viernes, 18 de noviembre de 2016

LA MACROCARRETERA


Emersson Pérez. Santiago de Chile 1982. Poeta y editor, Ha publicado en el Anuario poético Márgenes del colectivo Mal de ojo (Ajiaco Ediciones, 2011). Seleccionado en las Antologías; “Poemario Indestructible” (Ediciones Gatopajaro, Chile 2010), “Poesía Molotov” (Cascada de palabras Cartonera, México 2011), ”Cordillera de voces- Poesía Chilena Actual” (Sediento Ediciones, México 2012).Rieles Sumergidos, libro de poemas publicado por Ajiacco Ediciones en el 2013. De este libro hemos querido destacar el poema La Macrocarretera





Tenemos la manía de poner nombre a todo

Al nombrar, pasa a propiedad humana.
Las doncellas más bellas beben rocío de perlas
. .. .. .. .. .. .. .. .. .. . .. .. .. .. .. .. .. . .. a medianoche
un glotón las expía comiendo pasteles de oro macizo.
Viajan, son las seis de la mañana
afuera unas aves vuelan de espalda
confundidas con la luz azul de una cordillera
aves que no verán el mar
. .. .. .. .. .. .. .. .. .. pero que carroñarán nuestras carnes.
Tenemos la manía de mirar hacia dentro
Desde el espacio observamos nuestras casas luminosas.
Desde un programa vemos a nuestros ancestros
. .. .. .. .. .. ..,,, .. .. .. durmiendo en una hamaca.
Cárceles llenas de ojos sin párpados
vigilantes eternos.
Tenemos la manía de predecirlo todo
Unas cartas
manchas
conchas
¿anuncia un tronco, el renacer humano?
nuestras predicciones arden
nuestras cárceles también
el fuego hipnotiza.
Después del maremoto
es mejor momento para recoger pulgas de mar
y nuestras redes no son nada
las más grandes ruinas se convertirán
. .. .. .. .. ... .. .. . .. .. .. .. en sublimes arrecifes de coral.




Tenemos la manía de conducir en todo
Los edificios, carreteras perpendiculares
los ascensores, vías exclusivas
según cuanto oro o perlas se ha consumido
durante el desayuno.
Fuera, cerca de una laguna
los evolucionados Dodos
dan una clase acerca de la raza humana
acerca de unos primates que se matan
con sus propios tenedores
el holograma se apaga.
Tenemos la manía de darle un valor a todo

Los millonarios corren en las noches
como liebres-perros
sus patas brillan en la oscuridad
la música en la oreja, los hace sentir seguros
con su hocico pretenden morderse la cola
para colgar como amuleto.
Los trenes subterráneos
ostentan ejércitos,
sudorosos limpiadores cósmicos
que avanzan con ritmo
por carreteras amarillas que terminan en su interior.




No hay comentarios:

Publicar un comentario