sábado, 13 de agosto de 2016

DANIEL POOT FUENTES, BOTELLA AL RIO


Daniel Poot Fuentes. Proveniente de Mérida, Yucatán. Terminó estudios en literatura en el Cedart Ermilo Abreu Gómez. Ha participado en diversas áreas artísticas desde cortometrajes a música. Ha publicado en revistas literarias como Factum, Bitácora de vuelos, delatripa narrativa y algo más. Esta destacado en la Antología KARST desde allí extraemos su relato Botella al río











       Esa tarde papá me llevó al río. Dijo que limpiara una botella de cristal, trajera un papelito y algún lápiz. Es el mes de abril y se acerca mi cumpleaños, siempre me fijo más de los días y los voy contando cuando estoy cerca de cumplir. Este mes me gusta mucho porque en las noches hace más viento. Las tardes son de mucho calor, y cuando anochece me siento como si me acabara de bañar, aunque oscurece muy rápido, y papá dice que hay que tener más cuidado. 

Al río llegamos a las cinco. Se escuchaba un ruido muy fuerte; papá dijo que era por la corriente del agua, yo me asusté al imaginar que el río se acercaba a nosotros y nos arrastraba. No sabía qué ocurría, tampoco pude entender de dónde salía tanta agua, y eso me mantuvo preocupado; esperaba el momento en que toda esa agua, se gastara. Me pregunto si el agua es infinita. Hay mucho calor. Juego con mis dedos a atrapar el sol, abro y cierro mis dedos, intento tapar todos los orificios, los cierro fuertemente, la luz sigue entrando, los acomodo para que mis dedos encajen, sólo veo la luz roja como si fuera fuego. Papá me habla. 

"Toma un papelito y desdóblalo, luego, escribes lo que quieras, enrollas el papelito, así…" y él toma su papelito, coge la botella algo sucia, no se preocupó por limpiarla, enrolla el papelito dejándolo como un tubo y lo mete, luego saca una cosa de color café que parece una esponja "Papá, ¿qué es eso?" "Es una corcho que tienen ciertas botellas". Parece una tapa hecha de árbol viejo. Papá lo inserta bien, presiona con algo de fuerza: ya estuvo que yo no podría abrirlo jamás. Pone la botella en el río, ésta comienza a tambalearse dentro del agua y se empieza a alejar… choca contra algunas rocas, y hecha pedazos se hunde. 

No puedo imaginar a dónde podrá llegar; dijo papá que era para que alguien la encuentre en otro sitio, que les dejemos un mensaje, que así hacían los piratas hace mucho tiempo. No sé si le llagará a un pirata, ¿qué podría decir el pirata? "… ¿ya ves, hijo? Así lo tienes que hacer, haz el tuyo, escribe lo que quieras decir, lo que quisieras que te contestaran." Papá entonces se alejó un poco de mí, creo que sabía que no le iba a mostrar lo que escribiría porque era un secreto; pienso que los secretos cuando pasan a la cabeza de alguien, como de mis amigos, se quedan flotando en una especie de río, como éste; se van arrastrando a algún lugar desconocido y ahí se quedan atrapados, esperando que alguien los rescate, que alguien los recuerde, pero ahí se quedan en el centro, quizá ahogados como aquella botella que chocó contra las rocas. 

Tomo el papel, busco una piedra lisa para apoyar, no sé qué me podrían contestar, imagino a todos esos piratas con sus espadas contestando éste mensaje. Escribo entonces "Hola, por favor, guarden el secreto, y seamos como una botella en el río". Hago como papá dijo, doblo el papel, pero a mí no me sale tan bien; lo inserto en la botella y la cierro; le digo que me ayude a cerrarlo para que quede bien y no le entre agua. Sería una lástima que se mojara y nadie pudiera leer mi mensaje. Espero que me contesten, que un día, cuando papá me vuelva a traer, haya una botellita con un mensaje dentro, que sea para mí. ¡Qué emoción! 

Pongo la botella en el río, veo cómo se la va llevando la corriente, la botella entonces se va muy brusca sobre el agua, le llegará a los piratas, a cualquier parte, donde yo no podré verla, dejaré que se la lleve el río a donde quiera. ¿Llegará a China? ¿O será que se lo coma algún animal del fondo del océano? Un monstruo de dos cabezas. Quiero hacer un dibujo de un monstruo de dos cabezas comiéndose la botella, tiene que ser muy grande. Ya no veo la botella, espero siga avanzando hasta que golpee el barco de uno de esos piratas o llegue a un submarino para ser leído por esa gente extraña que se encuentra dentro, que algún pez lo lleve a su escondite y ahí, el rey de la profundidad lea mi secreto, mi mensaje. Puede ser que muchos me contesten esta pequeña carta. 

Anochece, veo el sol ocultarse como si estuviera amarrado a un hilo y alguien lo fuera jalando hasta guardarlo, quizá Dios, como una vez dijo la abuela: él se encarga de todo. La abuela era una persona extraña, siempre hablando de Dios en la casa, decía tantas cosas de él y decía también que recibe a los niños, principalmente. ¿Por qué no se ha acercado a mi Dios? 

Papá saca las llaves. A veces ese sonido me alegra cuando estoy en un lugar aburrido. Si papá mueve las llaves significa que ya nos iremos. Me quedo fijamente viendo el sol encima del río, buscando para intentar ver mi botella a lo lejos. Pero no lo logro. Solo el agua, sintiendo el silencio. 

Papá me mira. Se acerca a mí, lento, toca mi hombro, sonríe; me carga, me toma entre sus brazos hasta alzarme, como cuando tenía 6 años y me daba mucho miedo caer. Papá me gira desde lo alto hacia su espalda; con delicadeza comienza a bajarme, me deposita en una botella transparente y blanca, donde puedo verlo todo. 

Él sigue sonriendo, yo lo miro, se ve feliz, yo me siento feliz. Veo el cristal. Siempre me han gustado los lugares nuevos. Papá me pone en el fondo, me quedo parado mirando el río, veo a papá y enseguida, sella la tapa dejando un anillo de sombra en donde va el árbol viejo. Papá dice "¿Estás listo, hijo?" Y dejándome en la orilla del río, empuja la botella con suavidad porque sabe que estoy adentro. 

La botella comienza a moverse con la corriente del río. Veo todo de colores aunque casi no hay luz; veo las grandes rocas, las ramas, los papeles tirados, hojas y ranas, peces pequeños, todos juntos; quiero atrapar alguno, atrapar todo lo que está yéndose con el río como yo. 

Me pregunto a dónde me dirigiré, a quién llegaré. Me despido de papá a lo lejos y él se despide de mí. 

Ambos llegaremos a algún sitio, algún lugar desconocido y no sabremos cómo reaccionar, nos escondernos como una de esas botellas hasta que alguien nos encuentre.









Karst

Escritores de la Península Yucateca en 2016

Antología



21 autores nacidos entre

1971 y 1996


reunida por:


Adán Echeverría y Mario Pineda





1 comentario:

  1. Te sugiero revisar la ortografía de la reseña que está en color rosa.

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