viernes, 23 de enero de 2015

TODO EMPEZÓ CON UN SUEÑO

Este fin de semana lo empezamos con buena literatura. Fredy Yance, joven autor venezolano residente en Zulia, no ha entregado parte de su trabajo. Destacamos hoy Todo Empezó Con Un Sueño, buen relato y un original estilo nos muestra este joven autor

















      Mi nombre es Federico Fero, y mi vida tiene significado tan solo porque una noche tuve un sueño.

No recuerdo cual noche tuve ese sueño, solo sé que marcó toda mi vida.

Eran como las diez de la mañana y viajaba rumbo al áfrica.

Yo era francés mi nombre era Fransua Bachellini, mis padres eran inmigrantes marfileños residenciados al sur de Marsella.

Yo era irreverente, revoltoso y revolucionario.

Mi pasión era la bebida y la droga y mi desembocadero la escritura.

Viajaba al áfrica, como premio de un concurso internacional de literatura, allí arribarían otros jóvenes, como yo amantes del arte de las letras.

Aquel concurso era auspiciado por dos reconocidos comediantes de talla mundial.

Nunca me había enamorado.

Eran al menos las tres de las tarde cuando llegue y fui recibido y llevado al lugar.

La Ciudadela era el nombre del sitio, un pueblo extraño e intimidante que se encontraba lejos del resto de la población y el país.

Tenía forma circular y la plaza se encontraba al centro, poseía infinitas calles las cuales lo atravesaban, a pesar de esto era raro que las propias calles se cruzaran entre sí.

Supe la geografía y el mapa detallado de aquel lugar tan solo al pisar su suelo.

El hotel estaba ubicado en la periferia, todos los jóvenes estaban allí, creo que fui el último en llegar.

Me llevaron a mi habitación pero nunca entre, desde que llegue salí a caminar encantado por la curiosidad y el sentimiento de que me perdería.

Conocí a Ida Borgiel, una australiana alta, hermosa y dotada de unos brillantes ojos verdiazules que combinaban a la perfección con su cabellera amarilla. Junto a ella estaba su acompañante cuyo nombre no importa, solo recuerdo que era como un genio de las letras y conocía mas teoría literaria de la que yo jamás rozare siquiera.

Fui con Ida a dar vueltas al pueblo, cruzábamos y corríamos por aquellas calles en segundos o incluso en menos tiempo, conversábamos de literatura y sobre todo de poesía.

Ella escribía pero le costaba no sé por qué.

A las ocho de la noche habría un concurso interno entre los mismos jóvenes, y su acompañante era el favorito entre todos.

Ella me ayudo y juntos recorrimos las más variadas calles y callejones, me llevo con gente rara, extravagante y sabia a la vez.

Me aconsejaron arduamente acerca de mis escritos.

Me supe superior en cuestión de instantes, y ella lo notaba, le agradecí por su ayuda y sin mayor complicación gané el premio.

Al siguiente día a las diez de la mañana era hora de partir, ella me despidió diciendo que le encantaría volver a Francia conmigo, pero que su vida estaba en su país con su familia y su destino apenas toque su mejilla con mis labios y se fue.

Hace tiempo revisando en internet, unos poemas traducidos, encontré su nombre, pero no es australiana, su verdadera nacionalidad es sueca, y tiene cuarenta y cinco años de edad, yo gozo de unos 35, ya sabía yo que en el sueño era también mayor.

Consulte con el traductor y me dijo que no la conocía, pero luego de contarle esta historia prometió ayudarme y preparar un concurso de literatura en el que ella participara el cual obviamente ganaría y el día de la entrega nos encontraríamos.

Así fue o al menos así fue en principio, ella estaba pasando por un tedioso divorcio, tenía dos hijos ya mayores de edad que vivían en una ciudad universitaria, ella estaba retirada al campo sola y sin amigos, parecía que su vida había acabado y que su gloria de escritora y profesora había terminado también.

La invitación a participar fue enviada por correo.

Recuerdo que nunca me enamore porque siempre espere la llegada de una rubia alta de nombre Ida Borgiel.

Svenska como yo lo decía por cariño, no podía participar aunque lo deseara hace tiempo que no escribía nada y menos con semejante proceso legal en mente, acudí a su única amiga cuyo nombre no me está permitido revelar, ella era también amiga del traductor y este le conto mi historia y nos conocimos a través de la red.

Ida conversaba toda la noche con su amiga y no había resultado, así que le pedí que le diera un vino cuyo sabor me recordaba a mí el olor de La Ciudadela, maravilloso fue el efecto no paro de beber toda la noche y todo el día, y por fin una tarde de resaca y recuerdos encontrados escribió sobre un papel garabatos.

Su amiga la convenció de enviarlo.

Siempre he sido impaciente, y durante todo este tiempo he aprendido algo de sueco, y le escribo por la internet en ocasiones como un admirador secreto, por alguna razón le agrado y respondo con fervor a mis cuestiones.

Nadie más que yo lo sabe, y nuestra palabra favorita es Svenska.

La conocí por internet, en un foro de poesía, vaya usted a saber que hacía yo en un foro de poesía sueco, no teníamos imagen de perfil y era poco lo que decíamos ella porque estaba pasando por problemas matrimoniales, y yo porque no tenía ni puta idea de que estaban hablando, pero cuando escribía cualquier comentario yo lo traducía en el google translate, y respondía cautelosamente con ironía.

Yo siempre he sido un tipo irónico, dígame usted, hay que ser irónico y llevar una vida irónica para confundir un amor onírico y hacerlo real.

Nunca supe que era ella y cuando me lo dijo no lo podía creer, hablábamos por mensajes privados totalmente anónimos uno del otro, me dijo que a pesar de lo mal de su situación emocional tenía ganas de escribir un poema y enviarlo a cierto concurso internacional, no pude más que alentarla a que lo hiciera y use todos los comodines para ayudarla a escribirlo.

Nos veríamos en Australia por dos simples razones, primero siempre he sentido que ella pertenece allí, y segundo deseo viajar y conocer el país de mi amada.

Finalmente el correo fue enviado, y leído, era el mejor poema que jamás había leído, aunque todos dijesen lo contrario, cuando uno está enamorado de verdad toda realidad es vana y solo es posible buscar la existencia en un universo propio y compartido.

Yo mismo redacte la carta de felicitación, y agradecimiento.

Ella me dijo un día que había ganado aquel concurso y que estaba sumamente emocionada y feliz que toda su vida había dado un giro de trescientos sesenta grados, cuál no sería mi sorpresa al encontrarme con que me pedía que ya que todo era diferente y posible, la acompañara a Australia a buscar su premio y a pasar una temporada en las playas de Melbourne, puse algunas excusas principalmente económicas y de tiempo, pero era tal su entusiasmo que accedió incluso a comprarme el boleto de avión y cubrir mis gastos, a decir verdad yo le había escrito y enviado aquel poema, tras una larga insistencia acepte.

Ahora debía viajar a Australia como un Anónimo y como un Jurado literario, siempre he creído que la vida es generosa y complicada y sobre todo irónica.

Nos encontramos al borde de un viejo muelle, eran las seis de la tarde el ocaso se apoderaba de la atención de los citadinos y de los dioses, mientras frente a frente dos individuos uno Hombre otro Mujer se miraba como por primera vez y como de Siempre, el efecto fue inmediato, yo estaba petrificado pero ella corrió como una gacela voladora y me abrazo con la intensidad de un tsunami, le correspondí y antes de decir cualquier cosa nos miramos a los ojos y gritamos a viva voz SVENSKA!!!



Es curioso que su Jurado nunca apareciera con el premio eso siempre pasa, y me comento acerca de un Anónimo que le había avisado a última Hora que no podría ir, en aquella playa solo estábamos los dos ella Ida Borgiel la mujer de mis sueños, y yo Fransua Bachellini el Hombre del suyo.









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