lunes, 30 de enero de 2017

NGEN


Hoy lunes queremos destacar a la banda NGEN quienes desde el 2013 logran un sonido en donde se combinan elementos del thrash metal, el Hardcore y Nu-metal








Durante este último tiempo, han nacido varios nuevos proyectos musicales en nuestra región. Todas estas bandas están agrupadas en distintos estilos y tendencias y han logrado, de a poco, generar una escena propia, que cada día los impulsa a desarrollar mucho más su trabajo. Tal es el caso de NGEN, banda que esta semana es nuestra destacada en Experimental Lunch.



NGEN es un proyecto muy interesante. Una banda con un sonido claro, fuerte y penetrante que logra removerte. Formados el 2013, con integrantes repartidos entre La Serena y Coquimbo, la banda ha adquirido un creciente prestigio gracias a la potencia y buena calidad de sus presentaciones en vivo. Su debut en los escenarios lo hicieron en el local Mister X Rock y desde ese día su sonido ha generado gran expectativa, lo cual ha aumentado el número de sus seguidores. Interesantes también han sido sus presentaciones en el Duna de Coquimbo, o en los eventos de "La riota rock Andacollo" y “Rock en bruto”, que los han confirmado como uno de los buenos exponentes del rock pesado en la región.



Para hablar del estilo de la banda, es necesario referirnos a una fusión proveniente del thrash metal, el Hardcore y Nu-metal. Ellos se autodefinen como una banda “Groove” con un potente sonido y que combina de buena forma la agresividad explosiva con las melodías más intimistas y trabajadas. De su trabajo (hace poco grabaron un demo) destaca su single "Daha matrix". Aquí la banda muestra un poco su actitud “Groove” con toques Nu metal. Otros temas que se pueden destacar son Furia Condicionada y M4, sombras y blood








INTEGRANTES



Juan Ibacache - voz

Ignacio Ravanal - Guitarra

Roberto Miranda - Bajo

Marcelo Acevedo - Bateria



Los dejamos con  su presentación en vivo desde el Mister X Rock






sábado, 28 de enero de 2017

MACARENA SOLIS

Macarena Solís es una escritora oriunda de Valdivia, Chile. Se inicia en el ámbito literario con la publicación de “La marca del fuego” (Editorial Oximoron). Hoy la destacamos con algunos de sus versos



















"Mi verdad no necesita
embalsamarse
para obtener la vida eterna.
Arde en una pira
y es en sí misma templo."


*


La muerte no es otra cosa
que la última broma grotesca
de un dios sordo y ciego
a cualquier suplica
y cualquier oración.


*


Navegantes y cigarras.


Perturbando por siempre los impulsos
cruzo las piernas


y contengo la carcajada
que viene siempre a delatar.


Sobre el lomo de un ballenato amarillo
vuelve de pronto la certeza,


vamos a seguir siendo, 
tú y yo,
un relámpago en silencio
estallando
en el punto ciego 
del entendimiento de Dios.


*


Como una suplica que elijo no escuchar
tu voz se pierde en el eco de los nudillos reventados sobre el poste.


Un grito ahogado que no alcanza a ser abrazo
no alcanza a ser razón.


Se apaga bajo los pies de la niña furiosa,
se vuelve moho en la ventana quebrada que nunca quisiste ver.


No queda tiempo, no queda espacio hoy
no es posible la redención,


Solo los asesinos
bajo la bruma de un inverno que no pasa
con las cabezas gachas,
siluetas, testigos indiferentes
de la más baja traición.


*


Toda la deformidad concluye
en un silencio amable entre dos extraños,
temo escuchar un grito
pero no moveré mis dedos,
la justicia deja un sabor horrible al fondo de mi boca,
Quiero apagar las luces
y tenderme de espaldas bajo el sol.


*


Entre las manos
de una señora cuyo nombre desconozco
cabecea y muere mi gato,
la tarde es tibia.


Con fuerza entra
a través de los ventanales
una ráfaga de viento fresco.


Entre risas,
desconocemos el estertor
de su saliva de infante estúpido
ensuciando
por minutos
la pulcra mesa de la habitación.





jueves, 26 de enero de 2017

CONSTANZA ARAYA


Licenciada en Artes Plásticas mención escultura (2011) Constanza Araya comenzó a introducir la escultura dentro de otras disciplinas. En esta línea cursó distintos talleres: stop motion (dirección de arte ), cine y teatro (marionetas) entre otros. Ya en 2012, decidió cursar un pos título en fotografía, con la idea de llevar la escultura a un área gráfica. En este trabajo usó la estética contenida en el registro de culturas aborígenes, para “crear” fotografías etnográficas de una cultura imaginaria. El objetivo del trabajo es generar una reflexión sobre la construcción de la historia a partir de imágenes.



















Información extraída desde

http://www.fotoespacio.cl/antologia2/araya-valenzuela-constanza/


lunes, 23 de enero de 2017

ALCALOID, ENTREVISTA


Alcaloid es una banda de rock/metal experimental chilena que nació a mediados del año 2012, cuando Felipe (bajista) y Nasuk (guitarra) empezaron a componer canciones basadas en un sin fin de influencias, principalmente grupos de los años noventa. Hoy queremos compartir esta entrevista realizada a Felipe Gonzales, bajista de esta banda que hace poco presento su primer álbum









Por Gonzalo Vilo





¿Cuándo se formó la banda? ¿Cómo se gestó el proyecto de Alcaloid? 



R. La banda se formó en el año 2012, a cargo de Felipe González (bajista) y Nasuk Coussy (guitarra), ambos estábamos formando un proyecto con similares influencias. Nos demoramos aproximadamente dos años y medio en encontrar a los músicos restantes para terminar de componer el disco debut.









¿Cuál es la inspiración principal para la creación de su sonido y las letras de cada una de sus canciones? 



R. Nuestras principales influencias de sonido son las bandas del apogeo grunge y metal progresivo y experimental de los 00´. Las letras están inspiradas en viajes ancestrales, espaciales y experiencias personales de vida del vocalista Carlos Polanco. 








¿Cuál es el motor principal de la banda? ¿Qué los ha motivado a seguir con el proyecto?


R. Personalmente, creo que el motor de la banda es seguir grabando discos y dejar un legado en la escena alternativa del rock chileno, teniendo como propósito futuro salir al extranjero y grabar con productores de afuera. Eso nos motiva como banda a seguir, aunque realmente el principal motor es nuestra pasión como músicos y melómanos que somos todos los integrantes de Alcaloid.




“Drills¨ y ¨An issue with the skin” fueron los temas del single que eligieron como Adelanto de su disco. ¿Cómo ha sido la recepción de este trabajo? ¿Cumplió sus expectativas?

R. "An issue with the skin" fue el primer tema que grabamos en nuestro estudio, el cual nos dio el pie para poder mostrar nuestra música a los auditores, y "Drills" fue el primer single que lanzamos del disco, grabado en los estudios Moreno. Ambos temas tuvieron una muy buena recepción del público, por su versatilidad y composición. En cuanto a las expectativas, creo que como músico uno siempre es autocrítico y nunca queda cien por ciento conforme, por detalles técnicos, interpretación, etc., sin embargo, creo que son grandes temas que reflejan el poder y las influencias de nuestra banda.




                   








El próximo sábado 7 de enero se realizará la presentación de su primer disco en el barrio Bellavista. Según ustedes ¿Cuál es la principal característica o fortaleza que posee este disco?





R. La principal fortaleza de nuestro disco es su versatilidad en la composición, sonido e influencias, que abarcan desde el metal progresivo, pasando por el post grunge, el stoner, y todo esto maquillado con sintetizadores y llevado a un sonido más space rock.



¿Cómo fue el proceso de grabación? ¿Quedaron conformes con este trabajo? 

R. El proceso de grabación duró aproximadamente dos años, tomando en cuenta las mezclas, composición y masterización. Fueron grabados cuatro de sus temas en Estudios Moreno, dos temas en nuestra sala de ensayo (Noise) y un tema en Estudios Reaven y todo esto, de la mano del sonidista David Véliz (Demonauta), quien trabajó con nosotros en la mezcla, masterización y captura de algunas de nuestras canciones. Como ya te dije antes, es difícil quedar cien por ciento conforme,, sin embargo, creemos que para ser nuestro disco debut está en buen nivel nacional y creo que el fuerte del disco es la composición y originalidad que hay en él.











¿Tienen agendadas algunas fechas en regiones? ¿Tienen planeado visitar Coquimbo en el mediano o corto plazo? 

R. Estamos planificando fechas en ciudades como Valparaíso, Rancagua y Concepción, que pronto esperamos tener confirmadas. Con respecto a visitar Coquimbo, tenemos a nuestros amigos de Undergarden con quienes esperamos prontamente confirmar fecha en dicha ciudad y algo por acá en Santiago.



INTEGRANTES


Carlos Polanco - Voz / Sintetizador

Felipe Gonzalez - Bajo

Nasuk Coussy - Guitarra

Mario Alvarez - Batería

Mako Vicari - Guitarra / Sintetizador



Fotografías extraídas de la pagina oficial de la banda



Los dejamos con el primer álbum de Alcaloid








viernes, 20 de enero de 2017

MAMI ¿'DONDE ESTA EL PUNK? HOY, ARELIS URIBE CON ITALIA

Arelis Uribe es Periodista de la Usach. Ha sido finalista del concurso de cuentos de la revista Paula y del Premio Periodismo de Excelencia de la UAH. En 2016 ganó el primer lugar de la XV versión de Santiago en 100 palabras, con el cuento “Lionel”. Escribe en The Clinic y Noesnalaferia y es Directora de Comunicaciones del Observatorio Contra el Acoso Callejero de Chile. De su libro Quiltras, compartimos su cuento Italia







   La Italia siempre estaba leyendo un libro. A veces nos tirábamos en el pasto y yo apoyaba la cabeza en sus piernas y ella barría mi cara con su pelo, y me leía las historias de Lemebel o “La noche boca arriba”, diciendo el sueño maravilloso había sido el otro, con su voz raspada y calma, mientras yo me concentraba en su boca, en sus dientes claros y alineados. La Italia escribía cuentos para el Santiago en 100 palabras y participaba en los talleres de Balmaceda 1215 y a veces yo la iba a buscar a sus clases para que tomáramos helado en el Parque Forestal. La Italia se llamaba Italia porque su mamá se había ido exiliada y se casó con un italiano y cuando volvieron juntos a Chile y tuvieron una hija la bautizaron así, por el triunfo del retorno y para no olvidar cómo era vivir el destierro. La Italia tenía dieciséis y estudiaba en un colegio privado al que podía ir con ropa de calle y al que podía llegar en bicicleta. La Italia en vez de decir abuelos decía nonos y hablaba varios idiomas además del español y conocía Europa y sabía que el día que terminara el colegio su vida iba a continuar en otro continente, lejos de acá y lejos de mí.

La primera vez que la vi fue en una clase de pilates, en un gimnasio municipal de Providencia. Usaba la chasquilla gruesa y una cola de caballo larga y ondulada en las puntas. La espié toda la hora a través del espejo. Me gustaron sus pómulos acalorados, sus cejas oscuras y la concavidad de sus piernas delgadas. Imaginé que mi mano encajaría ahí perfectamente. A la salida de la clase le hablé y nos fuimos en bicicleta. Yo vivía en el centro, en el piso veinte de uno de esos edificios nuevos, cerca del Metro Universidad de Chile, y ella en un barrio de casas como las de Mi pobre angelito, al borde del cerro San Cristóbal. Esa primera vez que hablamos pedaleamos por la costanera y la fui a dejar. Su casa me dio miedo: la chimenea, los árboles frondosos, la camioneta gigante estacionada afuera. Nos despedimos y me esforcé en olerla y los días que vinieron me esforcé en prolongar esa ruta entre el gimnasio y su casa. Unas semanas más tarde ya nos enviábamos mensajes por celular y ella me prestaba libros y yo enrollaba mis dedos en las puntas de su cola castaña.

La Italia me escribía cartas en las que juntaba palabras que yo no pensaba que se podían juntar. Me llamaba por teléfono, de madrugada, y en vez de hablar, ponía La Noyée ese tema de Amélie— y yo imaginaba que ese acordeón me decía ven o no te vayas o yo también. Con ella no me daba miedo caminar bajo la lluvia sin paraguas o robar libros en las librerías de Bellas Artes. Con ella desaparecían nuestros años de diferencia y me sentía otra vez una escolar. Me gustaba que se llamase Italia y que me contara que en Francia vio la Mona Lisa y es un cuadro minúsculo y que en Inglaterra llueve tanto que no se puede salir a pasear. Yo le preguntaba qué se sentía andar en avión y cómo se veían las nubes desde el aire. Me gustaba su piel pálida y comparar sus lunares café claro con los míos café oscuro. Me gustaba tocarla y sentir cerca una piel como la suya, que yo cuando chica había añorado tanto, porque en mi colegio de barrio todas las morenas estábamos enamoradas del único rubio del curso, que a su vez estaba enamorado de la única rubia, en una lógica que más que racista respondía a las reglas del mercado; a la ley del exceso de oferta morena y la escasez de pelo claro.

A veces salíamos de clases y caminábamos acarreando nuestras bicicletas con las manos. Llegábamos a la costanera y nos tirábamos ahí, entre los árboles, a frotarnos con desesperación, hasta las nueve, diez, once de la noche, cuando la orilla del río era un soplido frío y algunos corredores seguían quemando calorías, vestidos con ropa deportiva de colores fluorescentes.

Al principio todo lo que la Italia me contaba me ponía eufórica, feliz. Escucharla me abría el apetito por saber cómo vivía. Me embriagaba lo curiosa que era y lo estimulada que había crecido. Quería saber qué libros había leído en su niñez, si había hecho ballet o equitación, a qué edad había usado frenillos, cómo había aprendido a nadar. En sus historias, yo reemplazaba a la protagonista por mí y era yo la que corregía sus dientes chuecos a los ocho años, la que había ido a restoranes desde muy chica y había disfrutado platos mucho más complejos que pollo asado con papas fritas. Era yo la que jugaba con tíos que eran cineastas o académicos de la Chile en vez de heladeros o taxistas y era yo la que tenía pieza sola y nadaba los sábados de enero en la piscina de cemento del patio.

Una tarde nos encontramos en la entrada del gimnasio y decidimos faltar a clases. Nos fuimos al Parque Bustamante y compramos una pizza sin carne en un local que estaba frente al café literario. La pedimos para llevar y nos sentamos a comer con los pies metidos en la laguna artificial. Dije que la pizza estaba rica y la Italia se rió y me explicó que no se decía picsa ni pisa ni pitsa, sino que pizzzza, como un zancudo estridente. Cuando la Italia me corregía, me inundaba una amargura extraña. Me gustaba que indicara mis errores, sentía que me volvía más fuerte, más válida para estar con ella. Pero al mismo tiempo me dolía no haber nacido con todas esas sabidurías chicas que se supone son necesarias para que una persona ande firme por el mundo.

Nos tiramos en el pasto y la Italia llenó la caja de la pizza con dibujos y frases. Me hubiera gustado guardar esa caja. Leer su letra imprenta y reírme de sus chistes otra vez. Acercamos nuestras narices y hablamos de ella, de mí, pero sobre todo de ella, de las cosas que sabía ella. De los nombres de los árboles y de los pájaros del parque. Saqué un pito y lo fumamos viendo cómo el cielo se oscurecía y las luces del parque se empezaban a encender.

Esa noche la Italia me invitó a su casa por primera vez. Subimos en bici hasta Pedro de Valdivia. Sentía que en vez de pedalear, flotaba y que las luces de los autos se fundían con las de los focos del parque, estallando en mis anteojos, como una aurora boreal anaranjada y verde (la Italia me había explicado qué era la aurora boreal). En el camino compramos una botella de vino que la Italia guardó en su mochila. Entramos a la casa por la cocina y salió a recibirnos su Nana Carmen. Le dijo mi niña, seguido de frases de abuela preocupada y le ofreció una leche tibia que la Italia rechazó. La Nana Carmen me saludó amorosa y al ver que la Italia no quería nada, se guardó como un conejo en una pieza que estaba conectada con la cocina.

Subimos al segundo piso tomadas de la mano, por una escalera de peldaños de madera gruesa. Ella adelante y yo detrás. Aunque estaba oscuro, me fijé en sus piernas delgadas, en la curvatura en la que yo sabía que mi mano podía encajar. Entramos a un dormitorio grande, tan grande que mi departamento cabía completo. Su cama era de dos plazas y eso también me sorprendió, porque en mi mundo las camas grandes eran para los matrimonios, para los papás; las camas de hijos eran camas de una plaza o eran camarotes para compartir y pelear con el hermano chico.

La Italia se tiró al suelo y se olvidó de encender la luz y de abrir el vino. Me recosté a su lado y la besé y su boca sabía a agua limpia, a papel de revista brillante. No podía verla, pero la sentía. Toqué la curvatura de sus piernas y me inundó un hormigueo. Toqué sus pechos por debajo de la polera y eran suaves y eran pequeños y los imaginé rosados sobre una piel blanca. Encajamos nuestras piernas y me apreté contra ella y ella se apretó contra mí. Imaginé sus pómulos acalorados como en clases de pilates y acaricié su cuello con mi nariz y me quedé allí, con la cabeza apoyada en su hombro, quejándome, jadeando, escuchando sus gritos contenidos. Me saqué la ropa de pilates y ella se sacó la suya y metí mi lengua en su ombligo y volví a su boca y ella lamió mi pecho izquierdo como una guagua hambrienta y ahí no aguanté más y en pocos segundos morí aplastándola con mis calzones.

Nos quedamos tiradas en el suelo, con la piel pegada. Después, nos acostamos en su cama y nos dormimos ahí. Lo que más recuerdo de esa noche son las sábanas. Eran las más blancas y suaves en las que yo había dormido alguna vez.

Al otro día, su papá nos despertó temprano, golpeando la puerta para que bajáramos a tomar desayuno. En la mesa había (al mismo tiempo) jugo de frutilla (natural), queso (varios tipos) y granola (creo). Sus papás eran igual de conversadores que ella. Hablaron sobre su trabajo. Él era ingeniero en alguna parte y ella era dramaturga y profesora universitaria. Comentaban la actualidad con la radio Cooperativa de fondo y me preguntaban qué hacía yo, cómo había conocido a la Italia. Les conté de las clases de pilates y de mí, que recién había terminado Pedagogía Básica, que estaba trabajando en una escuelita en Recoleta y que hace poco me había venido a vivir al centro, a un departamento que esperaba comprar algún día. No me preguntaron qué hacía mi familia o dónde vivía antes. No por falta de interés, sino por delicadeza. O por educación, como diría mi papá.

Terminamos de comer y la Nana Carmen recogió la mesa y la Italia me invitó a un recorrido por la casa. Las murallas eran blancas y los ventanales enormes, enmarcados en bordes de madera limpia y barnizada. Había objetos extraños, como relojes a cuerda, planchas de hierro y vitrolas de diferentes tamaños, que la Italia me enseñó a echar a andar. Había un piano que —me explicó hastiada la Italia— ella no volvería a tocar jamás. En el muro contra el que estaba acomodado el piano había una especie de santuario a Italia (Italia el país) con cuadros, fotos y reliquias que no entendí, junto a dos escudos de los apellidos de la familia.

Como a las once, la mamá de la Italia ofreció llevarme hasta el centro en su auto. Iba a dar una clase en la Católica, a niños talentosos de colegios de todo Santiago o algo así. Yo hubiera preferido irme sola en bicicleta, pero no pude evadir la propuesta: era la Italia y su mamá contra mí.

Subí a la pieza de la Italia a buscar mis cosas y estando allí me fijé en los detalles de su habitación. Era la de una princesa docta, una Barbie artista. Había una guitarra, muchos libros, cuadros pintados por ella y un escritorio de madera frente a la ventana. Era una casa de teleserie. Sobre el velador estaba su carné. Se veía muy niña en la foto, debía tener trece años. Lo tomé rápido y lo guardé en mi bolsillo. Luego, bajé al primer piso como si nada, como si no acabara de secuestrar un pedazo de la Italia para llevarlo conmigo.

Nos subimos al auto. El papá nos ayudó a cargar la bicicleta. La Italia quiso acompañarnos y se sentó de copiloto. Yo me instalé atrás, sola. La Italia ponía discos para que conociera esas cantantes francesas que en mi vida yo había escuchado y que a ella le gustaban tanto. La mamá y la hija conversaban y me daban la palabra como quien tira una pelota para jugar a las quemaditas. Yo respondía corto, sin consistencia. Iba absorta mirando por la ventana, sumergida en el corazón de Providencia, en el verdor intenso de sus calles y en la magnitud cinematográfica de sus casas.

Doblamos por Avenida Portugal y la mamá estacionó el auto y me ofreció un billete, preguntándome si tenía cargada la Bip!, si necesitaba plata para llegar a mi casa. Yo contesté con honestidad que no, que muchas gracias, que me movía en bici. La Italia me miró con las cejas arrugadas y la mamá bufó. Yo no entendí.

Bajé la bicicleta con torpeza y la Italia se despidió con un gesto frío, que me desconcertó. Al llegar a mi casa, abrí el refri, metí el carné de la Italia y no volví a sacarlo de ahí.

Las semanas siguientes nos vimos en pilates y no siempre fui a dejarla a su casa. Los mensajes por celular y las llamadas nocturnas empezaron a disminuir. La Italia se distanció de mí y yo de ella, de manera lenta pero sostenida, como dos trozos de tierra en la deriva continental. Ya no disfrutaba jugando a reemplazarla en sus historias. Me dolía que ese ejercicio fuese sólo una posibilidad. Tenía miedo de que llegara el momento de invitarla a mi casa. No me veía llevándola hasta Quilicura en micro, presentándole a mi mamá, cada día más rubia y más gorda; a mi papá, hablando con la boca llena frente a la tele; a una versión grisácea y desganada de mí misma, sentada en ese living minúsculo con piso de flexit.

Entonces me escondí. Dejé de ir a pilates, cambié el celular. Hasta que no la vi más. Sin embargo, puedo adivinar perfectamente qué fue de ella. Sé que terminó el colegio, que le fue increíble en la prueba para entrar a la universidad y que de todos modos se fue a Europa, con sus nonos. Sé que al final se instaló en Florencia o Barcelona o una ciudad así, de película del Normadie, para estudiar fotografía o pintura o teatro con marionetas. Sé que trabajó allá, de garzona primero y en un centro cultural después. Sé que se emparejó con algún europeo alto y que vivió con él en un departamento con vista abierta a alguna ciudad antigua e iluminada.

A veces pedaleaba por Santiago y me imaginaba que podía encontrarla. También pensaba que quizá ella me vería pasar y pensaría en mí, que añoraría las tardes que gastamos leyendo sobre el pasto de algún parque. Me gustaba fantasear con la posibilidad de ser vista por la Italia, y jamás enterarme de ello.

Una noche pasé en bicicleta por el Barrio Bellavista, frente a una de esas librerías donde entrábamos a liberar libros, como decía ella, pensando que era un lugar propicio para topármela. Entonces apareció. Llevaba el pelo muy corto, a lo Twiggy. Salía de la librería con un grupo de personas, riendo con sus dientes grandes. Nos cruzamos. Fue rápido, algo de un segundo. Me clavé en su cara y el pecho se me acaloró, alegre o asustado, no sé. Ella me miró por ese instinto humano de responder a una mirada ajena, para defendernos de un posible cazador. Me pareció ver en su rostro una chispa de nostalgia, aunque no estoy segura. No me detuve a confirmarlo. Solamente moví las piernas con fuerza, aumentando cada vez más la velocidad por la vereda.



miércoles, 18 de enero de 2017

ACERO DE INVIERNO; CANCIONES PARA DESPERTAR A LA POESIA


Acero de Invierno” es una agrupación de cinco jóvenes artistas que se dedican a musicalizar poesía.
El grupo lleva un par de años creando su propuesta que actualmente materializó en el disco llamado “Laberinto de Voces”. Hoy los destacamos con una nota que han compartido con nosotros Camila López y Carolina Pulgar, realizadoras audiovisuales y creadoras de Ruleta Producciones.







Acero de Invierno; Canciones para despertar a la poesía.



En 1961 Pablo de Rokha, poeta chileno creador de una de las poesías más revolucionarias de Latinoamérica, escribe la obra “Acero de Invierno”. Exactamente 52 años más tarde un grupo de cinco jóvenes de la Región de Coquimbo, inspirados en la conducta ética y moral, alejada de la institucionalidad del poeta, deciden juntarse para crear el grupo musical que lleva el mismo nombre que la obra creada al comienzo de la década del sesenta. El grupo musical actualmente está presentando su tercer video “Grecia 907” 

Desde el colegio nos enseñan que Gabriela Mistral y Pablo Neruda se ganaron el Nobel, sus imágenes más bien caricaturizadas son muy frecuentes en textos escolares y afiches de turismo, pero existe además un número indeterminado de poetas que han escrito obras de calidad reconocidas a nivel mundial. 

Hace tres años, el grupo “Acero de Invierno”, acompañados de tres guitarras, una viola y percusión rescata aquella poesía, esa que es más oculta y no tan reconocida en el país. Andrés Pulgar, integrante de la banda, agrega “de todos los poetas que ocupamos ninguno obtuvo el Nacional de Literatura mereciéndolo claramente, al menos tres de ellos. Nuestro trabajo tiene que ver con eso, con rescatar la poesía más secreta, menos visible de Chile, pero también una poesía que nos parece muy vigente, muy actual.” Conformado, además de Pulgar, por Patricia Ardiles, Eduardo Aldana, Joaquín Fuente – Alba, Patricio Ibaceta y Eduardo Ugarte, el grupo ha musicalizado en su primer disco “Laberinto de Voces” poemas de autores nacionales como Enrique Lihn, Jorge Teillier, Tristán Altagracia, Stella Díaz Varín, Rodrigo Lira, Gonzalo Millán y Benito Chacana, cuyos textos cobran vida sonora en un disco totalmente auto gestionado e independiente, lleno de tonalidades y figuras rítmicas que mezcla la música con la poesía en una sola obra.

Una de las razones por las que “Acero de Invierno” decide juntarse y unir fuerzas es por “la falta de espacios e iniciativas de las autoridades de turno, así como también la mala gestión en propuestas culturales, donde tienden a privilegiarse compadrazgos y amiguismos de todo tipo, que importan mucho más que la idea o el proyecto en sí”, crítica que hace Andrés Pulgar, directamente al Gobierno Comunal. Bajo el mismo contexto, es importante mencionar que hace muy poco, ocurrieron dos hechos importantes con respecto a dos poetas regionales; en septiembre se cumplieron 10 años de la muerte de Tristán Altagracia y a pesar de tener un salón con su nombre, no se hizo ningún tipo de conmemoración. De la misma forma en Agosto recién pasado se celebró el natalicio número 90 de la fallecida Stella Díaz Varín, los cuales lamentablemente pasaron desapercibidos. “La gente que trabaja en los temas culturales en la comuna no tiene idea de nada, su participación en los últimos años ha sido totalmente nefasta, un desgaste absoluto de tiempo, personas que están más por compromisos de partidos políticos que por capacidades y que si tuvieran un poco de ética, palabra desconocida por ellos y varios más, no estarían en esos cargos”. Agrega Pulgar. 



ACERCANDO LA POESÍA 

Actualmente “Acero de Invierno” presenta su último video Grecia 907, del poeta chileno Rodrigo Lira que a punta de facsímiles y fotocopias difundió su trabajo en tiempos de bastante agitación, no solo política, sino también intelectual.

El poema representa la huída y la locura, esa misma enajenación fue la que “Acero de Invierno”, junto a Ruleta Producciones, inmaterializaron en un video, ocupando espacios de grabación lúgubres que fueron testigos de la intensidad de la letra como de la potencia de la música, el video se grabó en la ex – ccu, edificio abandonado y lleno de misterio ubicado en plena ciudad de La Serena, el cual será demolido en parte para construir la futura municipalidad. 

Andrés Pulgar comenta que “el video es un homenaje a la figura de Rodrigo Lira, y a través de él, a toda la generación presunta, como la llamaba Eduardo Llanos, esa generación que fue silenciada y oprimida, como tantos otros miles, por la aberrante dictadura militar, toda esa gran camada de poetas que fueron ignorados, en su gran mayoría, por el canon y por la crítica”. 

“Acero de Invierno”, hoy sigue componiendo y está trabajando en musicalizaciones de poetas como Nicanor Parra, Juan Luis Martínez y Alejandra Pizarnik. Para todos aquellos que disfruten de la música, de la poesía, de lo clandestino, se invita para que escuchen el grupo y disfruten con su trabajo. 

“Llegó un tiempo en que la poesía de lápiz y papel está prácticamente agotada, nosotros estamos buscando nuevas formas sonoras y visuales, como se expresa claramente en el video que hicimos junto a los amigos de Ruleta, en que se junta el texto, la imagen y la música y todo hace una obra mayor, pienso que hay que buscar nuevas formas de poesía, nuevas formas de literatura”, finaliza Andrés Pulgar. 




Para descargar los temas pueden ingresar al siguiente link:



Para ver el vídeo puede ingresar a :





lunes, 16 de enero de 2017

TENEMOS EXPLOSIVOS, ENTREVISTA

Tenemos Explosivos es una banda chilena de post-hardcore. Han lanzado ¨Intervención Enérgica en los Asuntos de la Nación¨ (EP, 2010, Gitano Records)
¨Derrumbe y Celebración¨ (Álbum de estudio, 2012, Bolchevique Records)
¨Andes/Himalaya¨ (split, 2012, Gitano Records)
¨La Virgen de los Mataderos¨ (Álbum de estudio, 2015, Amendment/Tuneless Records). Hoy presentamos esta entrevista realizada a Eduardo Pavez Goye, vocalista de la banda que el próximo sábado 21 de Enero se presentara en Coquimbo en el pub KZI Bar







Por Gonzalo Vilo




Sus anteriores trabajos han sido bien recibidos por la crítica y el público ¿Cuál es su sensación ante aquello? ¿Lo esperaban? 

La verdad es que “Tenemos Explosivos” nunca ha sido una banda que se caracterice por tener el ojo puesto afuera. Jamás hemos esperado algo más que crear la música que nos gusta, y presentarla a quienes puedan estar interesados. Cuando ves una película que te remueve algo y se la compartes a un amigo, tienes la sensación de “ojalá que le guste”, por el simple hecho que es importante para ti. Y esa importancia tiene la estética de las emociones, porque dibuja los puentes mediante los cuales conectas con otros. Eso mismo ocurre con los trabajos de la banda: trabajamos muchísimo en cada disco y cuando los lanzamos no estamos buscando que un Otro nos apruebe, pero es inevitable sentir una alegría al ver que al receptor le interesa lo que le entregamos, porque a nosotros nos gusta y eso dibuja que tenemos algo en común. 

Sobre si lo esperábamos… sería necesario esclarecer “qué es lo que esperábamos” y, sobre ello, ver si se ha cumplido ESA expectativa (que puede ser distinta a la de otras bandas). Con el primer disco esperábamos, simplemente, tener nuestro material reunido en la forma de un LP. Con el segundo disco esperábamos compilar todos los temas que habíamos comenzado a trabajar antes de mi partida a Alemania. Como puedes ver, lo que esperamos en cada disco suele ser muy pequeño y tiene relación con nuestros procesos e intereses. Es por ello que, con su pura materialización, se cumple lo que esperamos.



¿Cuál es la inspiración principal para la creación de sus canciones y álbumes? 

Somos una bestia de cinco cabezas y nuestra creatividad pasa por la biografía. Algunos riffs de las guitarras responden a momentos o imágenes que habitan en la cabeza de René o Juan José, y ellos pueden explicar por qué hacen tal acorde en tal parte, pues cada momento de cada tema tiene una lógica interna y suele estar ligado a imágenes o situaciones que tienen relación con su propio mundo. Para mí, en las letras, lo que hago es hablar de lo que me interesa, evitando caer en la efeméride. Jamás se me ocurriría decir “oh, el movimiento estudiantil se está convirtiendo en un tema-país, así que voy a hablar de eso”. Ese tipo de lógicas son (para mí) poco honestas, porque así la temática te llega involuntariamente, desde afuera, como el frío o el hambre. 


¿Qué clase de autor eres, si tu obra es siempre el resultado de una mera afectación externa? El trabajo de las letras es mucho más pequeño, más íntimo y, por lo mismo, más universal: dibujo algo tan pequeño que se vuelve grande. Creo puentes que unen ideas con imágenes o situaciones, construyo caminos posibles donde pareciera no haber relaciones y fabrico conexiones entre objetos que me interesan. Me dedico a friccionar los temas hasta que arrojan chispas y, desde esas chispas, escribo lo que creo vale la pena. No soy alguien que cree en “la inspiración”. Creo en el trabajo, en el ensayo y error, en escribir una letra entera quince o veinte veces hasta decir lo que quiero decir de la forma más económica y directa posible. Creo que la realidad nos entrega material de sobra para hablar de ella y creo que es nuestro deber hacerle frente.



Cuáles son las diferencias más significativas entre su primer disco ¨Derrumbe y Celebración¨ y su segundo trabajo ¨La virgen de los mataderos¨ ¿Sienten que hay un avance en su sonido? 

“Derrumbe y celebración” reúne todos los temas que habíamos compuesto hasta ese momento, sin organizar realmente una jerarquía en el material ni darle una unidad orgánica más allá de hacer que las canciones convivan en un mismo disco. “La Virgen de los Mataderos”, por otro lado, es un disco híbrido, donde la mitad de los temas estaban compuestos antes de mi partida, y la segunda mitad fueron compuestos a la distancia. Al ser un disco que llegó entero a mis manos, el trabajo en las letras es mucho más definido y apunta (más o menos) hacia un horizonte similar. No todo, claro: algunas canciones ya tenían letras y eso hace que se escape a momentos, pero en general es un disco donde la unidad existente se percibe con mayor claridad. Podríamos decir que es más “temático”, a pesar de que no es el tema lo que importa.




Cómo fue el proceso de composición y grabación de la Virgen de los Mataderos. Durante el proceso tú estabas fuera del país. ¿Cómo fue esa experiencia? ¿De qué manera insidió esto en su trabajo? 

Como decía antes, algunos temas de “La Virgen de los Mataderos” ya estaban terminados (“Autarquía” y “Opúsculo de Tennessee” habían incluso formado parte del split “Andes/Himalayas”), mientras otros estaban compuestos al punto de tocarlos en vivo (el 2013 tocamos “Santos de Lisboa”, y “El Ciervo de Santa Margarita” en vivo un par de veces). Pero así como esos temas estaban resueltos (o camino a resolverse), otros ni siquiera existían.


Componer a distancia es un proceso extraño porque es contrario a lo que pareciera natural en una banda: discutir y llegar a acuerdos. Para nosotros, componer a distancia involucra confiar, sin reservas. Yo confío ciegamente en que ellos resolverán la parte musical y ellos confían ciegamente en que yo resolveré las cantadas. Ellos me envían grabaciones de los avances de los ensayos y yo les envío opciones de cantadas y letras que voy trabajando. No hay fricciones ni desacuerdos, hasta ahora. Es un proceso sumamente higiénico donde cada uno tiene su rol y sabe que, para que el proyecto avance como debe, es necesario cumplir su rol de la manera más efectiva posible y sin interrumpir al resto. “La Virgen de los Mataderos” fue posible gracias a esa confianza ciega entre nosotros y, por mi parte, también gracias a la ayuda y el apoyo de Mowat durante el proceso de grabar las voces.


Bueno, el próximo 21 de enero visitarán Coquimbo ¿Qué esperan de esta visita? ¿Han tocado anteriormente en nuestra ciudad? 

No, nunca hemos tocado en Coquimo. Esperamos dar lo mejor que tenemos y conocer bandas de la escena local. 


¿Que sabes de los proyectos musicales que se han formado en nuestra región? Sé que compartirán escenario con algunas de estas bandas como Sequia. 

Yo vivo en Inglaterra, así que poco y nada sé de los proyectos musicales de la región. ¡Ni siquiera sé de los proyectos musicales del barrio donde vivo, la verdad! Sería mentira dar mi opinión acerca de ello. Pero me gusta pensarlo desde el lado positivo: vamos a tocar y luego podremos opinar desde la experiencia estética de ver las bandas en vivo, no desde la grabación de internet. Cuando una banda realiza su actividad performática, creo yo, se juega gran parte de la verdad de la música que genera… porque ésta se pierde, como el teatro o la danza. El disco (el registro, lo fijo) es la versión pulida que “queda”, como el cine o la arquitectura. Prefiero lo efímero, porque es nuestro y muere con nosotros. De lo que queda, ya se encargarán los que vienen.


Integrantes



Eduardo Pavez: Voz.

Matias Acuña: Bateria.

Rene Manuel Sanchez: Guitarra/ Voz.

Alvaro Urrea: Bajo.

Juan Jose Sanchez: Guitarra/ Voz.




Los dejamos con Cadmo, La herrumbe del apego






Fotografías
 extraídas de la pagina oficial de la banda




domingo, 15 de enero de 2017

TRINIDAD BEZANILLA


Hoy dedicamos este espacio a la pintora nacional Trinidad Bezanilla, de quien compartimos parte de su extenso trabajo artístico









































viernes, 13 de enero de 2017

UN SUEÑO DE BOSQUES


Nicolás Cruz Valdivieso nació en Santiago en 1981. Estudio Literatura Creativa en la Universidad Diego Portales y realizó un curso de guión en Buenos Aires, Argentina. Se dedica a la escritura narrativa y cinematográfica. Fue guionista de la novela gráfica “El golpe” (Pehuén Editores) y publicó “No le debo nada a Bolaño y otros delirios” (Emergencia Narrativa).Ademas, acaba de presentar su novela Cristo Gitano tambien publicada por (Emergencia Narrativa) Hoy compartimos uno de sus primeros cuentos llamado Un sueño de los Bosques.






Unos segundos más y el leñador me va a rebanar como a un puto pescado. Primero va a dejar la camisa a cuadros rojos y negros en el suelo para no mancharla con mi sangre, luego va a afilar el cuchillo lentamente contra una roca, lo va a mojar con agua del río viendo como su rostro se refleja en el metal, rasparlo una y otra vez contra la roca hasta que el filo le corte levemente el dedo cuando lo pase sobre él. Va a mirarme de reojo para asegurarse que las cuerdas no se hayan soltado, escupir al aire, sonreírle a mi bella niña y clavar la hoja en mi vientre. Lo hará lentamente para que pueda sentir el crujir de los tejidos de mis carnes bajo la hoja de acero, para que vea como la vida se escapa a través de las entrañas que en unos segundos alimentarán el borde rocoso del río. Luego llenarán mi panza con piedras al compás de sus cantos, para que una vez muerto no pueda volver por ellos. La última piedra se la dejará a caperucita. Una vez que mi cuerpo se vuelva de cemento me arrojarán al río, donde las aguas me arrastrarán con su corriente, hasta que el fondo se transforme en un imán más poderoso que mis fuerzas. Si sólo pudiese caminar una vez más a su lado por el bosque y pensar que los árboles son muñecos de papel que nos protegen, si sólo pudiese mirarla una vez más y perderme entre sus sonrisas, toda esta broma macabra cobraría sentido y yo mismo terminaría por ofrecer el cuello para que el cuchillo lo desgarre y con un último aullido me despediría de este mundo de traición y muerte.

Los más viejos nos hablaban de ello cuando éramos sólo unos cachorros y nos acurrucábamos unos sobre otros para protegernos de los vientos del norte. Cuando llegue el hombre a estos bosques deben huir, nos decían con los ojos incendiados por sus profecías, atravesar los campos y los montes hasta que el río se transforme en tierra, caminar durante tres lunas y tres soles, hasta que la tierra se vuelva a convertir en agua. Ese ha de ser su nuevo hogar, a orillas del nuevo río, encontraran el refugio que los alejará y los protegerá para siempre de la presencia de los bípedos.

La mañana del día en que la manada partía en su peregrinaje hacia las nuevas tierras, yo había salido a recorrer por última vez mi bosque, viendo como la primavera hacía que las flores abrazaran los caminos y el olor a humedad se alzase sobre las copas de los árboles. En el momento en que me despedía para siempre del bosque y partía al encuentro de los míos, vi su figura abrirse paso entre los árboles como si se tratara de una aparición, una ninfa que iluminaba el bosque a su paso. Nunca había visto a una criatura así y a pesar de su hermosura, no me le acerqué, ya que sabía que nuestra presencia no les gustaba. Me escondí tras un tronco y observé como la hermosa criatura cortaba una flor, se la llevaba a la nariz y luego tomaba su canasta para continuar su camino. Poco a poco fui siguiendo cada uno de los pasos que la criatura de ojos color musgo daría. Mientras caminaba, a pequeños saltitos, desde su boca salía una melodía similar al trinar de las aves y en sus ojos brillaban los colores del río del cual yo bebía desde que era un cachorro.

El ruido del filo contra la piedra me avisa que el tiempo se acaba, en segundos mi barriga será abierta y mi hermosa niña lanzará contra mí la primera piedra.

A pesar de saber que la manada ya iniciaba su marcha, seguí a la niña hasta un extraño árbol cuadrado en el cual habitaba y en el que luego de golpear dos veces no tardó en entrar. Así me mantuve, observando como en el interior de ese árbol, la niña se fundía en un abrazo mudo con el leñador de anchos brazos que se apresta a regar mi sangre sobre las piedras. A sus espaldas, yacía inerte una anciana de pelo blanco y piel adherida a la calavera. Desde detrás del árbol pude ver como el leñador subía a la anciana criatura sobre sus espaldas, la dejaba caer en una abertura en el suelo del bosque y luego de bajarle los párpados con la mano la cubría de tierra. Así me mantuve con el correr de los días, siguiendo en silencio a la hermosa niña de cabellos dorados mientras daba sus paseos, velando su sueño desde la profundidad de nuestro bosque. Ya no estaba sólo, la manada bebería de otras aguas, pero en las noches aullaríamos a la misma luna, la que nos había visto nacer, cazar y ahora me veía amar.

La primera vez que me vio fue un amanecer en que balanceaba una cesta entre sus manos. Antes de que alcanzara a darme a la fuga por temor a asustarla ella se acercó sonriente, me frotó el lomo lentamente, acarició mis orejas sin temor cuando mostré mis dientes en signo de gratitud y nos recostamos a los pies de un viejo y gigantesco roble. Entre risas sacó desde la canasta una jarra de agua roja, le dio unos sorbos y dejó caer unos chorros en mi hocico. Así el viento que corría entre el follaje se fue llevando el día, los colores en los árboles se fueron haciendo más fuertes y luego de unos instantes el bosque empezó a girar sobre mi cabeza, como si ese brebaje color sangre me estuviese enloqueciendo.

Cuando desperté la niña ya no estaba a mi lado, la busqué en el árbol en que vivía y pude ver como lloraba junto a otra criatura que la abrazaba y la llamaba hija. Fue así como corrí a través del bosque hasta llegar al cerro de tierra donde se encontraba enterrada la criatura anciana y cavé hasta que la sangre cubrió mis garras, y aún volví a cavar un poco más para devolverle la alegría a la niña. Al encontrar a la vieja criatura la quité de la tierra con ayuda de mis dientes, lamí la tierra de su cara y cabello, mientras el corazón parecía estallar en mi pecho. La arrastré a través del bosque de la ropa que la cubría, hasta llegar al árbol donde abrazaban a mi hermosa niña. Luego de aullar largamente al cielo, las dos criaturas salieron a mi encuentro. La niña se mantuvo en silencio, hipnotizada por el cuerpo de la anciana, mientras que la otra criatura se llevó las manos a al boca y se derrumbó, cayendo al suelo.

Después vino el leñador de brazos anchos como árboles y me ató con las cuerdas que ahora me impiden seguir a mi manada a la tierra prometida, culpándome de dar muerte a la criatura que ellos mismos enterraron en el bosque. La niña me mira en silencio, con un extraño brillo en los ojos, mientras sostiene entre sus delgadas manos la piedra que en pocos segundos aventará en mi interior. El cuchillo ya ha sido afilado y se alza sobre mí, en la hoja de acero, puedo ver reflejados los rayos del sol que se apresta a despedirme.