domingo, 31 de mayo de 2015

BENJAMIN EDWARDS

Benjamin Edwards es el artista elegido hoy Domingo por Experimental Lunch. Este pintor nacional trabaja a partir de fotos sacadas de diarios que traspasa en pintura sobre tela o cartón, develando las zonas ambiguas de la fotografía y aludiendo, de este modo, al hecho de que toda imagen muestra algo mientras que, al mismo tiempo, oculta otra cosa. Ejemplo elocuente es El escondite, un cuadro que tiene como referente la vista aérea del lugar donde una niña estuvo secuestrada














sábado, 30 de mayo de 2015

LA MELY

Todos alguna vez hemos escuchado o hemos tenido una amiga imaginaria, pero quizás jamas nadie ha hablado de ella con la profundidad con que lo hace Paula Jorquera con su cuento La Mely, relato que a continuación presentamos









         En blanco estaba cuando sentada me veía en soledad, era mi infancia una historia de esfuerzo y anhelos de soñar, mi papá se tomó unos terrenos y comenzó a construir su familia y su casa al mismo tiempo; mis hermanos eran mayores y yo no calzaba en sus juegos, tenían una complicidad de años anteriores que yo cuando llegué a esta familia no pude romper ni unirme a esa tal alianza que en la adolescencia se rompería gracias al crecimiento y las hormonas. Pero bueno ahí estaba yo, en un terreno casi vacío, con los cimientos y demarcaciones principales, sin más que los sueños de mi padre de ver concretar su propio sueño, tener una casa y su lugar de trabajo a la vez, para poder disfrutar de su familia y no seguir perdiéndose acontecimientos importantes de sus hijos. Yo era una niña muy tímida y por supuesto en esa toma no había más que personas adultas y mis hermanos mayores, así un día en mi propia soledad, en mi propio juego personal escuché una voz, una voz que me acompañaría por mucho tiempo, luego esa voz se convertiría en una imagen, luego en un nombre y luego en una amiga, mi mejor amiga antes de ir al kínder y tener amigos reales, era mi amiga imaginaria. Comenzamos a jugar a la cocina, cocinaba barro, justo en navidad mi mamá me regaló un set de tazas, platos y servicios de juguete, ella comprendía el contexto de nuestra situación, así que era todo terreno, digo mi mamá porque ella nos hacía regalos y el Viejito Pascuero también, (yo creo que nos preparaba para cuando supiéramos la verdad). La Mely me acompañaba en todas, llegábamos al terreno y nos poníamos a correr, a jugar entre medio de las fosas que estabas haciendo para las cañerías, nos ensuciábamos enteras y disfrutábamos mucho de la compañía de la una y la otra, mi mamá veía como yo hablaba sola y reía sin parar con los chistes y con las cosas que me contaba la Mely, su familia era más tradicional, vivían en una casa normal, no como la mía que se estaba construyendo de a poco, los años pasaron y con ello crecimos con el Mely, ella fue creciendo conmigo, yo entre al colegio e hice amigos, pero siempre en mis momentos de soledad aparecía ella, me preguntaba cómo estaba y me invitaba a jugar. A mi casa se le fue dando forma, ahora teníamos puerta, un portón, una cocina, un baño a medio hacer y una pieza para dormir todos juntos, a mi papá nunca le faltaba pega, “los autos siempre necesitan una mano de mecánico”, decía, así que nunca nos faltó nada y la construcción de la casa fue haciéndose con el esfuerzo y trabajo de él. La Mely me decía que mi papá era un crack yo solo lo miraba y me daban ganas de abrazarlo, ella a veces también me decía que tenía ganas de tener un papá como el mío, siempre me hacía reír cuando era pequeña, aunque no supiera que la Mely estaba ahí, ella siempre se reía cuando aparecía mi papá y estábamos jugando. Una vez con la Mely jugábamos a cocinar, mi mamá estaba afuera de la casa, había salido y yo estaba sola con ella, hicimos una especie de masa y no nos quedo bien, así que tuvimos una idea, como era un terreno muy grande lo tiraríamos en cualquier parte y nadie se daría cuenta, ¡es nuestro secreto! nos dijimos al unísono, así que pescamos la bolsa y tiramos la masa extraña en alguna parte del sitio, cuando pasaron los días mi mamá la encontró y en su mente retorcida de cristiana fanática dijo que era una maldición que nos habían mandado, que nos tenían envidia y que había que exorcizar y traer a algún pastor a la casa para que sacará la maldición, nosotras con la Mely callamos el secreto, no lo revelamos jamás, era un pacto entre nosotras.



Hasta el día de hoy me quede con el secreto, la Mely se fue de mi vida, así como llego, sin darme cuenta, se perdió su voz, su figura pero no su nombre y sus recuerdos, yo aún la recuerdo como mi mejor amiga en soledad, yo creo que ella se casó, tuvo hijos y una vida normal, nada comparado a la loca vida que me ha tocado vivir a mí con esa casa a medio construir, así como mi vida, a medida que ha pasado el tiempo la casa ya está casi completa, ya tiene una cocina decente, un baño gigante y bonito y piezas para cado uno, ahora ya nos fuimos todos los hijos, ahora son los nietos quienes disfrutan de andar corriendo de aquí para allá en el taller, ahora mi papá ya se jubiló, y la Mely no sé donde estará, en qué parte de mi mente y mi memoria se habrá quedado, solo me quedan los recuerdos de su risa y la felicidad de tener una amiga imaginaria.






viernes, 29 de mayo de 2015

TODO ES TAN TONTO, TODO ES TAN TRISTE


Maria Jose Viera Gallo ha sido una de las revelaciones de la narrativa chilena en estos últimos años. Dueña de una propuesta audaz ha logrado una buena critica en sus anteriores trabajos, las novelas: Verano robado (2006) y Memory Motel (2011). Acá un fragmento de uno de los siete cuentos que componen su libro Cosas que nunca te dije, publicado por Tajamar Editores.





       No recuerdo bien cuándo hablamos por primera vez, pero sí cuándo hablamos de verdad. El matrimonio, de un árabe y una tipa de apellido aristocrático, había sido especialmente largo y ruidoso. Terminada la puesta en escena de los postres, nuestro equipo de garzones se encerró en la cocina a conversar y a comer las sobras. Nosotros nos quedábamos fumando al lado de la basura.

—¿Qué lees? —me preguntó Rubén.

Le mostré la tapa de mi libro.

—¿Es sobre drogadictos?

Esa noche la Kennedy estaba tranquila. Sacó de su mochila un Chivas Regal. Le dije que ya habían echado antes a alguien por robarse un whisky. Me dijo que un cuico se lo había regalado, a cambio de que lo dejara jalar coca en la mesa.

Bebimos y hablamos. Sus padres tenían una panadería de barrio en San Miguel, les iba bien, pero querían que a él le fuera mejor. Estudiaba en el Instituto Nacional y odiaba su colegio facho. Lo único que le interesaba era tocar guitarra con unos chicos del barrio. Le conté que estudiaba la carrera de moda de esos años, pero mis planes eran ser escritor. Me dijo que la gente como yo, «mozos de fin de semana», podían darse el lujo de ser artistas. Le dije que ser escritor no era vivir en bata y pasársela tomando vino. Que había escritores normales, que sufrían como todo el mundo. Levantó los ojos: lo que más odiaba de su colegio era la asignatura de Castellano. Esos poemas de La Araucana. Le aclaré que lo mío no tenía nada que ver con la geografía espiritual de la patria. Quería escribir sobre cosas verdaderas.

—¿Cómo qué? —levantó una ceja.

—Como esta noche.

Me miró con sospecha.

—Mejor escribe canciones —me dijo—. En la música no hay cómo hacerse el lindo.

Se puso a cantar fuerte. Cantaba bien.

Le pregunté si el tema era suyo.

—¿Te gusta?

—Mucho.

—¿No lo reconoces? —se sorprendió.

Intenté adivinar el nombre de la banda, sin suerte.

—No te enojes con lo que digo, pero creo que no tienes idea de nada… todavía.

Su comentario me pareció arrogante. Pero yo también lo era con todo aquello que consideraba indispensable.

Siguió bebiendo y cantando.

En Vespucio ya estábamos borrachos. Rubén tenía puesto el corbatín de mozo en la cabeza y la camisa desabotonada. De repente reventó la botella de whisky vacía contra un poste. Escuchamos un pito. Luego otro. Santiago se había vaciado de militares pero llenado de alarmas. Corrimos. Rápido, hacia cualquier lugar. Vimos travestis ofreciendo sus tetas de mentiras. Escuchamos balaceras en un resto-pub de Suecia. Nos detuvimos en Manuel Montt y tratamos de sacar de un muro el afiche psicodélico de una fiesta llamada Spandex. No reímos de un hombre hablando desde un celular parecido a un walkie talkie, de una chica de pelo verde que estaba bajo los efectos de LSD.

Llegamos a Plaza Italia, sudados. Entramos al único lugar abierto a las seis de la mañana, el Prosit, la fuente de soda predilecta de parejas ilegales, travestis, ratis cesantes y taxistas traficantes de coca.

Pedimos dos tazas de Nescafé y pan con mermelada Malloa. Nos arrepentimos de no haber probado las tortas del matrimonio.

Hablamos de la novia. Parecida a la Natassja Kinski pero virgen. Me dijo que para él todas las mujeres vírgenes o no, eran iguales. Iguales cómo. Entonces usó una palabra: insípidas.

Bajé la vista hacia las migas de pan sobre la mesa.

—Te apuesto a que un día te vas a casar como todo el mundo —me dijo.

Untó su marraqueta con más mermelada.

—Te dije que voy a ser escritor.

—¿De qué vas a escribir tú?

—De esta noche.

—Dos giles que se emborrachan y rompen un farol y salen corriendo cagaos de susto. Fome.

—Después se sientan en un café y se cuentan cosas que nunca le han dicho a nadie.

—¿Qué cosas?

—Cosas que da vergüenza contar.

—¿Por ejemplo?

—Mejor se van.

—¿A dónde?

—Lejos. A Nueva York.

—Demasiado lejos.

—Iquique entonces.

—Si es por eso, Valpo.

—Conversan en un Pullman, eso.

—¿A qué hora sale el primer bus?

Su mirada terminó por vencerme. Se estaba haciendo tarde o temprano. Mis papás ya debían estar preocupados.

Al salir a la Alameda el sol sobrevivía tras una capa de smog. Intenté recordar qué micro me servía. Las habían pintado todas de amarillo y los letreros ahora eran números indescifrables. Lo mejor sería caminar por el parque. Me despedí de Rubén, tendiéndole la mano. No me la devolvió.

Caminé unos pasos, me di vuelta.

Estaba apoyado sobre un grafitti que anunciaba un Chile de Verdad y Reconciliación, la pierna doblada, la mirada baja, y el corbatín de mozo todavía en la cabeza.

Caminé hacia él.

—¿Vas al matrimonio de los dueños de Falabella? —le dije.

—Obvio, es pega.

—Juntémonos en la Kennedy y caminamos.

—¿A la ida?

—Y a la vuelta.

—¿Y después?

—Después vemos.

Al despedirnos por segunda vez, en lugar de darme la mano, Rubén se acercó a mi oído:

—Escribe de esto mejor —me dijo y me mordió la oreja, riéndose.

Durante toda la semana me toqué la oreja. Intenté en vano olvidar esa mordida rápida y sin sentido.

Tal como habíamos quedado, lo esperé veinte, cuarenta minutos, casi una hora, en el paradero de micros para irnos juntos al matrimonio. Se me había ocurrido una mejor manera para irnos a Valparaíso: sacar el auto de mi papá.

De vuelta a la casa, dejé las llaves en su lugar y me quedé dormido con ropa. Rubén no apareció nunca más en la banquetera. Nadie sabía nada de él. Contrataron a un mozo nuevo llamado Renzo.

Volví a caminar de madrugada solo por la Kennedy.

Un día me conseguí su número con el coordinador de los garzones.

Caminé hasta San Miguel.

Nunca había llegado tan lejos a pie, pero no me perdí.

Una mujer de bata que hacía el aseo me dijo que Rubén se había ido de la casa. Sus papás lo buscaban por todos lados. Si quería hablar con ellos, me acompañaba a la panadería. Rechacé su invitación y le pregunté si podía dejarle una nota a mi amigo en su pieza.

Me senté en la cama de Rubén unos minutos. Miré los afiches de la pared: Colo-Colo Campeón de la Copa Libertadores, un panfleto que decía No + Perrochet, un poster de Los Smiths. Johnny Marr y Morrissey aparecían en una foto en blanco y negro, apoyados sobre una construcción de ladrillos. Me arrepentí de no haber hablado de Los Smiths con Rubén. Su guitarra eléctrica estaba a un costado de la cama. La cogí, improvisé dos notas y desistí. Prendí su radiocaset. Entonces reconocí las canciones que me había cantado esa noche caminando. La carátula mostraba una camisa blanca —como de mozo—, una mancha roja al lado del corazón.

Me quedé recostado sobre su cama escuchándolo.

Al salir, me llevé el caset conmigo.



A veces con Valentina bailábamos Corazones en el living de casa. Mi canción favorita era “Por amarte”. Todavía no nacían las mellizas. El suplemento que antes leía con devoción ahora era una página online. Los Prisioneros se habían disuelto. Jorge González vivía afuera de Chile. El disco que antes le gustaba sólo a Rubén, ahora estaba de moda o casi.

Los chicos como Rubén habían desaparecido o muerto.

Todas las mujeres me parecían insípidas, incluso las más lindas. Yo había dejado de escribir. Trabajaba para la televisión en libretos de realitys. Mi sueldo me permitía comprarme quesos de la Patagonia en el Jumbo, viajar a la ciudad donde el protagonista de No hay nadie allá afuera terminaba matándose, hacer pedidos de libros por Amazon, saludar por su nombre a algunas actrices. Cuando cumplí treinta y cinco años me compré una casa en el mismo barrio de mis padres. A veces, cuando iba a matrimonios de conocidos, miraba a los mozos de la banquetera y me acordaba de más cosas de las que hubiera querido.

Después del último tenedor caído, del último mantel manchado, sabía que me esperaba mi primer cigarro con Rubén.

—¿Qué es eso? ¿Un libro para drogadictos?

Me reí.

—Hay algunos cocainómanos, pero es ficción, no autoayuda.

—¿Son historias de mentira?

Nos quedamos en silencio, asimilando la única verdad de ese minuto. Rubén siguió fumando, la cabeza caída, el pelo sobre la cara.

—Te lo regalo —dije de pronto.

—¿Por qué?

Las preguntas que en su momento no había sabido responderle al escritor, ahora tenían respuesta. Nunca volví a escribir sobre esa noche, ni a romper faroles ni a caminar más de dos pasos por la ciudad con nadie.

Creo que eso es lo último que escribí en mi libreta.





miércoles, 27 de mayo de 2015

ENTREVISTA A KAREN DENISSE VERGARA


Para este día jueves el equipo de Experimental Lunch tiene el privilegio de destacar la entrevista realizada a la prometedora artista emergente Karen Denisse Vergara. Esta joven fotógrafa y escritora de Concepción, participe en proyectos interesantes como la revista Letra Muerta y en radio La Clave, repasa su vida artística y sus pretensiones para el futuro en una simpática conversación con Gonzalo Vilo, en donde también repasamos parte de su trabajo fotográfico. No te la puedes perder




Entrevista realizada por Gonzalo Vilo






¿Cuáles fueron tus primeros acercamientos hacia la fotografía? ¿Cómo nació esta atracción por este arte?


Me considero una persona súper autodidacta, sería una ofensa para los fotógrafos considerarme como tal, pero siempre he sentido una admiración profunda por quienes han podido retratar un pedazo de historia en una imagen. Creo que va súper ligado a mi infancia, fui súper estimulada, viajé mucho con mis padres, mis primeros recuerdos son arriba de la camioneta viajando por la carretera austral, Chiloé, Victoria, Talcahuano, y amaba eso de capturar en la memoria las cosas. Con los años el tema de las cámaras fue más asequible y ahí he ido experimentando, generalmente con cámaras análogas. 



¿Cuáles fueron tus influencias con respecto a la fotografía? ¿A qué fotógrafos admiras?

De los chilenos a Sergio Larraín, es un grande, creo que nadie ha sabido sacarle tanto provecho a la luz como él, su sensibilidad era infinita. 

De los actuales, me gusta mucho lo que hace Kyle Thompson, es muy de metáfora, de narrar historias de cuento y Katerina Plotnikova, que hace unas fotos hermosas con animales y mujeres. 


¿Sientes que tu estilo se asemeja al de ellos? 

Me gustaría que así fuera, pero por el momento sólo estoy experimentando. Mi fuerte es la escritura, me comunico a través de ella, las fotografías para mi se han ido transformando en un complemento, ahora estoy probando eso, escribir un cuento y hacer fotos referenciales, que te sumerjan en la historia. El mundo está pasando por una crisis de creatividad tremenda, los cabros chicos no tienen imaginación, si no les das el juego de playstation o las historias explicadas con manzanitas no las razonan, no echan a volar la mente. Creo que hay que volver a potenciar eso.


¿Para tus proyectos contemplas la referencia de otros artistas, fotógrafos u obras, ya sea de la pintura o el cine?

Soy de esas personas obsesivas que lo mezclan todo. Si me gusta un libro, veo a qué canciones se refiere, las busco, esas canciones me llevan a otro libro, a una pintura, y así voy relacionando las cosas. Actualmente estoy súper embobada con el trabajo de Paula Bonet y Fernando Vicente, dos artistas españoles tremendos. Tienen eso que me gusta a mí, de explorar distintas emociones y llevarlas tanto a la ilustración como la literatura. De escritoras en Chile, la Bombal a pesar de tener súper poco material es una mujer que me sigue sorprendiendo y no podría dejar pasar a la Violeta Parra, que si hablamos de mujeres viscerales, se lleva todos los premios y mi amor absoluto.

En la música, en mi cabeza siempre está sonando Interpol o Radiohead, aunque depende del día, de las chilenas, a pesar de que en un principio me costó, ahora estoy fascinada con lo que hace Camila Moreno, me encantaría participar de uno de sus vídeos, sus letras me tienen alucinando.





¿Para ti la belleza tiene que ver con la autenticidad? ¿Con mostrarse como uno es?

La belleza es ser uno, con sus tormentas y sus calmas. Creo que la belleza de multitienda nos ha cagado la cabeza con algo que no es, y es súper triste, porque a veces quieres hacerle fotos a una mujer u hombre interesantísimo y te dicen que no, porque sienten que no “encajan” con el canon de belleza ¿qué es esa hueá? Una manifestación profunda de la belleza es estar en paz con lo que haces, eso también se proyecta y es maravilloso. 


¿Cómo te has planteado tus fotografías o proyectos fotográficos, vas siguiendo un modelo determinado…?

Usualmente sí, tengo todo en mi cabeza desde mucho antes. Con un amigo (Carlos Navarrete, fotógrafo) trabajamos juntos en un par de cosas, leíamos un libro y queríamos hacer una sesión que nos recordara a ese libro. La fotografía para mí es como un homenaje hacia otras cosas que también me gustan, como los tatuajes, la literatura y la música.

¿Mantienes una distancia emocional con tus trabajos?

Para nada, soy puro corazón, además que hay que hablar de lo que uno conoce, al menos esa es mi opinión, no podría hacer algo que no tenga un pedazo de mí. Soy súper visceral y generalmente hay mucho de mis miedos y amores en las fotos y escritos.





¿Tu estilo y técnica se han desarrollado de la forma que esperabas?

Uy, eso suena muy profesional, jajaja. En el fondo solo estoy aprendiendo, soy súper amateur, generalmente no me fijo mucho en los detalles ultra técnicos, y es lo bueno de la foto análoga, que también es jugar un poco con la sencillez. En el ámbito literario definitivamente me quedé con los cuentos y es algo que estoy trabajando lo mejor posible. 

¿Cuál es tu trabajo o trabajos que más te han llenado como artista?

Esta serie de fotos sobre Conce me ha llenado mucho, a pesar de que la hice hace un par de años (2013), porque es retratar a la ciudad tal cual es a mis ojos. El año pasado pasé por una experiencia media tristona y escribí el cuento, y cuando lo terminé sentí que era una continuación de esas fotos guardadas y ahí me decidí a mostrarlas como un todo, cuento + imagen.





Por ultimo ¿Cuáles son tus expectativas para tu trabajo en el futuro?

Comprarme una cámara réflex digital, hacer un curso profesional quizás y dedicarme a full a retratar como lo tengo pensado en mi mente, con muchos disfraces, colores e historias. En el ámbito literario, ojalá tener mucha inspiración para seguir escribiendo y no parar. 









lunes, 25 de mayo de 2015

ACABAR CON TODO


Destacamos este martes a un excelente poeta mexicano,  Octavio Paz y su poema Acabar con Todo, 



























Dame, llama invisible, espada fría, 
tu persistente cólera, 
para acabar con todo, 
oh mundo seco, 
oh mundo desangrado, 
para acabar con todo. 

Arde, sombrío, arde sin llamas, 
apagado y ardiente, 
ceniza y piedra viva, 
desierto sin orillas. 

Arde en el vasto cielo, laja y nube, 
bajo la ciega luz que se desploma 
entre estériles peñas. 

Arde en la soledad que nos deshace, 
tierra de piedra ardiente, 
de raíces heladas y sedientas. 

Arde, furor oculto, 
ceniza que enloquece, 
arde invisible, arde 
como el mar impotente engendra nubes, 
olas como el rencor y espumas pétreas. 
Entre mis huesos delirantes, arde; 
arde dentro del aire hueco, 
horno invisible y puro; 
arde como arde el tiempo, 
como camina el tiempo entre la muerte, 
con sus mismas pisadas y su aliento; 
arde como la soledad que te devora, 
arde en ti mismo, ardor sin llama, 
soledad sin imagen, sed sin labios. 
Para acabar con todo, 
oh mundo seco, 
para acabar con todo.






GEMIDOS NECROFILICOS

Gemidos Necrofilicos acaba de sacar su nuevo álbum, llamado al igual que la banda Gemidos Necrofilicos. Lee la reseña de Gonzalo Vilo sobre esta nueva placa.






Por Gonzalo Vilo






Siete temas componen el nuevo disco de los coquimbanos Gemidos Necrófilos. Siete aullidos desesperados e infestos que reflejan el crecimiento de una banda que de a poco parece avanzar hacia una consolidación en su sonido.


En esta nueva placa, llamada igual que el grupo, Gemidos Necrófilos, la banda logra dar un toque más melódico a su sonido death rock experimental, donde el teclado parece adquirir más relevancia que en anteriores trabajos. Hay un crecimiento en las letras también, las que parecen más elaboradas y en donde se aprecia un sentido más profundo que no esta tan implícito en las letras de cada canción. 



Cada uno de los siete temas se conecta con el siguiente, en un álbum que parece entregar un concepto que profundiza más en lo social y en los conflictos interiores del ser humano. De ellas se pueden destacar Sam el espantapájaros y Plasmada Realidad. 



Bueno, el álbum en general me ha causado una grata impresión y muestra un alto nivel. Quizás, si hay algo que se podría mejorar en el disco son los coros, que en algunas canciones suenan un tanto débiles, pero que no opacan el nivel de las interpretaciones de cada tema.


Sam El Espantapájaros



Tienes mil hectáreas, siembras el terror
Te enriqueces abusando del humilde agricultor,
Violas a sus hijos, maltratas ancianos,
En tu casa cuelgan cuerpos de animales disecados,
Hoy el viento sopla fuerte a mi favor
Y mi cuerpo se aproxima y se aproxima a tu
mansión. SAM SAM SAM!"


Aqui el link para escuchar el disco completo


http://gemidosnecrofilicos.bandcamp.com/album/gemidos-necrof-licos








domingo, 24 de mayo de 2015

ARNOLDO CARVAJAL

Destacamos hoy domingo una entrevista realizada al experimentado y extravagante pintor chileno Arnoldo Carvajal









Entrevista extraida desde Valija Cultural

http://valijacultural.tumblr.com/post/51832595820/entrevista-al-pintor-chileno-arnoldo-carvajal-el



           Arnoldo Carvajal Letelier es un artista visual oriundo de la ciudad de Valparaíso (egresado de la Facultad de Artes perteneciente a la Universidad de Playa Ancha. “Estudié arte en la Escuela Municipal de Valparaíso desde el 84 hasta el año 88 y luego ingresé a estudiar Arte en la Upla el 90,egresando el año 95”), quien se ha preocupado no tan solo de crear sus propias obras, si no que también, de la difusión y acercamiento de los pueblos a través de diversos proyectos artísticos de carácter internacional (tanto como Gestor Cultural, como también en su rol de Curador).

Por ello mismo, ya es cotidiano verle como jurado en más de algún concurso, y/o encargado de alguna bienal. Y claro, por que sus caminos son tan variados como sus mismos cerros porteños, los que han transformado a este pintor de bigote y cordialidad generosa en un ser multidisciplinario profesionalmente, quien se ha arrancado de sus propias bases pictóricas de fundamento, para encaminarse por una vía más bien diversa y a su vez original.

Pinta de vez en cuando, si es que el tiempo se lo permite ante tantas actividades artísticas paralelas; no obstante, se da maña para cada cierto tiempo, presentarnos una nueva exposición con sus trabajos que nunca dejan indiferentes.

Es todo un caso este señor de melena amplia (pero si en pleno montaje de su reciente exposición, ni él mismo sabe si le pondrá precio a sus obras; simplemente, por que no lo tienen…lo suyo es la creación), perteneciente al Círculo de Críticos de Arte, con razones más que interesantes para saber algo más de este artista, quien acaba de inaugurar su más reciente muestra titulada: “En tramas invisibles”; donde nos presta, por algún tiempo (desde el 9 de mayo al 3 de junio de este 2013, en la Dirección de Extensión Cultural, perteneciente a la Universidad de Viña del Mar), toda su singular técnica en esto de lo diferente, en algo así como una valija cultural con diversos logros y matices.

Esto fue lo algo de mucho que nos relatara, en beneficio del arte, y de todos aquellos que necesitan conocer de estos grandes cultores y sus respectivas esencias:


Buena tarde Arnoldo, antes que todo, llama la atención en tu temática, el hecho de trabajar siempre en lo no “políticamente correcto”, y con obras muy alejadas unas de otras en cuanto a técnicas y formatos.

“Buena tarde Julio. Tienes razón, trabajo en pintura desde hace muchos años, y por estos tiempos, estoy desarrollando un tema que me ha venido inquietando desde siempre, y que tiene que ver primero con la temática, que es la forma de cómo yo lo abordo; entonces, eliminé el marco bastidor y empecé a pintar solo en géneros con distintas técnicas, con lápices de plumón, con alcohol, técnica que empecé a descubrir y que me empezó a dar pautas para descubrir otras cosas”.





¿Me hablas de lo que pintaste en una gran sábana colgada?

“Así es, un proyecto titulado “Rastros. El ojo privado” (Travesía iniciada en 2006 y detenida recién en 2009), donde siete artistas pertenecientes a diversas naciones, trabajan sus respectivos conceptos debiendo plasmarlos sobre una sábana llamada: “Fragmentos carnales y objetos de deseo”.

¿Qué países participaron?

“Estos fueron 7 chilenos, 7 paraguayos, 7 peruanos, 7 bolivianos, y 7 mexicanos; así fue que connotaciones simbólicas como “La Mortaja”; el “Santo Sudario”, o la misma sábana esa del matrimonio después de consumado con una mujer virgen, que están insertas dentro del objeto, dieron paso a lo pedido; y resulta que cuando lo empecé a trabajar, obviamente esos elementos se me vinieron a la cabeza, claro que sacando una imagen propia”.

¿Qué tal los resultados?

“Esto dio paso a impresionantes obras. Siempre queda la libertad de los artistas en poder desarrollarlos a sus maneras; por ello, hubo algunos que cortaron la sábana, otros que la doblaron, otros que le pegaron cosas, naciendo grandes trabajos”.

¿Dónde se presentaron estas obras?

“Todo esto, se mostró como obras itinerantes por ciudades de México tales como: Morelia, Zamora, Michoacán, y Guadalajara; Centro Cultural de la República, El Cabildo. Asunción. Paraguay; Centro Cultural San Marcos. Lima Perú; después de aquello, estuvieron en Chile en las ciudades de Santiago, Parque Los Dominicos, en Valdivia, en el Museo de Arte Contemporáneo; y en Valparaíso, en el Museo Lord Cochrane”.

Y resulta que con este tipo de proyectos, comienzan a generarse las tan necesarias integraciones latinoamericanas…

“Como bien dices, este tema claramente tiene que ver con la unión latinoamericana, del cómo a través del arte se pueden unir los pueblos. En lo particular, siempre me ha inquietado y, por ende, preocupado de que se mantenga vigente esta hermandad; por ejemplo, con los peruanos o mexicanos”.

¿Tienes pensado algún otro proyecto internacional?

“Pero claro, de hecho, ahora estoy trabajando en uno llamado “Arte sin fronteras”, donde participaran seis acuarelistas peruanos y seis grabadores chilenos”.

¿Cuándo, dónde se realizará todo esto? 

“Esto va a viajar por diversos lugares, por Lima, Cuzco, Arequipa, Isla de Pascua, y Rinconada de Los Andes; todo, vinculado a fomentar y difundir la paz entre los pueblos. Es más, en el preciso momento en que se sepa el fallo de la Corte Internacional de la Haya, por el litigio entre Chile y Perú, nosotros estaremos precisamente en Perú con todos nuestros artistas. En ese aspecto, el arte permite unificar esos sentimientos de unidad y de paz tan necesarias por estos días”.

¿Cuáles serán estas fechas?

“Debiera comenzar en Lima en Julio de este año y terminar en febrero marzo en Chile”.

¿A qué edad comenzaste a bosquejar dibujos o pinturas más seriamente?

“Siempre dibuje desde edad muy temprana y seriamente a partir del año 1982, ingresando a la Escuela BBAA en el 84 egresando como Instructor de arte”.

¿Cómo definirías tu singular estilo, si es que lo tienes?

“Esto es algo que siempre me ha complicado, por lo tanto, no sabría explicarte si tengo o no un estilo o una forma particular de trabajo; pero sí te puedo decir que es una mixtura entre lo figurativo y lo abstracto, con colores muy puros, donde con todo el peso de la historia uno también tiende a influenciarse de alguna manera, aunque he tratado siempre de desmarcarme…trato que se complementen las diversas formas de expresión”.

¿Cuáles han sido tus referentes pictóricos, tanto chilenos como extranjeros, y por qué?

“Los principales por supuesto han sido los siguientes: chilenos, Matta, y el surrealismo, Claudio Bravo, y su realismo clásico, Valdovinos y sus seres mitológicos, y más antiguos de los chilenos, Alfredo Helsby, Juan Francisco González, en definitiva son muchos los grandes talentos tanto nacionales como del mundo, preferiría indicarte las corrientes artísticas que me han interesado y que me han seducido, el genio de Rembrandt, el impresionismo de Monet, la vitalidad expresiva de Van Gogh, la violencia pictórica de Chaim Soutinne,el ensueño de Chagall, la crudeza de Francis Bacon, la locura surrealista de Salvador Dalí, en fin muchos la lista es larga, pero solo actúan en mi como referencias fantasmales”.

¿Cuál es tu opinión acerca de los diversos artistas populares, callejeros, como, por ejemplo, los graffiteros?

“Esos son los elementos propios del ser humano, quienes siempre hemos tenido una especial válvula para expresarse, es que eso está en el ADN humano. Entonces, en nuestros tiempos actuales, estamos como en una especie de Edad Media del siglo XXI, y que, obviamente, dada las condiciones actuales (donde, incluso, las pocas galerías son de poco acceso, donde no cualquiera puede entrar), empiezan a aflorar estos artistas con un tipo de galería más marginal, la calle, el espacio público, buscando formulas tan variadas. Valoro la valentía de seguir haciendo, la voluntad de seguir creando, con verdaderos talentos naciendo a diario por las calles; ahí tienes el caso de Inti Castro, por ejemplo; una forma distinta, hermosa de decir ¡Aquí estamos! Como una manera, también, de contraponerse a un sistema tan desigual. De hecho, el nacimiento de la Brigada Ramona Parra nace precisamente en los sesenta inserto en un proceso de reclamo, de efervescencia política, surgiendo este tipo de trabajos tan potentes; tan así, que hasta Roberto Matta se involucra con el arte callejero, al darse cuenta que se estaba viviendo en un sistema tan disímil”.

Una de tus grandes obras, de las más comentadas y fotografiadas, es aquella titulada: “Corazón de Chile”. Cuéntame algo de ella.

“Esta pintura me demoré dos años en hacerla, como en el 2007 comencé a mancharla. Empezaba a trabajarla, y luego quedaba olvidada en el taller; recién en el 2011, producto de la gran movilización estudiantil en busca de una educación gratis, comienzo a retomarla; y claro, pues en la Facultad de Artes donde trabajo, los muchachos se la tomaron por siete meses, pero resulta que en mi hogar me seguía levantando en la mañana a la misma hora de siempre, como si tuviera que irme a la universidad, pero me encontraba en casa, así pude terminarla”.

¿Qué mensaje quisiste entregar en esta obra precisa?

“Esta obra tiene mucho detalle, y claramente, tiene que ver con el sentimiento que embargaba a nuestro país, con las nulas posibilidades de poder entrar a mi trabajo, sintiendo enormemente el drama de esos tantos alumnos en las marchas, con rabia, con dolor; también, sentimientos muy arraigados existentes por siempre en mi ser, de amor, de cariño profundo por mi Valparaíso y mi Chile; naciendo todo esto como una bandera de esperanza también”.

¿Cuál ES EL MENSAJE DEL AUTOR?

“En cierto sentido, el mensaje es trabajar y trabajar sin dejar nada al vaivén del tiempo, y el azar todo de algún modo se entrelaza y se comunica llegando al punto de visualizar o más bien atisbar respuestas”.

¿Puede el arte mejorar al mundo, o es tan solo una frase cliché?

“El arte, la cultura, la educación, siempre cambiarán al mundo; son procesos que tienen que estar en nosotros para ser mejores personas, más cultos, para ser más sensibles, con ese espíritu fraternal de todos nosotros, donde al artista le duele lo que está sucediendo alrededor, violentándose también, sentimientos que de alguna manera, se traducen en lo que después se transformará en obra terminada”.

Tú que trabajas hace años en la UPLA, en temas de producción y asesoría cultural ¿cómo ves el actual ambiente artístico en la región?

“La Facultad de Artes de la UPLA es la única facultad de su estilo en la región, y con una larga data y tradición; también, con un desarrollo muy macizo en las áreas de pintura, grabados y esculturas. Por lo mismo, ha estado en posesión de elementos muy potentes, donde sus alumnos que egresan, pasan a ser muy valiosos en sus respectivas áreas; además, como es una universidad pública, tiene mucha apertura en cuanto a diálogo, siendo inclusiva, con alumnos que vienen de las carencias propias de nuestro pueblo, lo que hace que desarrollen de mejor manera su lado inventivo al encontrarse con valiosos maestros, haciéndoles cambiar su chip creativo; un gran aporte por lo que debe ser el arte propiamente tal. Fíjate que existen artistas notables, por ejemplo, José Esteban Basso, Marx Ariel Pereira, Víctor Maturana, Patricio de la O, Elisa Aguirre, Mario “Pate” Ibarra, Michael Jones, e investigadores del arte y teóricos interesantes como Daniel Santelices, Ricardo Loebell, Alberto Madrid entre otros somos la única Facultad de Arte de la Región de Valparaíso. Tan importante es el rol que está realizando nuestra universidad en la sociedad, que hace poco salió en un ranking nacional diciendo que la carrera de Licenciatura en Arte impartida en la UPLA, era la tercera mejor posesionada en el país, por encima de la Católica de Valparaíso o la Finnis Terrae, que son universidades conMÁS DINERO”.

¿En cuanto a Chile en el concierto internacional?

“Siento que la posición de Chile es privilegiada. El hecho de que un artista chino, Ai Weiwei entregara una obra en un espacio cultural, o que el mexicano Eric Beltrán viniera a hacernos una instalación, dice que estamos muy bien considerados en el extranjero, de hecho, estos son grandes artistas que están causando mucho revuelo en sus respectivos países, y eso ya es notable. También, tenemos grandes talentos nacionales que están desarrollando su arte en el extranjero;por ejemplo Jorge Tacla o Gonzalo Díaz.Y no se debe olvidar que, en la actualidad, Chile está figurando con obras en las grandes bienales por el mundo, al margen que si la selección de sus artistas sea correcta o justa, por que siempre hay ahí elementos políticos que entran en juego; pero, de todas maneras, tenemos un muy buen sitial. De hecho, soy parte de una Bienal Internacional de Acuarela, organizada por la Corporación Cultural de Viña del Mar, donde en su momento tenía que posesionarla internacionalmente (en 1996 y desde el año 2005 me hice cargo como curador y productor), y resulta que hoy tenemos artistas que vienen desde China, de Malasia, o con 25 países de Europa y de casi toda Latinoamérica, que se interesan en participar en esta Bienal específica, demostrando con ello una confianza tremenda al mandarnos sus obras”.

Volviendo a lo tuyo, háblanos de esa singular obra-artefacto-objeto donde colocas diversos elementos dentro de una colgante caja transparente. ¿Cómo nace, por qué?

“Esa obra se llama “Las ideas se guardan en caja”, por que allí completo un ciclo importante de mi vida, metiendo todo lo que había trabajado cuando realicé mi tesis; eso me persiguió por tanto tiempo, que en algún momento dije: “Esto tiene que terminar”, decidiendo que todas esas ideas que tenía, bocetos, reflexiones, debían alojarse en esa caja, como para cerrar todo eso, permitiendo conservar toda esa historia eternamente, incluso, uno de mis libros; claro que compartiéndolo con esa idea que también tenía sobre la carne, donde para que no se pudriera, se debía conservar congelándola…por ello esta caja, para perpetuarla”.

¿Qué te hace tener tanta pasión por la carne, y no por rostros o paisajes, por ejemplo?

“En estricto rigor debiera hablar de mi pasión por la pintura, pasión que sobrepasa la obsesión y se convierte en investigación y al sistematizar estos dos conceptos y en la idea de volcar académicamente para la obtención del grado en la universidad y teniendo un gran guía de tesis como Patricio de la O y aun notable y polémico teórico al frente el cual producto de conversaciones pictóricas de mi trabajo y queriendo dar un norte una marca en el rumbo pictórico, me lanza una frase que describía en ese entonces mi pintura: “ …Eres un carnicero como pintas;” quién me lo dijo fue Justo Pastor Mellado, hoy Director del Parque Cultural Valparaíso”.

¿Cómo llegas a ese elemento específico que luego se convertirá en obra?

“La verdad el elemento especifico del concepto es solo la excusa, es más fácil desarrollar un proceso investigativo pictórico con la inclusión de un tema en este caso “la carne” y luego lo demás es más fluido, se vislumbra más nítido el camino, pero esto nace de una necesidad interna de plasmar un sentido o pertenencia pictórica”.

Otra característica clara de tu obra es el cariño por los recovecos, laberintos, el enredo ese que nunca es enredo al momento de la obra y mensaje final, ¿por qué razón?

“Es una característica de este momento, los recovecos y laberintos son propios también de un sentido global, de sentimientos de este mundo que me rodea en donde las claridades y verdades son múltiples y diversas son los laberintos de la razón humana que siempre busca un camino cuando en realidad existen muchos”.

¿Cómo se logra manejar el necesario alter ego de los artistas?

“La multiplicidad de nuestra personalidad es una parte connatural al ser humano, por tanto debemos conocerla y aprender a manejarla, en lo personal no tengo problemas con esto”.

¿El artista se hace o nace?

“Te voy a contar una historia relatada por Nemesio Antúnez. Narraba que un día, mientras vacacionaba por la zona central de Zapallar, un señor, al reconocerlo, se le acercó diciéndole que él quería estudiar arte; y Nemesio, al ver su obra, le contestó: “No, no vaya a estudiar, lo que usted hace ya es arte” 

¿Qué se le dice, entonces, a un niño que quiere seguir una carrera relacionada con el arte? ¿Cómo se arregla el entuerto? 

“En este caso específico, la labor pasa por los colegios o escuelas donde desarrollan sus aptitudes artísticas, y donde pueden, también, de algún modo, foguearse a través de los siempre interesantes concursos escolares existentes, motivados siempre por sus profesores. De esta manera, el joven adquiere una visibilidad cuando su obra queda seleccionada, sintiéndose muy motivado; y resulta que después, cuando uno pregunta por esos jóvenes, han seguido pintando, fotografiando, esculpiendo o experimentado en las diversas áreas. Entonces, la labor principal pasa por el colegio, y por el ramo de Artes Plásticas que es el que les irá reforzando esas áreas; obviamente, después se irán interesando en forma más personal en el arte universal, por que deben conocer lo que pasa también en otras latitudes…todo lo hace la propia experiencia”.

Entonces, debes tener una mirada muy crítica hacia el gobierno de Chile, luego de disminuir horas artísticas en la malla curricular estudiantil.

“Obvio que sí, puesto que el arte y las formas de expresiones artísticas son la base para formar personas sensibles y pilar fundamental para generar buenos ciudadanos, pues este conocimiento que apunta a las fibras del ser humano para hacerlo más creativo, solidario, culto y hacedor de buenas acciones que generan reflexiones diferentes en la sociedad la música, el arte en todas sus manifestaciones nos hacen seres humanos más humanos y sensibles”. 

¿Qué siente el artista al ver terminada su obra o alguna exposición?

“En mi caso no es tan así –sonríe- ya que uno siempre está retocando ideas; de hecho, muchas de mis obras no están terminadas, y por ende, varias de ellas sin firmar. Sin embargo, al ver plasmada en concreto una idea abstracta, sin forma ni cuerpo, una obra a veces muy fantasmagórica y que se materializa de esta manera, nos entrega una satisfacción muy grande; y con un valor agregado, ya que siempre una pintura te lleva a la otra, una constante que no se puede evitar. En lo personal, esto siempre me ha provocado gran inquietud e interés, seguir avanzando, creando, luego de lo recién terminado, con tantas ideas que van naciendo en la mente.

Al finalizar, ¿algo más que agregar?

“Por supuesto. Quisiera decir algo muy importante, el artista tiene que entregar al otro, transmitir sentimientos, de una manera muy clara y trasparente, sin poses de divos; ello es la mejor manera de llegar al espíritu de las personas, cansada de ver posturas falsas que no reflejan lo verdadero…solo eso. Y obviamente, agradecer esta entrevista, ya que es una manera de acercar también al arte con el público, pudiendo conocer de mejor manera, qué pasa por la cabeza del autor al momento de tomar la paleta y empezar a crear”.







sábado, 23 de mayo de 2015

EN COMA

¿Cuantas veces no hemos imaginado matar a nuestro profesor? De niños mas de alguna vez lo soñamos después de que nos pusieran una mala nota. Los tiempos han cambiado, ahora son los profesores los que temen de sus alumnos, en especial cuando se enseña en lugares complejos. En Coma, el nuevo cuento del escritor venezolano Axel Blanco aborda el asunto de una forma excelente, a través de un relato que no pierde la tensión en ningún momento.








          SON LAS NUEVE DE LA NOCHE. La brisa entra por las ventanas y congela el aire de la casa. Una corriente sale de mi boca y se condensa en una niebla cálida, densa. Como si mis tiempos de fumador regresaran y exhalara el humo del Marlboro. Una peligrosa tentación que prefiero mantener en el olvido. Me envuelvo en una cobija impenetrable, tapando toda abertura de ventilación. No obstante, el frío sigue haciendo su trabajo a través de los tejidos. Un escalofrío pertinaz me fustiga y es imposible detener el castañeo de los incisivos. Trato de evitar el descenso de un catarro y carraspeo. Ahora siento un picor irresistible y toso varias veces. Por fin, me dejo atrapar por trama del “Pez que Fuma” en el canal 3. Dimas habla con la Garza, pero no escucho, porque una voz entra por la ventana. La reconozco, pero no la identifico. Me levanto y camino hasta la cortina, ocultándome como una araña en su telaraña. Es mi alumno Jefferson López, alias el “Pelao”, habla con otro en tono muy bajo, es su interlocutor el que vocifera. Le dice que no va esperar más, que no puede esperar hasta que se duerma el profe. Un momento, pensé, ¿el profe?, yo soy el único profe de esta calle. En seguida recordé su amenaza el día que le puse 02 en la materia. –“Verá que ahora me lo voy a quebrar profe”.



Sospechaba la venganza del Pelao, pero no tan pronto. Ni siquiera había hecho la denuncia en la jefatura sobre la posibilidad de… ¿ser asesinado? Pero a veces las cosas suceden imprevistas. Cuando uno menos lo piensa. Miré el reloj otra vez, eran casi las diez. Subí el volumen de la tele y dejé las luces encendidas. Quería dar la impresión de que todavía estaba despierto para marcharme discretamente. Mis ojos atravesaron por última vez la cortina de la ventana, pero el Pelao ya no estaba en el poste. No estaba en ningún lugar de la calle. Entonces escuché murmullos en el pasillo. Cerca de la puerta principal. Veo cómo levemente se mueve la cerradura. Percibo el sonido del clic que hace que gire el cilindro. Ahora lamento profundamente no haber puesto una Multilock. Fue muy parecido a las películas. La víctima se esconde, en este caso, yo, que tengo la ventaja de estar en mi casa y conocer todos los posibles escondrijos. Al principio, el Pelao y compañía son sigilosos, pretenden hallarme tal vez durmiendo o dormitando en el sofá o la cama. Imaginan, creo, encontrarme de la forma más fácil para liquidarme. Tal vez boca abajo sobre la almohada, para sólo empujar con fuerza mi cabeza hacia abajo y mantenerme allí por unos segundos; los suficientes para no poder respirar. Pero no me consiguen a simple vista. No estoy sobre el mueble o la cama o la cocina… Es como si me hubiera bebido una fórmula para desaparecer, piensan. Es evidente que han perdido la ventaja de la sorpresa y pierden la paciencia. Comienzan a gritarme: ¡Profe, oiga, será mejor que salga! ¡Si no sale le damos matarile! No pretendía salir, no saldría por nada del mundo. Palpo mi celular y bajo el volumen de las teclas. Presiono el 171: –Usted ha llamado a la Policía Nacional, marque uno si es denuncia, dos, si es una emergencia, tres, si necesita comunicarse con un agente del comando… -Oiga profe, si no sale le voy a clavar uno en la frente, me entiende, no haga la vaina más lenta. Marco tres, una voz grave pregunta dónde me encuentro: En Catia, le digo, en el piso tres de un edificio sin nombre. Preguntan por el sector, la calle, un punto de referencia seguro, respondo todo, y corto.-Creo que sé dónde está este bichito, dice el compañero del Pelao. El Pelao se ríe cuando siente el sonido de mi respiración dentro del clóset, que abre repentinamente. Ambos mueven la ropa y me ven indefenso y blanco, como uno de mis trajes con almidón. Mis ojos se amplían y se dilatan como bolondronas. Ponen el revólver en mi frente. –No se le ocurra nada viejo, dijo el compañero del Pelao, que ahora sé que es el Porky, un nuevo malandrín del barrio San Pastor. Otro de tantos chicos que se nos van por el mal camino. – ¿Saben lo que hacen?, pregunto. –Cállate viejo, dicen. –Es muy fácil robar y matar, pero el castigo viene después Elías. – ¿Quién le dijo mi nombre?, dice Porky. –Pero si todos conocen a tu mamá en el barrio, ¿crees que nadie conoce tu nombre? Te vimos crecer jugando básquet en la cancha. Eras una promesa mijo. Porky agacha un tanto la cabeza y mira al Pelao que le incita a darme un tiro. Por unos segundos noto su desconcierto, pero la presencia de su cómplice le imparte fuerza. -No me gusta que la gente se meta en mis vainas, dice, y pone el metal frío en mi sien… -Ahora hable de Bolívar, de Sucre, ande pues, cómase la clase, dice el Pelao. Seguro ahora no me puede raspar, ¿verdad viejo?



Creí que mis sentidos se habían agudizado: olía la pólvora de la bala que no había explotado, escuché cada órgano de mi cuerpo y la sangre fluir por la arteria impulsada por mi corazón. Pensé que la muerte estaba tan cerca que no podría distinguirla si venía. Y en realidad, no lo hice. Nunca pude saber si había muerto luego de ese día. Sólo sigo escuchando voces. Algunas conocidas, otras no. Algunas veces escucho gente que me rodea y llora. Se torna todo como una pesadilla. Me gustaría sentirlos cuando me tocan. Abrazarlos. Quisiera alentarlos. Decirles que siempre hay esperanza. Que tal vez un día yo salga de esta situación. Y me pueda mover y parar y caminar. Porque es terrible estar así. Como si muriera por gotas. Por gotas contadas por ese pitido interminable de la máquina. Es algo parecido a soñar despierto. Sólo que no puedes abrir los ojos. O aún más terrible. Como morir soñando. Y en ese caso, sería el primero que muere así.







Relato publicado en el libro “Al Borde del Caos”. Editorial El Perro y La Rana.





viernes, 22 de mayo de 2015

NIÑOS INCONCLUSOS

Wladimir Rivera Ordenes, autor del reconocido libro de cuentos Que sabe Peter Holder de Amor, publicado por editorial Chancacazo, es dueño de un estilo inquietante y hasta veces sórdido. Niños Inconclusos va en esta misma senda y lo recomendamos absolutamente.





          Llegó a la ciudad de Retiro, en las medianías del río Longaví, a eso de las 20:00 hrs. Más menos. Antes había hecho una parada en un Servicentro, compró una porción de pan miga y un café cortado. Habló con su hija D.F.G, 13 años, muy delgada, cabello largo, castaño claro, mirada de felino. Ella sólo discutió de monstruos, monstruos blancos, de ojos azules claros, en la mayoría arios. D.F.T, su padre, sólo se limitó a escuchar, meintras sorbía de su café. Luego cortó, entró al baño y se mojó la cara. Al salir notó que tarde o temprano llovería. Ya en Retiro, detuvo su camioneta Hummer Will Hinds en las afueras de una casa medianamente pequeña, de adobe, paredes altas, blancas. Afuera, un antejardín con rosas de color rosado, mal cuidado. En un rincón, un pequeño aparato que en otra época fue un radio de automóvil y restos de lo que parecía un cementerio de objetos. Se bajó de la camioneta, tocó la puerta, esperó unos segundos que le abriesen. Miró por la ventana hacia el interior y distinguió una pequeña figura, grácil moverse por la despoblada habitación. Al segundo, abrió la puerta P.H.L de 19 años, contextura pequeña, delgada, de curvas pronunciadas, pechos pequeños pero firmes, piernas cortas, no obstante áureas. El cabello castaño, largo, tomado con un pinche de metal negro, ojos negros y grandes y sonrisa blanca, pequeña. D.F.T la abrazó, la aprisionó entre sus grandes brazos de descendiente de tercera generación de alemanes y la pequeña P.H.L sonrió aún más y le dijo: “llegaste papito, llegaste”. Acto seguido se puso a llorar, como una llorona de funaral de campo. D.F.T la sostuvo entre sus brazos y la levantó aún más. “No llores, ya estoy aquí…¿quieres sostener una estrella?. P.H.L asintió y estiró los brazos al cielo, cerró los ojos, fuertemente, sin trampa. En su fuero interno quería tocar las estrellas, asirlas para sí misma. Huirlas para sí, caminarlas para sí. Con los ojos cerrados, el mundo parecía tan pequeño y tan calmo. De pronto, el sonido de un bebé la despertó y regresó al planeta tierra. Sonrío melancólicamente y corrió al interior. D.F.T bajó su maleta, una grande, de cuero, comprada en la Patagonia argentina una vez que fue a ver las ballenas azules. Ingresó a la habitación, dejó la maleta en el piso y fue al interior. Caminó por el pequeño corredor, dobló en la derecha y salió a un diminuto zaguán, bordeó el patio y al final de éste, una habitación, que según peritos policiales era la más grande de la casa. Desde ahí pudo escuchar el sonido del bebé. Entró y sobre la cama, encontró sentada a P.H.L quien amamantaba a la pequeña I.H.L, de diez años, albina, casi sin cabello, ojos color azul, claros, profundos y un cuerpo que no superaba los 80 centímetros; de extremidades cocidas al cuerpo por una tela también blanca, carnosas y trasparentes, de color casi anaranjado y, en la parte superior del cuerpo, dos pequeñas manos como tenazas y limpia, sobretodo limpia, vestida con su traje rosado, de princesa. D.F.T sonrió y la sostuvo entre sus brazos, la pequeña, de inmediato sonrió. P.H.L le preguntó si le había traído algo a la niña que ya no tenía nada que darle. D.F.T asintió y salió. Al rato regresó con un tocadiscos antiguo, naranja, modelo RCA Víctor, año 72, comprado en una feria de las pulgas en Valparaíso. Lo puso en un rincón de la habitación, la pequeña I.H.L esbozó un sonrisa y bajó hacía el tocadiscos. Se arrastró por el piso de madera. Afirmó sus manitas como lo hacen las iguanas en las Galápagos y a pasos firmes, cortos, pero efectivos, llegó hasta el tocadiscos. Lo olió, lo tocó, pasó sus dedos-tenazas por la aguja. D.F.T le dijo que aún funcionaba y para probarlo puso un disco de Guns N´ Roses. I.H.L sonrió y puso su dedo, haciendo saltar la aguja y a cada salto, esbozaba una pequeña sonrisa, a veces sorprendida, a veces alterada, al ritmo acelerado de “Welcome to the jungle”. Luego, I.H.L apagó el tocadiscos de un tirón y dejó que el disco girases hasta detenerse, en silencio. Lo asió entre sus manos y le quietó la aguja de shibata. La miró y la arrojó. Luego precedió a quitar el brazo fonocaptor, lo destornilló con los dedos, con cuidado, como si se tratase de una bomba de tiempo. Quitó la carcasa naranja, también le quitó parsimoniosamente, el látex de pintura, sin romperla; luego cada una de las piezas interiores. Cerca de las 12 de la madrugada sólo le faltaba los traductores electromagnéticos. D.F.T sólo se limitaba a mirarla con devoción, algo dentro de él, “extraño y lejano-según escribiría en su diario de vida, lo hacía sentirse hinchado de amor”. En eso sonó su teléfono personal. Miró el identificador y distinguió las iniciales de D.F.G y prefirió no contestar. Sin embargo, P.H.L le dijo que podía hablar con su hija. D.F.T contestó de mala gana, aunque después se sabría que fue de temor. Esbozó un aló, lacónico, mustio. D.F.G le cortó en secó, sin eufemismos:”entonces, la vas a matar o no…”. D.F.T miró a su alrededor y cambió la conversación y al segundo cortó. 


- Debí dejar que crecieras un poco más, quizás ser más adulta- reflexionó D.F.T

- Me siento bien así- respondió P.H.I 


Luego se sentó en la cama, devastado y se quedó viendo a su pequeña hija, a su monstruito albo, mientras una a una y lentamente, iba desarmando las piezas más pequeñas del tocadiscos y esperó que terminase antes de ir a buscar el arma.

Afuera sólo había nieblina.






jueves, 21 de mayo de 2015

PAULA JARAMILLO JAMETT

La puertomontina Paula Jaramillo Jamett es la fotógrafa elegida para este día jueves por Experimental Lunch. Sorprende su estilo, el cual tendrá bastante que dar en el futuro