jueves, 29 de septiembre de 2016

LUIS CORVALAN





Esta semana Tatiana Alfaro, encargada del área de fotografía de nuestra revista ha querido presentar el trabajo de fotografía urbana de Luis Corvalán.




















Por Tatiana Alfaro






Luis Corvalán es un fotógrafo de Santiago que se dedica principalmente Fotografía urbana. Su modo de trabajar es bastante interesante ya que principalmente usa los técnicos de la cámara del teléfono móvil o cámaras compactas, ya que le permiten ser un ciudadano más tomando fotografías.
















Su incursión en la fotografía es más bien autodidacta y desde el 2011 ha explorado en forma sistemática en las técnicas, relato y lenguaje fotográficos de la mano amigos y los referentes fotográficos cercanos.














Fundador de Colectivo SCLFotoClub, gestor de intervención #AperraConTuFoto, fotógrafo staff de Fototeatro.cl y finalista del concurso “25 años, 30 fotos” España. 



















Muestras Fotográficas Colectivas en las que ha participado 

2012 – Primera Exposición 

2013 – SCLFotofestival 

2015 – Ocho contra el Muro – Sala artistas emergentes Espacio Fundación Telefónica. 

2016 – InConexiones Visuales - Sala artistas emergentes Espacio Fundación Telefónica. 

2016 – Miradas2 – Sala de Arte El Zaguán San Fernando 













En la actualidad, impulsado por la pasión de la fotografía, se encuentra en un proceso involución al mundo de la fotografía análoga.









Los dejamos con las palabras del autor y su obra. 









Miradas2 es el recorrido visual de un ingeniero de profesión y fotógrafo de pasión, quién motivado por el recuerdo su madre con una vieja cámara fotográfica, ha iniciado un viaje sin retorno al mundo del “Instante decisivo”. Una incansable búsqueda de fragmentos del mundo que pasa frente a sus ojos y que construyen parte de la memoria personal y colectiva de quiénes lo rodea, sin ninguna pretensión más que la realización personal.










Obras que quiere destacar:
RR.SS

Luis Corvalán Castillo - @lacorvalan







miércoles, 28 de septiembre de 2016

MAMI ¿DONDE ESTA EL PUNK? HOY LAS TORRES DE ROMINA REYES


Romina Reyes es una escritora y periodista chilena. Ha publicado el libro de cuentos "Reinos" (Montacerdos, 2014), que obtuvo el Premio a la Mejor Obra Literaria del 2013 del Consejo Nacional del Libro y la Lectura, en la categoría Cuentos. Hoy en Mami ¿Donde esta el punk? Gina Marchita la destaca con su cuento Las Torres






    1. Víctor abrió la puerta con los ojos hinchados. La casa se veía igual que siempre. Él usaba el mismo chaleco que había usado toda la semana. Lo abracé y su olor a sucio me llenó la nariz. Sentí su boca en la oreja cuando dijo: “Esto es lo más triste que he hecho en la vida”.

Paula no estaba. Su puerta al final del pasillo estaba cerrada. La gata no se escapó como otras veces. No había nada de ella salvo todo lo que quedaba a la vista.

Cuando Víctor decidió marcharse, se había ido con lo preciso: las cosas que en una especie de inercia había logrado meter dentro de una mochila. Ahora Víctor era como un vagabundo. De tener una casa, una pieza en esa casa y una mujer que era parte de todo, ahora sólo tenía la casa de su padre donde sus muros habían sido llenados con libros y otros tipos de basura.

En el piso no había bolsas ni maletas, sólo un rollo gigante de plástico para embalar.

Lo estiramos sobre su cama y echamos montones de ropa, ganchos y sábanas. El suelo se llenó de paquetes de distintas formas y tamaños que eran parecidos a los bichos que las arañas capturan y envuelven en sus telas, parecidos también a los capullos de las mariposas antes de que sean mariposas.

En el suelo quedaron también las cosas de Paula que habían caído de lo que desarmamos. Sus calcetines de colores destacaban entre todo lo demás.

En una de las paredes quedó un espejo chiquitito. Víctor se secó los ojos, lo tomó y me pidió que le tomara una foto. Lo hice con mi celular. En ella Víctor mira el espejo y su reflejo mira otra cosa fuera de él.

Al terminar, abrimos una botella de vino. Víctor levantó su vaso todo lo que pudo.

-Salud, entonces.
-Salud.

2. Antes de irnos, cerramos las cortinas, apagamos la luz. Salimos de noche antes de que Paula volviera. Durante el embalaje, Víctor la llamó tres veces para pedirle que se demorara más porque el tiempo se nos había hecho poco. Ella aceptó, supongo que sin problemas, pero la verdad es que no llegué a escucharla. Aún así no podía sacarla de mi cabeza. La imaginaba en la banca de alguna plaza, fumándose un cigarro. Sentada y mirando los autos que pasaban o a la gente que trotaba. O mirando cualquier cosa para no quedar hipnotizada con el reloj. Pensaba yo en ese departamento tan grande, en el gato que durante todo el proceso no había querido salir; en qué pasaría con esa pieza, en cómo se sentaría a comer en ese comedor con tantas sillas. En qué haría con la pieza de Víctor, en cómo volvería a dormir en su cama, en si tendría problemas para hacerlo. Me pregunté cómo sería sufrir en ese espacio.

La imaginé con el celular en la mano, escribiendo mensajes que no enviaría. La vi echada en el suelo, con la cabeza debajo de la mesa. La vi sentada junto a la ventana, suspirando, mirando nada.

Víctor no se lo llevó todo. Dejó un par de muebles porque no sabía cómo llevárselos. Como si una cómoda pesara más que todo el resto de las cosas que habían quedado ahí, en espera a ser cargadas, subidas a un auto y trasladadas a otro lugar.

3. Ese uno de enero yo había despertado sola y transpirando. Me puse un vestido y caminé por el asqueroso primer día del año. Compré cervezas en la botillería del barrio. Caminé con los dos packs pegados a mi pecho porque no me los podía con los brazos. Los cargué en la micro, y los seguí cargando por las calles de Santiago hacia el sur. Ahí, donde nacen las torres y mueren las casas viejas y los cités. Las sombras de los edificios se proyectan en la calle como sombras de gigantes petrificados para siempre. La casa donde vivía Víctor apestaba a caca de gato y ese día el olor lo inundaba todo; pero, como otras veces, con cerrar la puerta y abrir la ventana bastaba para respirar.

Primero llegué yo: todas las cosas de Víctor estaban embaladas, menos la cama, el sillón, y una mesita donde a veces nos sentábamos a tomar té. Había restos de comida china del primer almuerzo del año, pero Paula no estaba. Había ido a buscar las pastillas anticonceptivas olvidadas en su hogar. “Está recién inseminada”, dijo Víctor bromeando, pero diciendo la preocupante verdad. Nos sentamos en esa mesita en medio del embalaje a tomar cerveza. Y esa fue la despedida.

Luego llegó Paula. Después llegaron los otros amigos de Víctor cuyos nombres nunca aprendí porque siempre me parecían otras versiones de él. Para mí, todos hablaban igual, pensaban igual y hasta hacían cosas iguales.

Yo esa vez le dije que quería ser su segunda esposa, que podría darle un hijo para que quemara en un tambor. Que podríamos ser parte de una secta, que sus amigos podrían ser sus apóstoles, y el resto, sus fanáticos.

Me pregunto ahora qué pensaba ella cuando escuchaba todas esas cosas. Apenas la recuerdo entre todos los demás.

En los días siguientes llegaría una camioneta a buscar las cosas de Víctor para ubicarlas en el departamento que había encontrado junto a Paula en Franklin, esos condominios bajitos donde las escaleras llevan a todos lados y hay plazas y juegos en vez de salones de eventos. Casi un paraíso perdido, una foto antigua, o un viejo que en vez de moverse se queda parado en la calle para que una pueda verlo detenidamente. El plan era que él vendería libros en el Persa y ella haría clases para mantener la casa. La gata de Paula pasaría a ser la gata de los dos. Cada uno tendría su pieza. Todo lo grande sería de ambos; lo que era pequeño seguiría siendo de las pequeñas partes de cada uno, etcétera, etcétera.

4. Luego fue el verano y yo me fui a vivir un invierno a un país que hablaba un idioma distinto. En esos días nos escribimos correos electrónicos que yo redactaba con muchas faltas ortográficas porque en esos teclados toda mi lengua era un error.

Él escribió: esta casa se está convirtiendo en un hogar.

Yo respondí: siento como si estuviera en una película todo el tiempo, como si nada me pasara en serio.

Él escribió: Cada vez que camino por Santiago desde que me vine a vivir acá, miro los departamentos. Me fijo en las ventanas, los balcones, las plantas, los adornos y muebles que se asoman. Imagino cómo viven las personas en cada habitación frente a la que me detengo.

Yo respondí: creo que extraño mi casa. Extraño estar en un lugar conocido. Abrir un refrigerador lleno de envases vacíos o qué sé yo, comer algo sencillo como arroz y pollo.

Y luego escribí: Soñé que íbamos juntos a una universidad en una ciudad que se llamaba La Espada. Dormíamos juntos en una hamaca, en una residencial que tenía todos los muros rayados. Una vez intentábamos culear, pero a falta de condón tú decías que mejor que no, que si te ibas a cagar a Paula tenía que ser algo que casi-casi no pudieras evitar. Yo decía bueno y luego caminaba. Caminaba y caminaba por el laberinto de la residencial y cuando salía apenas me daba cuenta porque también afuera los muros estaban rayados.

Víctor respondió que había soñado algo parecido.

También dijo: hay que irse de la casa para luego poder volver y querer más y mejor.

Y, finalmente: reciba un besito de este, su amigo de mierda.

5. Caminamos por Santa Rosa. Víctor llevaba el vino en la mano. Tomamos sorbitos de esos que marean. Pensé en lo bonita que había sido la salida del bloque de edificios, y por un momento me dio pena pensar que ya no volvería a estar ahí.

Me acordé de la primera vez que visité ese lugar. Yo le traía a Víctor una imagen de Walt Whitman. Él la enterró en el macetero de una planta. Ahora que nos íbamos, se acababa el invierno. Ni siquiera me fijé si había guardado esa imagen del poeta.

Nos despedimos del conserje sin cursilerías. Dijimos “chao” y él dijo “hasta luego”.

Pensé una última vez en Paula. La imaginé volviendo triste o quizá feliz. Vi a su gata metiéndose entre sus piernas. ¿Qué habría hecho yo? Yo habría gritado algo para ver si estaba sola; abriría la puerta de Víctor pero sin entrar. Correría las cortinas y abriría las ventanas. Prendería la tele. Trataría de escribir algo. ¿Podría hacerlo? ¿Podría evitarlo? ¿Podría dormir sola? ¿Sería capaz de seguir viviendo ahí?

Entonces lo supe. Nunca más volvería a estar ahí.

6. -¿Qué pasará con la gata?
-La gata se queda con ella, siempre ha sido de ella.
-¿Y las cosas que dejaste?
-Se quedarán ahí por un tiempo, pero no quiero pensar en eso.
-¿No crees que dejas algo tuyo ahí, como un hijo?
-No, no lo pienso así.
-Qué triste todo.
-Sí, pero no quiero pensar en eso.
-¿Y las cosas que te llevas?
-Encontraré una forma de hacerlas caber de nuevo en la casa. Pero es como si todo se hubiera achicado. 
-Quizá tienes más cosas.
-No lo creo. Siempre fuimos pobres. 
-No se notaba.
-Claro, no se notaba.
-Creo que no debieses volver con ella.
-No quiero volver con ella.
-Sí, pero no es la primera vez. 
-No, pero ahora es distinto.
-¿Porque desarmaste una casa?
-Porque armé y desarmé una casa.

7. Caminamos. Nos detenemos en una calle a fumar. Sentados en la cuneta miramos hacia arriba y, concentrados, encontramos vidas, pequeños gestos. La sombra en el techo de una persona que baila sola, dos siluetas asomadas en un balcón. Los movimientos cortos y duros de alguien que se culea a otro alguien junto a la ventana. Víctor fuma un cigarro mentolado y yo se lo quito de las manos para aspirar el humo. Lo dejo por un rato detenido en mi boca. Víctor estira las piernas y estira sus manos. Mira hacia adelante: los vehículos de seguridad ciudadana pasan junto a nosotros. Sus luces nos ciegan, pero no cerramos los ojos. Yo lanzo las cenizas junto a sus pies.

-¿En qué piensas? -le digo. 
-Sólo espero no estar cagándola demasiado.


viernes, 23 de septiembre de 2016

MW


Ruben Silva nace en Valdivia en 1986. Ha escrito la novela corta Blues Suicida (2013) y el libro de cuentos Los Hijos de los Hombres (2015) ambos publicados por la editorial independiente La Polla Literaria. Varios de sus textos han sido publicados en la revista virtual Lakuma Pusaki. En la actualidad radica en Santiago y dirige el proyecto de música experimental Ustvolskaya Band. Hoy lo destacamos con su relato MW







   1.- El crujido empezó suave y en la misma frecuencia del sonido de los dientes de una rata mordiendo un trozo de madera: pero, en este caso, no era madera, sino cemento, hormigón. El ruido de la calle lo hacía imperceptible. Sólo un oído entrenado lograría distinguir tal descascaramiento. A intervalos intermitentes, la resonancia no se diferenciaba. Pero es probable que nunca haya dejado de sonar, por lo tanto de hacer presión, o más bien, de soportar una presión insoportable. Para alguien instruido, tal fenómeno pudo haber despertado las sospechas más curiosas. Sin embargo, para ellos, no. Sus oídos no estaban adiestrados para apreciar los decibeles bajos de una ranura, de una grieta en expansión producto de un movimiento subterráneo.




2.- Ella y él estaban en la cama. Él pene de él acababa de salir de dentro de ella, flácido y mojado. Ella, por su parte, terminaba de prender un cigarro y la televisión. Él, después de encender el suyo propio y aspirar algunas bocanas de humo, le dijo a ella que lo sentía, que no sabía qué le estaba pasando. Ella le dijo que no se preocupara, que ya se estaba acostumbrando y ambos se quedaron mirando la caja de plástico plomo que transmitía el noticiero. La pantalla mostraba a la nueva candidata presidencial dando una entrevista. Él le dijo que jamás votaría por ella porque parte de su familia había pertenecido al partido nacional socialista alemán, y aquello era causal suficiente para detestarla. Su mujer, que se rascaba la entrepierna con el cigarro entre el dedo índice y pulgar, le dijo que la candidata se parecía a un travesti o a un hombre vestido de mujer y que tampoco votaría por ella bajo ninguna circunstancia. Entonces él, para amenizar el momento le contó lo que le había sucedido hace un par de días. El viernes pasado tuvo que ir a la casa de un compañero de trabajo a buscar unas películas que había olvidado. Cómo la música estaba fuerte, su llegada pasó inadvertida, y puesto que la puerta estaba abierta, se tomó la atribución de entrar, suponiendo que encontraría a alguien al instante. Fue a la cocina, pero no había nadie, fue al patio y tampoco encontró a su amigo, a su mujer o a alguno de sus hijos. Al final, no quiso llamar y decidió ir rápidamente a la pieza por sus películas. Sin embargo, antes de llegar, sintió un gemido extraño que venía desde una de las habitaciones. Se detuvo e inquieto, escuchó. Se percató que la puerta no estaba cerrada del todo y se acercó despacio hacia ella. Los gemidos no dejaban de escucharse, de hecho, se hacían más fuertes e intensos a medida que sus pies avanzaban. Cuando se hubo acercado lo suficiente, se dio cuenta que la televisión estaba encendida, pero sin volumen. Lo que vio, hizo que se le pusieran los pelos de punta: la pantalla mostraba a una negra siendo penetrada por dos hombres musculosos, uno lo hacía por la boca y otro por el ano. Los dos tipos la sodomizaban con violencia y parecía que a la negra le causaba dolor el coito por la forma en como cerraba los ojos. Y mientras miraba, los gemidos de mujer seguían escuchándose. Pero él no supo qué hacer. Permaneció unos segundos mirando la pantalla y escuchando. Instantes después, con el pulso del corazón en la garganta, pero ya no de nervios, sino de excitación, decidió marcharse sin retirar los cds que había ido a buscar. Una vez en la calle, tomó un taxi cuanto antes y voló a su casa directo a masturbarse. Pero claro, esta parte no se la contó a su mujer. Ella, no obstante, se puso a reír y le dijo que no creía nada de lo que acababa de escuchar. 



3.- Y es la grieta, que nadie sabe que es grieta, la que vuelve a crujir. Ahora el sonido se esparce como un líquido por toda la pieza. Es una vibración, un eco, que se extiende por las paredes del lugar: arriba, abajo y a los lados. ¿Pero qué son las grietas? Más bien ¿Por qué se puede originar una grieta en un edificio de veintitrés pisos? Intentando no caer en tecnicismos, las grietas pueden originarse por al menos cuatro motivos: por problemas con la estructura, por problemas de asentamiento, por problemas térmicos y por problemas de fraguado. Por un lado, los problemas estructurales pueden originarse por malos análisis y diseños, y por estas irregularidades en la planificación de la construcción, es probable que la grieta se transforme en una falla estructural grave, debido a que la estructura no cuenta con las restricciones suficientes para aliviar las concentraciones de fuerza en el lugar donde se han ocasionado las aberturas.



4.- Después de unos minutos de ofertas presidenciales, ataques israelíes en Palestina y de reuniones políticas para elegir al nuevo sucesor del Apóstol Pedro, él lo volvió a intentar. Ella se dejó acariciar, aunque con algo similar a la lástima. Después de un rato de tocar muslos y vagina, él le abrió las piernas y se subió encima. Con el miembro tieso, la embistió un par de veces hasta que éste, nuevamente, estuvo tocando el fondo de su abertura. Ella, sin mayor interés, le acarició la espalda y el culo, suponiendo que el esfuerzo volvería a ser en vano. Pero él probó una nueva técnica: en tanto su pene rosaba las paredes de una vagina elástica, comenzó a imaginar a su perro y su gato corriendo y jugando por un infinito sembrado de trigo. El trigo lo visualizó a ras de suelo, apenas apareciendo, y a sus animales saltando y mordiéndose una y otra vez por sobre él. Gritaban. Uno ladraba y otro maullaba. Pero no se hacían daño. Sólo jugaban a cazar a una presa inexistente. Vislumbró un día soleado, en donde el aire, tibio pero húmedo, provocaba un cansancio extenuante, pero que no era impedimento para que sus mascotas pararan de jugar. Y esa imagen logró sus resultados, porque ella empezó a gemir y a decir suaves palabras en su oreja, entre las que se escuchaba: "sigue, sigue hueón, no pares, sigue dándole". Y sus caderas volvieron a moverse a compases regulares y rítmicos, mientras él, entraba y salía de su vientre, a la vez que el perro mordía una pata al gato y lo hacía gritar, no supo si de dolor o nervios. Él, que en ocasiones sentía como un líquido tibio, que no era semen, le salía del pene, por primera vez en mucho tiempo se estaba sintiendo un semental. Pero aún no conseguía su objetivo, por lo que continuó metiendo y sacando su miembro, en línea recta, en círculos y con nuevos y cortos movimientos a presión. Ella agradecía las acrobacias: con groserías, con gemidos cada vez más ruidosos, con arañazos en la espalda y las piernas, con la lengua metida en el agujero de la oreja. Hasta que por fin, como era de esperarse, y mientras el gato saltaba encima del perro mordiéndole una oreja y haciéndolo aullar, ella tuvo un orgasmo. Varios meses sin tener uno con algo dentro que no fueran sus dedos, habían valido la pena. Porque sintió que, más allá de la típica descarga repentina de acumulación sexual, el éxtasis fue una explosión, una bomba reventando un puñado de soldados extraviados en el desierto.



5.- A su vez, las grietas por asentamiento se originan debido a una falta de sustentación y firmeza del suelo o por haber diseñado mal los cimientos de la construcción. Esto ocasiona un movimiento no uniforme en las bases de la edificación. Esta grieta, según expertos, no es igual que la anterior, debido a que casi nunca se asocia al colapso total o parcial de la estructura. Por otra parte, las grietas térmicas, se originan cuando existen diferencias sustanciales entre la temperatura del interior y el exterior de la construcción, lo que entre otra cosas, se debe a un mal aislamiento de la estructura en su parte interna. Por último, las grietas de fragua, se producen por procesos químicos del endurecimiento del concreto. Suelen producirse por falta de aditivos especiales o el reforzamiento del material estructural.



6.- Pero ella, sin haber disminuido su morbosidad, le dijo que quería ver cómo salía el semen de su pene, y él para complacerla, sacó el miembro de su vagina, lo jaló un poco y eyaculó entre su ombligo y los primeros pelos de su entrepierna. Al terminar, ella le preguntó qué le había pasado, qué había hecho para aguantar, porque aún no creía que después de tantos meses no haya acabado antes de tiempo. Él le contó, mientras prendía un nuevo cigarro, lo de sus mascotas saltando y jugando en un campo de trigo y ambos se echaron a reír. Entonces, mientras la risa aún no se iba de sus labios, en un canal de la televisión abierta apareció una mujer vestida con un traje similar al de una monja, dando a conocer “treinta y cinco pasos” para alcanzar la estabilidad conyugal, cuando el marido se encuentra cesante. Los pasos eran algo así: 1.- Como es de esperarse, lo primero que usted debe hacer al despertarse es verificar que su mujer esté al lado suyo como lo estuvo en el instante anterior a que se durmiera. 2.- Se levanta. 3.- Ayuda a su mujer a planchar la blusa o pantalón; le hace el desayuno y después le da comida al gato. 4.- Vuelve a acostarse. 5.- Mira cómo su mujer se toma el desayuno o se lava los dientes mientras usted escucha el noticiero de las siete AM. 6.- Le da un beso en la boca a su mujer antes de que ella se vaya al trabajo. 7.- Después puede volver a dormir o quedarse despierto leyendo algún libro. 8.- A eso de las once AM, se levanta definitivamente. 9.- Se lava la cara y pone música. 10.- Toma desayuno. 11.- Sigue leyendo. 12.- Prende el computador y se mete a Internet. 13.- Abre Gmail y Facebook. 14.- Mira si a alguien se le ha ocurrido escribirle algo. 15.- Chatea con su mujer por el chat de Gmail. 16.- Cuando ella no pueda contestarle busca algo para ver o leer en Internet. 17.- A eso de la una o dos PM se sirve el almuerzo que su mujer o usted dejó hecho la noche anterior. 18.- Si no hay almuerzo preparado toma un té con pan tostado o vuelva al yogurt con avena de la mañana. 19.- Cuando termine de almorzar sigue leyendo. 20.- Escribe algo, lo que sea. 21.- Juega con el gato. 22.- Lo molesta hasta que el gato se enoja y lo muerde. 23.- Mira por la ventana, pero no de aburrido, sino que de curioso. 24.- Vuelve a leer. 25.- Se mete nuevamente a Internet. 26.- A eso de las cinco PM comienza a ordenar el departamento. 27.- Lava la loza, hace la cama y barre. 28.- Se sienta un rato a escuchar algo de música. 29.- Cuando tenga cigarros fuma antes de que sean las 5:45. 30.- Cuando sean las 5:45 se lava los dientes, se viste, se pone los audífonos del mp3 y sale en dirección a buscar a su mujer. 31.- Tratan de llegar al departamento tomados de la mano. 32.- Algunos días salen a comer afuera o van al cine. Cuando no salen a comer afuera o no van al cine se quedan en el departamento viendo alguna novela en la TV o jugando cartas o ajedrez. 33.- A eso de las diez PM, después de ver el noticiero de las nueve PM, se acuestan. 34.- En ocasiones hacen el amor, otras veces se quedan conversando o simplemente se duermen enseguida. 35.- Y como es de esperarse, lo primero que usted debe hacer al despertarse en la mañana siguiente es verificar que su mujer esté al lado suyo como lo estuvo en el instante anterior a que se durmiera para volver a empezar.









7.- Pero algo ajeno a un mero desperfecto estructural estaba ocasionando que la grieta, que estampada como un mapa en el lado norte de la construcción, siguiera abriéndose y sonando en una frecuencia apenas audible para el oído humano. Aún era un mormullo, un sigilo, que él y ella no podían distinguir. Y el hormigón que continúa partiéndose en fragmentos incalculables, es una historia, una historia que va ocurriendo en el sub-suelo y que se encuentra sincronizada en tiempo real con la historia de él y ella, que es tan viva, tan cierta, tan real. Por lo mismo, la historia del sonido de la grieta (y a su vez la historia del movimiento que origina la grieta), o la historia sexual de él y ella, no son más que pequeños eventos que son parte de un conglomerado mayor de narraciones que se transforman en una multiplicidad, en tanto coinciden en el tiempo y el espacio. 



8.- Al terminar el corte comercial, él y ella se miraron extrañados y se pusieron a reír. No supieron qué quiso decir la mujer con esos "treinta y cinco pasos" para alcanzar la estabilidad marital en tiempos difíciles, y más que buscarle sentido a aquellos consejos, se burlaron de las idioteces televisivas. Sin duda, la vida de ambos no tenía nada que ver con la representación que había hecho la mujer en el extenso comercial sobre “La vida saludable en pareja en días de crisis”. Por el contrario, sus vidas, en algunos aspectos, eran insalubres o terroríficas, o ambas cosas a la vez. Porque él y ella son primos y se enamoraron y empezaron a vivir juntos cuando él, a eso de los veinte años, se fue de su casa y ella le permitió vivir en el piso en que ahora se encuentran. De eso ya han pasado más de seis años. En ocasiones, ella recuerda el día en que él llegó, un sábado por la tarde, después de una lluvia intensa. Ella acababa de haber sido golpeada por su pareja de ese entonces, por lo que, cuando él llegó, tenía un moretón en el pómulo y la pintura de la cara corrida producto de las lágrimas. Cuando él entró al departamento, ella no pudo esconder lo que había sucedido, y entre cervezas y cigarros, contó una historia de violencia y soledad. Él se indignó y juró matar al hombre diez años mayor. Pero no fue necesario, porque después de un par de llamadas telefónicas, el agresor nunca más regresó. Y así, quizá sin quererlo, ellos empezaron a enamorarse, y contra todo mal augurio familiar, intentaron construir un hogar. Al poco tiempo él encontró trabajo en una panadería y ella continuó dedicándose al cuidado de los hijos de familias acomodadas de la ciudad. Curiosamente, el dinero recaudado entre ambos les alcanzaba para pagar las dos piezas y un baño que arrendaban. Ellos se consideran una pareja estática, en un sentido antropológico o cultural, en cuanto, desde aquel entonces, no han necesitado buscar otros trabajos y aspirar a mayores ingresos. Él sigue de panadero y ella de niñera. Ellos, cuando se encuentran borrachos, creen ser la antítesis de una pareja convencional, una pareja que entre otras cosas, siempre necesita más estudios, más trabajo y más dinero. Siempre más, para ir subiendo de estatus, subiendo de nivel. A ellos ni el nivel ni el estatus les han importado jamás. La vida de ambos se trata sólo de resistir. Ahora ella, en tanto el semen transformado en agua le corría por las caderas, le dijo que lo quería. Por su parte, él acarició su cara pero no dijo nada.



9.- Pues bien, más allá de las cuestiones teóricas que pueden explicar el crujir del hormigón, el remezón acabado de ocurrir, que no fue indiferente para ninguno de los dos, los sobresaltó y les dio indicios de que algo podía pasar. No por superstición o porque en su piso diecisiete se hayan movido los cuadros y los vasos, sino porque la gente empezó a salir del edificio a conversar sobre el asunto. Ellos se asomaron a la ventana y vieron cerca de treinta personas, hombres, mujeres y niños, que gesticulaban alarmados acerca del sismo. Pero ella, que permanecía desnuda y con el vientre aún húmedo, le dijo a él que la gente estaba paranoica y por un pequeño temblor eran capaces de suponer el fin del mundo. Él, que ya se había puesto un bóxer, miró por el balcón y reafirmó, con un gestó de ojos y boca, lo que ella había dicho. En la entrada del edificio, la gente murmuraba acerca del terremoto del año pasado; y del de hace veintiocho años atrás; y sobre si el edificio alcanzó a ser construido bajo las normas Nch 433 y Nch 430; y si todos tenían agua y linternas preparadas; y si el sismo se había sentido en otros lugares; si se habían podido comunicar con sus familiares; si sus mascotas se habían comportado de forma extraña, etc, etc. Pero a ellos, que apenas distinguían lo que decía la gente, no les importó y volvieron a la cama a seguir viendo televisión. Y mientras la transmisión mostraba hombres y mujeres con cuerpos esculturales vendiendo productos para bajar el abdomen, ella le habló sobre la Historia de Roma de Indro Montanelli que había acabado de leer. Le comentó que el libro, según el prólogo del mismo autor, no había tenido buena recepción de parte de la crítica especializada y había sido acusado de facilismo y derrotismo. Al parecer a Montanelli no se le perdonaba haber abordado un tema “sagrado” de forma tan ligera. El mismo hecho de que el libro no tuviera más de 480 páginas, que no poseyera cita alguna y que el lenguaje utilizado fuera del más común, acaso un lenguaje vulgar, ha dado, dijo ella, muy mala espina. Pero le cuenta que Montanelli se defendió y aseguró que lo único que quería hacer era dar acceso y facilidad a la gente común para leer la historia de un pueblo que había influenciado a todo occidente. Desde este punto de vista, le dijo a él, que la escuchaba con atención, que el libro le había parecido muy interesante. Y en aquel momento, mientras ella empezó a hablar de Tiberio, Claudio, Calígula y Nerón, la grieta del edificio, sin que ellos fueran alertados, comenzó a grujir nuevamente y se separaron casi por completo dos paredes del lado sur del edificio. Y nuevos micro-movimientos empezaron a ramificarse: sonidos por aquí, sonidos por allá, crujidos por aquí, crujidos por allá. Pero para sorpresa de cualquiera, ellos no se dieron cuenta. Y después de que Nerón mandó a matar a su madre y tuvo atisbos de arrepentimiento, según ella, algo que no abordaba Montanelli, ambos empezaron a amarse nuevamente. Él la montó de forma brusca, untó con saliva su vagina aún húmeda por la eyaculación anterior y se puso a meter una y otra vez su miembro por esas paredes blandas que le recordaban, no sabe por qué, a las esponjas con que se lava la loza. Entonces, en tanto el orgasmo estaba a punto de traspasarles los huesos, sintieron un estruendo que los sacudió en la cama y desparramó todos sus libros y unos platos y tazas por el suelo. Pero ya era tarde para reaccionar y salir a ser parte del grupo de “los treinta” que tuvieron la dicha de obedecer al miedo. Porque cuando el techo del departamento dieciocho se les vino encima, destruyendo las habitaciones y dejando dos cuerpos aplastados y mutilados por el hormigón y descendiendo a toda velocidad entre los otros pisos que se conformaban en ruinas, todas estas personas habían corrido al menos dos o tres cuadras hacia el norte, lejos de aquel lugar, donde el polvo, la piedra y los escombros, habían empezado a dar forma a un nuevo horizonte, a un nuevo paisaje.




jueves, 22 de septiembre de 2016

FREDDY BRIONES PARRA

Jueves, como siempre, dedicado a la fotografía. En esta oportunidad, el destacado es el fotógrafo nacional Freddy Briones Parra y parte de su trabajo en donde resalta su lado mas urbano




























miércoles, 21 de septiembre de 2016

MAMI ¿DONDE ESTA EL PUNK? HOY, DADALU (PRIMERA PARTE)


Hoy es miércoles, y las mujeres mandan en Experimental Lunch. Hoy en Mami ¿Donde esta el punk? Gina Marchita ha querido referirse al trabajo musical de una tremenda artista nacional. Su nombre es Dadalú, y es conocida tanto por su trayectoria como solista, como por sus múltiples colaboraciones.



Por Gina Marchita






Hoy he querido dedicar esta sección a una artista nacional de gran talento y cuya versatilidad musical la ha hecho destacarse en diversos proyectos musicales a lo largo de su interesante trayectoria artística. Nos referimos a Daniela Saldías, más conocida como Dadalú, una mujer que, sin pelos en la lengua y con una apuesta arriesgada, ha sabido insertarse dentro del siempre difícil ambiente artístico nacional.













Se le identifica a Daniela por su trabajo como integrante de Colectivo Etéreo, en donde es parte importante. Sin embargo, en paralelo, mantiene varios proyectos como el dúo Juliarose, donde es la vocalista, y a la vez es bajista y tecladista del trío Iris. Por si esto fuera poco, Dadalú también es la líder de Pat Smear y percusionista de World Music.














El estilo de Dadalú es mucho más cercano al hip hop y al pop, o al menos eso es lo que se puede sacar en claro de la propuesta cada vez más experimental de esta singular artista. De todos modos, hay una interesante fusión de estilos en varios de sus temas como solista que enriquecen su propuesta. Me gustan temas como Saber, preciosa melodía, o Testeada, en donde claramente el hip hop hace la fuerza.












    Otro aspecto a destacar de esta artista, son sus colaboraciones con otros músicos. Todo comenzó después de ganar un concurso de remezclas organizado por el sello estadounidense Motion Recordings, con su canción junto a The Mole. Para el año 2004, se forma el Colectivo Etéreo, el cual sería un trampolín para dar a conocer su trabajo de composición, el cual se caracterizaría por la energía y la reflexión de bordes feministas en torno a temas rara vez tocados por la canción popular, como la menstruación, el pololeo por conveniencia y el ridículo intrínseco de las llamadas «tribus urbanas» (http://femfest.cl/dadalu/). 












La cantante logró hacer su debut musical el año 2011, a través de su disco Periodo. Este le tomó dos años de arduo trabajo compositivo, en donde su estilo musical y su particular visión del mundo quedaron auténticamente plasmados en cada una de las canciones de pop y hip-hop que allí aparecen.










Los dejamos con el primer single de su álbum Periodo llamado Gracias










lunes, 19 de septiembre de 2016

FELIPE URQUETA ENTREVISTA


Felipe Urqueta es un conocido baterista de nuestra región. Pertenece a dos bandas de gran calidad como lo son Plaga y Demoria. El día de hoy hemos querido conversar con el para conocer mas en profundidad lo que ha sido su trayectoria musical hasta ahora y de paso saber en que están dos proyectos musicales interesantisimos de nuestra región, como lo son Plaga y Demoria, bandas que cada día despiertan mayor atención dentro del espectro musical de esta parte del país. 






Por Gonzalo Vilo




1.- Hola Felipe, primero que nada, cuéntanos ¿Porque escogiste la batería y a qué edad empezaste tocar este instrumento?




Hola chicos de Experimental Lunch, de antemano muchas gracias por su trabajo en cuanto a la difusión de este tipo de material. La batería es un instrumento maravilloso que desde pequeño me llamo mucho la atención, recuerdo que a la edad de 8 años quería una batería de regalo, 

pero mi mama se negó rotundamente por el tema ruido y por un momento pensé que nunca más volverían esas ansias de incursionar en ese hermoso instrumento, pero todo cambio a las 14 años cuando un compañero me mostro Slipknot una de mis bandas favoritas actuales y quede impactado al ver el video cuando Joey Jordison baterista de ese entonces, hace un solo y empieza a rotar en una plataforma, justo en ese momento afloraron las mismas ansias que tenía a los 8 años pero de una forma mucho más fuerte por lo que me la jugué y conseguí lo imposible, me regalaron mi primera batería y desde ese momento no he parado de tocar. 





2.- ¿Qué fue lo que más te llevó trabajo aprender?


   Lo más costoso fue haberme dado cuenta que estuve aproximadamente 4 años ejecutando muy mal y que para lograr un nivel superior debía empezar a estudiar un poco más, con esto me refiero a meterme full en prácticas de rudimentos para mejorar el control de baqueta y golpear más limpio, ejercitar con metrónomo para tratar de lograr un tempo parejo al momento de tocar, un sinfín de pequeñas tareas que logran plasmar el nivel actual que poseo. 



3.- ¿Tuviste la oportunidad de estudiar percusión, te enseñó un amigo o todo fue más bien un aprendizaje autodidacta?


  La verdad es que soy un baterista full autodidacta, puedo pasar horas pegado frente al notebook viendo vídeos donde explican técnicas, ejercicios y entendiendo las diferentes expresiones que interpretan los bateristas de élite, de esta forma me auto guíe, pero en un comienzo cuando me regalaron la batería fue complicado partir, ya que nunca había tocado una y no tenía idea de nada pero absolutamente nada, justo en ese momento por un contacto de mi hermano mayor él conocía un chico que tocaba batería y el me guio con lo básico en un principio para que pudiese independizar mis extremidades, posteriormente ya en la universidad conocí a un amigo que me impacto al verlo tocar y ahí mi curiosidad por ingreso instantáneamente por tratar de saber qué fue lo que hizo para llegar a un nivel tan desarrollado, consiguiendo de esta forma los tips que necesitaba para desarrollar y mejorar mi técnica. 













4.- ¿Que bateros te marcaron profundamente en cuanto a tu manera de tocar?

  Como lo dije anteriormente Joey Jordison es uno de los que me marco profundamente, pero obviamente a medida que iba incursionando en el tema fui conociendo grupos y bateristas, destacando a Lars Ulrich, Vinnie Paul, Dave Welck, Mike Portnoy, Justin Foley, The Rev, Martin López, Bruno Godoy, entre algunos, y hoy en día me inspira un monton Gavin Harrison y Thomas Lang.     

5.- ¿Te sientes a gusto con un estilo de agarre específico?


  Si, básicamente el tipo de agarre que utilizo es el alemán, ya que me sale muy cómodo y sin querer es el que siempre he usado por naturaleza, aunque he incursionado un poco con el agarre francés para desarrollar la potencia de los dedos. 









6. ¿Demoraste mucho en perfeccionar un estilo? ¿Cuántas horas practicabas y practicas al día?

    A decir verdad en un principio digamos los primeros 4 años tocaba prácticamente todos los días, pero al momento de meterme a la universidad el tiempo no era precisamente un factor amigable, por lo que practicaba solo cuando existía el más mínimo momento, actualmente trato de practicar una hora al día cualquier tipo de ejercicio en base a rudimentos, el problema es que no siempre se puede todos los días, pero dar una cifra exacta es imposible, porque todo es muy relativo. 



7.- Como ves el nivel de los bateros en Chile y más específicamente en nuestra región? ¿Hay alguno que te haya impresionado?



     En Chile existen bateristas de gran categoría, seniors que no tienen nada que envidiar a los extranjeros, y aquí en la región hay un nivel bastante neutral, creo que existen muchos con muy buenas ideas pero falta un poco más de pasión por el instrumento para generar una forma más profesional de ejecutar, y obviamente están los bateristas más destacados que tenemos aquí como Claudio Orrego, Marcelo Alegría y Rodrigo Iter entre los más conocidos que es un placer escucharlos ejecutar. 












8.- ¿Bueno pasando a otro tema, como va todo con tus proyectos musicales Plaga y Demoria?


    Con los proyectos va todo excelente, con plaga estamos moviendo eventos para tratar de generar los recursos suficientes para realizar una gira país, por otro lado con Demoria estamos preparando el material para nuestro primer disco y realizarlo de la forma más profesional posible.


9.- ¿En que esta el trabajo del primer disco con Demoria? Y ¿Cómo ha ido la venta de Detén la Caída, primer disco de Plaga?



   Ahora en Demoria estamos enfocados en revisar con precisión milimétrica cada detalle de los temas de manera que las ideas de artes, líneas vocales y la música en general plasme el objetivo del proyecto Demoria, por otro lado con Plaga el disco fue un éxito, ya no quedan copias disponibles se vendió todo y eso demuestra que el trabajo que se realizo fue de manera muy profesional. 





10. Por último ¿Cuáles serán las próximas presentaciones que se vienen para Plaga y Demoria? Sé que el 30 de septiembre hay una con Demoria y el 26 de noviembre otra en el pub Duna junto a Sequía y Catoni, cuéntanos sobre eso.


Estas son las fechas de Plaga: 

· Martes 4 octubre a las 16:00 el día de la música 

· Sábado 8 octubre en Bar la República 

· Sábado 15 octubre en Pub duna junto a Malessa 

· Domingo 6 de noviembre Elqui Bier 

· La revolución del rock sábado 26 de noviembre Pub Duna 

Fechas con Demoria: 

· 30 de septiembre Pub Duna 

· 31 de octubre Pub Duna junto a Soponcio 


    Ya dichas las fechas quiero marcar la fecha de la Revolución del rock de Plaga junto a Catoni, tenemos las entradas en ventas a solo 2 mil pesos la preventa, haremos concurso a medida que se vayan vendiendo las primeras entradas, repartiendo pitcher y muchas sorpresas más, así que un mensaje para todos los rockeros de la cuarta nos pueden contactar a nuestro Facebook y también a nuestro mail plaga.chile@gmail.com para que adquieran su entrada y apoyen el rock de la región y de esta manera ayuda a generar más instancias para traer músicos de afuera, potenciando la escena local. 



Muchas gracias Felipe por tu tiempo.



Los dejamos con el vídeo promocional del tema Deten la caída de Plaga y con una presentación en vivo de la banda Demoria, proyectos, ambos en donde participa nuestro entrevistado














viernes, 16 de septiembre de 2016

MANOS VACIAS


Vladimir Rivera Ordenes es un escritor chileno quien destaca dentro de esta nueva ornada de autores nacionales de esta generación. Su libro Que sabe Peter Holder de amor, publicado por Editorial Chancacazo, ha tenido una excelente recepción de los medios especializados y la critica. Hoy lo destacamos con su relato Mano Vacias el cual se encuentra en su blog llamado Educando Mutantes





        Nos quedamos casi al final del pasillo. La luz de estío entra fuerte por los vitrales de estilo rococó. La gente suda. Al fondo distingo a los familiares. Visten de negro. Miran impávidas al vacío. Hay una señora mayor y tres niños, sus hijos, me imagino. No hay cura, a pesar de que el lugar está en medio de una iglesia católica. Tampoco hay santos. Las personas están en silencio, algunas beben algo, en vasos de greda, se los traspasan entre sí. Los cuento con las vista y no deberían ser entre 12 o 15 personas, todas mayores, salvo los niños y un tipo rubio al final de otro pasillo. Miro a S, quien parece emocionada, casi dolida profundamente. Su respiración se ve agitada. Miro sus pechos, respiran al tono del silencio, turgentes, como amebas reproduciéndose. Me pasa el vaso de greda, la señora que me lo entrega me indica con kinésica que beba. Miro al interior y veo un líquido espeso de color azul. Lo huelo y tiene buen olor, algo así como mandarinas. El tipo rubio, de unos 30 0 35 años se acerca al féretro. Viste una casaca de cuero y jean gastados. Tiene el pelo largo amarrado con una coleta. Dice y cito: “las escuelasproducen una mentalidad de esclavos, porque sólo una mentalidad de esclavos puede evitar que el sistema sea destruido…las escuelas producen números y lo peor de todo es que esos números quieren seguir siendo números…indulgentes con su propia miseria…la escuelas privilegian el dolor y la fuerza…y lo peor es que ese dolor se perpetua de generación en generación…amor, mi francesa de ojos azules, yo no quiero que ahora que estás viva en ese mundo extraño que llaman muerte, yo no quiero, no quiero te vuelvan reina”. 




Fijo mi dirección en la madre de XAC, quien le tapa los oídos a la niña más pequeña y llora, llora, llora. Miro a S, quien se ve realmente resquebrajada, mustia, contraria a como la vi hace unos minutos en la calle. Metoma la mano, la sostengo, pequeña, blanca, como su ropa y helada, como si ella también hubiese muerto. Mueve sus dedos, pausados, mientras acaricia mis dedos, feos, delgados y pequeños. Traga un poco de saliva.

Nadie aplaude, pero por primera vez, desde hace mucho tiempo, me siento vivo. Muevo mi dedo pulgar por sobre el pulgar de S y me pregunto:¿Qué necedad me fue a ocurrir? ¿cómo decirles que en realidad XAC no está muerta?

Se prende una luz roja y lentamente el féretro comienza a descender unos centímetros. Automáticamente se enciende un fuego, una llama azulvioleta que lo comienza a cubrir. todo el feretro, con el antiguo cuerpo de XAC dentro. Pienso, empero:”ve en paz XAC…ve en paz…aunque los que estamos aquí seguiremos viviendo la miseria del día al día”.

El fuego lo cubre todo. Sostengo la mano de S y la siento aún más helada. Se aferra a mí y siento su olor a joven, ese olor que después se pierde, siento ese olor como a pan hecho en casa, crujiente, suave.

-¿Así es la muerte?

Asiento. Aunque me dan ganas de decirle que así es la vida. La ilusión de eso que llamamos vida, la ridícula ontogenia del ser, de hacer. La insoportable levedad de la vida, del amor; de los fantasmas que existen, que nos persiguen. Sin embargo asiento, sólo porque siento su mano en mi mano, sólo porque siento su olor en mi olor y después de eso no hay nada, porque nada existe.

De entre la gente, un señor muy mayor, viste de terno gris, cabello blanco, barba de misionero del IX, quien se instala al centro, muy cerca del féretro. La mira, la ausculta, como si estuviese siguiendo una presa. Palmotea el hombre del tipo de la coleta. Miro su cara, es hermoso, como esos tipos de hados masculinos. El anciano canta:

La boca del justo meditará la sabiduría,

y su lengua dará un juicio (...)

Dichoso el hombre que soporta la tentación,

pues tras ser probado, recibirá la corona de la vida (...)

Señor, Fuego Divino, (...) ten piedad

Oh, cuán santa, cuán serena,

cuán benigna, cuán hermosa, (...)

Oh, lirio de castidad (...)



Desde atrás, otra mano, también pequeña y de metal, abraza a S. Ésta se gira, sonríe y se besan:

- ¿Dime que no te vas a morir nunca amor?”- le susurra, mientras lentamente guardo mi pequeña mano en los bolsillos de mi pantalón.

Me quedo viendo al tipo, quien ahora canta en español, mientras pienso: Yo sé quien te mató.

Os iusti meditabitur sapientiam,

et lingua eius loquetur iudicium

Beatus vir qui suffert tentationem

quoniam cum probates fuerit accipiet coronam vitae

Kyrie, ignis divine, (...) eleison

O, quam sancta, quam serena

quam benigna, quam amoena (...)

O, castitatis lilium (...)