viernes, 1 de mayo de 2015

OTRA VIOLENCIA CONYUGAL

Nuevamente hemos querido compartir con ustedes, algo mas del trabajo de este venezolano llamado Axel Castillo, residente en Caracas y dueño de una prometedora pluma. Este viernes primero de mayo los dejamos con Otra Violencia Conyugal







           Avanzo entre sombras moviéndome en calles que parecen ser interminables. Tipos fumando cannabis por cada centímetro cuadrado. Putas que invitan su promoción de dos polvos por el precio de uno. Están buenas pero no me gustaría tener un chancro sifilítico a las setenta y dos horas. Suenan ollas en un edificio, platos que caen, gritos de una mujer indefensa que pide ayuda. 

No hay vecino que prenda una maldita luz. Que se atreva a denunciar la violencia en sus múltiples formas. Los golpes son certeros y se repiten. Quizás sobre un rostro hermoso y delicado.

 Una vecina se atreve a gritar auxilio por una ventana. Al verme suplica que evite una desgracia dentro del edificio. 

–Sí señora, la entiendo, pero qué vaina puedo hacer yo en un asunto conyugal. No soy policía. –

El desgraciado la va matar hijo, esta vez sí que la mata te aseguro. 

Lo pienso por unos segundos y me decido. La señora abre la puerta en planta baja. 

–Es el doce hijo, es el apartamento número doce. El tipo es una bestia, cuídese mucho.

 A medida que me aproximo los gritos de la mujer se hacen más nítidos. Una voz de barítono la acusa de acostarse con todos los vecinos del edificio. 

–TÚ ERES LA CULPABLE DE QUE YO ME COMPORTE ASÍ NOJODA, HASTA CUANDO TENGO QUE ENTERARME DE TU PUTERÍA. 

–YA DÉJAME EN PAZ. Y SÍ, SE LA DOY A TODOS AQUÍ, ¿ESTÁ BIEN? ESO ES LO QUE QUERÍAS ESCUCHAR…PUES ESO TE CONVIERTE EN UN CABRONAZO, SÍÍÍ…

 -HAY COÑO QUÉ DIJISTE, QUÉ DIJISTE… 

Al llegar frente al departamento siento el cuerpo de la mujer chocar contra la puerta principal. Me quedo esperando no sé qué…quizá el momento justo para tocar o volar la puerta de una patada. Escucho otro grito y un desgarrar de telas. Luego el tembleque frenético de la puerta de madera. Pienso en la posibilidad de una transgresión sexual. Tomo impulso rápidamente ubicando mi hombro en un ángulo preciso y… 

 –AYYY… SÍ PAPITO MÁTAMEEE. DAME CON FURIA DONDE ME GUSTA. QUÉ RICOOO… 

La mujer jadea. La puerta vibra al punto de dislocarse del marco. 

Camino hacia la salida. La doña me da las gracias porque ya no se sienten los golpes. Me felicita por haber salvado a la mujer de ese terrible monstruo.





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