martes, 4 de octubre de 2016

MAMI ¿DONDE ESTA EL PUNK? HOY, ENTREVISTA A NATALIA BERBELAGUA


Este Miércoles celebramos nuestro cumpleaños número tres, y en Experimental Lunch hemos querido celebrarlo en grande. Hoy, en nuestra sección Mami ¿Donde está el punk? nuestra musa rebelde Gina Marchita nos presenta esta interesante entrevista a la reconocida y brillante escritora nacional Natalia Berbelagua, autora de libros como Valporno, La bella Muerte, Domingo y La Marca Blanca En El Piso De Un Cuerpo Baleado.





     









Por Gina Marchita






Hola Natalia, primero que nada, gracias por tu tiempo. 


1. La primera pregunta tiene que ver con el arte mismo de escribir. ¿Qué es lo que te inspira a inventar historias y luego plasmarlas en el papel? ¿Qué es lo que te hace sentarte frente al computador o la máquina de escribir y dar vida a tus historias?





Yo ya no sé si invento historias o en realidad las tomo de algún lugar, yo siento que la escritura viene de una necesidad de recrear un recuerdo reciente, o pasado, de una conexión personal con una imagen repetida, que es mía,  que es insistente.   La invención viene desde el lenguaje, del cómo elijo contar lo que cuento.  Me llaman la atención los instantes detenidos, cosas que podría fotografiar. Salvo algunas conversaciones que me estimulan, o frases que aparecen para rellenar esos espacios que la fotografía no rellena. Las palabras van llenando esos contornos, las encierran de alguna manera. Hace dos meses que no escribo y eso es mucho. He escrito sin parar por diez años, todos los días. 60 días sin sentarme en el computador es bastante. Y no me había dado cuenta de que no había parado si no es porque di vuelta un tazón entero de café en el pc y lo quemé.  Tuve una alumna en mi taller por dos días, que me trajo un café brasileño, y a la primera taza…


Qué buena que menciones la máquina de escribir, porque todo escritor sueña con trabajar en un artefacto antiguo,  estéticamente bonito, pero eso cuesta demasiado.  Después de quemar el computador vendí una Lettera verde agua que me había comprado en el persa. Como que tenía que quedarme sin nada, yo creo. Ese vacío me ha servido mucho. Mis hermanas me hacen ver que golpeo las teclas del computador muy fuerte, porque aprendí a escribir en máquina, y he visto a mis amigos escritores golpear los teclados con la misma violencia que yo.  Eso me da risa  cuando me veo como un personaje. 






2. ¿Cómo fue ese instante en que la literatura te marcó tanto que decidiste que lo tuyo era escribir?

R. Yo no tengo conciencia de cuándo decidí que lo mío era escribir, como tampoco me acuerdo de cuando aprendí a nadar. Supongo que en algún momento fue natural, que se dio, simplemente. He hablado mucho de mis renuncias: irme chica de la casa, vivir en una pensión, retirarme de la universidad, rechazar todo trabajo que no tenga que ver con la escritura desde hace unos años. Pero esas renuncias no tienen sentido sin la continuidad. 

Lo que permanece, seguramente desde que se dio el oficio, es la necesidad de exteriorizar un secreto, algo que no puedo contener por mucho tiempo, y de ser independiente. Yo quiero vivir a mi pinta, que nadie me diga lo que tengo que hacer, vivir más anónima, sentirme dueña de la calle. Escribir pa´ mí, es hablar de las uniones entre una cosa y otra, encontrarle sentido a los nombres de las calles cercanas a mi casa, y sentir que de alguna manera todo está unido. Yo vivo así, pensando en que todo tiene un sentido, un motivo, de que conocí a tal persona por sincronía. Ya salí del nihilismo personal y literario. Antes escribía para destruir, para quebrar estabilidades mías, familiares, o que yo veía en otros. Ahora me voy más atrás. Estoy buscando explicaciones. Porqué soy quién soy, y qué lenguaje es verdaderamente mío. Cuando te pones a escarbar más en ti, te dai cuenta que hay un montón de personajes, voces de otros dándote vuelta. 

Yo me veo (Por más desequilibrado que parezca) hablando como mis tías, como mi abuela en ciertas ocasiones, lanzando frases mientras lavo los platos o algo cualquier actividad en la casa. Yo quiero encontrar mi propio lenguaje. Y creo que la clave está en mis primeros escritos. Después con el tiempo, mientras más se escribe, la técnica termina limitándote, te cierra el perímetro, y te amolda a una forma. Por eso en mis libros he estado más preocupada de las formas que de lo que cuento. Ahora estoy haciendo la pega inversa. Tratar de escribir sin esa planilla Excel que me armé estos años. Es súper difícil, pero en esas estoy. Es una búsqueda.



3. Valporno, tu primera publicación, tuvo gran repercusión en el público y en los medios. Hay cuentos como ¨Las perversiones dominicales¨ o "La comunidad del azote" que, por su temática, jamás pasarían desapercibidos ¿cómo nacieron estos relatos? ¿Fue un trabajo que te demoró algunos años, o ya todo lo tenías claro desde el principio?

R. He querido y he odiado esos textos en partes iguales. Voy a tratar de ir más allá de lo obvio. Los textos tuvieron repercusión por razones que ni vale la pena mencionar. Yo necesitaba escribir esos cuentos como una provocación personal. Era un gesto como recortarte de todas las fotos familiares, o quemar el álbum de tu nacimiento. Esos temas estaban tan lejos de mí que quise acercarme a ellos. Yo tuve un pasado religioso, fui una niña buena, creía en la virgen, iba al mes de María. Meterme en la violencia era como actuar una obra en pelota, y eso hice. 

Siempre se piensa en lo que provocan las historias con su publicación, pero se desconoce el ejercicio de desprendimiento-acercamiento a un algo que genera en el escritor. Y está bien que no se sepa.  Bueno, hasta ahora que lo estoy haciendo público, jaja.  Resumiendo, jugué a ser una persona que no era, fue creíble, y por eso fue solo un libro escrito en esa clave, lo que fue bien desconcertante para todos. Lo lógico, si existe una lógica en la literatura, era que siguiera en ese tono para consolidarme en un área, pero no es lo que yo quiero hacer, ni ahora ni nunca. No soy asegurada, en ningún área. Y bueno, para agarrar esa voz que resultó llamativa tuve que investigar. Leí textos eróticos y de psicoanálisis, vi pornografía, estudié sobre las parafilias, los sueños, la violencia. Como que me sumergí  en esa agua un poco turbia. De ahí salieron esos cuentos




4.¿Sigues una rutina estricta para escribir tus libros? ¿Cómo es el trabajo de un escritor frente a su historia? ¿Sufres mucho corrigiendo y escribiendo?


R. He pasado por todo. No tuve ninguna disciplina, y después me hice una paca de mi misma, con horarios horrendos de doce horas frente al computador, comiéndome los dedos y tomándome la cabeza con las dos manos. Con el tiempo me he dado cuenta de que soy yo quien tiene que dominar la escritura, no ella a mí. En qué sentido. Yo estoy 24 horas conectada con mi trabajo, soy un perfecto cliché en ese sentido. Todo lo que veo lo pienso como parte de ese todo, y los sueños también los anoto, y mis preocupaciones y mis fracasos y mis alegrías forman parte de lo mismo. El tema, el real tema (Que solo lo descubrí ahora que quemé el computador), es que yo no necesito ser una tirana conmigo misma, porque estar 12 horas


frente a la pantalla no es vida para nadie, y me lleva a un estado de neurosis que me desagrada profundamente, que incluso me enfermaba. ¿Porqué no hacer mi oficio más amable y llevarlo alegremente?, caminar todo el día o lo más que se pueda y solo antes de dormir estudiar y escribir algunas cosas en una libreta. No estoy compitiendo con nadie, tampoco es una batalla contra mí misma. Es una expresión, es un juego de lenguaje. Ahí estoy, tomándomelo lo mejor que puedo. Disfruto mucho estudiando también, y sin limitarme a ningún tema. Leo Best Sellers y libros de psicología, poesía, cartas, hasta los folletos de los Testigos de Jehová. Estoy en plan de conocer al mundo y conocerme yo. Ni ahí con los prejuicios.




5. Mientras Valporno abordó el tema de la sexualidad, tu segunda publicación ¨La Bella Muerte¨ que, como su título lo indica, se centró más en la temática de la muerte. ¿Sientes especial atracción por hablar sobre temas tabúes?




R. También voy a tratar de responder desde otra vereda esta pregunta. Fue algo que me llamó la atención desde siempre, y si a los otros les resulta tabú no es mi problema. A mí no me escandaliza hablar del amor retorcido, y de la muerte, y del incesto y sobre todo eso que podría molestar a alguien, no tengo predilección por ningún tema, escribo lo que aparece, lo que se me presenta, en ese sentido soy oportunista. Es como cazar mariposas esta cuestión, un oficio cuestionable, y un poco perverso, pero que al mismo tiempo conserva cierto romanticismo. No estoy cercana a nada fijo. Veo todo como variable, evolutivo, cambiante. Lo único que persiste es el comunicarme con otro en algún punto. Una conexión más espiritual incluso, que va mucho más allá de lo físico. Por eso la muerte y el amor aparecieron, porque son dos puentes que van más allá de la imagen.



6. ¿Te costó un poco en tu novela Domingo plasmar de manera fiel las sensaciones y sentimientos de tu pasado? ¿Cómo se logra aquello a pesar del paso del tiempo?




R. Domingo fue un trabajo total de formas. Saqué varios domingos de mis diarios de vida y los trabajé y pulí desde la ficción. Lo que más me costó fue superar el pudor de juntar solo postales que hablan de soledad, y desamor, y ganas de morirse y cosas por el estilo. Claramente mi vida no es eso, es solo una parte, y sabía que estaba jugando con fuego porque ya tuve la experiencia de Valporno, donde quedé como una escritora ligada al sadomasoquismo y las perversiones, cuando soy todo lo contrario. Ahora ando con la chaqueta de la melancolía, jaja. Lo fiel de esos textos, a mí, o al pasado, son los acontecimientos. La música de los textos, o el ritmo, y la disposición, y el diálogo y la selección son lo ficticio. Son nuevamente la creación de un personaje conmigo misma.


7¿Qué piensas de la nueva camada de escritores chilenos que han aparecido en estos últimos años? Leí en una anterior entrevista que te hicieron que encontrabas sus finales algo flojos.



R. Los leo, los he leído a casi todos, ya no pienso lo mismo. Yo no podría decir que hacen finales flojos porque yo misma creo que he caído en eso, sin querer. Cualquier gesto de arrogancia se paga caro en la literatura por estar muy expuesto (a). Noto varias cosas eso sí del medio, más que hablar de autores. Veo un creciente interés de los poetas por acercarse a la narrativa, por hacer el ejercicio de un cambio de lenguaje y también por tener más lectores. Noto que la crítica y mi ojo van por caminos radicalmente opuestos. Libros que han señalado como bodrios no son exageradamente malos como dicen, y otros que han comparado casi con obras maestras o autores clásicos no tienen nada de eso. Hay veces en que me pregunto quién está loco. Cómo es posible que sean lecturas tan disímiles. Igual siempre me llama la atención lo raro, lo distinto, lo fuera del canon. Me han interesado libros de crónica, y voces de hombres jóvenes que escriben en voz femenina, y poetas que han escrito de amor en estos tiempos, que me parece de una valentía tremenda. Hay un poeta que pronto va a salir del anonimato y es grande. Es el ganador del concurso de cuentos Paula de este año. No voy a decir su nombre para que no sienta vergüenza.





8. Emergencia Narrativa fue la editorial que publicó tus primeros libros ¿Cuál es tu opinión sobre esta editorial y el mundo de las editoriales independientes? ¿Crees que su aporte es importante?


R. No voy a referirme a la editorial en particular porque ya no trabajamos juntos. Solo podría decir, muy escuetamente, que pese a las diferencias estoy agradecida de que hayan difundido mi trabajo. Ahora tengo tres editores más. Edicola, con quien estoy muy contenta por lo movidos que son con el Valporno italiano, con Libros Tadeys que apostaron por un libro raro como Domingo e hicieron un trabajo precioso, y más recientemente con Ajiaco, que también se la están jugando con el poemario “La marca blanca en el piso de un cuerpo baleado”. 

Quise publicar con ellos por su catálogo y la rapidez y buena onda con la que trabajan. Estoy gratamente sorprendida. Siempre preguntan sobre la labor de las editoriales Independientes, pero creo que es hora de hablar de los autores. Sin buenos contenidos no existiría el fenómeno independiente, sin poetas o narradores jugándosela no habría qué publicar. Somos los escritores que no nos contentamos con hacer libros para gustarle a todo el mundo, y como nos quedábamos fuera surgieron estos buenos amigos que han ido apañando. En Chile ser poeta no vale nada. Eres el último hueón (a) de la lista. Si te quedai ciego o te estás muriendo de hambre no le importa a nadie. Ni al ministro, ni a los críticos ni a los lectores. Que al menos tengamos un espacio donde publicar es merecido. 

















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