sábado, 18 de abril de 2015

BASTARDOS EN SU TINTA

Hoy sabado queremos compartir con ustedes a un autor prometedor y dueño de un particular estilo. El venezolano Axel Castillo, residente de Caracas, autor de libros como,  Mas de 48 Horas Secuestrada y Otros relatos, por amazon.com y Al Borde del Caos, ha querido brindarnos parte de su trabajo. En esta oportunidad, destacaremos Bastardos en su Tinta






        -QUÉ, QUIERES QUE ESCRIBA COMO UN PENDEJO. Con ese lenguaje ilusorio que no se adapta a tu realidad más inmediata. Siempre buscando artilugios para sustituir un coño por un afeminado cónchale o un contundente de bolas por un claro vale o el liberador mierda por los farsantes guau. –No exageres narrador. No tienes por qué hablar así… -¿Así?… ¿cómo así? –Como los narradores impúdicos que llenan todo de basura. –Pero si eso es precisamente lo que hago… Trato de narrar…pero narrar de la forma más realista posible. –Qué tal si empezamos por los diálogos, ¿los personajes pueden comunicarse sin proferir esas frases repulsivas? -No si quieres escribir historias de verdad y meterte en la piel de los personajes. Dejar que sean como son…que hablen como les dé su cogida gana. –No creo que a la gente le agrade, por lo menos hablo por mí. –A la gente le gusta que la historia sea franca, cruda. No con la hipocresía de los cabrones que se acuestan con sus lectores, como tú, por ejemplo. –Por qué será que soy siempre el de los defectos. No será por una enfermiza prepotencia de tu parte. El Súper Ego haciendo de las suyas, ¿no es así narrador? –Coño es que no me gusta cómo hablas escritorcito, siempre con esa mariquera moralista que no entiendo. Sabes que no sirvo para disimular. Mientras que a ti te excita sobresalir con esos bodrios pendejos. No sé hasta dónde coño voy a decirte que tu único trabajo es cerrar la boca y darle a las teclas. Las ideas son mías. La historia es mía aunque tú siempre te lleves los créditos. -Merezco ganar algo ¿no?, mis dedos son los que se esfuerzan. –Coño… ¿qué dijiste?…déjame desentrañar lo que acabas de escupir… ¿crees que sólo porque tienes esos malditos dedos eres el único que se esfuerza, y por eso lo mereces todo? Esa es la vaina más mentirosa que has dicho en toda tu vida… La historia la narro yo cabeza de bola y escucha bien: LOS MÉRITOS…TODOS LOS MÉRITOS SON MÍOS… Es mi puto nombre el que debería estar escrito en los periódicos. –Ja ja ja ja… –Y ahora por qué te ríes pendejo. -Es que tú no tienes nombre, sólo eres el narrador y nada más ja ja ja ja… –Juro que algún día te mataré. Coño, por este puñado de cruces que te mato. Hay una larga pausa de silencio. El escritor deja de reírse repentinamente. –Te fijas, por eso no me gusta hablar contigo, siempre vienes con amenazas. Quisiera tener un narrador que me respete más. Que valore mi trabajo. El narrador mira al escritor con algo de lástima pero sin dejar de experimentar esa suprema superioridad. –Ah carajo, quieres que te lo diga otra vez. Okey sí, reconozco que mueves bien tus jodidos dedos sobre la compu. Valoro esa vaina. Pero qué pasa luego…comienzas a imponerte. Quieres dominarme y yo no nací para que me controlen. Perdona pero tengo que decirte las vainas claras para que entiendas. En ese instante el escritor recibe una llamada telefónica… -Es urgente, la editora quiere que le entregue el manuscrito esta misma tarde. Necesito que narres rápido, últimamente estás muy lento. Si te sirve puedes comenzar con algo así: “iniciamos este capítulo con la muerte del enemigo público Cara e’ Medio, un hombre de pocos escrúpulos que respeta más su navaja de afeitar que la vida misma y…”, por ahí te vas…-QUÉ VAINA ES ESA… ¿Lo dices en serio escritor? Tenemos años haciendo historias y sugieres esa mierda. Cómo se ve que no has aprendido nada. Estoy muy arrecho contigo ya no me vienen ideas. Así que verás cómo resuelves. El escritor mira el techo por unos segundos y decide algo… El narrador ve las manos del escritor aproximarse al teclado y comienza a sudar de los nervios. – ¡Carajo!, qué es lo que haces escritor…dime… no vayas a meter la pata…recuerda que tenemos años narrando mis historias y te he hecho famoso…NOOO… COÑO NO LO BORRES, NOOO… El escritor ha decidido ignorarle. Ya no le interesa lo que tiene qué decir. Se ha cansado de un narrador vulgar que no le respeta. Y aquí entre nos, parece que hasta se encontró uno nuevo. Es mucho más educado y tolerante, aunque tiene ciertas cosas parecidas al anterior. Posee la obstinada tendencia de seguir sus propios instintos.



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