sábado, 30 de julio de 2016

RODRIGO TORRES QUEZADA, ENTREVISTA

Rodrigo Torres Quezada pertenece a esta  nueva camada de escritores nacionales que prometen llevar a literatura nacional hasta alturas insospechadas. Autor del destacado libro de cuentos Antecesor , publicado por  editorial Libros de Mentira, ha recibido una excelente critica de parte de los medios especializados. Hoy  presentamos esta entrevista realizada por nuestro editor Gonzalo Vilo, en donde se refiere a su estilo narrativo y a su vida como escritor



Por Gonzalo Vilo




-¿Cómo surge esta afinidad hacia la literatura? ¿Cuáles fueron los autores decisivos que marcaron tu formación literaria?

R. Surge antes que nada por un tema de terapia personal. Cuando empecé a escribir lo hice porque lo necesitaba. Debía hacerlo. Me daba lo mismo en qué estilo estaba, si los párrafos eran los adecuados o si se entendía o no. Nada de eso, solo escribía para desahogarme. 



Hubo varios pero fueron tres los que me marcaron: Coelho, Osho… No, era broma. Fueron Kafka, Camus y Hesse. El primero por su manejo con la angustia y oscuridad humana. Era como leer algo muy gótico. El segundo por su crítica al sistema y la sociedad, y el tercero porque me hacía pensar que había un lugar para la gente loca en el mundo.



-¿Cómo fue tu camino como escritor? ¿Ha sido más difícil de lo que pensabas en un comienzo? 


R. Ha sido un camino irregular. De repente sientes que estás muy bien, que escribes genial. Pero hay veces que dices: “¿Por qué estoy escribiendo tan mal?”, y te cuestionas mucho. Pero creo que no ha sido tan difícil. Lo único engorroso es el tema del tiempo. Hay que tener mucha paciencia. Dividiría este camino en estas etapas: primero fue la búsqueda de qué quería escribir, luego… Un momento, en realidad siempre estoy en búsqueda de cómo escribir…








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¿Fuiste a algún taller de narrativa?



R. Estuve años yendo a talleres literarios (del 2008 al 2013). Tuve profesores como Carlos Tromben, Zurita, Collyer, Valdovinos, Marks, Raúl Hernández, De La Parra, Electorat. Aquí me enseñaron cosas y también me entretuve pero la clave siempre fue como en Ángel, la niña de las flores: ¡todo está en ti y punto! Los talleres a veces más que nada son para hacer amigos y ese tema. Curiosamente, en su conjunto, no hice muchos amigos ahí, jeje.




-¿Qué les recomendarías a aquellos que están recién empezando?



R. Que manden al demonio la parada snob, el hipsterismo, el lobby y el poserismo que tanto han dañado y arruinado la literatura (y el arte en general). Que lo hagan por amor, por pasión, porque lo necesitan y les gusta. Porque es parte de su sangre, de su cuerpo. No porque vayan a ser parte de algo, un círculo, u obtengan fama o qué se yo. La literatura no vende, y eso a mí al menos, no me preocupa. Es más, le da un aire épico: hacer algo realmente porque lo amas. Solo por eso y lo demás es basura, asqueroso y hasta vomitivo.







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Tu libro Antecesor es una de tus obras más reconocidas ¿Cómo fue el proceso de construcción de estos relatos? Y ¿Qué tan difícil fue publicar?



R. Los construí a partir de una premisa: el mensaje como motor del desarrollo de la historia. A eso le agregué un poco de ritmo, una pizca de misterio y una rebanada de algunos tecnicismos (la alusión a la cocina es solo para estar a tono con la moda de la cocina, gracias gracias, no se molesten). Siempre que escribo cuentos o novelas o lo que sea, lo hago a partir de sentimientos oscuros. Trabajo mucho con la oscuridad, la angustia, la desesperación. Lo gracioso es que no se nota mucho parece. Hay gente que lee mis cuentos y le da hasta risa cuando lo que quería era transmitir un sentimiento de desolación… Quizás deba replantearme escribir…



Lo difícil entre comillas, de publicar, es cuando se escoge los relatos que van a formar parte del libro. Porque hay textos que no te los van a publicar porque, aunque les tenías cariño, a los editores no les gusta, ya sea porque no tienen la calidad que se busca o porque su temática no interesa (para Antecesor tenía preparado un cuento animalista…nunca vio la luz, jeje).





¿Cómo nació la idea de publicar con la editorial Libros de Mentira? ¿Cómo se gestó el contacto?


R. En el caso de Antecesor no fue difícil en cuanto a hallar casa de publicación porque fue yendo al taller de Marks que los muchachos de la editorial Libros de Mentira me propusieron el proyecto, ya que ellos lo organizaban. Me refiero a que no estuve rebotando de un lugar en otro (aunque sí había participado en varios concursos literarios).








-En tu libro, hay muchos cuentos que logran una afinidad con el lector muy importante. Yo creo que es porque existe en ellos una cuota de realismo muy grande ¿Hay algo de cierto en algunos de estos relatos? Por ejemplo en Malas Juntas o La Entrevista



R. Claro, el estilo que ocupé para estos cuentos fue ese, el realista. Me gusta mucho el terror, la ciencia ficción, pero sí, Antecesor va en la línea realista. Y es por ello que sus historias, como Malas juntas o La entrevista que mencionas, tienen su asidero en la realidad. Siempre tomo cosas que he escuchado o vivido. En el caso de Malas juntas diría que su protagonista se basa en una mezcla de mujeres que conocí. Y que me hicieron comprender que, lamentablemente, el mundo, o la sociedad capitalista, como quieras, está dividida en clases, sectores, grupos, etc. El tema meloso surge según cuánto dinero tienes y cuál es tu posición en la sociedad. Es eso y quien diga lo contrario vive una fantasía ridícula. En el caso de La entrevista hay una escena que sí la saqué de la realidad. Recuerdo que estaba en una porquería de esas típicas entrevistas de trabajo. Y entre los entrevistadores había un español. No sé por qué me puse nervioso. Creo que fue porque todos hablaban de que tenían mucha experiencia, etc. Y yo no, ya que no duro mucho en los trabajos, porque los trabajos son detestables, el hecho de que tu libertad sea coartada por un poder es aborrecible. Y bueno, ahí el español, con prepotencia, me dice algo de que no hay que ponerse nervioso chaval, casi dándome ánimos. Fue algo incómodo pero ahora lo recuerdo hasta con cariño.



-Tu libro ha sido valorado favorablemente por la crítica. Tal Pinto, por ejemplo, critico de The clinic, puso a Antecesor como uno de los mejores cinco libros del año pasado ¿Cómo ha sido tu reacción ante estas críticas? ¿Las tomas en cuenta?



R. Cuando supe eso lloré de la emoción. No, en realidad me puse contento, dije: “Sí, lo sabía, yo soy escritor”. Me interesan las críticas más que nada por curiosidad. En las críticas a Antecesor hubo comentarios muy buenos y otros que rescataron tanto lo bueno como lo malo. Ninguna hizo pedazos el libro, y eso me dejó tranquilo. Pero si así hubiese sido, igual seguiría escribiendo. O sea, como te contaba al principio, yo escribo por terapia, por amor a esto, si algún día alguien me dijese: “Jamás volverás a publicar” o “Eres el peor escritor del mundo”, me daría risa, porque al final mi tema va por expresarme antes que nada. Eso es lo principal. Lo que viene después, es otra cosa.





-¿Cómo es la etapa de corrección de tus relatos? ¿Se te ha hecho muy engorroso? Hay muchos que dicen casi volverse locos frente a la pantalla del computador. ¿Cómo lo haces tú? ¿Cómo construyes tus relatos y les das vida?


R. Eso es un tema bien freak, debo confesarlo. Porque debo ser de los pocos que no corrige mucho, pero no porque una vez escritos mis textos diga: “esto es la perfección”; no, al contrario. Sucede que como escribo para sacarme un peso de encima, me digo a mi mismo: “Ya termine esto, me liberé de una sensación, ¿para qué seguir arreglándolo?”. Me han dado consejos que van por el lado de que debiese corregir más, para lograr casi la perfección artística. Pero mi rollo no es encontrar eso. Lo que sí corrijo, son las ideas, los mensajes. Que un mensaje llegue bien. Eso me interesa mucho. Soy de la idea que un cuento o escrito está hecho de rellenos pero lo que más importa debe ser el mensaje: una crítica, una representación del mundo o un grito.



Y lo otro es que todo lo escribo en cuadernos. En el computador solo transcribo. No podría escribir la historia en sí frente a la pantalla. Me quedo en blanco. Debo estar encerrado, frente al papel y con el lápiz, pensando y repensando ideas, situaciones, todo. Y ahí soy feliz como una lombriz en primavera.



-¿Qué ves de bueno y malo en el auge de las editoriales independientes?


R. Lo bueno de las editoriales independientes es su pasión por la literatura, por darle cabida a otras voces. Ves, por ejemplo, a la Furia del libro, y hay un compromiso que viene desde las entrañas con lo que se está haciendo. Lo malo es que aún así, hay muchas ideas que quedan de lado por un temor a que no serán leídas y con ello se pueda perder lo invertido. Cosa que se comprende entendiendo lo pequeño del público lector. En la editorial LibrosdeMentira, por ejemplo, se ha dado cabida a ideas interesantes como el libro de Pearljam de Tuxen que pone al rock como parte de la cultura, o a Cielo Fosco de Ricardo Elías que rescata el humor. Pero aún así, considero que las editoriales independientes, en general, les falta más atrevimiento. Quizás, esto se podría solucionar abriendo más convocatorias. De repente, y hasta la hora, me pregunto: ¿cómo se publica en tal o cual editorial si siempre que les escribo me contestan “No estamos recibiendo manuscritos, gracias”? 





Muchas gracias Rodrigo por tu disposición y tu tiempo







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