domingo, 31 de julio de 2016

CAMILA OROZCO

Hoy domingo tenemos el agrado de presentar parte del maravilloso trabajo de la argentina Camila Orozco. Radicada en la capital trasandina, estudio arte en la universidad de Buenos Aires y nos ha enviado hace poco algo de lo que ha realizado en el ultimo tiempo












































sábado, 30 de julio de 2016

RODRIGO TORRES QUEZADA, ENTREVISTA

Rodrigo Torres Quezada pertenece a esta  nueva camada de escritores nacionales que prometen llevar a literatura nacional hasta alturas insospechadas. Autor del destacado libro de cuentos Antecesor , publicado por  editorial Libros de Mentira, ha recibido una excelente critica de parte de los medios especializados. Hoy  presentamos esta entrevista realizada por nuestro editor Gonzalo Vilo, en donde se refiere a su estilo narrativo y a su vida como escritor



Por Gonzalo Vilo




-¿Cómo surge esta afinidad hacia la literatura? ¿Cuáles fueron los autores decisivos que marcaron tu formación literaria?

R. Surge antes que nada por un tema de terapia personal. Cuando empecé a escribir lo hice porque lo necesitaba. Debía hacerlo. Me daba lo mismo en qué estilo estaba, si los párrafos eran los adecuados o si se entendía o no. Nada de eso, solo escribía para desahogarme. 



Hubo varios pero fueron tres los que me marcaron: Coelho, Osho… No, era broma. Fueron Kafka, Camus y Hesse. El primero por su manejo con la angustia y oscuridad humana. Era como leer algo muy gótico. El segundo por su crítica al sistema y la sociedad, y el tercero porque me hacía pensar que había un lugar para la gente loca en el mundo.



-¿Cómo fue tu camino como escritor? ¿Ha sido más difícil de lo que pensabas en un comienzo? 


R. Ha sido un camino irregular. De repente sientes que estás muy bien, que escribes genial. Pero hay veces que dices: “¿Por qué estoy escribiendo tan mal?”, y te cuestionas mucho. Pero creo que no ha sido tan difícil. Lo único engorroso es el tema del tiempo. Hay que tener mucha paciencia. Dividiría este camino en estas etapas: primero fue la búsqueda de qué quería escribir, luego… Un momento, en realidad siempre estoy en búsqueda de cómo escribir…








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¿Fuiste a algún taller de narrativa?



R. Estuve años yendo a talleres literarios (del 2008 al 2013). Tuve profesores como Carlos Tromben, Zurita, Collyer, Valdovinos, Marks, Raúl Hernández, De La Parra, Electorat. Aquí me enseñaron cosas y también me entretuve pero la clave siempre fue como en Ángel, la niña de las flores: ¡todo está en ti y punto! Los talleres a veces más que nada son para hacer amigos y ese tema. Curiosamente, en su conjunto, no hice muchos amigos ahí, jeje.




-¿Qué les recomendarías a aquellos que están recién empezando?



R. Que manden al demonio la parada snob, el hipsterismo, el lobby y el poserismo que tanto han dañado y arruinado la literatura (y el arte en general). Que lo hagan por amor, por pasión, porque lo necesitan y les gusta. Porque es parte de su sangre, de su cuerpo. No porque vayan a ser parte de algo, un círculo, u obtengan fama o qué se yo. La literatura no vende, y eso a mí al menos, no me preocupa. Es más, le da un aire épico: hacer algo realmente porque lo amas. Solo por eso y lo demás es basura, asqueroso y hasta vomitivo.







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Tu libro Antecesor es una de tus obras más reconocidas ¿Cómo fue el proceso de construcción de estos relatos? Y ¿Qué tan difícil fue publicar?



R. Los construí a partir de una premisa: el mensaje como motor del desarrollo de la historia. A eso le agregué un poco de ritmo, una pizca de misterio y una rebanada de algunos tecnicismos (la alusión a la cocina es solo para estar a tono con la moda de la cocina, gracias gracias, no se molesten). Siempre que escribo cuentos o novelas o lo que sea, lo hago a partir de sentimientos oscuros. Trabajo mucho con la oscuridad, la angustia, la desesperación. Lo gracioso es que no se nota mucho parece. Hay gente que lee mis cuentos y le da hasta risa cuando lo que quería era transmitir un sentimiento de desolación… Quizás deba replantearme escribir…



Lo difícil entre comillas, de publicar, es cuando se escoge los relatos que van a formar parte del libro. Porque hay textos que no te los van a publicar porque, aunque les tenías cariño, a los editores no les gusta, ya sea porque no tienen la calidad que se busca o porque su temática no interesa (para Antecesor tenía preparado un cuento animalista…nunca vio la luz, jeje).





¿Cómo nació la idea de publicar con la editorial Libros de Mentira? ¿Cómo se gestó el contacto?


R. En el caso de Antecesor no fue difícil en cuanto a hallar casa de publicación porque fue yendo al taller de Marks que los muchachos de la editorial Libros de Mentira me propusieron el proyecto, ya que ellos lo organizaban. Me refiero a que no estuve rebotando de un lugar en otro (aunque sí había participado en varios concursos literarios).








-En tu libro, hay muchos cuentos que logran una afinidad con el lector muy importante. Yo creo que es porque existe en ellos una cuota de realismo muy grande ¿Hay algo de cierto en algunos de estos relatos? Por ejemplo en Malas Juntas o La Entrevista



R. Claro, el estilo que ocupé para estos cuentos fue ese, el realista. Me gusta mucho el terror, la ciencia ficción, pero sí, Antecesor va en la línea realista. Y es por ello que sus historias, como Malas juntas o La entrevista que mencionas, tienen su asidero en la realidad. Siempre tomo cosas que he escuchado o vivido. En el caso de Malas juntas diría que su protagonista se basa en una mezcla de mujeres que conocí. Y que me hicieron comprender que, lamentablemente, el mundo, o la sociedad capitalista, como quieras, está dividida en clases, sectores, grupos, etc. El tema meloso surge según cuánto dinero tienes y cuál es tu posición en la sociedad. Es eso y quien diga lo contrario vive una fantasía ridícula. En el caso de La entrevista hay una escena que sí la saqué de la realidad. Recuerdo que estaba en una porquería de esas típicas entrevistas de trabajo. Y entre los entrevistadores había un español. No sé por qué me puse nervioso. Creo que fue porque todos hablaban de que tenían mucha experiencia, etc. Y yo no, ya que no duro mucho en los trabajos, porque los trabajos son detestables, el hecho de que tu libertad sea coartada por un poder es aborrecible. Y bueno, ahí el español, con prepotencia, me dice algo de que no hay que ponerse nervioso chaval, casi dándome ánimos. Fue algo incómodo pero ahora lo recuerdo hasta con cariño.



-Tu libro ha sido valorado favorablemente por la crítica. Tal Pinto, por ejemplo, critico de The clinic, puso a Antecesor como uno de los mejores cinco libros del año pasado ¿Cómo ha sido tu reacción ante estas críticas? ¿Las tomas en cuenta?



R. Cuando supe eso lloré de la emoción. No, en realidad me puse contento, dije: “Sí, lo sabía, yo soy escritor”. Me interesan las críticas más que nada por curiosidad. En las críticas a Antecesor hubo comentarios muy buenos y otros que rescataron tanto lo bueno como lo malo. Ninguna hizo pedazos el libro, y eso me dejó tranquilo. Pero si así hubiese sido, igual seguiría escribiendo. O sea, como te contaba al principio, yo escribo por terapia, por amor a esto, si algún día alguien me dijese: “Jamás volverás a publicar” o “Eres el peor escritor del mundo”, me daría risa, porque al final mi tema va por expresarme antes que nada. Eso es lo principal. Lo que viene después, es otra cosa.





-¿Cómo es la etapa de corrección de tus relatos? ¿Se te ha hecho muy engorroso? Hay muchos que dicen casi volverse locos frente a la pantalla del computador. ¿Cómo lo haces tú? ¿Cómo construyes tus relatos y les das vida?


R. Eso es un tema bien freak, debo confesarlo. Porque debo ser de los pocos que no corrige mucho, pero no porque una vez escritos mis textos diga: “esto es la perfección”; no, al contrario. Sucede que como escribo para sacarme un peso de encima, me digo a mi mismo: “Ya termine esto, me liberé de una sensación, ¿para qué seguir arreglándolo?”. Me han dado consejos que van por el lado de que debiese corregir más, para lograr casi la perfección artística. Pero mi rollo no es encontrar eso. Lo que sí corrijo, son las ideas, los mensajes. Que un mensaje llegue bien. Eso me interesa mucho. Soy de la idea que un cuento o escrito está hecho de rellenos pero lo que más importa debe ser el mensaje: una crítica, una representación del mundo o un grito.



Y lo otro es que todo lo escribo en cuadernos. En el computador solo transcribo. No podría escribir la historia en sí frente a la pantalla. Me quedo en blanco. Debo estar encerrado, frente al papel y con el lápiz, pensando y repensando ideas, situaciones, todo. Y ahí soy feliz como una lombriz en primavera.



-¿Qué ves de bueno y malo en el auge de las editoriales independientes?


R. Lo bueno de las editoriales independientes es su pasión por la literatura, por darle cabida a otras voces. Ves, por ejemplo, a la Furia del libro, y hay un compromiso que viene desde las entrañas con lo que se está haciendo. Lo malo es que aún así, hay muchas ideas que quedan de lado por un temor a que no serán leídas y con ello se pueda perder lo invertido. Cosa que se comprende entendiendo lo pequeño del público lector. En la editorial LibrosdeMentira, por ejemplo, se ha dado cabida a ideas interesantes como el libro de Pearljam de Tuxen que pone al rock como parte de la cultura, o a Cielo Fosco de Ricardo Elías que rescata el humor. Pero aún así, considero que las editoriales independientes, en general, les falta más atrevimiento. Quizás, esto se podría solucionar abriendo más convocatorias. De repente, y hasta la hora, me pregunto: ¿cómo se publica en tal o cual editorial si siempre que les escribo me contestan “No estamos recibiendo manuscritos, gracias”? 





Muchas gracias Rodrigo por tu disposición y tu tiempo







viernes, 29 de julio de 2016

D-GENERACION



Daniel Ferrera es un escritor, narrador y ensayista. Estudiante de literatura latinoamericana por parte de la Universidad Autónoma de Yucatán. Ademas, es   colaborador del Diario Notisureste y editor en la revista electrónica delatripa: narrativa y algo más. Hoy lo destacamos con su ensayo D Generacion








        Hace unos meses, en el diario La Jornada de Zacatecas, publicaron un artículo del escritor capitalino, Óscar Garduño Nájera, titulado Nuestros jóvenes escritores y otras estafas culturales. En él, se hace una fuerte crítica, no sin justa razón, a los jóvenes autores mexicanos que priorizan o enfatizan el engrandecimiento de su imagen y al aparato burocrático que favorece la escasa producción de textos junto a nuestra actual crisis en la literatura. Si bien comparto la mayoría de sus señalamientos, creo que esta opinión va en el sentido o corresponde a numerosas intenciones de descalificar y entorpecer la joven actividad mexicana. No son pocas las veces a lo largo de la historia que nos han etiquetado, a partir de características compartidas, en un supuesto afán de estudio y comprensión, pero a la hora de salir a buscar trabajo, de mejores oportunidades, confirmamos que sólo son limitantes y condicionamientos. Recuerdo, por ejemplo, algunas de las más recientes: generación net, x, baby boomer, millenial. Por ello, el siguiente ensayo no pretende erigirse como la voz o eco de miles de jóvenes mexicanos -sabemos que los hombres providenciales conllevan inevitablemente al derramamiento de sangre-sino tan sólo como fiel testimonio del tiempo que me ha tocado vivir, una aproximación personal. Espero sea de utilidad y perdure en la memoria.

Cuando pienso en mi generación es irremediable no acordarse del excelente ensayo Historia personal del boom, de José Donoso. Del mismo modo, vuelve a la memoria los distintos grupos, ismos y vanguardias literarias en México como las fueron en su momento La Academia de Letrán, los modernistas, estridentistas, la generación del centenario, los contemporáneos, el crack, por nombrar algunos. Admito que en más de una ocasión he deseado formar un grupo que aglutine a jóvenes escritores con estéticas y líneas de pensamiento definidas, pero los tiempos son otros y si algo hemos advertido es que, la mayoría de las veces, los grupos se convierten en élites y las vanguardias en cánones. 

Para hablar de mi generación primero tendría que intentar por describir algunos aspectos históricos, políticos y sociales que la caracterizan. Nací en 1989 año de la caída del muro de Berlín, hecho simbólico que cambió la relación de los países capitalistas y socialistas. No fui consciente del levantamiento armado del EZLN, ni de la devaluación del peso, tampoco de la barbarie en Acteal; pero en cambio pude ver con dolor los disturbios en San Salvador Atenco y cómo se derrumbaban una a una las torres gemelas. Así mismo, soy heredero de una infructífera guerra contra el narcotráfico-que lleva en su haber más de 123 mil muertos- y de una supuesta alternancia democrática. En el 2012, creí junto con otros jóvenes en las demandas fehacientes del movimiento Yo Soy 132. Era desde el octubre del 68 y de los paros universitarios en la UNAM, que se volvía a pensar en nosotros como un motor de cambio, pero sobre todo como una fuerza activa. Sin embargo, no tardaron en llegar por parte de nuestro gobierno las numerosas descalificaciones, los nexos políticos y los sobornos laborales a los líderes estudiantiles. Una vez más, como si se hubieran olvidado los errores y aciertos de las luchas obreras, indígenas, sindicales y campesinas, el movimiento se disolvía.

Hoy el país vive una situación completamente ingobernable, insostenible. Enrolados en sus disputas internas y en la obtención de sus intereses, nuestra clase política no sólo se aleja de la realidad de millones de mexicanos, sino que además se muestra gustosa en los excesos. Basta con recordar algunas de las noticias que en fechas recientes simbraron al país: el decomiso de más de 205 millones de dólares al empresario chino Zhenli Ye Gon y su extraordinaria pérdida; la revelación de propriedades y rancherías del ex candidato priista Jorge Hank Rhon; el desfalco multimillonario de Javier Duarte y Fidel Herrera y, por supuesto, la casa blanca. Si se me permite opinar, creo que un posible origen de estos excesos está en la noción de gobierno que tenemos. Me parece que hay que reformular la relación que existe entre gobernantes y gobernados. Tal vez, los políticos en vez de gobernar deberían redirigir, facilitar o proveer las condiciones necesarias para una mejor vida y la dignidad humana. 

En cuanto a nuestra generación literaria se refiere, a diferencia de la de José Donoso y a pesar de la facilidad para leer autores extranjeros-dado el boom editorial y los libros en internet- me parece que nuestra formación lectora es profundamente latinoamericana. Los nacidos en los 90's sentimos una enorme confianza en las posibilidades expresivas, en los diversos registros del idioma castellano. Desde luego sería una tarea casi imposible nombrar a cada uno de los escritores que con su brillante entrega nos enorgullecen y colocan con lo mejor de la literatura actual, pero en cambio sí podemos dar una breve muestra de lo que se está realizando. Prueba de ello sería la estupenda obra de Horacio Carvallo en el Uruguay y de Miguel Angel Molfino en la Argentina. En lo local, al menos en el terreno de la narrativa, partimos de una larga y fecunda tradición de novelistas y cuentistas, como los fueron en siglo XIX y XX, Eligio Ancona, Justo Sierra O' Rally, Ermilo Abreu Gómez, Juan García Ponce, Agustín Monsreal y más recientemente Carolina Luna, Víctor Garduño, Miguel Hernández II, José Castillo Baeza y, el que para muchos es hoy una referencia obligada, Carlos Martín Briceño. Así mismo, en el género de la poesía hemos sido dignamente representados por autores como Antonio Mediz Bolio, Raúl Renán, Fernando Espejo, José Díaz Cervera, Rodrigo Ordoñez Sosa, Manuel Tejada, Manuel Iris, Nadia Escalante, Ileana Garma, Marco Antonio Murillo, Adán Echeverría, Lourdes Cabrera, Fernando de la Cruz y Jorge Manzanilla. 



Para finalizar, creo que posiblemente parte de lo que defina a mi generación-aunque no se exclusiva de ella- sea el hartazgo, la falta no de una voz propia, de formas y líneas expresivas, sino la carencia de espacios y oportunidades. Hoy más que nunca estamos preparados y somos conscientes del alcance de la palabra, pero tal vez seducidos bajo su poder de persuación, hemos cerrado también los oídos.





miércoles, 27 de julio de 2016

FELIPE MUÑOZ TIRADO

Esta semana Tatiana Alfaro, ha querido acercar a ustedes el trabajo de Felie Muñoz Tirado, joven talento de región de Coquimbo, quien trabaja la imagen fotográfica desde su propia experiencia, enfocado a sus vivencias en el mundo urbano.



Por Tatiana Alfaro





Felipe Muñoz, es un joven estudiante de periodismo y comunicación social de la Universidad de La serena, vive en Coquimbo, y con tan solo 20 años, su pasión por la fotografía lo ha llevado a hacer varios registros del entorno urbano en que habita. Su interés por la fotografía comienza el 2012, año en el cual comienza a profundizar en la técnica de manera autodidacta, luego complementa sus conocimientos en otros talleres que le permiten profundizar más su técnica












Durante el 2014, comienza a desarrollar la series fotográficas en torno al mundo del skate, en donde nos destaca la serie la vida en el patín, uno de sus proyecto que ha estado desarrollando hasta el momento.




Actualmente, ha comenzado a estudiar Periodismo y comunicación social y también destaca por su participación activa en el colectivo de arte nacional MOV.









A continuación los dejamos con la reflexión de Felipe y su trabajo. 



El retrato de una juventud aproblemada que ve como medio de escape un deporte urbano, una salida a la realidad, y la unión de diferentes clases sociales que solo tienen como fin divertirse y desahogarse, lograr sin limitaciones más que su propia voluntad, eso es lo que busca este proyecto, mostrar a la juventud que busca la representatividad, un retrato del dia a dia en la plazas y calles de nuestra sociedad, desde adentro y de manera íntima, sin prejuicios ni pretensiones.










Sitio web: 

http://felipemunoztirado.weebly.com


                          






martes, 26 de julio de 2016

MAMI ¿DONDE ESTA EL PUNK?, HOY 1.000 DIAS DE VALPORNO POR NATALIA BERBELAGUA


Nuestra seccion Mami ¿Donde esta el punk? nacio con el proposito de destacar a grandes mujeres que han demostrado tenerla fuerza y la actitud necesarias para sobresalir en su arte. Siguiendo este proposito, hoy Gina Marchita ha querido presentar a una talentosa escritora Chilena y que en estos instantes esta en boca de la critica especializada por su estilo narrativo. Ella ha publicado los libros de cuentos Valporno (2011), La bella muerte (2013) por Editorial Emergencia Narrativa y recientemente su libro Domingo (2015) Fue ganadora de la beca de creación literaria del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes 2015. Actualmente trabaja en guiones. Hoy la destacamos con su relato 1.000 dias de Valporno





     Escribí Valporno casí íntegramente en un laboratorio clínico. Decidida a abandonar la universidad para siempre no me quedó otra que dedicarme a una serie de oficios que me permitían cruzar levemente la línea de la sobrevivencia. Mi cargo tampoco estaba muy definido. Escribía mientras cotizaba tubos, agujas y frascos de orina, después de ingresar los pacientes de los consultorios al archivo, en la hora del almuerzo mientras la centífruga y el Hitachi sonaban descomunalmente. La primera historia la llamé “Los enfermizos humildes”, que no era más que el diálogo de una pareja que sueña con irse a algún lugar, muy lejos, como Madagascar. Debaten sobre los planes, pero el tipo se entera casi por azar que va a ser padre y prefiere hacerse el loco.

Seguí escribiendo a esa pareja porque la mujer se parecía a mí en lo vulnerable y en las ideas descabelladas, y porque el hombre que dibujé tenía las características condensadas de todos mis conocidos. Alicia era en suma todas las mujeres en una sola, y Elías, un cuerpo con un puñado de pelotudos adentro.

Le puse Valporno porque siempre me imaginé Valparaíso como una capital mundial de la pornografía. Yo estaba acostumbrada a ver los calzones de mis vecinas colgando de las ventanas, y que algunos míos salieran volando con el viento, perdidos para siempre entre los cerros. Nunca usé cortinas. Ni en la pieza ni en el living. Los demás tampoco. Una vez vi a una mujer desnuda lavando platos en una cocina y tras ella a su amante. Fue una escena de la preciosa naturalidad porteña. La fiesta también tuvo mucho que ver. Eran frecuentes mis salidas nocturnas, que se me pasara la mano con la bebida y llegara al día siguiente pasadas las once de la mañana de algún after. Con y sin resaca, seguía escribiendo cuentos.

La definición de porno siempre me generó un conflicto. Leí varios libros, vi decenas de películas, cientos de videos, fotografías de instalaciones eróticas y postales de mujeres haciendo poses sexuales en la historia del arte. Después de darme vueltas por tanto material, concluí que la pornografía es una representación explícita de lo íntimo, y en lo íntimo no solo está lo genital, si no también lo que se oculta. Valporno es una ciudad a medio camino entre Santiago y Valparaíso, una mezcla de las dos. A ratos es encierro y ocultamiento como la capital, es hastío y pretensión, en otros momentos es juerga, descalabro, mugre, como el puerto. No pensé que alguien quisiera publicar el libro. El proyecto se llamaba en ese momento “La suela y la sangre”, que era un cuento donde una pareja en el ocaso de su relación se dedica a escuchar como las ratas hacen nido detrás de una muralla, sin imaginarse que esa misma plaga los hará reavivar el amor.

Dejé de trabajar en el laboratorio. Terminé una larguísima relación amorosa. Estaba recién operada de urgencia, pero tenía la convicción de que debía volver a Valparaíso. Así fue como llegué de vuelta, como me contactó la Editorial Emergencia Narrativa tras leer mi extinto blog “Erótica del puerto”. Ya viviendo en un cerro cualquiera, escribí las dos historias más largas del libro, cuando ya estaba prácticamente terminado. “Las Toledo”, un par de hijas de carabinero que a comienzos de los noventa se acuestan con todo el retén a espaldas de su padre, y “La comunidad del azote”, un grupo de locas que se aburren de ser las víctimas y deciden golpear hombres para quitarse la rabia de vivir consumidas por la rutina.

Desde ahí el trayecto de Valporno es el de un auto que va con una piedra en el acelerador rumbo a estrellarse con algo o salir sin daños por una suerte extraña y brutal. Un tipo intentó golpearme en su primer lanzamiento, en La piedra Feliz, el 2011, en la Feria del Libro de Viña del Mar del 2012 tuve acaloradas discusiones con mujeres de mediana edad que lo encontraron asqueroso, en esa misma instancia fue el libro más vendido. Una clienta fue a devolverlo por obsceno y a exigir que le devolvieran la plata, asaltaron una librería y se los robaron todos, fue censurado en una feria de libro de pueblo y el escándalo convocó una sesión extraordinaria del consejo municipal, me llegaron fotografías íntimas de desconocidos, invitaciones lascivas. Me gustaría terminar estas palabras con el recuerdo de la primera vez que leí Valporno en vivo. Fue en un local de parrilladas entre Independencia y Conchalí que era probable que desapareciera por los trabajos para ampliar la calle por el Transantiago. Un amigo de la universidad me invitó. Él se presentó con su grupo, que no me acuerdo como se llamaba, pero sí que el vocalista tenía un timbre parecido al de Jorge González. Yo fui con mi amiga Tania, iba vestida con una polera de leopardo, short de mezclilla y pantys caladas. El público eran hombres de entre treinta y setenta años. Recuerdo que salí adelante y leí “Las perversiones dominicales” donde un vagabundo entra a un bar y le pide a una mujer que está sentada en una mesa que le lama los pies. Se hizo un profundo silencio. Después hubo muchos aplausos. Me bajé del escenario improvisado esquivando las jabas de cerveza y uno que otro bulto. Un hombre se me acercó. Un hombre muy moreno y con los ojos muy brillantes. Me extendió una servilleta. Escríbame su nombre, porque la va a llevar en la poesía, me dijo.




lunes, 25 de julio de 2016

ICARUS GASOLINE

Icarus Gasoline es un interesante proyecto musical que desde el 2004 ha ido desarrollando un estilo marcado por una fusión entre el stoner fuzz y el rock mas sicodelico. El 2012 alcanzaron gran reconocimiento al ser elegidos la banda de la semana por el sitio web Iggy de la cadena MTV, hoy Gonzalo Vilo presenta esta reseña en donde habla de la historia de esta extraordinaria banda





Por Gonzalo Vilo







Dentro de la variada cantidad de bandas asociadas al sonido stoner fuzz rock que han aparecido en la actualidad en nuestro país y entre las cuales podemos destacar a Hielo Negro, Bagual o Neoyka, Icarus Gasoline brilla con luces propias, desmarcándose un poco de este género para sumar algo más a su sonido, en donde la sicodelia y el Groove son parte importante de su trabajo musical.



Formados en la lejana Punta Arenas, allá por el 2004, la banda tuvo un duro y largo camino antes de alcanzar el reconocimiento que ahora merecidamente tienen. Durante su etapa en la ciudad austral, la banda fue bien acogida por parte del público, siendo su primera placa “Secuencia gris para los pájaros” (2005) una grata sorpresa. Sin embargo, necesitaban consolidar este éxito inicial. Es por ello que la decisión de Trasladarse a Santiago durante el 2008 sonó como un avance, y así lo fue, ya que de inmediato se insertaron dentro del circuito musical de la capital.








Pero aquello solo sería el principio. Pronto la calidad musical de estos muchachos trascendería las fronteras. En junio del 2012, nada menos que el sitio web de MTV llamado Iggy, que se dedica a buscar nuevas bandas con una propuesta interesante e innovadora, conoció su proyecto y los eligió como el artista de la semana. Aunque quizás lo mejor vendría un par de años más tarde, el 2014, cuando fueron elegidos por Converse y su iniciativa Rubber Tracks, para grabar junto al legendario productor Jack Endino, oportunidad que les abrió las puertas a un sin número de presentaciones junto a grupos como The Suicide Bitches o a tocar en la misma Radio Futuro







Encuadrar o limitar el estilo musical de Icarus Gasoline solo en el stoner es un error tremendo. Se nota a las claras que junto a las obvias influencias de Kyuss o Queens of the Stone age, hay otras que logran fusionarse de muy buena forma. En sus discos se nota mucho del rock sicodélico de los años 70s, una pizca de indy y algo también de Tool y de otras bandas de este género. Al oír algunos de sus temas, en especial los de su segunda placa, “Lo Desaparecido”, lanzada en Enero del 2010, se puede apreciar una potente base de batería, guitarra rítmica y bajo, a la que se les incorporan voces melódicas, que, sumado a lo anterior, puede ser considerado como el sello de la banda




En definitiva, Icarus Gasoline se destaca por la solidez de las guitarras en Fuzz, que a veces se transforman en relajados y suaves fraseos melódicos acompañados de teclado y batería. Su sonido, en resumen, se basa en la potencia de sus guitarras distorsionadas y el groove hipnótico, que contrasta con el onírico conjunto de voces. Para mí, temas como Volver, Perversión o Mientes Mal, son una prueba que confirma todo el potencial que puede alcanzar la banda



Integrantes


César "Frentish" Haro - Guitarra/Voz


Pato Cena - Guitarra 

Pablo Díaz - Bajo/Coros 

Rodrigo "Rocky" Millán - Batería/Coros




Los dejamos con su presentación en Rockaxis TV




domingo, 24 de julio de 2016

RIKIS

Ricardo Diaz Santander, Ilustrador y artista del graffiti, impresiona con su trabajo urbano y original, hoy destacamos parte de su obra en Experimental Lunch









































sábado, 23 de julio de 2016

ADIÓS AL VERDE

Cecilia Ananias es una joven escritora nacional, residente en Concepción, con un precoz talento narrativo. Su estilo, depurado, a veces onírico, presenta historias bien dirigidas, con una profunda voz femenina, muy al estilo de Alejandra Costamagna, la gran escritora chilena de la actualidad. La conocimos hace un tiempo cuando estaba a cargo de la revista Letra Muerta, y hoy al fin nos regala uno de sus excelentes relatos, Adiós al verde.





        Todos nuestros secretos e historias habitan en los ojos. Y los tuyos están muertos. Ya no son mis estrellas ni se estrellan, no tienen luz propia. Te veo desde la cama moviendo tus labios torpemente sin pronunciar ningún sonido, dando vacías bocanadas, como un pez sorprendido por el desierto. Tus puertas del alma tan rojas, tan rotas, mientras nos odiamos encerrados en una habitación llena de exhalaciones verdes y enlentecedores. Afuera, un atardecer húmedo y lleno de grillos.

Sé que fumas para abrir las alas un rato y que alguna vez te quise por ser tan libre, pero ahora sólo me pareces un ave arrollada por el tráfico entero de Avenida Los Carrera. Te miro desparramado sobre un colchón cubierto de manchas indeterminadas y me pregunto una y otra vez “¿por qué lo amé?”. En el lavaplatos se desangra el almuerzo preparado hace tres días o cuatro. Hay roncola en la alfombra y nicotina como aromatizante. Los cigarros están ahí para tapar a otros cigarros, lo mismo que el incienso. Cuelga de las ventanas una persiana metálica a media derribar, descubriendo la visión de un Concepción oxidado de luces y vehículos.

Te toco el rostro, pero ya no te siento. Te beso, pero ya no te siento. Tú con tus latidos tan perdidos, con las hierbas y pastillas apretándote contra el suelo. Estoy a punto de irme y no puedes hacer nada. Las raíces crecieron demasiado profundas y te devoran por dentro. La información contenida en una lámina de ácido te cocinó los cables que conectaban tu corazón a la cabeza. Sé que pudiste observar al universo entero por un breve segundo, breve…

Tiré toda tu ropa por el balcón de este décimo piso y no puedes hacer nada. Rompí todos los muebles de la cocina y apenas parpadeas. Di vuelta tu cultivo indoor y se lo di de comer a un gato, porque todas aquellas veces que sentí que querías más a una planta, que a mí misma. Sí, tú dejaste que me secara el vodka y los silencios que se arrastraban eternos. Me marcho y esta vez es para siempre. Y tú continúas con la mirada estampada en el techo. Con el alma carbonizada por dentro.



…afuera, un Concepción anochecido y bañado en la leche de la luna creciente. Prendo un cigarro y sonrío.






jueves, 21 de julio de 2016

TABATA ARAYA, FOTOGRAFA


Esta semana en Experimental Lunch, Tatiana Alfaro, encargada de fotografía en nuestra revista, ha querido destacar el trabajo de paisaje de Tabata Araya, joven fotógrafa oriunda de Rancagua.




Por Tatiana Alfaro







Esta semana destacaremos el trabajo de Tabata Araya, una joven aficionada que nos presenta dos series, Laguna roja y gotas patagonicas.


Tabata Araya, es una joven aficionada a la fotografía, que destaca por su sensibilidad ante el paisaje. Actualmente se encuentra estudiando cine documental, lo cual le ha permitido explorar más de lleno en la fotografía de naturaleza. 

En esta ocasión destacamos sus serien de Laguna Roja y Gotas Patagónicas.


Serie Gotas Patagónicas



Serie Gotas Patagónicas


Serie Gotas Patagónicas



Serie Gotas Patagónicas



Serie Gotas Patagónicas



Serie Laguna Roja





Serie Laguna Roja




Serie Laguna Roja


Los dejamos con la reflexión del autor.

Soy Montañista y guía de rafting de profesión. Actualmente también estoy estudiando cine documental que ha sido uno de los acercamientos más importantes con la fotografía. 

Mi oficina predilecta es la sabia naturaleza. Dicen que la felicidad no existe si no es compartida. Querer compartir lo sublime de lo natural, me lleva a registrar grandes momentos y sus pequeños detalles.



Serie Laguna Roja



Serie Laguna Roja



Serie Laguna Roja













miércoles, 20 de julio de 2016

MAMI ¿DONDE ESTA EL PUNK? HOY LAS GRASAS TRANS

Con un discurso potente y riffs penetrantes que te sacuden, Las Grasas Trans, banda argentina que hace poco se presento en el FemFest 2016, poseen un sonido solido que en su primera placa, llamada Falso Album, dejaron a varios con la boca abierta. Hoy Gina Marchita las destaca en Mami ¿Donde esta el punk?



Por Gina Marchita







Su música la autodefinen como rock lesbiano deforme, y quizás esta definición les pueda parecer un tanto zafada, o intimidante, sin embargo, lo cierto es que Las Grasas Trans, banda argentina que hoy destacamos en Mami ¿Dónde está el punk? Posee un estilo directo, con letras que no se andan con medias tintas. Son lo que son y están orgullosas de aquello. Todo esto lo vierten en sus letras, en la fuerza de sus riffs intensos que te sacuden de la modorra, del ni ahí, y que te hacen comprender que no hay otra forma de romper con lo establecido, con el machismo imperante en nuestro continente y que cada tanto saca sus garras para dar sus últimos zarpazos antes de la retirada definitiva.






El sonido de Las Grasas Trans está marcado por un rock de garaje, punketa, con muchas similitudes y reminiscencias a lo que fueron grandes bandas clásicas como Sonic Youth, Pixies y Nirvana. Hay una mezcla perfecta entre las guitarras y el sintetizador, que le entregan una armonía distinta a lo que estamos acostumbrados a escuchar dentro de las bandas de garaje o punk de este lado del mundo. Sus riffs muestran un vaivén, un va y vuelve muy a lo The Stooges, una sacudida fibrilar, que te para los pelos y que, sumado a la voz demencial de Irene Stimpy, logran, con letras claras, precisas y directas, una propuesta creíble y que en vivo se puede apreciar con mucha más fuerza.






                              





        Este año las vimos en la duodécima versión del FemFest en Santiago. Allí pudimos oír gran parte de su disco llamado Falso Álbum. En esta interesante placa hay mucho para comentar, allí encontraremos temas geniales como Rata de Tabaco, Hongo Nuclear y Nadie la Quería, que abren una puerta a un futuro esplendor. Hongo Nuclear, tema de gran calidad, muestra en su lirica la fuerza de su discurso feminista. Este, junto a Maldita boca Deforme, tienen un ritmo estremecedor y que no te deja indiferente.


Integrantes

Irene Stimpy: Guitarra y voz

 Sor Viciosa: Bajo y coros 

 Maruncha Charuta: Sintetizador 

Fragata Portuguesa: Batería 

Dilda Mágika: Guitarra intergaláctica



Los dejamos con ¿Donde esta la Pelukera? En vivo durante el FemFest del 2016