viernes, 13 de marzo de 2015

YO BEBO

Para comenzar de buena forma este fin de semana, destacamos el poema Yo Bebo del mexicano Martin Petrozza, prometedor escritor que ha sabido darse a conocer fuera de sus fronteras









Dicen que he matado a un hombre.

No estoy segura de habermatado a nadie.

Probablemente sea verdad,

pero ¡yo bebo!





Dicen que fue en un apartamento

de la calle Brookfield.

Que lo envenené.

Otros dice que fue con la navaja de afeitar.

Y otros,

los que más desean verme caer,

dicen que ambas cosas.

Que primero lo envenené,

y luego usé la navaja.

Eso no tiene sentido, pienso,

pero también pienso,

que probablemente sea cierto.

Pierdo el control cuando bebo.





Dicen que tenía familia.

Dos niñas.

Y que las niñas lloran imparablemente.

Pero sus enemigos dicen que después de todo,

eso se saca por andar de putas.

Yo no soy una puta, pienso,

pero cuando bebo,

ya no sé lo que soy.





Dicen que me darán al menos

veinte años de prisión.

Que debo presentarme a juicio,

y que no hay manera en el infierno

de que me salve.

Me recomiendan huir,

o suicidarme.

También dicen que si me declaro

insana mental,

si les digo que bebo,

y que cuando bebo... no sé lo que hago.

Quizá con eso me den cinco años menos.

O me manden al loquero.





Dicen que moriré antes de cumplir la condena.

Tengo cuarenta y siete años.

Pero dicen que en la carcel no se bebe alcohol.

Y saben que sin alcohol,

no alcanzaré a cumplir la condena.

¡Yo bebo!

Dicen que morié de tristeza.

De tristeza no se muere nadie, pienso,

de tristeza se deja uno morir,

que es distinto.





Dicen que me calle la boca,

que yo no he matado a nadie,

que me calle la boca o me van a encerrar.

Pero yo estoy segura de haber matado.

Fue en un apartamento de la calle Brookfield.

A un cerdo que me dio veinte pavos

a cambio de...

chuparle el asunto.

Se corrió en mi garganta y fui al sanitario

a enjuagarme la boca,

y allí tomé la navaja.





Dicen que estoy alucinando.

Que si continuo alucinando me van a encerrar.

Lo que no saben es que ya no me importa.

Cuando una ha matado

ya no importa nada.

Dicen que ya es suficiente.

Que si continuo me van a quitar el vicio.

Me quitarán la botella, pienso,

el vicio nunca. Ese nunca. ¡Yo bebo!

Antes de eso me dejo morir, pienso.





De tristeza. Porque ¡yo bebo¡

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