viernes, 30 de octubre de 2015

FRAGMENTOS SUBMARINOS

Fragmentos Submabirnos,  poema de Guillermo Mondaca, autor de Nocturna, es el destacado para hoy viernes.

















Todo tiene un sonido de arpa. Con algunas notas
Se teje la putrefacción. Con algunas miradas
Sobreviven los huesos. No hay nada que temer. Se viaja
Como una nube al atardecer.

Rosamel del Valle









I

Se viaja en la danza antigua de un mar invisible

Eras tú el color de su propia profundidad

Eras tú el sueño de los tobillos acosados por flechas

El cascabel de hueso que sonaba siete veces por latido

Los labios en alabanza hacían de ti un deforme 

Que sangraba esquirlas por el rostro

A la orilla de la profundidad de un mar invisible. 





II

Lo que vi en los ojos del útero de mi madre: 

Lo que vi en el primer aire de ese olvido:

Su confín 

Y su suceso.






III

Luego sólo hubo muerte 

Palpitación y muerte

Olas rojas 

Entre las manos

Olas rojas entre la boca 

Y las manos

Medusas desangrábanse

Como cadáveres aún vivientes 

Y alguien tenía luces en la dentadura

Al sonreír

Y alguien se llevaba el dedo a los labios 

Mientras se convertía en espejo

O en humo

Lento de ceniza encendida

En el fondo submarino del mar Rojo 

Entre palpitación y ola y muerte 

Era el sabor de un sol líquido alrededor de la lengua 

Desprendiendo su diamante de carne calcinada

Era el rojo eterno era la lengua 

Que sonó sola su viento sucio 

Entre ocarinas rotas entre columnas de algas 

El infierno nos desprende del polvo 

De los propósitos 

La rabia y sus hijos deformes 

Nuestras manos y nuestros hijos deformes

El dolor nos desprende del dolor 

Construimos muros con nuestros huesos 



Pero bajo las aguas 

El tiempo es un pájaro de arena desecho en la inmensidad

Y el dolor 

Olas rojas entre la boca la sed la saciedad 

Y las manos 

Olas rojas entre el rostro la piel la carne 




IIII

La virgen en el lago negro

Fornica entre chivos

El cuerpo es una respiración 

Que late 

Entre orquídeas de fuego



Atravieso ínsulas extrañas 



V



Luego tan sólo fue la noche 

El valle 

Infinito

En su mansión de vidrio negra

Fue la noche y el suceso la oquedad 

Decías 

Con la cara azul de la peste 

Tu mano abrió una puerta

Señalaba al pájaro que se incendia 

Estoy profundamente en el ahora 

Estoy en estado de gracia me dijiste 

Antes de partir 

Con la boca llena de gusanos blancos y estrellas dormidas entre tu ropa 

Estoy en estado de gracia me dijiste 

Y puso sus manos en un fuego de ceniza celeste 

Y no cantó pero se vio 

Sangre turquesa entre sus cuencas 

Convirtiéndose en cóndor 

Volando bajo las aguas 

Desecho en un esmalte azul y plástico

En saliva seca se convertían sus huesos

En la llama blanca de la espuma en la ola 

Era

una intensidad de sol desecho bajo las aguas 

En lento polen en carne de un corazón calcinado 

Que se desprendía en eco tan sólo

Era humo humedad aproximación

Una calle en la que corrían mujeres desnudas 

Con el rostro borrado 

Un río de espadas al que iba cayendo 

Con la lentitud de años

Y casas tantas casas idénticas 

Con idénticas sombras a la hora del sol 

Y de la estrella 

Y una cantidad de brazos 

Y una cantidad de desesperanzas 

Agrupándose en las sábanas 

De estas casas idénticas y rojas

Una frente cansada un hijo un 

Nombre tal vez 

Algo oscuro y hermoso 

Como un párpado de yegua

Estoy en estado de gracia dijiste 

Antes de abrir una puerta 

Dibujada con tiza en la pared

Seremos libres 

Cuando escribamos en las paredes de los sueños. 







(INÉDITOS)

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