco y luego me dijo qué hay, chinita. Yo creo que sí ya estaba bien peda porque nomás me dijo chinita y sentí ganas de c… Por qué no me has hablado en toda la noche, ¿ya no te gusto?, le dije y luego le agarré la mano y le quité el cigarro y me lo fumé. Él sacó otro, de su chaqueta y dijo mientras yo se lo encendía: ¿a qué juegas, chinita? Luego de eso ya no dijimos nada. Nos miramos a los ojos unos segundos y nos besamos.

El resto de la noche no pude separarme de él. Hasta le cambié el lugar a Verónica y estuvimos hablando. Le pedí que me contara de su vida y me dijo que ya lo sabía. Soy escritor y escribo, es todo. A veces brindábamos o a veces le tocaba la mano por debajo de la mesa. Verónica se dio cuenta y me hizo el paro hablando con Rodrigo para distraerlo. No tuve que pedírselo, Vero es lista, se entera de todo y actúa. La que también lo notó fue la pendeja de Brenda; a esa ya de por sí me la traía en miras. Me había enterado que andaba diciendo que tengo problemas con el alcohol. Como si ella no los tuviera, si todos sabemos de la vez que se cayó en el lago de Chapultepec por andar tomando en las lanchas; dime si no es de borrachos eso de tomar en las lanchas del lago. Se lo conté a Petrozza y la señalé y se rió; dijo que no le hiciera caso, que la gente siempre anda diciendo de uno que tiene problemas de alcohol. No importa si es verdad o no. Además dijo que los problemas de alcohol no existen, que los problemas son otros, y lo que hacemos con el alcohol es punto y aparte. Yo le dije que no entendía eso y me lo resumió. Dijo: mira, si uno es pendejo es pendejo y se acabó. O si uno pega, es pegador y se acabó. Que lo haga bajo el influjo del alcohol es otra cosa; no podemos juzgar a la luna porque un hombre se transforma en lobo bajo su luz. Y el que es tranquilo es tranquilo, dijo, aunque se chingue dos botellas de ron. Esto me hizo reí mucho, mucho, mucho. La verdad es que me reí y casi me caigo de la risa, porque pensé: entonces yo soy puta y no borracha porque nomás tomo y me pongo acalorada. Pero no se lo dije, fue un chiste nomás para mí.

Rodrigo fue a verme porque esa carcajada que solté hizo que todos voltearan y comenzaran a decir ésta ya está hasta las chanclas. Le dije que me dejara en paz, que andaba bien y que sólo me había reído. Verónica también vino, me dijo güey no vayas a hacer una pendejada delante de Rodrigo. Sí, sí, sí, le dije, no te preocupes, es que me acordé de un chiste bueno. Me miró a los ojos y no dijo nada, creo que me estaba midiendo; el grado de borracha que estaba.

Cuando todo estuvo normal de nuevo le pregunté a Petrozza si no quería otro cigarrito. Yo sí, respondió, la cosa es saber si tú de verdad lo quieres. Lo quiero, dije. Esta vez lo dije muy segura y él debió notarlo porque me tomó de la mano, con mucha fuerza y me jaló hasta afuera. Yo tuve miedo, ya sabes, de que todos nos vieran pero luego pensé: a la chingada, esto es así.

Caminamos por el camellón, hasta una parte oscura y allí nos besamos. Comenzó por besarme la boca y el cuello y luego me agarró las nalgas. Me tocó los senos y yo tenías unas ganas y al mismo tiempo mucho miedo pero no se lo dije porque pensaba que esta vez no me dejaría ir; ya se la había jugado una vez. Me sacó las chichis y pensé: no jodas otra vez vas a acabar así en la calle. Me estaba tocando los senos cuando pasó un coche y nos echó las luces. Para ya, le dije, nos van a multar.

Se detuvo y me miró. Me preguntó si esta vez estaba segura y tardé en contestar que no. Movió la cabeza, como si estuviera harto de mí y la verdad que tenía derecho a estarlo, pensaba, pero por otro lado me había prometido a mí misma que no volvería a tomar y hacerlo sin protección.

Petrozza habló conmigo, pensé que me echaría el rollo de siempre, el que va de que no debo ser así. No, me dijo que estaba bien, que no había pedo, que nomás me aliñara porque no quería entrar conmigo y que me vieran así. Me ayudó a acomodarme el vestido y a secarme las lágrimas. Sí, otra vez lloré.

Antes de entrar le dije que ahora sí quería un cigarrillo de verdad y me dio uno y sacó otro para él también. Fumamos en la entrada a la vista de los guardas de seguridad y no sé cuántos nos habremos tardado pero de pronto salió del bar Rodrigo y detrás Dieguito y Verónica. Rodrigo venía excitado y cuando se encontró conmigo me miró de arriba abajo e inmediatamente después miró a Petrozza. Petrozza no se asustó ni nada aunque Rodrigo tenía toda la intención de pegarle, eso se notaba. Pero no tenía pruebas, sólo estábamos afuera fumando un cigarrillo; si tardamos media hora fue porque también platicamos. Eso fue lo que le dije a mi novio cuando estuvimos a solas, en el bar.

Pero antes, Verónica se acercó a Petrozza y le dijo ya métete, anda, te invito otra copa. Rodrigo se acercó a mí y me jaló del brazo y me exigió que entrara. Fuimos los primeros en entrar. Luego entró Dieguito que antes de meterse le gritó algo a Martín pero no pude escuchar qué. Finalmente entraron Verónica y Petrozza pero esta vez no se sentaron con nosotros sino en otra mesa. Hablaron, no sé de qué. No es difícil hacerse una idea, supongo que Verónica regañó a Martín por salirse conmigo sabiendo que no vengo sola o algo así.

Conmigo habló Dieguito, a solas, me dijo güey, dime la neta, qué pedo con ese cabrón, el amigo de Verónica. Nada, le decía yo harta y le pedía que me diera un vaso con Brandy. Ya no hay, dijo, y yo creo que era verdad porque ya casi no había gente dentro y la música estaba baja. Insistía en que le contara qué pasó allá afuera y yo le decía que nada y que nada y que me diera brandy. Al final no sé cómo pero me consiguió una cerveza y no estuvo mal, era mejor que nada. Entonces bebí la cerveza y le pregunté de qué se habían enterado dentro o qué. Me dijo que todos notaron nuestra ausencia, que Brenda miró cómo Petrozza me tomó de la mano y me sacó y que no quería decirle a Rodrigo pero él mismo acabó por darse cuenta que Petrozza y yo faltábamos. Di otro trago a la cerveza, tenía ganas de llorar, ¿por qué siempre se hacía desmadre por mi culpa? Ahora todos iban a creerle a Brenda eso de que tengo pedos con el alcohol y encima que soy puta. Ya, dijo Dieguito, dime qué transa, dime la neta, qué pedo con ese güey. Alcé la cara para verlo a los ojos y le dije nada, te lo juro, es un amigo y salimos a platicar y fumar. Pero no me creyó, dijo que estaba muy rara, que había llorado y que estaba despeinada. Me amenazó con que si no le confesaba lo que ocurrió allá fuera iban a madrearse al Petrozza y le valía verga, así dijo, si era muy amigo de Verónica o qué. Ya te dije que nada, insistí.

Entonces llegaron Rodrigo y el Sebas y Rodrigo me gritó que le dijera qué pedo con ese güey o ahoritita mismo le iba a romper su madre. Yo ya no pude más y lloré y le dije que me perdonara, que nomás fueron unos besos pero que la culpa no era de él. Para colmo se acercó Brenda porque me vio llorar y escuchó todo y aseguró que él me había sacado por la fuerza, que ella misma lo había visto. No lo pensaron dos veces… Dieguito, Rodrigo y el Sebas se fueron corriendo a buscar a Petrozza; Brenda se quedó conmigo y me consoló diciendo que debí pedir ayuda, que si él me quería sacar por fuerza debí pedir ayuda y me ayudaban. Pero no importa, dijo, ya ahorita le parten su madre a ese maldito. Por cabrón, dijo, que se vaya a pasar de lanza con su abuela… Y yo lloraba mucho porque no era culpa suya, era culpa mía…

3

Al otro día por la tarde me llamaron al cel. De un número desconocido. Contesté y era Petrozza, me dijo chinita ahora sí te pasaste. Cuando escuché su voz me dieron ganas de salir corriendo y abrazarlo. Perdóname, le dije, perdóname. Se rió y dijo, no me pidas perdón… o voy a acabar por perdonarte. Y se volvió a reír y yo no comprendía nada y le pregunté si estaba bien y dijo que sí, que estaba muy bien, algo crudo pero bien. No hablaba como alguien a quien se hubiesen madreado. ¡Qué te hicieron!, exclamé.

Total que pa´no hacer el cuento largo resulta que cuando fueron a buscarlo en el bar él ya se había ido. Se fue con Verónica, los dos nos abandonaron a todos porque Verónica ya se las olía que esto iba a acabar mal. Yo no me enteré, a mí Rodrigo me dijo que le habían dado una chinga a ese güey pa´que aprendiera a no meterse con las viejas de otros. Me lo dijo en el coche rumbo a mi casa cuando fue a llevarme. Se quedó a dormir conmigo pero en la mañana se fue.

Se lo conté por teléfono a Petrozza y se rió mucho y dijo que qué pinches noviecitos me cargaba, que para eso estaba mejor salir con un Chimpancé, y yo pensé en todo, en cómo había sido todo desde que conocí a Petrozza y en lo mucho que Verónica debe quererlo para habernos dejado a todos por él (se fueron sin despedirse). Y también pensé en Rodrigo y en que él sí era un mentiroso y un mamarracho.

Petrozza me invitó a salir esa misma noche a una cantina por su casa y le dije que sí, que con mucho gusto, y cuando llegó la noche fuimos.

La cantina era la Jalisciense; justo donde le conocí. Eso nos hizo mucha gracias porque él dijo que la vida era como el oleaje del mar y que uno siempre acaba donde comienza, o comienza donde acaba; algo así pero el caso es que se entendía y que me hizo reí. Estar con él era reconfortante, tenía una sensación como de libertad. De que podía decirle ya me voy y no se enojaría; o le podía pedir que me llevara a su casa y tampoco le importaría ni trataría de violarme. A fin de cuentas, si yo tenía ganas de hacerlo se lo podía decir y no me tacharía de puta ni nada, no iría a contárselo a todos porque él no es así… incluso me confesó que aparte de Verónica solo tenía dos amigos. Yo le pregunté por qué y respondió que porque todos eran cabrones e hijos de putas. Asentí con la cabeza, yo misma lo había pensado, que no se puede confiar en nadie y que la vida está perra. Pedimos whisky en las rocas y brindamos por nosotros.

Ya no me parecía malo, hasta me resultó divertido cuando se quejó de los amigos de Verónica; de Dieguito y de Ricardo, de Brenda, de todos. Dijo que eran unos gilipollas y dio un trago al whisky y luego brindo otra vez conmigo, por tus ojos preciosos, dijo.

Cuando nos acabamos el dinero en whisky nos fuimos de allí caminando. Encendimos cigarrillos y caminamos bajo la luz de la luna y alrededor del kiosco del centro de Tlalpan. No me lo había pasado tan bien desde hace años. Se lo dije y nos besamos, pero esta vez fue un beso tierno y largo y no intentó tocarme en la calle.

Acabamos en su casa, a la que llegamos caminando y de tanto besarnos y hablar ni lo notamos. Fuimos directo a la cama y esta vez no lloré ni me puse reacia.

4

Al otro día llegó Verónica y me encontró allí y entre todos platicamos el rollo que nos había sucedido. Verónica dijo que alguno de ellos dos debería escribirlo, para no perder la costumbre. Petrozza dijo que él no, que esto estaba muy fresco y que además no se sentía objetivo. Verónica tuvo que hacerse cargo y se lo conté con lujo de detalle, lo que había pasado la noche que me dejó en casa de Martín y lo que hicimos en el camellón; lo que me dijo Rodrigo, lo de la cantina, y todo lo que yo pensaba y sentía en cada momento y en cada situación.






viernes, 14 de noviembre de 2014

LA HIERBA CON MATE

Clo Dominguez es una destacada poeta de nuestra region. Ha publicado ya tres libros de poemas entre los cuales destaca su ultimo libro llamado Entre el Tiempo y el Ser, publicado por Ediciones La Polla Literaria. Desde este libro hemos extraido el poema La Hierba Con Mate, espero sea de su agrado.




Tomarse un mate

Que va, que sean dos

Combina con hierba y empieza la accion




Se siente extraño

Se siente en la sien

Un poco aprieta y libera despues

Empiezo con poco

Tal vez por probar,

Es buena la mezcla,

Es facil mezclar.

Un toque de aquella y placer sin igual

Juntemos la nieve caer sobre ella

Que ya se derrite y deja entre ver,

Los cerros tan grises

Y negros despues

Me gustan mas blancos

En su resplandor

Que ya ni siquiera se vea el sol

Me gusta la hierba y el mate tambien

Salud por las hierbas

Bebamos despues






jueves, 13 de noviembre de 2014

NICOLE ALBORNOZ GUZMAN

La joven Chilena Nicola Albornoz Guzman es la fotografa a la que dedicaremos este dia Juves en experimental Lunch. Aqui les dejamos algo de su obra la mayoria expuesta desde el 2010