sábado, 21 de noviembre de 2015

RABIA A RABIAR

Hoy sábado queremos presentar un proyecto escénico poético bastante original. Pia Bonnet, chilena residente en Valparaiso, nos ha compartido este interesante trabajo en donde se involucran varias experiencias: literal (el texto mismo), escénica (en la lectura en vivo se dramatiza) y audiovisual (nanometrajes).












El grito lobezno de tu mirada
encallará en mis manos
curtiendo el danzón de sus soles,
desesperando la jauría de mis senos,
coyote,
bestia rutilante,
animal sordo.
Del grito lobezno de tu mirada
encallaré en ese cuello desollado,
abatido por mi sangre morena,
sombra del desmadre
en cuyo temblor se mecía,
íntima y juramentada,
el albor de loca
y muda mujer de luna.




I


Primavera. Taller de costuras. Luna gibada menguante iluminando la mitad del espacio.

Llega la muda silente de gesto alguno, se para frente y cerca de ella, le pasa un papel y mientras ella lo lee, va asomando bajo sus pómulos la sonrisa de un ofrecimiento.


El papel dice:

“La única de mis voces que, eventualmente, podrías oír

sería de la mis gemidos mientras hacemos el amor.

(Suspicaz y sugerente. Mírame)

Pero como no lo hacemos…”



Trasparentada, libre y sin miedo, la muda se pasea rozando todos los espacios, despacio, vestida por la brisa. Ella, rabia de amor, sigue a la muda en sus movimientos hasta que la parte ensombrecida del taller oculta sus ojos, haciendo brillar la piel morena demanda felina, cubriendo su cuerpo (su cuerpo) de viento y luna.


Poco después ambas están escondidas en la sombras del lugar.

A lo lejos, gibada menguante oye los gritos de la loca, muda mujer de luna.









***
Rabia (RAE):
tomar ~.
2. encolerizarse, irritarse, airearse contra alguien.













II


Cabaña en el bosque. Todo se entibia: por llover. Luna llena.

Acechante y sagitaria, húmeda como el ambiente, silenciosa y cautiva; llega la muda por la espalda de él.

Presión creciente sonrisa de maldá, le entrega una hoja empuñada mientras pega su cuerpo (su cuerpo) al hombre.



El papel dice:

“Hoy me desperté pensando:

Ser mujer me excita”.



Él responde:


“Qué sueño habrá tenido”.


Muda apunta al bosque y lo guía. Su naturaleza lupina acelera, grosera, el paso al baño de luna y lo golpea. Lo muerde. Lo arroja. Él, debajo, desespera y se mezcla con la tierra, sumergiéndose por completo dentro de la bestia pues la tierra es también origen de su piel morena.



Se estrechan recíprocamente.


Muda mezcla de mujer y jauría loca, luna llena aullando fuego y demonios; bramando sobre el monte de su hombre, a rabiar, insiste en la necesidad de su naturaleza. Onírica y posesa de hambre, lo embiste. Lo devora.


En las colinas, encima, se oyen aullidos de lobas y lobos, pero la cruza de los cuerpos salvajes se impone con gritos tejidos, quejidos, en el canto lunático. Muda solloza al vaivén violento de sus cuerpos. Todo se moja: llueve.








***
Rabiar (RAE):
a ~.
2. Mucho, con exceso.







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