domingo, 12 de julio de 2015

CONSTANZA LAGOS

Hoy domingo tenemos el agrado de presentar una entretenida entrevista realizada a la joven artista nacional Constanza Lagos, quien destaca por sus dibujos que siguen un estilo  onírico. Lean la entrevista realizada por Gonzalo Vilo a esta sorprendente artista, cuyos trabajos pueden encontrar todos los domingos en la feria Protista realizada en 
plaza Gabriela Mistral




Entrevista realizada por Gonzalo Vilo



¿Cómo describirías el tipo de arte que realizas? 

Bueno, de partida diría que sólo hago dibujos y pinto. Dibujo, principalmente, y desde siempre lo he hecho como una expresión vital de mis experiencias, de mis pesadillas, de una que otra visión que se me ha aparecido con tanta claridad como fugacidad. En ese sentido, lo que hago es bien onírico y sus sentidos son capas que se sobreponen, se tapan y se descubren, se mueven constantemente. Y todo esto siempre, o casi siempre, se manifiesta en el cuerpo. Todo gira en torno al cuerpo y se devuelve desde él.





¿Cuándo empezaste a realizar estos trabajos? ¿Qué momento fue clave para darte cuenta de que era lo que querías hacer?

Toda mi vida he dibujado y he pintado. Pero estos trabajos diría que comencé a hacerlos en mi adolescencia, donde se convirtieron en una de las pocas ventanas de expresión de mis profundas cavernas pestilentes, por decirlo de alguna manera. Clave fue el estallido de la simulada estabilidad familiar, momento en el que me enfermé y terminé hospitalizada. Desde allí fue que el cuerpo apareció como la visualidad que encarnaba mis experiencias y sentires más inefables.




¿Siempre tuviste preferencia por el estilo de arte que realizas?

No. Partí con una fuerte inclinación por la pintura al óleo. Y luego, al convertirme en estudiante de arquitectura, desarrollé una tendencia hacia formalidades muy técnicas e idealistas. Leía mucho de arquitectura, cosas bastante alucinantes, por cierto, pero que distaban de la realidad.



¿Dirías que alguien influyo en este estilo? 

Libros, música y algunas películas. Recuerdo haber estado leyendo “Abbdón el exterminador” de Sabato y mientras transcribía algún fragmento, me puse a dibujar un paisaje con cuerpos. Era como un abismo. Y hasta hoy esa es la médula de lo que hago: paisaje, cuerpos y ojos. Y otro libro, que marcó un quiebre más en lo que hago y que no puedo dejar de nombrar es “El obsceno pájaro de la noche” de Donoso. El tema del imbunche, del monstruo, de las máscaras, de la noche, y toda la irrealidad o infrarrealidad o surrealidad en la que te envuelve, aún me trastornan.






¿Hay otros artistas que despierten tu admiración? ¿Por qué?

Son muchos, pero aprovecharé esta instancia para nombrar a Jesse Peper, artista estadounidense de quien admiro la oscuridad de sus pinturas, oscuridad en tanto las atmósferas que crea como también el aglutinamiento de símbolos. Allí confluyen fuerzas alquímicas, oníricas, herméticas, llenas de vida, una vida que no es propiamente la nuestra, pero que al mismo tiempo lo es de una extraña manera. Cuerpos y rostros retorcidos, desfigurados, informes, ojos, bestias, llenos de texturas y matices.



¿Cuál es el sentido de tu arte? ¿Qué te gustaría que viera la
gente en tus trabajos?



No creo que tenga un sentido si por sentido entendemos una finalidad. De hecho, no tiene finalidad. Lo que hago vendría a ser como un mundo en sí mismo donde todo ocurre o todo está ocurriendo al mismo tiempo. Empezando, terminando, mutando, existiendo. Y si bien lo que hago es bastante autobiográfico, al momento de hacerlo hay un desprendimiento, una entrega. Entonces, no hay nada que me gustaría que la gente viera en mis dibujos, sino más bien, me gusta ver a la gente haciendo resonancia con ellos, relacionándose con ellos desde sus propias experiencias y sensaciones.




¿Con que tipo de materiales trabajas? ¿Cuáles son sus características?

El último tiempo me he dedicado a dibujar con rápido graph sobre papel. En ocasiones utilizo tinta china. Y ahora me he estado introduciendo en la técnica de los timbres. Esta última me parece súper interesante, porque al ser de formato pequeño permite componer a partir de fragmentos. Una determinada cantidad de fragmentos dan lugar a una rica diversidad de mundos y relatos. Por otra parte, la figura del fragmento siempre me ha gustado. Fragmentos del cuerpo o cuerpos incompletos y desmembrados.




¿Cómo sientes que se ha desarrollado tu trabajo artístico desde que comenzaste? 

Se ha ido desenvolviendo como lo ha ido haciendo mi propia vida. Y en ese sentido ha sido en ese transcurso muy diverso, contradictorio, lleno de accidentes. Unas veces muy intenso y prolífico, y otras, algo abandonado. Sin embargo, se ha mantenido siempre como una médula que atraviesa todo lo que hago, y si no se manifiesta en el papel, permanece latente hasta que alguna experiencia gatilla la necesidad imperiosa de decantarse en una imagen.





Antes de entrar a la universidad estuvo muy vinculado a un mundo onírico y se constituyó en una búsqueda personal, bastante idealista, de algunas respuestas a mi situación emocional y afectiva. Luego, como estudiante, devino en un comienzo búsqueda formal y técnica, pero de a poco retomó la impronta onírica e instintiva, donde los impulsos y la ausencia de un fin, eran centrales. Y ya, más recientemente, cuando me integré a Un Festín Sagital, lo relacioné con la música y la producción de discos.



¿Un trabajo que te defina absolutamente como artista seria…?

Podría ser uno de mis últimos trabajos, donde hay fragmentos de cuerpos bajo un horizonte, que podría abrir un mundo submarino o subterráneo, y sobre ese horizonte, un grito que se extiende lleno de ojos o miradas que lo traspasa y resuena allí dentro. 






¿Dónde podemos encontrar más de tu trabajo?


Por ultimo ¿Qué crees que te espera en el futuro?

Para mí no hay nada más infértil que pensar en el futuro. Sólo sé de él que moriré y eso no me preocupa, porque siento que está lo suficientemente lejano como para poder criar y amar a mis hijos. Lo que sí espero es seguir teniendo espacios reducidos donde hacer esa entrega de lo que hago.

Y yo por último, quiero agradecer a Gonzalo por su interés y buena onda.










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