sábado, 29 de agosto de 2015

LA OTRA NOCHE (VOLADA DE PARAGUAS CON CHELA)

Marco Duran, escritor serenense, maneja un estilo audaz dificil de clasificar. Hac poco habiamos publicado un relato de su autoria llamado Los Titulos Valen Callampa, hoy queremos destacarlo con otro relato llamado La otra Noche.






Cristo, Nombre del hijo de dios *según manuscritos oficiales* transitaba por la Calle Balmaceda en dirección al centro de la ciudad de La Serena. ¿Cuándo había sido la última vez que había vuelto a la tierra? No lo recordaba. El calor abrumador que se instalaba en La Serena, a eso de las doce treinta de la tarde, lo tenía a las puertas de preguntarse otra vez ¿Por qué me has abandonado padre? Sin embargo, pudo más su celestial fortaleza y logró desplazarse unos pasos más, hasta llegar a la esquina de Av. F. De Aguirre, y esconderse de ese “dañino sol”, en una pequeña sombra que brotaba de un quiosco. Pronto su presencia se hizo notar, y la “veterana” que atendía el negocio, creyó que era otro pordiosero más que se instalaba a molestar a las transeúntes, y comenzó a decirle “palabrotas”, para que se alejara. Cristo la miró con amor y le dijo:



-“Mujer, te cedo mi otra mejilla”.



La mujer quedo un tanto desconcertada después de la inesperada respuesta de Cristo, y pensó que lo mejor era darle en el gusto y le entregó un “ramillete” de sus mejores “Chuchadas”. Cristo la observo y sintió que su corazón se hinchaba” de alegría, pensó que esa mujer sería la escogida, que este era el momento y el lugar. Entonces la contempló como sólo él sabe, y le dijo:



-“Mujer, bien aventurados los que tienen el “Poder del Verbo”, porque de ellos será el reino de mi Padre”.



Y eso fue suficiente para que la mujer quedara estupefacta, atónita, sin casi no poder respirar, asombrada de las palabras que brotaron de aquel pordiosero, y que ella, María Elena Álvarez Castillo, oriunda de Osorno, cuatro hijos, casada por más de treinta años con Erasmo Domingo Pantoja Gutiérrez y “devota seguidora” de la fe cristiana, encontrara en esa elocuencia: el verbo, el vocablo, la voz, la dicción, el término, la facundia, la promesa. Y sucedió…



-¿Quién eres pordiosero? –se atrevió a preguntar María Elena.

-Tú me has reconocido entre todos los hombres, mujer. Tú estás llamada a seguirme y a fundar mi nueva Iglesia-contestó Cristo mirando al cielo.

-¿Fundar tu nueva Iglesia?

-Así es Mujer.



Y desde ese momento, la mujer (María Elena) abandono su mundana vida; “El quiosco”, para seguirlo a él, a Cristo. Podría parecer algo repentino, pero así sucedió, sin preámbulo previo, sin historias rebuscadas, con una suerte de amalgama espiritual que la llevó a cerrar su negocio y salir disparada detrás de su Maestro. 

“Las energías que nos cambian la vida, nos golpean con la fuerza de mil despertadores”, y María no escapó a ello. JA!



-¿Cuál es tu nombre mujer?

- María Álvarez Castillo, mi señor.

-Me gustaría visitar eso que llaman “Mol” María. (En ese momento Cristo recordó que había conocido a muchas mujeres con ese nombre).

-¿Señor, se encuentra bien?

-Sí María. Necesito aprender, instruirme, ilustrarme, bañarme con tu lenguaje, con todas esas palabras que me dijiste cuando me conociste. Deseo llegar a ustedes como uno de ustedes. ¿Me entiendes? Deseo predicar como un… ¿Dónde estoy?

- En La Serena de Chile, mi señor. Creo que usted quiere decir que le gustaría hablar como un “Chileno”.

- Sí, como un “Chileno”. Quiero expresarme con “las palabras que haz clavado en mi corazón”.

-Pero Señor, eso sería horrible, yo no podría…No Quería…Le Pido Mil Disculpas Mi Señor!!!!!!

-…No te preocupes, no te estoy pidiendo que me enseñes tu dialecto. Le pediré al espíritu santo que vuestro variado vocablo se apodere de mi verbo.



Al cabo de unos minutos…



- ¿Señor? ¡Gracias al cielo! Se había desmallado y cayó rendido al suelo…

- ¿Cómo dijiste que te llamay?

-María Elena Castillo, mi Señor.

- María Elena… Sabís, estoy cagado de hambre. Me podís regalar alguna cosita. Algo pa´salvar el hambre que me tiene en la “pitilla”.

-Señor, Está hablando como un “chileno”, pero como un “flaite”.

-¿Cómo un qué? Bueno, te lo dije Mary. De esta manera me cacharan mejor. ¿Cachay?

- Sí. Sí mi Señor.

- Está rico esto. Me recorday a mi mami.

-¡La virgen María!

- No digay weadas Mary, Mi mamii fue virgen, pero sólo hasta que tuvo lo suyo con José. La dura nunca supe sí fue con él o con otro loco, la dura me importa una…

-Pero mí Señor, ¿Qué está diciendo? Sí su Madre fue fecundada por el espíritu santo, por obra y gracia de nuestro Padre.

-No te parece mucho decir “nuestro Padre”, “barzuita”. Además, sí fuera “nuestro Padre”, seríamos hermanos. ¿Cachay? JJAJAJAJA

-¿Y eso del Padre nuestro que estas en los cielos?

- Ah. ¡Tan jil no soy Mary! Pero prefiero que te aprenday este: Creo en dios Padre, todo poderoso, creador del cielo y de la tierra, creo en “yo” su único hijo y blablabla. ¿Cachay?

-Credo entender mí señor.

-Bueno, lo que necesito es centrarme en mi objetivo. ¿Cachay?

-¿Salvar al Hombre? 

- Si po. Comenzaré visitando los “Mol”. Por ahí escuche que había uno “terrible de bakan” .

-No sé mí señor… ¿Qué le parece si tomamos la micro?

-Haber, ¿Y que es esa weada de la “micro”?

-La “Micro” le puedo decir que es un “Vehículo”, un medio de trasporte “Publico”

-¿Transporte Publico? Pero que chuxhas es eso?

-AHHH es un vehículo donde mucha gente de transporta…De un lugar a otro.

-AHHH Wena.. ¿Como yo? JAJAJJA



Así fue como Cristo y la buena de María Elena, se dirigieron al paradero de micro más cercano, después de haber caminado muchas cuadras en dirección a cualquier lado…



-¿Cachay? Nadie nos pesca, todos parecen estar metidos en sus weadas no mas, y no tienen cara de que necesiten que los salve. Es decir, acá estoy yo, “Cristo” y ninguno de estos “longis” me presta la menor atención. Bueno, en realidad de repente me “pegan una mirada”, pero luego ponen “cara de asco”. ¿Cachay?

-Ah. Mi señor. Aun nos falta un poco para llegar al “Mall”…

-¿Mary?

-Sí mi señor.

-¿Creí en la iglesia de mi Padre? 

- Por supuesto mi Señor. Gracias a ella e podido encontrar los verdaderos valores de vida, y gracias a ella te he encontrado.

-Estuve leyendo unos libros por ahí, ¿cachay? y me pude dar cuenta que hay muchos loquitos que no creen en la iglesia de mi Padre. Osea a mi. Me dicen “Loquito” o sea dicen que estoy “rayao” Incluso hay algunos que se atreven a “porfiar”…Ja. Soy Porfia Mary!!! JA

-¿Qué mi señor?

- Eso de “porfiao”, debe ser un weeo pal filosofo Porfirio. ¿Lo conocís?

- No mi señor.

- Tarea pa’ la casa Mary. ¿Y que pensay de los curas, Mary?

- Que en ellos está depositada la enseñanza de usted, mi Señor. Que son los responsables de hacernos entender la palabra de Dios. Bueno, de los dos, de Usted y de su Padre.



Después de unos segundos de meditación, Cristo encendió su palabra contra la buena de maría Elena.



- ¡Pero que weadas estay hablando Mary! ¡Ya me estay entrando a calentar! Crei que cachavay un poquito más que el resto. Cuando te conocí abriste tu corazón y te pude ver. ¡No creo en lo que me estay diciendo! Me parece que me estay puro engrupiendo, con eso de lo que pensay de la Iglesia y los curas.

- Ah. Mm. Lo siento. Es verdad mi señor. No podría mentirle. Lo que pasa es que no me atrevo a decirle lo que en verdad pienso.

-Pero dale mujer, sí estay conmigo. 

- Por eso mismo.

-¿Por eso mismo qué? Dale, ¡Sí, no querí que te lo saque a la mala!

- Está bien mi señor. Creo que los curas abusan de las personas.

-Te referís a los cabros chicos que se comen los curas…JAJAJAJA Si po, no es pal chiste, ¿No creis mary?

- NOOO. No mi señor. Me refiero a eso de creerse superiores al resto de las personas.

- Viste. Yo sabía que podía confiar en ti. ¿Cachay? “Por años les han hecho creer lo que ellos quieren que ustedes crean”, ¿Cachay? Hay loquitos, como en todos lados, que salvan. Loquitos que no encuentran otro mejor camino para ayudar al prójimo ¿Cachay? Esos loquitos creen que pueden ayudar de alguna manera a la gente, pero igual son unos ciegos. ¿Cachay? Unos “pitis”, como la mayoría de la gente. ¿Cachay de lo que te estoy “toyando”?

-La verdad, muy poco mi señor.

-Lo que pasa es que estos de la iglesia agarraron mi volada para crear una institución que les diera puras riquezas. ¿Cachay? Yo me pegué la media volaa con eso del “amor” y salvar al mundo. ¿Y que hacen estos Chuchas? Pues se aprovechan de mi debilidad, que es tan humana como la de ellos, pero crean un mito para hacerse los más poderosos, es decir, para ser más “bakanes” de lo que yo alguna vez soñé. ¿cachay?

-Estoy confundida mi señor. ¿Y que hay del Padre Hurtado?

- Ya te dije que hay loquitos que se las juegan por “otros jiles”. Bien Mary, bajemos de esta “cosa riduosa” y sígueme.



Los pasos de Cristo casi no daban descanso a las “varicientas” piernas de Maria Elena. Ella lo seguía tratando de entender toda esa verborrea que había escuchado. Pretendía decodificar alguna frase, era necesario parar y ordenar las ideas.



-Señor, necesito descansar un momento.

-Es la raja todo esto Mary. Es baKán! Pero tengo que hacer algo.

-¿Pero a que se refiere mí señor?



Y en una de las entradas al “mal” Digo “Mall”



-¡Escuchen todos! ¡Tengo que entregarles las nuevas de mi Padre! ¡Pongan atención! ¡Hoy comenzará la nueva era!

- Pero mi señor…

- ¡Hoy declaro que todo lo que hacen con sus vidas es una ¡GraN MIERRierda! ¡TieneN La ZZOORRAA con sus vidaSSS! Y Vos Weon… ¡Valis Callapa Culiao!

-¡Tranquilo mi Señorrrrrr!



Y así fue como Cristo terminó su paso por nuestra patria, un combo en el “hocico” y raja al suelo, sin entender “Otra vez” donde estaba, y entregándose “otra vez” a una particular “volaa”.










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